domingo 30 de enero de 2011

Galeano y Arguedas


El Premio Casa de las Américas, que se entrega cada año en Cuba desde hace 52 años, se engalanó este año al dedicarse el certamen al Centenario de nuestro José María Arguedas. Lamentablemente no ha habido primeros lugares ni menciones honrosas para escritores peruanos, pero el premio especial de narrativa, que precisamente lleva el nombre del amauta peruano, fue entregado esta vez al uruguayo Eduardo Galeano.
El jurado del premio precisó que se le entrega por su obra "Espejos. Una historia casi universal" y explica que entre los motivos de la decisión está “por la originalidad con la que emprende una historia personal del mundo desde los albores de la existencia humana hasta el presente, en la cual se mezclan la erudición, la síntesis y el humor”.
Galeano es muy concoido por su ya mítico libro "Las venas abiertas de América Latina", por una larga lista de libros en los que analiza la historia de la sociedad latinoamericana y por su firme posición política.
Los otros premios especiales, el de poesía Lezama Lima y el de ensayo Ezequiel Martínez, fueron para "Los danzantes del tiempo. Antología poética", de Kamau Brathwaite, de Barbados, y "Amazonía. El río tiene voces", de Ana Pizarro, de Chile, respectivamente.
En la edición ordinaria, los premios fueron para "La venganza de las chachas", de Gabriel Santander Botello, de México, en novela; "La bota sobre el toro muerto", de Emerio Medina, de Cuba, en cuento; "Su paso", de Carlos E. Bishoff, de Argentina, en literatuira testimonial; y "Poeira: demonios e maldições", de Nelson de Oliveira, en literatura brasileña.
Menciones honrosas y otros detalles se puede ver en la página de Casa de las Américas.

jueves 27 de enero de 2011

Libro de Willian Hurtado de Mendoza


El escritor cusqueño William Hurtado de Mendoza presenta su último libro, Harawi de los celajes, en una reunión que congregará a amigos y artistas en el auditorio del Museo Inka (en el pasaje que une la Plaza de Armas del Cusco y la Plaza de Las Nazarenas), este viernes 28 de enero a partir de las 19:00.

Se trata de un libro singular, décimas que conforman todo un canto ceremonial, a la usanza andina. William Hurtado de Mendoza es profesor principal de la UNALM y profesor invitado de diversas universidades del país y de América Latina.

Entre sus trabajos destacan: Ecos de mi pueblo (1967); Poesías prohibidas (1968); Yunapaq haylli (1971); Canción para que aprendas (1977), Wiraqucha (1980); Poesía quechua (1999); Mateo Llaqta (1990); Sunquypa Harawin, Harawi del corazón (1991), Pacha Yachachiq (1992); Antifábulas (1998); Antifábulas de la Granja (2002); Paqarinpaq Harawi / Poesía para mañana (2004); y Ñanpaq harawi / Poesía para el camino (2005).

miércoles 26 de enero de 2011

Arguedas o todas las formas de ver el Perú

Texto que se ha leido en un homenaje a Arguedas organizado por estudiantes universitarios, y que se publica en mi columna El barco ebrio, en diferentes medios escritos y electrónicos.



