domingo 13 de febrero de 2011

Vuelve "Del verano inculto", de Vladimir Herrera

@ Vladimir Herrera, foto de Alfredo Herrera Flores

La buena noticia llega mediante aviso formal de José Córdova, promotor, director, ejecutor y todos los demás "tores" de la activa editorial arequipeña Cascahuesos: se publicará la reedición del libro "Del verano inculto", del poeta lampeño Vladimir Herrera. El libro marca una etapa fundamental en la obra de Herrera, luego de su inicio peruano y horazeriano con el extraordinario "Mate de cedrón", y de su estancia española entre el setenta y ochenta del pasado siglo.

El giro, la nueva ruta, el sendero adecuado, la mirada seria, la palabra firme, la imagen compleja, el aroma a buen vino, la barba crecida, el Perú mejor mirado, la nostalgia, la voz ausente y presente, Lezama, Martín Adán... Hay tantas cosas que caben en ese libro que el lector pasa a ser una metáfora más.

Vale la buena idea. Hay que decirlo también, la presencia de Vladimir Herrera en la poesía peruana es una necesidad que se ha ido postergando por no sé qué cosas, y la reedición de "El verano inculto" servirá para repasar la estación y hacernos más cultos.

Además de "Mate de cedrón" y "Del verano inculto" (ambos ya en el sello Cascahuesos) Vladimir Herrera ha publicado "Pobre poesía peruana" (Barcelona: 1989), "Almanaque" (Barcelona: 1990), "Kiosko de Malaquita" (Barcelona: 1993) y "Poemas incorregibles" (Barcelona, Tusquets editores, 2000), aparte de haber impulsado la editorial artesanal Auki y publicado la revista Trafalgar Square. Vive en Cusco.

sábado 12 de febrero de 2011

Recordando a Cortázar


Hoy ya son veintisiete años de la partida de Julio Cortázar (1914 - 1984). Nada más. Mejor lo seguimos dejando hablar.


LOS LIMPIADORES DE ESTRELLAS


Bibliografía: Esto nació de pasar frente

a una ferretería y ver una caja de cartón

conteniendo algún objeto misterioso

con la siguiente leyenda: STAR WASHERS.


