jueves 31 de marzo de 2011

Pessoa: un poema de Alberto Caeiro


El guardador de rebaños


Desde la ventana más alta de mi casa,

con un pañuelo blanco digo adiós

a mis versos, que viajan hacia la humanidad.

Y no estoy alegre ni triste.

Ése es el destino de los versos.

Los escribí y debo enseñárselos a todos

porque no puedo hacer lo contrario,

como la flor no puede esconder el color,

ni el río ocultar que corre,

ni el árbol ocultar que da frutos.

He aquí que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia,

y yo siento pena sin querer,

igual que un dolor en el cuerpo.

¿Quién sabe quién los leerá?

¿Quién sabe a qué manos irán?

Flor, me cogió el destino para los ojos.

Árbol, me arrancaron los frutos para las bocas.

Río, el destino de mi agua era no quedarse en mí.

Me resigno y me siento casi alegre,

casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.

¡Idos, idos de mí!

Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza.

Se marchita la flor y su polvo dura siempre.

Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la que fue suya.

Paso y me quedo, como el Universo.


Fernando Pessoa (Lisboa, 1888 - 1935), a través de su heterónimo Alberto Caeiro, que pudo ser Ricardo Reis o Alvaro de Campos

miércoles 30 de marzo de 2011

Ribeyro y otros fumadores


Una nota en el diario El Mundo, de España, a propósito de la ley que impone más sanciones a los fumadores, recuerda a Julio Ramón Ribeyro y otros notables fumadores, que trasladaron sus experiencias con el tabaco y el humo en extraordinarios libros: Aquí el texto, antes que se haga humo.



A los que fuman


Por: Alvaro Cortina

El Mundo



A Julio Ramón Ribeyro en 'Sólo para fumadores' (sus breves memorias de fumador trotamundos) le da por montar una "teoría filosófica y absurda". Dice que el tabaco es el único modo de relacionarnos con el fuego, uno de los cuatro elementos primigenios de Empédocles (los otros, más palpables: agua, tierra, aire). En esa narración, Ribeyro viaja a sus primeros cigarros, como Zeno Cosini, por prescripción de un psicólogo, en 'La conciencia de Zeno', de Italo Svevo. La editorial Gadir ha compilado varios textos del autor triestino en 'Del placer y del vicio de fumar'. 'Diario para la prometida', 'Cartas a la esposa', un fragmento de su mentada novela y el relato 'Mi ocio' son parte de esta miscelánea. Tal y como señala Fernando Savater en el prólogo del libro, a pesar de tanta restricción de la ley actual, hay que plantearse que también ha traído buenas cosas la costumbre del humo. Javier Santillán, editor, dice: "Se trata de una publicación oportuna. No oportunista. Hay que promover un debate racional, sin satanizar a los fumadores". La tesis de Savater tiene un sustento obvio en las artes y las letras. Ahí está ese libro/homenaje a los puros llamado 'Puro humo', de Guillermo Cabrera Infante. Allí nos habla de los puros del cine. Los puros de Orson Welles cuando estaba gordo o los puros de Edward G. Robinson. Nos habla de Groucho Marx. Aunque pasa también a la pipa inglesa de Sherlock o a los cigarros de Bogart. Habla también de puros extra cinematográficos, como los de T. S. Eliot o de la cigarrera operística Carmen. Será difícil ver en fotos a José Agustín Goytisolo (o cualquiera de esa generación: piensen en Gil de Biedma, directivo de Tabacos de Filipinas) o de Pollock sin fumar. Tay Galese, en 'Paseando a mi cigarro' tampoco recuerda un tiempo sin 'fumeque'. Recuerda sus años en el Nueva York sesentero que después ha retratado 'Mad men'. Piensen en la América de Yates, de Updike, o en la novela negra. ¡Qué sería de la novela negra sin sus cigarrillos! Himes, Chandler, Hammett. ¡Qué sería de los existencialistas sin su pipa! Piensen en Sartre sin su pipa. En Bertrand Russell sin su pipa. En el antedicho Chandler, sin su pipa. En Faulkner o en Tolkien sin su pipa. "Yo soy fumador..., pero como mi mujer me manda hablar de lo dañino del tabaco..., ¡qué remedio me queda!", dice el resignado monologuista de 'Sobre el daño que hace el tabaco', de Chejov. 'Anatomía del tabaco', del stevensoniano Arthur Machen, o Smoke, de Paul Auster abundan en felicidades nicotínicas. Zola, Gorki, o Flaubert o Hemingway eran grandes fumetas. El cáustico personaje de 'El retrato de Dorian Gray', lord Henry dice: "Es exquisito y le deja a uno insatisfecho. ¿Qué más se puede desear?" Escribe Charles Bukowski, en muy otro estilo, en 'Mi psicóloga personal': "sencillamente te emborrachas y llamas a todas las mujeres/ putas. / escucha le dije, ¿queda más/ cerveza?/¿y dónde coño están los cigarrillos? / ¡había encima de la mesa hace un momento y /han desaparecido/ todos!". Lo del tabaco tiene sus problemas, claro está. Miren la neurosis de Zeno cuando intenta desprenderse de su adicción. O los problemas de salud de Ribeyro, o el personaje del cómic 'Hellblazer' de Allan Moore, John Constantine, que cría un cáncer. Cosa de debate pues, la nicotina.