Por: Alfredo Herrera Flores

En el, ahora, amplio panorama literario y rica cultura peruanos, la presencia de José María Arguedas se ha hecho imprescindible, más aún si se quiere interpretar cualquiera de los espacios en los que el propio ciudadano o poblador peruano es protagonista, más allá del disfrute estético de sus obras literarias. A cien años de su nacimiento y a cuarenta y dos de su trágica muerte, esa presencia ha servido también para observarnos como ciudadanos de un país por demás extraordinario en historia, tradición, sabiduría y todo lo que se puede encerrar bajo el general y amplio concepto de cultura.
Basta repasar la historia literaria de los últimos quinientos años, iniciada por Garcilaso de la Vega y Guamán Poma de Ayala, que sumada a los más de dos mil años de tradición literaria oral (cantos, ritos y leyendas) e iconográfica (textiles, ceramios y tallados) de todas las culturas que se desarrollaron en este territorio que luego se llamó Perú, para entender que la mirada de José María Arguedas es una especie de aguijón imposible de no sentir.
Si bien el escritor andahuaylino es considerado, principalmente, como autor de novelas
y poemas, un artista de la palabra, y los críticos y académicos lo han encasillado en la corriente del indigenismo o indianismo, hay otras dimensiones del conocimiento social en el que ha hecho importantísimos aportes, con los que cada vez entendemos mejor nuestra compleja cultura.
La antropología peruana, por ejemplo, le debe mucho a José María Arguedas por los trabajos etnológicos y etnográficos que hizo sobre mitología prehispánica, música popular, folklore, el idioma quechua, la educación popular, historia y costumbres de pueblos andinos, hasta entonces ignorados por la visión “costeña” o centralista del que el Perú aún no puede despercudirse. Resultado de esas investigaciones están la revaloración de expresiones artísticas y rituales como “la danza de las tijeras” o la fiesta patronal en honor a la Virgen de la Candelaria, de Puno.
Al mismo tiempo, el país le debe a Arguedas, una de las miradas, enfoques, puntos de vista más interesantes y sinceras que se tiene de la realidad peruana, no solamente de la etapa que a él le tocó vivir, sino de toda la historia de un país que ha crecido desgarrado por miradas y percepciones divergentes, por la permanente y violenta pugna de culturas y por un proceso de mestizaje muy complejo y de sincretismo cultural único (entendiendo sincretismo cultural como reinterpretación). Pero, tal vez, sea la emotiva manera de retratar el Perú, desde la artística contemplación literaria hasta la estricta percepción científica social, que defendió hasta el último instante de su vida, el mayor aporte que este sencillo hombre provinciano hizo a un país tan entreverado y heterogéneo, tan desangrado y humillado, tan rico y opulento, tan diverso y hermoso, tan sufrido, tan amado.
Sin embargo, así como fue querido y respetado, Arguedas sufrió el artero ataque de quienes no comprendieron, o no quisieron hacerlo, el fondo de su obra literaria y propuesta cultural, lo que terminó sumiéndolo en la depresión, la que ya era parte de su vida íntima desde que, de niño, tuvo que huir de la casa para refugiarse en una alejada hacienda andina para recibir amor. Su vida personal, esa historia interna que lo atormentaba, que fue inseparable de su expresión artística y científica, también tuvo que salir a flote durante su matrimonio, su desempeño como funcionario público, como docente escolar y universitario, como escritor y como amigo, para terminar de carcomer su espíritu que, como él mismo dijo, sobrevivía solo por amor al Perú.
Pero tal parece que hemos ido leyendo la obra de Arguedas y comprendiendo, de alguna manera, la forma cómo él vio el Perú, y no hemos hecho lo que nos ha ido proponiendo en cada una de sus páginas, ver el Perú. Seguimos estudiando, y por supuesto disfrutando la obra de Arguedas, pero no hemos hecho la tarea de percibir al país desde aquellos lados oscuros con los que se manifiesta, sus canciones, danzas, costumbres, ritos y formas de convivencia que son, finalmente, los aspectos en los que se reconoce el espíritu de un país, una nación.
Al decir “lados oscuros” me refiero a que, a pesar de que conocemos y hemos visto muchas manifestaciones culturales, tanto de las grandes ciudades o de las pequeñas comunidades, aún no las hemos hecho nuestras, siguen siendo vistas como “alejadas” o del “interior”, o de las “provincias”, como si se trataran de sucesos de un espacio, un mundo, una cultura ajena a la nuestra. No hay un interés subliminal o subjetivo de presentar los otros rostros del Perú, como dicen los modernos detractores de Arguedas, sino de recordar que el encargo intelectual del autor de “Todas las sangres” fue hacer que aquellos pueblos olvidados y marginados, con todo y su cultura, su pobreza y su historia, puedan sobreponerse a su estado de degradados y continuar su vida al compás de un progreso que no se traduce en riqueza monetaria, sino en calidad de vida.
Difícil de comprender para algunos intelectuales, que no han ido más allá de las páginas de “Los ríos profundos” o “Agua” para encontrarse con un Perú más rico aún, más allá de las montañas y entre los cálidos valles andinos, donde habitan, cantan y bailan y siembran la tierra y saludan a sus dioses y se adornan los sombreros con flores y que esperan tener su oportunidad para ser, también peruanos. Errónea la forma de pensar aquella que dice que ver el Perú desde adentro es no avanzar. “Avanzar” ¿cómo? ¿hacia dónde? Errónea la forma aquella de decir, como muchos “costeños” o “urbanos” impostados que escuchar huayñitos es atraer la pobreza.