Se formó una Sociedad con el nombre de LOS LIMPIADORES DE ESTRELLAS. Era suficiente llamar al teléfono 50-4765 para que de inmediato salieran las brigadas de limpieza, provistas de todos los implementos necesarios y muñidas de órdenes efectivas que se apresuraban a llevar a la práctica; tal era, al menos, el lenguaje que empleaba la propaganda de la Sociedad. En esta forma, bien pronto las estrellas del cielo readquirieron el brillo que el tiempo, los estudios históricos y el humo de los aviones habían empañado. fue posible iniciar una más legítima clasificación de magnitudes, aunque se comprobó con sorpresa y alegría que todas las estrellas, después de sometidas al proceso de limpieza, pertenecían a las tres primeras. lo que se había tomado antes por insignificancia -¿quién se preocupa de una estrella al parecer situada a cientos de años-luz?- resultó ser fuego constreñido, a la espera de recobrar su legítima fosforecencia*. Por cierto, la tarea no era fácil. En los primeros tiempos, sobre todo, el teléfono 50-4765 llamaba continuamente y los directores de la empresa no sabían cómo multiplicar las brigadas y trazarles itinerarios complicados que, partiendo de la Alfa de determinada constelación, llegasen hasta la Kapa en el mismo turno de trabajo, a fin de que un número considerable de estrellas asociadas quedaran simultáneamente limpias. Cuando por la noche una constelación refulgía de manera novedosa, el teléfono era asediado por miríadas estelares incapaces de contener su envidia, dispuestas a todo con tal de equipararse a las ya atendidas por la Sociedad. Fue necesario acudir a subterfugios diversos, tales como recubrir las estrellas ya lavadas con películas diáfanas que sólo al cabo de un tiempo se disolvían revelando su brillo deslumbrador; o bien aprovechar la época de densas nubes, cuando los astros perdían contacto con la Tierra y les resultaba imposible llamar a la Sociedad en demanda de limpieza. El directorio compró toda idea ingeniosa destinada a mejorar el servicios y abolir envidias entre constelaciones y nebulosas. Estas últimas, que sólo podían acogerse a las ventajas de un cepillado enérgico y un baño de vapor que les quitara las concreciones de la materia, rotaban con melancolía, celosas de las estrellas llegadas ya a su forma esbelta. El directorio de la Sociedad las conformó sin embargo con unos prospectos elegantemente impresos donde se especificaba: "El cepillado de las nebulosas permite a éstas ofrecer a los ojos del universo la gracia constante de una línea en perpetua mutación, tal como la anhelan poetas y pintores. Toda cosa ya definida equivale al renunciamiento de las otras múltiples formas en que se complace la voluntad divina". A su vez las estrellas no pudieron evitar la congoja que este prospecto les producía, y fue necesario que la Sociedad ofreciera compensatoriamente un abono secular en el que varias limpiezas resultaban gratuitas. Los estudios astronómicos sufrieron tal crisis que las precarias y provisorias bases de la ciencia precipitaron su estrepitosa bancarrota. Inmensas bibliotecas fueron arrojadas al fuego, y por un tiempo los hombres pudieron dormir en paz sin pensar en la falta de combustible, alarmante ya en aquella época terrestre. Los nombres de Copérnico, Martín Gil, Galileo, Gaviola y James Jeans fueron borrados de panteones y academias; en su lugar se perfilaron con letras capitales e imperecederas los de aquellos que fundaran la Sociedad. La Poesía sufrió también un quebranto perceptible; himnos al sol, ahora en descrédito, fueron burlonamente desterrados de las antologías; poemas donde se mencionaba a Betelgeuse, Casiopea y Alfa del Centauro, cayeron en estruendoso olvido. Una literatura capital, la de la Luna, pasó a la nada como barrida por escobas gigantescas; ¿quién recordó desde entonces a Laforgue, Jules Verne, Hokusai, Lugones y Beethoven? El Hombre de la Luna puso su haz en el suelo y se sentó a llorar sobre el Mar de los Humores, largamente. Por desdicha las consecuencias de tamaña transformación sideral no habían sido previstas en el seno de la Sociedad. (¿O lo habían sido y, arrastrado su directorio por el afán de lucro, fingió ignorar el terrible porvenir que aguardaba al universo?) El plan de trabajo encarado por la empresa se dividía en tres etapas que fueron sucesivamente llevadas a efecto. Ante todo, atender los pedidos espontáneos mediante el teléfono 50-4765. Segundo, enardecer las coqueterías en base a una efectiva propaganda. Tercero, limpiar de buen o mal grado aquellas estrellas indiferentes o modestas. Esto último, acogido por un clamor en el que alternaban las protestas con las voces de aliento, fue realizado en forma implacable por la Sociedad, ansiosa de que ninguna estrella quedara sin los beneficios d la organización. Durante un tiempo determinado se enviaron las brigadas junto con tropas de asalto y máquinas de sitio hacia aquellas zonas hostiles del cielo. Una tras otra, las constelaciones recobraron su brillo; el teléfono de la Sociedad se cubrió de silencio pero las brigadas, movidas por un impulso ciego, proseguían su labor incesante. Hasta que solo quedó una estrella por limpiar. Antes de emitir la orden final, el directorio d la Sociedad subió en pleno a las terrazas del rascacielos -denominación justísima- y contempló su obra con orgullo. Todos los hombres de la Tierra comulgaban en se instante solemne. Ciertamente, jamás se había visto un cielo semejante. Cada estrella era un sol de indescriptible luminosidad. Ya no se hacían preguntas como en los viejos tiempos: "¿Te parece que es anaranjada, rojiza o amarilla?" Ahora los colores se manifestaban en toda su pureza, las estrellas dobles alternaban sus rayos en matices únicos, y tanto la Luna como el Sol aparecían confundidos en la muchedumbre de estrellas, invisibles, derrotados, deshechos por la triunfal tarea de los limpiadores. Y sólo quedaba un astro por limpiar. Era Nausicaa, una estrella que muy pocos sabios conocían, perdida allá en su falsa vigésima magnitud. cuando la brigada cumpliera su labor, el cielo estaría absolutamente limpio. La Sociedad habría triunfado. La Sociedad descendería a los recintos del tiempo, segura de la inmoralidad. La orden fue emitida. Desde sus telescopios, los directores y los pueblos contemplaban con emoción la estrella casi invisible. Un instante, y también ella se agregaría al concierto luminoso de sus compañeras. Y el cielo sería perfecto, para siempre... Un clamoreo horrible, como el de vidrios raspando un ojo, se enderezó de golpe el el aire abriéndose en una especie de tremendo Igdrasil inesperado. El directorio de la Sociedad yacía por el suelo, apretándose los párpados con las manos crispadas, y en todo el mundo rodaban las gentes contra la tierra, abriéndose camino hacia los sótanos, hacia la tiniebla, cegándose entre ellos con uñas y con espadas para no ver, para no ver, para no ver... La tarea había concluido, la estrella estaba limpia. pero su luz, incorporándose a la luz de las restantes estrellas acogidas a los beneficios de la Sociedad, sobrepasaba ya las posibilidades de la sombra. La noche quedó instantáneamente abolida. Todo fue blanco, el espacio blanco, el vacío blanco, los cielos como un lecho que muestra las sábanas, y no hubo más que una blancura total, suma de todas las estrellas limpias... Antes de morir, uno de los directores de la Sociedad alcanzó a separar un poco los dedos y mirar por entre ellos: vio el cielo enteramente blanco y las estrellas, todas las estrellas, formando puntos negros. Estaban las constelaciones y las nebulosas: las constelaciones puntos negros; y las nebulosas, nubes de tormenta. Y después el cielo, enteramente blanco. 1942 *En noviembre de 1942, el doctor Fernando H. Dawson (del Observatorio astronómico de la Universidad de La Plata) anunció clamorosamente haber descubierto una "nova" ubicada a 8 h. 9,5 de ascensión recta y 35º 12´ de declinación austral, "siendo la estrella más brillante en la región entre Sirio, Canopus y el horizonte". (La Prensa, 10 de noviembre, pág. 10.) ¡Angélicas criaturas! La verdad es que se trataba del primer ensayo -naturalmente secreto- de la Sociedad.