Copé de cuento para Amayo Magallanes

Un escueto comunicado de Petroperú da cuenta de los resultados de la Bienal de Cuento, Premio Copé, del 2011, que recayó en el joven escritor Daniel Enrique Amayo Magallanes, limeño autor del relato "Ayaymama". Hay poca información de Amayo, pero es seguro que después del premio se le abrirán muchas puertas y la narrativa peruana se verá renovada. Sobre el ganador del Copé de Plata tampoco se sabe mucho (disculpen mi ignorancia) en cambio sí del ganador del Copé de Bronce, Ivan Alfonso Loyola Miranda, quien reside en Canadá y el año pasado obtuvo una mención en el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, que otorga Radio Francia Internacional (leer aquí). Da gusto, también, reconocer entre los finalistas a Gregorio Torres Santillana, amigo y profesor de Literatura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, a quien le damos un fraterno abrazo.

martes 29 de marzo de 2011

Poemas de Pedro Favaron


Gracias a Gonzalo Valderrama leí "Oeste oriental", libro de poemas de Pedro Favaron publicado por Lustra editores, de quien además se tienen pocas noticias fuera de Lima. El poemario contiene 69 poemas que se presentan como un recorrido emocional por diferentes lugares del Perú; así, ciudades, pueblos, aldeas son vistos por el ojo nostálgico de Favaron y presentados con un lenguaje directo, serio, cortante e insinuante. Ensaya un lenguaje barroco, o neobarroco, como prefieran los académicos, pero no pone en riesgo la emoción. Poesía breve la de Favaron, mirada capitalina de un Perú que se descubre en cada imagen, en cada palabra. Unos ejemplos, para muestra.



1.


Algarrobos aislados

desierto sobre desierto.


Arena hirviente

de sombra a sombra

sol destroza.


Exilio a exilio

abrazados somos.


San Pedro de Lloq



41.


Aparta tu espuela, cañón contra piedra, del madero sus clavos, dientes temblando huaycos, antiguos lamentos, cayendo sin decir

dónde pueblos que resoplaron amapola, corazones de chimo, sudando monedas que los olvidaron, olvidando desprecio con rostros rebalsados

dónde rostro inconcebible cinco mil serpientes, ojos de sangre bebedores, muertos palpitando mina adentro, cavando waka noche a noche

orca voladora arrastrando barbas flotantes al crepúsculo, derribando desde abajo motores y andamiajes, hornos cocinando críos, herreros forjando soledades

piso sobre piso progresando verdugo, avanzándonos a obraje sin mañana, maldiciendo tanto ingenio, tantas lunas negadas, tan larga alambrada

sin saber porqué aliento no levanta al artesano, al alma del mundo, al pan de centeno, al que cae y al que pisa, al mar que viene y lleva al olvido.


ChanChan


33.


Viento crepita siglos contra casas.

Perros ladran. Cielo nublado.

El cielo tiembla sus eras.


Olas furiosas, elemento desatado;

runas permanecen en silencio

sin lanzar sus redes esperan.


¿Se gesta nuevo espíritu bajo tierra?

¿Irá pueblo a gozarlo?


Pacasmayo




lunes 28 de marzo de 2011

Banana Yoshimoto y haikus sobre Japón remecido


Pude haber publicado una foto del terremoto que afectó a Japón, o un video nuevo del tsunami posterior, pero la frase final del breve texto que escribió Banana Yoshimoto a casi una semana del desastre, es más que aleccionadora, así que mejor vemos el rostro de esta mujer que puede ser, con el tiempo, la palabra esperanzadora de un Japón que aún no se levanta. En otras publicaciones se ha difundido una entrevista a Kenzaburo Oe, el Premio Nobel de Literatura de 1994 y que es, más bien, la voz de la conciencia de Japón, quien recuerda la lucha extraordinaria de un hombre contra los efectos nucleares del atolón de Bikini.

Leí "Kitchen", su primera novela, escrita cuando aun era estudiante y le abrió las puertas de la fama, y fue imposible no seguirle el rastro. Ahora es una respetable intelectual y una de las mujeres más influyentes en la intelectualidad japonesa. De eso hablaremos después, cuando las aguas se hayan calmado.