La obra de José María Arguedas es un moderno y emotivo fresco de la realidad peruana del siglo veinte, desde donde se puede ver el pasado y proponer el futuro, como lo han hecho los antiguos peruanos en su visión circular del mundo. En “Agua” (1935), en que reúne sus tres primeros cuentos, se manifiesta el conflicto social y cultural en una comunidad andina desde los ojos de un niño; éste se ubica en medio de los “blancos” y los “indios”, abusivos y prepotentes aquellos, y sufridos pero solidarios los últimos; pero sobre todo aparece, como protagonista de la literatura peruana, la cultura andina vista como un espacio en que los hombres viven con los mismos sentimientos y experiencias que en cualquier otra comunidad, costeña, urbana o “moderna”. Este es el primer aporte de Arguedas a la literatura peruana, pasar del indigenismo al indianismo y de ahí al cholismo. Ese niño de los cuentos de “Agua” no es un indio, tampoco un misti, es un cholo.
Luego vendría la novela “Yawar fiesta” (1941), en la que, desde el punto de vista de pobladores mayores de una comunidad, que tienen la cualidad de analizar su propio contexto, se refleja la realidad y los conflictos culturales en los que se desenvuelven las comunidades andinas, las que aún se expresan a través de sus antiguas manifestaciones a pesar de que ya están imbuidas en el ritmo y proceso impuesto por las culturas foráneas.
En “Los ríos profundos” (1958), su obra estilísticamente superior artística y literariamente, Arguedas propone, desde una perspectiva más madura, el conflicto que supone el tránsito de una cultura a otra de un personaje que a la vez transita de la niñez a la adolescencia. Es además una metáfora del tránsito cultural de los pueblos andinos, un proceso de siglos que ha terminado por convertirlos en espacios sociales ambiguos, intermedios, con profundos elementos y manifestaciones ancestrales y a la vez con extraordinarias asimilaciones de la modernidad. Esto es ser cholo. En esta novela, es protagonista también el lenguaje, que en voz de su protagonista, muestra el conflicto del autor por querer expresarse en quechua y castellano, lo que marcará luego una de sus frustraciones: el no poder hacerlo.
En 1961 publica “El Sexto”, novela también autobiográfica ambientada en una de las prisiones más lúgubres de Lima, en la que fue recluido Arguedas por asuntos políticos. Nuevamente aparece el conflicto, el enfrentamiento de clases y grupos sociales, ilustrados a través de la lucha entre el bien y el mal, la violencia y la solidaridad. Es la primera obra literaria de ambientación urbana, o limeña, y la primera en la que Arguedas se expresa totalmente en castellano, sin que esto lo aleje de su punto de vista andino, o provinciano.
Será con la novela “Todas las sangres” (1964) con la que intentará Arguedas concentrar, presentar y entender el mundo andino en toda su dimensión, pero sobre todo intentará que el lector, al que supone leal y solidario, sea quien entienda y asuma ese mundo como propio. Arguedas intenta hacer entender que el país está conformado por todas las razas y culturas y que sus habitantes, herederos de esas razas y culturas, son parte de ese país, por lo tanto se comprenda y asuma esa identidad, unidad y espíritu, como necesarios para concretar una convivencia armoniosa y pacífica. Pero “los analistas, sociólogos y críticos” no lo entienden, por lo tanto los lectores tampoco lo hacen. El mundo de “todas las sangres” seguirá siendo ajeno, un invento, una ficción, una historia que no expresa la realidad.
José María Arguedas escribió más cuentos y recuperó y tradujo leyendas y mitos, también hizo poesía, excelente poesía, publicó sus estudios antropológicos, impulsó la investigación desde sus cargos de director de museos, estimuló la educación en los pueblos andinos, transmitió sus propuestas a través de la docencia universitaria, debatió con escritores e intelectuales de otros países, defendió el arte como punto de partida de la expresión literaria sin dejar de lado la perspectiva personal o autobiográfica, alentó a los jóvenes a estudiar y escribir sin miedo, protegió las ancestrales manifestaciones culturales, pero sobre todo buscó que se trabaje por las comunidades postergadas de todo el país.
Mientras lo atormentaba la idea del suicidio, para escapar de sus problemas familiares y deshacerse de los demonios interiores, desprenderse de sus frustraciones como intelectual y artista, recibió premios y homenajes, fue jurado de premios literarios como el de Casa de las Américas y escribió entre insomnios, pastillas y viajes la novela “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, nueva mirada urbana de la condición humana a través de su experiencia como escritor, investigador y profesor. La novela se publicó en 1971.
Dos años antes, los últimos días de noviembre de 1969, José María Arguedas escribió las últimas notas de su diario y algunas cartas a sus amigos. Era el fin. Agradeció a quienes lo acogieron, quisieron y comprendieron; dio recomendaciones a amigos y alumnos, reflexionó sobre su vida y obra, y dispuso los asuntos finales sobre su sepelio; luego cogió un arma, se encerró en un baño de la Universidad La Molina y mirándose al espejo se disparó en la cabeza. La bala, caprichosa como los dos anteriores intentos de suicidio, y casi como toda su vida, le hizo una mala jugada y le hizo sufrir aún más. Tras cuatro días de agonía murió el 2 de diciembre.
Es decir, se murió pero no. Arguedas se ha mantenido más vivo que nunca. Cuando se habla del mejor escritor peruano del siglo veinte se habla de Vallejo y Arguedas, algunos más premiados y conocidos se molestan, pero así no más es. Arguedas es querido y leído, estudiado y citado, aún no comprendido del todo, es cierto, pero sigue siendo el maestro, el amauta, el apu, el artista peruano por excelencia.