viernes 11 de febrero de 2011

Violencia domina las mejores fotos del año

@ Jodie Bieber, Institute for Artists Management

El impresionante retrato de una mujer afgana, que fue maltratada por su marido hasta el punto de la mutilación, ya está dando la vuelta al mundo. No solo los principales medios digitales, sino también los espacios de debate y discusión social han asumido la foto en sus portales para promover precisamente el diàlogo y poner, una vez más, en el tapete el difícil problema de la desigualdad humana.

Y es que la fotografía de Bibi Aysha, de solo 18 años de edad, acaba de ganar el premio World Press Photo 2010 como la mejor foto del año. Su autora es la periodista sudafricana Jodie Bieber, quien la publicó en la revista Time.

La galería de temas del año pasado está marcada por la violencia, desde la dramática historia de la muchacha afgana hasta la terrible patada que sufrió un jugador holandés en el muncial de fútbol de Sudáfrica y la cornada que sufrió un torero español. Hay, como siempre y como la realidad obliga, conjuntos de fotos sobre la violencia en China, Europa, México y Brasil, dramas ecológicos y naturales como los de Haití y Australia. También hay belleza y armonía en una serie de fotos sobre deportes y deportistas y otro tanto de imágenes en excelente blanco y negro, pero la sensación que queda después de repasar a los premiados, es que andamos en medio de un ambiente de violencia que parece ser ajena, pero está muy dentro de nosotros, y no queremos ver, hasta que nos la muestran en una foto.

La gelería completa de las fotografías puede verse en la página de World Press Photo.

jueves 10 de febrero de 2011

Premio de novela breve 2011

Aquí las bases del III PREMIO CÁMARA PERUANA DEL LIBRO DE NOVELA BREVE 2011

La cámara Peruana del Libro con la finalidad de alentar la creatividad literaria de nuestra población, el fomento de lectura y promover la oferta editorial, convoca al III Premio Cámara Peruana del Libro de Novela Breve 2011, con arreglo a las siguientes bases:

Participantes
1 Podrán participar todas las personas de nacionalidad peruana, residentes en el Perú o en el extranjero, mayores de edad.

Requisitos
2 Cada participante presentará una sola obra de tema libre, original e inédita, escrita en lengua castellana, no premiadas o pendientes de fallo en otros certámenes, ni esté publicada parcial o totalmente en formato impreso o electrónico.

3 La obra deberá tener una extensión mínima de 90 páginas y máxima de 150 páginas, las cuales se presentarán en formato Word, fuente Times New Roman de 12 puntos, a doble espacio, por una sola cara y debidamente numeradas. El trabajo debe tener título y será firmado con un seudónimo.

Entrega de Trabajos
4 En un sobre cerrado tamaño A4 se enviará cuatro copias impresas de la obra y una copia en formato CD. En la parte externa de este sobre se indicará “III Premio de Novela Breve Cámara Peruana del Libro”, el título de la obra y el seudónimo, y en su interior, además, se adjuntará un sobre que contendrán los nombres y apellidos, edad, documentos de identidad, domicilio, teléfonos y correo electrónico del autor o la autora. Este último sobre sólo será abierto por el Jurado Calificador una vez emitido su fallo.