La nota de Banana Yoshimoto está en el Mundo, de España, donde también hay haikus de poetas españoles sobre el terremoto. Aquí la parte final del texto de Yoshimoto y unos emotivos haikus. Sobre Kenzaburo Oé pueden leer aquí.



Cinco días después

(Fragmento)

Por: Banana Yoshimoto

Ahora, lo preocupante es el hecho de que la gente está confusa por el desastre, y ha empezado a comprar como loca materiales y productos cotidianos. El arroz, la comida enlatada y el papel higiénico se han agotado en todas partes. Y tampoco es fácil moverse en coche por las restricciones en el suministro de gasolina.

Vimos en la televisión imágenes tremendamente trágicas del tsunami que han tenido una influencia enorme en la gente. Sin embargo, algunas emisoras se han dado cuenta y están cambiando sus programas por otros normales con subtítulos informativos. Me impresionó profundamente esa decisión tan valiente del Canal 12 de la televisión de Tokio, que fue el primero.

Respecto al problema de la central nuclear de Fukushima, todavía no puedo hacerme una idea sobre ello a causa de las muchas opiniones ofrecidas. Sin embargo, quiero decir que estoy impresionada por la gran categoría de los ingenieros japoneses que están haciendo todos los esfuerzos posibles por tratar de impedir la explosión, en vez de hablar sobre lo que está bien o mal. Mi corazón está a punto de reventar por el gran número de personas que han muerto, pero por otro lado, las Fuerzas de Autodefensa se están dedicando a las labores de rescate y la mayoría de los supervivientes se están ayudando los unos a los otros continuamente. No hay un solo día en que no me dé cuenta de lo grande que es el pueblo japonés. Creo que un escritor debe transmitir un sentimiento de esperanza a todo el mundo, sea cual sea la situación. No quiero dejar de sonreír, bajo ninguna circunstancia, ni perder la libertad para pensar, y quiero enfrentarme a cualquier dificultad con valentía.


SUPERVIVIENTE


No ve lo que mira,

parece ausente.

Su cara está llena de calles perdidas.


Jesús Ferrero



JAPÓN, MARZO 2011. TRES FOTOGRAFÍAS


Sobre la máscara

antigases se posa

un saltamontes.


Un barco pasa

por encima de un puente.

Juega el océano.


Ciruelo en flor.

Cadáveres y escombros.

Una pelota.


Jesús Aguado



TRAS LA MAREA


Tras la marea

un barco en el tejado-

confuso el vuelo.


Pies en las nubes,

la cabeza en el suelo-

en tierra rota.


Copos de nieve

como plegarias rotas-

ni el silencio habla.


Martín López-Vega

domingo 27 de marzo de 2011

La casa natal de Vargas Llosa


Los arequipeños recibieron cariñosamente una vez más a su hijo más famoso, y éste les ha correspondido con una nota sobre su casa natal, en la que nunca vivió y de la que guarda recuerdos heredados de su madre y otros familiares. Los arequipeños, que han aprendido a sacarle provecho hasta a las nubes que de vez cuando pasan por su cielo cada vez menos limpio, están haciendo de esa casa un nuevo lugar de visita y de culto. Y el bonachón Vargas Llosa les está dando el gusto. Está bien. En su columna "Piedra de Toque", el Premio Nobel cuenta algunas anécdotas sobre esa casa del boulevard Parra, desde esta semana Boulevard Vargas Llosa, que por muchos años lució abandonada, empolvada y pasó por desapercibida para los distraidos characatos.

Cuenta Vargas Llosa algo sobre la casa y la comadrona que ayudó a su madre a traerlo al mundo y luego a la madre de otro arequipeño ilustre y buena gente, aunque menos famoso, don Carlos Meneses Cornejo. Ambos "hermanos de partera", como dice don Carlos, celebran el 28 de marzo 75 años. La nota está en el diario "El Comercio", y la reproduce AP.