lunes 24 de enero de 2011

Salinger perseguido


¿Escritor de culto? De por sí extraño y huidizo. Un interesante texto que aparece en El País, nos trae nuevamente a J. D. Salinger, a un año de su muerte (28 de enero), en un afán de conocer (reconocer, descubrir...) al autor de "El guardián entre el centeno". Así como casi toda su vida vivió escapando y escondiéndose de la fama, este famoso autor sigue huyendo, a pesar de que una biografía intenta retratarlo.


Por: Daniel Verdú

Cuando el 7 de mayo de 1951 subió a bordo del Queen Elizabeth, J. D. Salinger comenzó una huida hacia sí mismo que no haría más que aumentar hasta el día de su muerte. Aquella mañana partió hacia Inglaterra para resguardarse durante unas semanas del escrutinio público que sufriría en Nueva York con la aparición de El guardián entre el centeno, su primera novela. Como si supiera que llegaría a vender 60 millones de ejemplares de su obra de juventud. Ese gesto definió para siempre la inquietante personalidad del genial autor, marcado profundamente por sus años de combate en la II Guerra Mundial y autodescifrado al detalle en cada una de sus contadas obras. Especialmente en la que Holden Caulfield emprendía un viaje de tres días hacia la edad adulta por las calles de Nueva York y que le convirtió en profeta de millones de lectores pero, sobre todo, en el de sus propias peripecias. Justo un año después de su muerte, Kenneth Slawenski publica en España una biografía (Galaxia Gutenberg) que explora las huellas del camino entre la borrosa y recluida existencia de Salinger y los personajes que creó.
El primer párrafo de El guardián... ya era un aviso. "Si realmente les interesa lo que voy a contarles, probablemente lo primero que querrán saber es dónde nací y lo asquerosa que fue mi infancia y qué hacían mis padres antes de tenerme a mí y todas esas gilipolleces [...]. Pero si quieren saber la verdad, no tengo ganas de hablar de eso. Primero, porque me aburre, y segundo, porque a mis padres les darían dos ataques por cabeza si les dijera algo personal acerca de ellos". Esta declaración vio la luz en 1951, pero Jerome David Salinger, o Sonny, o Jerry, dependiendo de cuando tratase de acomodarse en el incómodo traje de su biografía, hacía algún tiempo que peleaba a muerte con la contradicción de buscar un sitio al que pertenecer y la demoledora certeza de que no existiera fuera de su obra.
Y como él anunciaba, quizá no sea ese tipo de datos autobiográficos lo que más interese. Qué demonios importa ya si tuvo una hermana, si nació en Nueva York en 1919, que se casara tres veces o que un día fuera animador en un crucero. Qué más dará ya si nunca estudió mecanografía o si pasó por una academia militar donde compuso la canción que todavía cantan los cadetes cuando se gradúan. El asunto es por qué decidió un día esconderse y sumergirse en un desprecio absoluto hacia un mundo que le adoraba.
La historia de Salinger es un relato de frustración ininterrumpida. Su primer noviazgo, el que mantuvo con Oona O'Neill, hija del dramaturgo Eugene O'Neill, sirvió para componer el germen melancólico de El guardián... a través del relato corto Slight rebellion off Madison (el primero de los nueve sobre la familia Caulfield y que tras cinco años de obsesión y ninguneos publicó The New Yorker). Narraba la cita con la frívola y atractiva Sally Hayes (vivo retrato de Oona), con la que consumía una tarde sobre la pista de hielo de Radio City, borracho y enumerando lo que más odiaba. Salinger, como su protagonista, nunca estuvo enamorado de aquella chica, pero la decepción pública al enterarse todos de que le dejaba por el legendario Charles Chaplin le cambió el humor.


Puede leer el texto completo aquí.

Enero en la palabra 2011


Nos hacen llegar esta invitación a las lecturas "Enero en la palabra, 2011", que se llevarán a cabo en la Casa de la Cultura de San Blas, en el barrio de San Blas, claro.


VIERNES 28 de enero
6.30 PM

1. Presentación de Enero en la Palabra a cargo de Raúl Pacheco

2. Primera mesa de Lectura . Modera : Pavel Ugarte

Miguel Angel Fuentes (Cusco), Braulio Mirano (Cusco), Lena Orduña (Cusco), Elvis Mario Portillo (Cusco), Paolo Andre Sosa (Cusco)

Intermedio Musical: Jorge Zavaleta

3. Segunda mesa de lectura . Modera : Willni Dávalos

Braddy Romero (Cusco), Gonzalo Valderrama (Cusco), D.Y.S.O (España), Ana María Milla (Cusco), Arthur Zeballos (Arequipa)

4. Tercera mesa de lectura. Modera : Iñakapalla Chavez

Jorge A. Vargas Prado (Cusco), Franklin Sequeiros (Cusco), Pasos Paz (Cusco), André Ramos Chacón (Cusco), Jocy Terrazas (Cusco)

5. Epilogo Musical : Haylli Vitelly


SABADO 29 de enero
6.30 PM

1. Introito recordando a José Maria Arguedas

2. Primera mesa de Lectura . Modera : Jorge Vargas

Iñakapalla Chavez (Cusco), Raúl Pacheco (Cusco), María Miranda (Arequipa), Kreit Vargas (Arequipa), Robert Baca (Arequipa)

Intermedio Musical : Dayana Silva

3. Segunda mesa de lectura . Modera : Braddy Romero

Willni Dávalos (Cusco), Roberto Marmanillo (Cusco), Ange Ramos (Cusco), Yaxkin Melchy (México), Jimmy Barrios (Arequipa)

4. Tercera mesa de lectura. Modera : Miguel Ángel Fuentes

Pavel Ugarte (Cusco), Jonathan Alzamora (Cusco), Maru Delgado (Arequipa), Martín Zuñiga (Cusco), Santiago Perez-Wicht (Arequipa)

5. Agradecimiento y designación responsables 2012 : Willni Dávalos

6 Epilogo Musical : La Muka

Se informa de antemano que cada poeta participante dispondrá de 5 minutos (dos poemas, promedio) para exhibir sus textos en voz alta, se les pide por favor tomar en cuenta este detalle para que la lectura sea total y pareja.Además, los participantes que desean presentar sus libros dispondrán de un espacio para ofertarlos.

jueves 20 de enero de 2011

Maestro Luis Jaime Cisneros (1921 - 2011)


En realidad, antes que rendir un homenaje al maestro, hay que reconocer que él mismo, con su paciencia de maestro de escuela y su sabiduría de maestro universitario, rendía todo el tiempo homenaje al Perú. Este artículo es una pequeña muestra de todo ese amor por el Perú y su esperanza en los jóvenes, en la Universidad. ¡Maestro Luis Jaime Cisneros: PRESENTE!