Fecha Límite
5 La fecha límite de entrega es el 20 de junio de 2011. Los trabajos serán enviados a la Cámara Peruana del Libro, en la siguiente dirección: Avenida Cuba Nº 427, Lima 11, Perú, en días laborales, horario de oficina. Las obras enviadas por correo serán emitidas siempre y cuando se registre en el matasellos una fecha que no supere el límite establecido.

Jurado Calificador
6 El Jurado calificador estará conformado por la novelista Diamela Eltit (Chile) el novelista Oswaldo Reynoso, el crítico literario Ricardo González Vigil, y Juan de la Puente Mejía (como representante de la Cámara Peruana del Libro). El Jurado elegirá un único trabajo ganador, que se hará acreedor a un premio de S/. 10,000.00 (diez mil nuevos soles) y la publicación de la obra. La Cámara Peruana del Libro se reservará los derechos de edición durante un año.

7 El fallo del Jurado Calificador es inapelable. La obra ganadora puede declararse desierta. El premio no se distribuirá entre dos o más concursantes. Y si el Jurado considera pertinente, se efectuarán las menciones honrosas de otros dos trabajos finalistas.

8 El Jurado Calificador resolverá cualquier incidente que se presente en el transcurso del concurso, así como interpretar las dudas que surjan de la aplicación de las bases.

Premiación y Publicación
9 El acto de premiación se realizará en la 16ª Feria Internacional del Libro de Lima. La presentación de la publicación de la novela ganadora se realizará durante la 32ª Feria del Libro Ricardo Palma.

Conformidad con las bases y devolución de trabajos no premiados
10 El hecho de participar supone la aceptación de las presentes condiciones y la conformidad con las decisiones del Jurado Calificador. Los trabajos no ganadores podrán ser retirados en la sede de la Cámara peruana del Libro hasta el 30 de agosto del 2011, después de esa fecha los trabajos no reclamados serán incinerados sin responsabilidad para la institución organizadora, no habiendo lugar a reclamo alguno. La Cámara peruana del Libro no se hace responsable de pérdida de originales y/o copias

martes 8 de febrero de 2011

Westphalen: viene centenario


Pasado el mes de enero, mes de Arguedas (aunque a lo largo del año se seguirán desarrollando actividades para conmemorar el centenario de nacimiento), afilamos nuestra mirada al futuro y nos preparamos para celebrar otro centenario extraordinario, en agosto, los cien años de nacimiento de nuestro poeta Emilio Adolfo Westphalen. Aquí tres de poemas como para ir calentando la fiesta.



Un hombre se inclina sobre el cuerpo desnudo de una mujer...


Un hombre se inclina sobre el cuerpo desnudo de una mujer
Y lentamente extiende con la lengua sobre él
Un líquido rosado
El cuerpo queda todo húmedo brillante y encendido
Luego con los dientes hace aquí y allá
El signo el amor
Pequeños puntos blancos que adornan la piel oscura
La mujer cierra los ojos dilata las narices
A veces a pesar suyo un suspiro entreabre sus labios.



Una representación hermosa del amor...

Una representación hermosa del amor
Debería volver siempre sobre sí misma
Una y otra vez y otra vez
Y así indefinidamente
Deberían repetirse exactamente
Los mismos gestos
Los mismos movimientos
El mismo ruido de besos
Las mismas ondulaciones
De modo que la reproducción cinematográfica
Sumamente acelerada
De todos estos coitos sucesivos
En pequeños rectángulos situados
Encima de las mesas y sobre las paredes
Pudiera servir de instrumento regulador
De la marcha del tiempo
Y ser denominado
Reloj de amor.


Ritual de arena

¿Cómo suenan los címbalos
los crótalos de huesos
el cuero humano del tamboril?
el concierto bulle y remueve
capas densas de corteza terrestre
desgaja estrellas fugitivas
mientras cielos arremolinados
se desgarran entre sí
al compás de soles descuartizados
en la danza renovadora de caos
Caos absorbente luz y tiniebla.

lunes 7 de febrero de 2011

Poniatowska gana el premio Biblioteca Breve


Uno de los premios literarios, por el que se abrió paso el fenómeno de la novela latinoamericana denominado "boom", y que ha recaído en importantes autores que han ido dando forma a la literatura escrita en español, ha sido otorgado este año a la escritora mexicana Elena Poniatowska, por su obra "Leonora".