"Había oído en la familia que desde su lado este se tenía una magnífica vista de los tres volcanes tutelares de mi ciudad natal, pero ahora ya no se ven los tres, solo dos, el Misti y el Chachani, que lucen esta mañana soberbios y enhiestos bajo el sol radiante. En los 75 años transcurridos desde que vine al mundo han surgido edificios y construcciones que ocultan casi enteramente al tercero, el Pichu Pichu. Otro mérito de esta casona es haber resistido los abundantes temblores y terremotos que han sacudido a Arequipa, tierra volcánica, si las hay, desde entonces. Consta de dos pisos y desde su terraza trasera se divisa una buena parte de la sosegada campiña arequipeña, con sus pequeños huertos y chacras. Su jardín delantero está completamente muerto, pero las lindas baldosas modernistas de la entrada brillan todavía. La familia Llosa alquilaba el segundo piso a los dueños, la familia Vinelli, que vivía en la planta de abajo. La primera vez que yo pude entrar y conocer por dentro la casa donde nací y pasé mi primer año de vida fue a mediados de los años sesenta. Entonces vivía allí, solo, un señor Vinelli, afable viejecito que se acordaba de mi madre y mis abuelos, y que me enseñó el cuarto donde mi madre estuvo sufriendo lo indecible durante seis horas porque yo, por lo visto, con un emperramiento tenaz, me negaba a entrar en este mundo. La comadrona, una inglesa evangelista llamada Miss Pitzer, después de esta batalla tuvo todavía ánimos para ayudar a dar a luz a la madre de Carlos Meneses, que es ahora director del diario “El Pueblo” de Arequipa. Como solo viví un año aquí, no tengo recuerdo personal alguno de la casa del Boulevard Parra. Pero sí muchos heredados. Crecí en Cochabamba, Bolivia, oyendo a mi madre, mis tíos y abuelos contar anécdotas de Arequipa, una ciudad que añoraban y querían con fervor místico, de modo que cuando vine por primera vez a la Ciudad Blanca –así llamada por sus hermosas iglesias, conventos y casas coloniales construidas con piedra sillar, que destella con la luminosidad de las mañanas–, yo tuve la sensación de conocerla al dedillo, porque sabía los nombres de sus barrios, de su río Chili, de sus volcanes y de esas barricadas de adoquines que levantaban los arequipeños cada vez que se alzaban en revolución (lo hacían con frecuencia)".


La nota completa está aquí y la foto la saqué de más allá.

sábado 26 de marzo de 2011

Tenesse Williams: cien años

“A los catorce años descubrí la escritura como un escape del mundo real, en el que me sentía terriblemente incómodo. De inmediato se convirtió en mi lugar de retiro, mi cueva, mi refugio. ¿De qué me refugiaba? De que me llamaran mariquita los chicos del barrio, la señorita Nancy y mi padre, porque prefería leer libros en la biblioteca grande y clásica de mi abuelo a jugar a las bolitas, al béisbol y a otros juegos normales de chicos, como resultado de una grave enfermedad infantil y de un excesivo apego a las mujeres de mi familia, quienes habían logrado que volviera a tomarle el gusto a la vida”. Del prólogo a "Dulce pájaro de juventud" (1959), citado por Jorge Dubatti, en un artículo para la revista Ñ sobre el centenario del nacimiento del dramaturgo norteamericano, famoso autor de "Un tranvía llamado deseo". Hay otra nota de Alvaro Cortina, para el Mundo de España, también interesante.

viernes 25 de marzo de 2011

Kawabata

Pero la exuberancia del cuerpo de una muchacha no era algo que pudiera percibirse contemplándola ni yaciendo en silencio junto a ella. No podía compararse con la exuberancia de las camelias. Lo que fluía del brazo de la muchacha hacia el profundo interior de sus párpados era la corriente de la vida, la melodía de la vida, el hechizo de la vida, y, para un anciano, la recuperación de la vida.

Yasunari Kawabata, La casa de las bellas durmientes.

miércoles 23 de marzo de 2011

Mauro Mamani: Premio Copé de Ensayo


Mauro Mamani es arequipeño de raíces puneñas. Como muchas familias migrantes, la suya se hizo camino y los hijos fueron también haciendo sus propios destinos. Su hermano Porfirio, también escritor, vive en Francia, por ejemplo. Mauro ha hecho el camino de varios que fueron indagando por su vocación, hasta encontrarla. Hoy ese camino ha llegado a una de sus esquinas, una meta, Mauro acaba de ganar el Premio Copé de Ensayo.

El jurado del premio ha dicho que el ensayo "José María Arguedas. Urpi, fieru, quri, sonqoyky" ha sido el mejor de todos los presentados, y debe ser cierto, sabiendo que otros notables, como Camilo Fernández Cozman, han llegado hasta el final y han obtenido mención por sus trabajos.

Mauro Mamani estudió literatura en la Universidad de San Agustín, ha hecho su maestría y doctorado en San Marcos, donde es profesor. Ha publicado un libro de poesía y varios ensayos, entre los que destacan los libros "Manuel Scorza. Homenaje y recuerdos" (2008) y "Poéticas andinas, Puno" (2009) (ver post del 18 de setiembre del 2010).

Por ahora no hay más que decir, sino celebrar y unirse a la fiesta de los amigos.

El acta del jurado, sus consideraciones para premiarlo y la lista de menciones y finalistas pueden verse aquí.