Por Luis Jaime Cisneros

El nombre de la institución universitaria ha estado tan maltratado en los últimos tiempos que siento que mi silencio puede contribuir, por insignificante que sea, al maltrato general. ¡Y no puede ser! Me corresponde decir algo. No elijo la acusación ni la protesta. Elijo el elogio, que mira a la tradición y mira, por lo mismo, al porvenir. Y cuando elijo la tradición, elijo la vieja cultura greco-latina. Muchos creerán que elijo el pasado y que, por eso, no tomo en cuenta el presente. Somos muchos, felizmente, los que comprendemos que porque elijo la tradición estoy mirando a la esencia del trabajo universitario, que está mirando al porvenir. Fueron los griegos los que nos alertaron al respecto. De ellos aprendimos a plantearnos preguntas esenciales sobre el qué y el cómo para alcanzar, así, los primeros caminos del conocimiento.
Mi primer contacto con los estudios superiores lo tuve en el Lycée Francais de Montevideo. Un solo recuerdo, un solo nombre resume todo lo aprovechado. Aprendí a leer un libro maravilloso de Descartes: Régles pour la direction de l’esprit. Leerlo significó analizar y discutir cada una de sus páginas; significó distribuirnos en cuatro grupos para averiguar si podíamos encontrar una explicación sobre el espíritu. Como conclusión anotamos en nuestro cuaderno que habíamos elegido un camino: consistía en no tener miedo de formular preguntas.
Cuando, un año después, en 1939, comencé mi vida universitaria, comprobamos que iniciábamos una ‘carrera’. Esa palabra sigue siendo mi divisa: la he tenido en cuenta en mis largos decenios de docencia. He aprendido a vivirla. La vida universitaria es una vida de permanente ejercicio de lectura e investigación. No suele verlo el estudiante. Pero no dejamos de verlo los profesores.
No es el edificio. Es un modus operandi. Es el fruto de un modus agendi en que profesores y estudiantes, en estudiado y armónico trajín nos damos a una tarea en busca del conocimiento, tarea que genera en nosotros inquietudes e intereses, que son las armas que van alimentando y robusteciendo el interés por los temas y generan la necesidad de investigar. Se dice así de fácil.
Pero es en ese hermoso trajín de descubrir cómo se va abriendo en el estudiante el interés, iluminado a veces por las contribuciones de los propios alumnos que nos ayudan a descubrir vías desconocidas de acceso. Quienes hemos tenido oportunidad de ver fortalecerse vocaciones, y las hemos podido seguir a través de breves ensayos, o de sesudas monografías, o de tesis que inauguran nuevas maneras de trabajar, sabemos bien que la real vida universitaria exige precisamente fe en la marcha. Esa fe no la estimulará la perspectiva del éxito. El conocimiento no se compra. En el conocimiento se está comprometido. No aprendemos ni investigamos para ganar. Lo hacemos para saber. Cuando en la academia de Platón se reunían era solamente para saber. El conocimiento nos ratifica como persona.
Cuando volvemos la mirada a los griegos, reparamos en que no nos es fácil atribuirles especialidades. Lo importante era pensar. Y lo que estuvo a la disposición fue siempre la naturaleza. Las ‘humanidades’ de aquella época estaban constituidas, si miramos bien, por las ‘humanidades’ de la era moderna. Si queremos que nos interesen de verdad las humanidades hoy, no podemos desconocer lo que ocurre en el mundo de la economía, ni podemos ignorar en qué están trabajando los físicos, ni podríamos ignorar por qué las drogas atraen tan temprano a nuestros muchachos. Todo esto pertenece hoy al mundo en que un universitario tiene que encarar su responsabilidad. Y a todo eso la institución tienen que hacerle frente.
El fruto del trabajo universitario no tiene que ver con el número de alumnos que tenga una institución, ni con los edificios en los cuales desarrolle su tarea. Una universidad es lo que hacen sus profesores y sus estudiantes: los testimonios se ilustran a través de los libros que publican y las investigaciones que realizan. Las tesis de los estudiantes reflejan el grado de estímulo que han recibido, y van ilustrando sobre los intereses a que la institución está dirigiendo su mirada. Cuando se habla de eso se está hablando de la tarea universitaria, la real, la auténtica.

martes 18 de enero de 2011

Homenaje a Arguedas en Cuba


Hoy, al cumplirse el centenario del nacimiento del maestro José María Arguedas, se han realizado homenajes en todo el Perú, especialmente en aquellos centros alejados de la oficialidad, rincones culturales donde se ha revivido la palabra de nuestro más querido escritor, desde los gobiernos regionales que han rendido homenaje en plazas y auditorios hasta en los más humildes salones universitarios, del mismo modo en varias partes del mundo, tan distantes y diustintos como Roma, Alemania, Japón o Cuba. Casi al azar, reproduzco este texto leído por el poeta cubano Roberto Fernández Retamar al inaugurarse la edición de premios de Casa de las Américas, esta vez dedicado a nuestro escritor.