Poniatowska es conocida como escritora y periodista, y como buena pensadora ha generado muchas afinidades y otro tanto de rechazos. Ha obtenido importantes reconocimientos por su obra, como el premio Rómulo Gallegos. Aunque es más conocida que popular, las obras de la mexicana de 79 años giran en torno a personajes y escenarios muy mexicanos, y al mismo tiempo están cargadas de profundas críticas y análisis de orden social y político que han logrado reflejar un interesante lado de la vida del gigante centroamericano.

El comunicado de la editrorial Seix Barral, que convoca al premio que alguna vez lo obtuviera el hoy Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, señala que el jurado ha seleccionado la novela de Poniatowska, que recrea la vida de la pintora Leonora Carrington, de un total de 398 manuscritos llegados desde diferentes partes del mundo.

Ahora, enterados y sorprendidos, veremos cómo se ve la vida de Leonora Carrington en un género que linda con la ficción, con la mentira.


domingo 6 de febrero de 2011

JALLA-E en Lima, en agosto.


Ya está en circulación la convocatoria a JALLA-E 2011, que se realizará en Lima del 9 al 13 de agosto. Al recibir la invitación e recibido también algunas consideraciones que hay que tener en cuenta para participar en este interesante e importante evento académico.


La Red Literaria Peruana (REDLIT), en colaboración con la Universidad Nacional Federico Villarreal y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, convocan a la participación en el JALLA-E Lima 2011. La convocatoria está abierta a estudiantes universitarios de pregrado de las carreras de Lingüística y Literatura, egresados y Licenciados, para participar en una serie de mesas redondas, exposiciones y conferencias magistrales relacionadas a las literaturas y culturas de habla hispana y lusa (americanas y peninsulares) y literaturas y culturas originarias de todo el continente.


Ejes temáticos:


Las ponencias deben articularse en por lo menos uno de los siguientes ejes temáticos1: Tradiciones literarias y artísticas: Tradiciones indígenas prehispánicas y discursos míticos, Fundaciones de las identidades coloniales (crónicas y relatos de viajeros), Siglo XIX: letrados y modernos, La literatura regionalista y el indigenismo, Boom y posboom, Discursos de la violencia y reconstrucción (1970-2000), Testimonio latinoamericano, Posdiscursos: identidad y nación en el siglo XXI, El cine como discurso literario en América Latina

Naciones e identidades: América hispana, lusa y el Caribe, ¿un continente o varios?, Raza, etnia y colonialidad en los discursos de América Latina, Negritud y discursos esclavistas, Estudios de género: femineidades y masculinidades, Biopolítica: cuerpo, sociedad, poder e historia, Espacios urbanos y rurales en los discursos americanos.

¿Límites del pensamiento latinoamericano? (eje principal): Teoría y crítica literaria latinoamericana (incluye estudios de literatura de género, queer, literatura comparada y de teoría literaria latinoamericanos). La tarea de la crítica literaria (¿cómo repensar la labor de la crítica literaria en el siglo XXI?, comparación de propuestas y posturas teóricas). Ensayo latinoamericano como discurso crítico (incluye el rol del ensayo literario, boletines y manifiestos de los siglos XIX y XX).

Los participantes deberán enviar sumillas (abstracts) de sus ponencias, con un máximo de 500 palabras (con bibliografía, no considerada en el límite de 500 palabras), escritas en letra Times New Roman punto 12, a espacio y medio, indicando en qué eje temático desean ubicarse. Las sumillan pueden enviarse hasta la fecha límite del 1 de mayo de 2011 al correo electrónico jallae@literatura.pe, incluyendo información completa de contacto (nombre del ponente, afiliación académica, título del trabajo propuesto, sumilla, dirección postal, teléfono y correo electrónico). En esta dirección se puede obtener también más información sobre JALLA-E 2011.

sábado 5 de febrero de 2011

Monólogo de una máscara


Después de muchas lunas, y fiestas, y a propósito del endiablado rito que en Puno se cumple para celebrar a la Virgen de la Candelaria, Elard Serruto vuelve con un interesante texto que no hay que dejar de disfrutar.