"La extraordinaria criatura que fue el peruano José María Arguedas"


Por: Roberto Fernández Retamar


Con más de media centuria cumplida, la Casa de las Américas no se cansa de crecer. En vísperas de su muerte, nuestra fundadora, la heroína Haydee Santamaría, por la importancia que había adquirido el área y lo insuficientemente conocida que era, hizo nacer el Centro de Estudios del Caribe. Ya existían a la sazón direcciones de la Casa dedicadas a la literatura, las artes plásticas, la música y el teatro, su biblioteca, su editorial y otros departamentos. Aparecerían después el Programa de Estudios sobre la Mujer, el Programa Memoria y el Programa de Estudios sobre Latinos en los Estados Unidos.
A partir de ahora, un nuevo Programa se ocupará de las culturas originarias de América: de toda América, incluyendo Canadá y los Estados Unidos. Se trata de abordar, como parcialmente habíamos hecho antes, las culturas de los descendientes de los únicos auténticos descubridores de lo que iba a ser nombrado América; y hacerlo teniendo en cuenta no solo su historia, sino sobre todo su vigencia. Por lo cual el anuncio de dicho Programa se enlaza con la obra de la extraordinaria criatura que fue el peruano José María Arguedas.
Mañana hará un siglo de su nacimiento, y hemos querido que este Premio le esté dedicado, al igual que otras faenas de la Casa. Junto a su labor etnológica, en la cual es patente la huella de su gran compatriota José Carlos Mariátegui, la obra literaria de Arguedas nos permite asomarnos al mundo quechua, en cuyo seno se formó inicialmente, gracias a lo que Ángel Rama, haciendo uso original de un concepto forjado por Fernando Ortiz, consideró «transculturación narrativa».
Fue para nosotros un honor haber contado con Arguedas, en 1968, como integrante del jurado del Premio Literario Casa de las Américas, lo que le permitió conocer Cuba, a la que se referiría en lo adelante con visible cariño. Ello se vio, por ejemplo, en el poema sobre nuestro país de su libro de versos en quechua Katatay, que editamos, al igual que su novela Los ríos profundos, la cual reeditaremos pronto, una Valoración múltiple de su obra y un disco con textos suyos leídos por él.
El cartel de este Premio remite a la lucha entre el cóndor y el toro que alude a su novela inicial, Yawar fiesta; y el Premio de narrativa con carácter honorífico que cada año concedemos lleva su nombre. Con mucha gratitud leímos los generosos comentarios que Arguedas hizo sobre algunos de los que trabajamos en esta Casa, en su libro póstumo El zorro de arriba y el zorro de abajo. (En relación con dicho libro no puedo dejar de mencionar que poco antes de suicidarse Arguedas envió una nota al amigo chileno Pedro Lastra para que hiciera llegar sendas copias de un doloroso pedazo de la novela, «¿Último diario?», a Ángel Rama y a quien les habla, sin duda para que lo publicáramos, como hicimos, en las revistas Marcha y Casa de las Américas.)
Hemos pedido al notable conocedor del mundo indígena y de Arguedas que es Stéfano Varese que en esta ocasión nos hable sobre ambos.
Por otra parte, José Martí había advertido que hasta que no se hiciera andar al indio no andaría bien América. Y bien: el indio ha echado a andar y forma parte esencial del gobierno de Evo Morales Ayma en el Estado plurinacional de Bolivia. Razón más que sobrada para que hayamos cursado una invitación al compañero Álvaro García Linera, vicepresidente de ese hermano país y uno de los intelectuales más brillantes con que cuenta hoy nuestra América, a inaugurar los trabajos de este Premio también creciente.
Tomado de La Ventana, Casa de las Américas.

Centenario de José María Arguedas

Como era de esperarse, la oficialidad no dijo nada sobre el centenario de José María Arguedas. Y de esperarse también, la prensa oficial y tuerta tampoco dijo nada. El Comercio, por ejemplo, anunció hace días el aniversario de Cantinflas, y hoy, fecha del nacimiento del más importante narrador peruano, no dijo nada. Sin embargo, hay que destacar que cientos de organizaciones populares, algunas universidades, estudiantes y centros culturales, grupos y centros culturales, sí han hecho algo por el querido Arguedas. Nos unimos a esa celebración con una voz fuerte:
¡Maestro José María Arguedas: PRESENTE!

lunes 17 de enero de 2011

Centenario de José María Arguedas

¡ARGUEDAS VIVE!

Westphalen homenajea a Arguedas


El poeta Emilio Adolfo Westphalen, de quien se celebra este año el centenario de su nacimiento, escribió un poema que dedicó a José María Arguedas, de quien también, mañana 18 de enero, celenramos el centenario de su nacimiento. Son dos nombres y dos formas muy distintas de ver el Perú. Nacieron casi con el siglo y fueron testigos de la vida de un país, la que reflejaron a través de sus palabras, su poesía, sus ensayos. No sob comparables entre sí, son admirables.
El poema que escribió Westpphalen titula "El niño y el río", se publicó en Lisboa, en 1984, y es un fino ejercicio de prosa breve, sin descuidar la mirada surrealista del que es maestro.

En la víspera del aniversario del nacimiento del gran José María Arguedas, este homenaje del gran Emilio Adolfo Westphalen.

EL NIÑO Y EL RÍO

a José María Arguedas
homenaje pobre al poeta y amigo

Quel monstre singulier êts-vous
Qui ne me propose pas d´enigme


PIEL DE LUZ

CON AGUA de cristal de roca y hebras de sol zurce el Niño gota a gota amplia túnica temblorosa y santgrienta de Río desollado vivo.

IDILIO

VARIAS ratas gordas se habían aglomerado a la vera del Río para chuparle la sangre. El Niño las espanta con una palma grande. Agradecido el Río entre sus brazos encuna al Niño.

SE ACABÓ

ÁNDALE Río ándale - das vuelta tras vuelta de este mundo al otro - súbete a esta barca - repósate un poco.

CAPRICHO

COMETA variopinta surca el aire y canta. Porqué el Río no ha de tremolar a su vez - cacatúa estirada hasta lo irreconocible.

GUERRA DE AMOR GANADA
EL NIÑO se ha bebido el Río todo - ahora se está gordo e hinchado durmiendo beatífico junto al barranco seco.

CUADRO

UNA VENTANA chica y una ventana grande - asociamos el Niño y el Río. (Por adivinar dónde sea mayor la turbulencia y la algaraza).

LA CARA EN EL SELLO

AGUA EN llamas - afua en llamas - el Niño aplaude y se río - ha incendiado el Río - larga serpiente de fuego - una pura maravilla - feliz el Niño danza encima.

AFRENTA

EL NIÑO detiene el Río con las manos - encabritado alza éste la testa con la cabellera toda más el cuello y el busto. El Niño se irrita - le escupe en los ojos - le muerde la nuca.

LOTERÍA

EL NIÑO echa el anzuelo mas lo coge el propio Río - pez de escamas de plata demasiado pesado para levantarlo en vilo.

AL ESCONDITE

NO VEO al Río - está oculto tras mi sombra o la niebla - ronda por pueblos lejanos o se extravía persiguiendo doncellas por el campo. Es mañoso y nos engaña. Lo buscamos fuera y en cambio se ha hecho un ovillo y está recluido todo entero - quietecito - en el hueco delicioso de tu oído.

HERMAFRODITA

NO SE ATREVE el N´ño a creerlo cierto - despreocupado el Río se ha dormido dejando sin velos su par de grandes sexos desiguales. (Quién le ha de besar - quién le ha de acariciar). Aturdido prefiere cubrirse el rostro el Niño.

SALIDO DE MADRE

¿ES CIERTO que ya no sabes
A dónde vas ni qué quieres?
Te zampas moscas racimos
Culebras de piel de rosa
Rimeros de miel silvestre.
Hierve el agua en tu garganta
Cascas lo que encuentras
Y nada te repleta.
Requintas apedreas desgarras
Has perdido compostura y camino.
Río - me dueles en los ojos y el vientre.
¡Qué te haría la madre
Que así deliras y destruyes
Mi pueblo mi casa
Te llevas al borrico pardo
La palmera sin sombra
El cementerio completo?
¿Eres río sin madre
O mar recién parido
Estirándote lo más que dé
Tu hambre y tu codicia?
Río - vuelve a ser río
No te quiero tan grande.

sábado 15 de enero de 2011

Guevara presentado

Calles de Cusco, convertidas en personajes de los cuentos de Guevara.
.
Mario Guevara, del pesimismo a la esperanza, pasando por la nostalgia