Por: Elard Serruto Dancuart


"Si quieres saber lo que eres, tendrás que preguntárselo a las piedras y al agua, si quieres descifrar el idioma en que hablan los brujos de tus sueños, interroga las fábulas que te contaron la primera noche ante el fuego, porque no hay río que no sea tu sangre, no hay selva que no esté en tus entrañas, no hay viento que no sea secretamente tu voz y no hay estrellas que no sean misteriosamente tus ojos. Dondequiera que vayas llevarás esas viejas preguntas, nada encontrarás en tus viajes que no estuviera desde siempre contigo, y cuando te enfrentes con las cosas más desconocidas, descubrirás que fueron ellas quienes arrullaron tu infancia"
William Ospina (EL País de la Canela)


Para Luis Pacho

¿En qué lengua del lago estoy hablando? Llevo colgada en una de las paredes de la tiendita de Leonor Galarza, el tiempo que se extravía en la incierta memoria de los días, y de los interminables círculos que ha trazado mi destino. Este reposo esta lleno de preguntas y de silencios que apenas interrumpen los borrachitos que vienen en el abismo de la madrugada, o en la trivialidad del atardecer: sombras que una diminuta copa de alcohol ilumina en su tránsito, y que no deja de interrogarme si acaso vengo de ese festivo dolor que surge de la cavernosa voz del Carlos pajla cuando canta "El Volatinero...de las tinieblas", o del brincante y aferrado charango del Burro Loza que quiebra la madrugada; de la brusca cojera trepidante del Huallpagarrote cuando baila un kajelo, o de la esquiva y apacible mirada del Bomborroto que mira un recuerdo antes de beber; del sobervio rostro burilado del Manco y su poncho de vicuña que esconde la mano mutilada, o de la oralidad como un río de febrero que el Piluncha (ese profesor de una escuelita de aguaceros interminables) deja que se desate como un hilo denso y colorido. Sé que sus rostros son las máscaras recientes de un lejano destierro y de un peregrinaje que parece haber comenzado y termina do en esta tiendita. Sin embargo, se también que mis ojos (dos agujeros vacantes para la mirada de cualquier danzarín) guardan la pausa contemplativa de otros horizontes: árboles y rios abigarrados, mares reverberantes y desiertos dorados y candentes, inextricables senderos que conducían, invariablemente, a la misma plaza de todos los pueblos para abrazar el mediodía y su sol huérfano sobre una de sus bancas. ¿En qué lengua del lago estoy hablando? Sé que la sensación de la pérdida acompaña estas palabras, la extraviada emoción con que he nombrado un paraje, una lluvia, una nube, los pedazos de una canción, los interminables monólogos de mis viajes siempre hacia el sur, las breves conversaciones con otros viajeros donde he sabido reconocer la iluminada misería de no saber cuándo ni donde parar. Palabras hecho viento en las sonoras lenguas que he ido extraviando en la orilla reposada o en una isla solitaria en el lago, palabras como guijarros o pájaros abriendo el cielo, y que son el impulso que hace hablarme en esta lengua con una extraña sensación de errancia y al mismo tiempo de pertenencia. ¿En que lengua del lago estoy hablando? Alguien alguna vez dijo (¿Una comadre? ¿un yatiri?) que yo era la piel de la cara de un guerrero en mi rostro para otorgarme la solemne valentía que había tenido en la batalla. ¿Ese es mi origen? imagino una circularidad de batallas y de lenguas alrededor del lago y mi rostro sucesivo en un intercambio de máscaras, de ejércitos y de lenguas donde se enconaba el valor y la dignidad en la derrota y en la muerte. Un guerrero que en las pausas de la guerra, se quitaba el rostro algún atardecer profundo, sólo para comprender el tremendo vacio de no poderse mirar ¿En que lengua del lago estoy hablando? Inmensos campos amarillos se abren en el horizonte de mi recuerdo, interminables cabelleras de ichu dobladas por un viento que habla. Y quisiera saber si en verdad por esa extensa intemperie bajo un impecable cielo sin nubes he sido la cara de un Puma, una llama, un cóndor. El corazón me late como un pequeño animal cautivo, cuando me reconozco sigiloso en esos parajes: un cazador solitario hermandado con el mismo rostro del animal que voy a sacrificar. ¿Alguién sabe que esa ceremonia acompaña una danza? ¿cómo puedo ser ahora un guerrero, un cazador, un danzarín? En todo este tiempo como la lluvia demorada que no deja de caer en la calle de la tiendita de Leonor Galarza, he recordado las infinitas danzas que he acompañado en los carnavales de los pueblos, las diversas músicas que durante la noche y el día dejaban su bombo como un corazón infatigable, y el amor como un despedazado horizonte. Aun recuerdo aquel desarrapado grupo de bailarines que bajaban por la calle de los ahorcados, sus cuatro músicos de funeral y un condor danzante que llevaba un mísero estandarte. Recuerdo ese condor anciano con las plumas marchitadas, y su vuelo terrestre en una danza lenta y triste como el adios de un pariente muerto. Nunca como esa mañana de una luz ingrávida ví más claro mi destino. Quisiera saber que lo que dicen es verdad, que soy una máscara cuya espléndida metamorfosis ha derivado en todas las máscaras, y por ello en todas las danzas y todos los danzarines. Me pregunto si lo sabrá la niña que vino por unos caramelos de animalitos y se me quedó mirando dejándome para siempre la inquietud interrogante de sus ojos amarillos, como el del perro que duerme su eternidad en la puerta de la tiendita de Leonor Galarza, que se abre de par en par hacia un infinito y difuminado lago dormido. ¿En qué lengua del lago estoy hablando?

miércoles 2 de febrero de 2011

Sobre libro de Hurtado de Mendoza


Poesía, texto y textil, un acercamiento al poema Harawi de los celajes, de William Hurtado de Mendoza.


Por: Alfredo Herrera Flores

La poesía es un oficio difícil, un arte exquisito, una expresión del espíritu a través de la palabra muy compleja y hasta complicada, en muchos casos también inentendible, pero al mismo tiempo, la poesía es también una manifestación que se hace fácil cuando aflora de manera espontánea y emotiva (los enamorados, jóvenes o no, pueden dar fe de ello). Creo que tienen más razón quienes afirman que la poesía es una muy difícil manera de decir algo.
Así se comprende lo que dijeron, en sus especiales momentos y circunstancias, algunos humanos como César Vallejo: “Quiero escribir, pero me sale espuma/ quiero decir muchísimo y me atollo…” dijo en su poema Intensidad y altura. O como Emilio Adolfo Westphalen, que inicia su “Poema inútil” con estas palabras: “Empeño manco este esforzarse en juntar palabras/ que no se parecen ni a la cascada ni al remanso,/ que menos transmiten el ajetreo de vivir…”. O como el oscuro y extremo Martín Adán en ese notable soneto sobre la poesía: “Poesía no dice nada:/ poesía se está, callada/ escuchando su propia voz”. Y así puede haber muchos ejemplos, incluyendo al siempre querido Borges que concluye así su poema Mateo XXV, 30: “Has gastado los años y te han gastado/ y todavía no has escrito el poema”.
En las propias palabras de los genios entendemos que no es fácil escribir un poema, y quienes nos hemos embarcado en el laberinto de este oficio vano, complicado y por demás arduo, lo entendemos. Pero resulta que hay quienes se han empeñado en hacer aún más difícil este asunto. Los japoneses, por ejemplo, han ideado hace ya cientos de años, algunas formas de manifestar su estupor, sorpresa y asombro por las maravillas que se les presentaban reduciendo las palabras al mínimo. Los haikus, por ejemplo, poemas tan pequeños y simples, con sus tres versos y contadas sílabas, son tal vez los más difíciles de concebir y escribir. Es cierto que tiene sus características propias y trascendencia cultural, pero qué afán de ir poniéndole límites y reglas a las palabras para decir, precisamente lo ilimitado, desmedido, extenso y revolucionario.
Y de otro lado están los antiguos andinos. Los quechuas y aymaras, ya sean incas, collas o chankas, que han usado la palabra para cantar con la misma emoción, fervor y alucinación a sus llamas y a sus dioses, a las almas de sus muertos y a sus piedras, para sanar o para maldecir. Pero es más interesante aún, que estas palabras se hayan traducido en formas y colores, que hoy intentamos leer en los tokapus de los ceramios y el pallay de los tejidos. Más difícil aún que escribir con nuestras propias palabras es convertir esa palabra en tejido, donde buscará su propio camino en un limbo que los humanos aún no alcanzamos a comprender del todo.
La poesía con que William Hurtado de Mendoza se reencuentra esta noche con nosotros, y hace que nos reencontremos con la palabra, parece estar en este espacio sin nombre, en este velado rincón del arte donde los versos escogen y recorren sus propios caminos, como lo hacen en todo momento y lugar las criaturas de un creador. He leído con singular placer el libro “Harawi de los celajes”, a pesar de la primera sensación de sorpresa y desconfianza que me causó el enfrentarme a décimas, esa otra manera aparentemente simple, pero muy difícil, de hacer poesía y que, lamentablemente, tiene pocos cultores en la literatura peruana contemporánea.
¿Cómo es que un autor que se expresa con la misma facilidad en castellano y en quechua, y que además tiene como oficio complementario el análisis de textos y la docencia universitaria, ha publicado varios libros de poesía e investigación lingüística, y que transmite un espíritu de expresión libre y abierto, escriba con tanta soltura décimas, medidas y rimadas? No es que no se deba hacer, sino que sorprende.
Ensayo una respuesta. Cuando Pablo Neruda escribió un breve texto introductorio al libro “Piel del tiempo”, del prematuramente desaparecido poeta arequipeño Enrique Huaco, hacia fines de la década del sesenta del siglo pasado, dijo: “justo a punto de partir en otro viaje más, el viento me trajo estos versos de Enrique Huaco, que vive no sé dónde, que hace no sé qué cosas. Se ve de seguro que es peruano, por su cantito, por ese canto que viene de lejos”. William Hurtado de Mendoza es, a la vista, heredero de ese cantito, ese ritmo, esa cadencia, esa musicalidad que aflora de manera natural en la poesía peruana, y que, obviamente, viene de siglos atrás filtrándose entre la cordillera, entre sus afiladas cumbres, y entre sus verdes valles y profundas quebradas. Este su libro es una bella muestra de esa poesía que mezcla la formalidad de la medida y la rima con la libertad y capacidad de decir mucho más de lo que las palabras permiten:

Entre ayes del cebadal
El verso sus penas deja,
Cambia su antigua queja
Por retorno al quebradal.
Sin esperanza ni nidal
Un harawikuq sin nombre,
Temple de piedra y cumbre,
Que no danza, sino mira,
Que no canta, sino admira
Calla su grito de hombre.
Así dice el poema, o décima, 45.

La décima es una antigua forma de manifestarse, de decir algo. Casi todas las culturas, de una u otra manera, la han practicado. La décima ha pasado del canto al texto, pero ha mantenido el tono y el ritmo que le impone su estructura, además de la picardía heredada de sus cultores, casi siempre trovadores e improvisadores que practicaban su arte al margen de los formalismos y academicismos. William Hurtado de Mendoza ha sabido combinar estas características formales y ha abierto una interesante manera de presentarnos una historia, una fiesta.
Los ciento cinco poemas, o décimas, transcurren a lo largo del libro como una fiesta andina, como una celebración o un rito. Pero sabemos que las actuales fiestas y ritos andinos, ya conocidos como costumbres, son una mezcla de manifestaciones que se han cuajado en la fragua de la simbiosis cultural y que a su vez nos han dado una identidad. De la misma manera, “Harawi de los celajes es el resultado de esa asociación, esa conjunción de la poesía escrita en castellano, bajo las normas, medidas y rimas que manda el idioma, y con ritmo, emoción, picardía y sabiduría de la cultura andina.

La décima 66 dice, por ejemplo:

A San Isidro Labrador
Le pido con voz andina
Que tu risa que ilumina,
Calme herida y ardor.
Pido acabe el sudor
E ilumine tu risa
El paso de la muliza,
Pido a Judas bendito
Arrodillado, contrito,
Nos devuelva tu sonrisa.

Otro ejemplo: la décima 39:
La chola tiene en su danza
El brillo de mil estrellas
Y de las auroras bellas
Celajes con esperanza.
Con falda de luz avanza
Y lliklla de fino orgullo;
Tez de seda y arrullo;
Paisajes tiene su manta,
Un arco iris que canta,
Un corazón en capullo.

Este último poema, o décima, me lleva otra idea que me parece interesante a raíz de la lectura de este libro. Decíamos que los antiguos peruanos habían plasmado su literatura en los tejidos, y que podía leerse historias completas en el pallay de los tejidos. El libro de William Hurtado de Mendoza da la sensación de haberse escrito como quien la va dando forma a un tejido andino. Usa elementos occidentales (metro, medida y rima en español) y los entreteje con el espíritu andino (el canto, la fiesta y el rito) y obtiene una ofrenda a los dioses. “No canto por pan ni cobre/ el cantar es mi derecho”, dice en su primer poema, y en el último se despide así: “Tiende el cielo su manto/ sobre esta noche bella,/ partiré con la estrella…”.
Y como en un textil, donde los colores y las formas van formando un todo, Hurtado de Mendoza ha tejido un poema a lo largo del libro, del textil, del poema o de la fiesta, hay loas, lamentos, reclamos, adulaciones, piropos, oraciones, música y hasta cuetes, hay reflexión, pasión y meditación, como hay belleza y mitología. Este poema es, pues, un rito, un textil, una ceremonia.
Harawi de los celajes es un libro que no solo invita a la lectura, sino también a la fiesta, a la celebración. Es una invitación que me tomo la libertad de extenderla a ustedes a través de esta aproximación, a este intento de interpretación, pues en realidad, al margen de mis limitaciones académicas y erudición lingüística, tomo partido por el festejo, el disfrute y, si fuera posible, por el desmedido derramamiento de palabras.