Por: Alfredo Herrera Flores

“Guevara vuelve” podría decir un graffiti en cualquier pared de nuestra ciudad, por supuesto no en las maravillosas piedras de la zona imperial, pero sí en algunos muros revestidos de yeso y mal pintados de Santiago, Wanchaq o San Sebastián, o en los baños de algún bar del centro, de los muchos que hay en esta ciudad donde se puede contar una historia distinta en cada esquina, en cada puerta. Y, efectivamente, esta frase era repetida cada vez con mayor seguridad por amigos en conversaciones casi íntimas, pues Mario Guevara no había publicado un libro en varios años y nos estábamos acostumbrando a verlo solamente tras la edición de la revista “Sieteculebras”, que más que una mención merece, creo, mucho más reconocimiento del que se le tiene, o impulsando alguna actividad cultural o viajando y llevando y trayendo libros. Entonces, ya sabíamos que Mario volvía. Pero estábamos hablando también de las paredes de esta ciudad, pequeña coincidencia, pues Mario también apellida Paredes. Bueno, hablo entonces de los muros, de las calles, de las mismas calles por las que un policía va de bar en bar, tratando de ahogar sus penas y soledades, hasta tropezar con un colega que hace el mismo camino casi por las mismas razones. Estos caminos los llevan a bares como el “Wiphala”, en la calle Heladeros, y a una misma habitación, a un mismo lecho, a una misma mujer, solo que la mujer es de uno de ellos.
Esta es una de las historias con las que Mario Guevara vuelve, y con sus historias, o en sus historias, también vuelve la ciudad, Cusco, el ombligo del mundo, la imperial, la capital arqueológica, la cosmopolita y al mismo tiempo la provinciana, la tradicional. Creo que esta es una de las primeras ideas que se debe destacar del volumen de cuentos “Usted, nuestra amante italiana”, que se publica en el sello Estruendomudo. La ciudad pasa de ser un escenario a convertirse en un personaje secundario, que asume personalidad e influye en las emociones y acciones de los protagonistas; al mismo tiempo, y gracias a la precisa escritura de Guevara, la ciudad establece un lazo con el lector, en primera instancia con el lector cusqueño, que fácilmente reconoce la calle Mantas, Desamparados o Tecsecocha, donde antes o después, tarde o temprano, también tiene una historia que contar; y muy probablemente genere la misma relación con el lector foráneo, que verá en esos nombres mágicos o impronunciables el velo de misterio que se respira en cada plaza, cada esquina, cada patio y cada calle empedrada de esta ciudad.
Ya en su famoso libro “Cazador de gringas y otros cuentos”, publicado en 1995, Mario Guevara puso a la ciudad en el primer plano de la atención literaria nacional, gracias a un personaje que, mientras iba detrás de las gringas, recorría estas calles bohemias, bailables, humeantes y jadeantes. Es cierto que otros autores también habían hecho de la ciudad su personaje y su escenario, lo siguen haciendo, pero la fama, como la de La Mancha gracias a El Quijote, la hace el caminante, aquel personaje que va de un lado a otro, entrando y saliendo de sus callejones, solares, casas, templos, mercados, edificios, bares, prostíbulos y oficinas públicas, en ese orden. La ciudad de Guevara es la ciudad que vemos, o hemos visto. No es una ciudad ideal o descrita con romanticismo, tampoco es una ciudad criticada o exaltada por sentimientos de revancha o chovinismo, es una ciudad vista con los ojos de personajes distraídos, despreocupados, ensimismados, interesados en sus propios problemas, caminando por sus calles con el encargo y la carga que el autor les ha impuesto en su febril delirio de creador.
Destaco un breve ejemplo de la manera tan espontánea y natural con que los narradores de las historias de este libro se refieren a Cusco. En el relato “Janos, el hombre que corrigió a André Breton”, el narrador, muy probablemente el propio Guevara, cuenta una anécdota sucedida en el bar “Carlitos, debajo del puente Pichincha, en el centro de Quito”, y cuando un personaje se entera que el narrador es cusqueño dice: “éste, al saber de dónde provenía, empezó a hablarme del Perú, en especial de Cusco, donde vivió un tórrido romance con una gringa que conoció en el tren a Machupicchu”. Estas dos frases demuestran que, sin necesidad de hacer exhaustivas y detalladas descripciones, se nos puede mostrar el espíritu de la ciudad. Primero Quito y luego Cusco, ambas relacionadas con la historia, arquitectura y vida bohemia. Luego de demostrar esta relación intrínseca, se menciona directamente a Cusco, la que a su vez es reconocida por Machupicchu y mejor recordada por las historias secretas e íntimas que en sus calles, plazas, bares o alrededores se originan, producen, promueven y mueven. Lo interesante es que cualquier lector podrá, inmediatamente, recordar la ciudad, algún bar, una calle, el tren, Machupicchu o una gringa, en otros casos un gringo. Demás está reiterar que el ejemplo es mínimo, en estas breves historias el lector podrá encontrar muchas calles, esquinas y plazas, pero sobre todo bares y cantinas. Todas, calles y cantinas, son fáciles de reconocer y, por supuesto, recordar.
En segundo lugar me quiero referir a los personajes. Un policía fracasado acepta el encargo pagado de seguir y espiar a un marido infiel, cuando está por resolver el misterio la sorpresa para el policía es mayúscula y desastrosa. Un hombre agobiado por el alcohol recuerda a la chica más bonita del barrio y luego la encuentra en el Takuchi, emborrachándose con borrachines de mala vida. Un hombre, envalentonado por la borrachera, decide declararse a la mujer que le ha quitado el sueño por mucho tiempo, pero cuando toca a su puerta aparece otra persona. Un poeta fracasado escribe en las sucias mesas de los bares de Quito un cuaderno de poemas, plagiando a Breton. Un hombre, cegado por la borrachera, pide ayuda a su amigo para asentar una denuncia por asesinato en la comisaría de Wanchaq, la víctima es su mujer. Una mujer, ofendida porque su hombre la llamó enana, decide deshacerse de él mientras duerme la borrachera, no se imaginan cómo. Otro policía, le confiesa a su colega muerto, los pormenores de la infidelidad de su mujer.
Así, los personajes de esta ciudad, sumidos en la frustración, el desengaño y la ruina, recorren los bares de esta ciudad más bien majestuosa, solemne y admirada, generando un contraste bien logrado. Los personajes, apenas nombrados por sus primeros nombres y en otros casos anónimos, transmiten una sensación de abandono moral que, si bien puede interpretarse como un llamado de atención a los problemas sociales que nos aquejan, en realidad son solamente espejos que reflejan una condición humana que queremos esconder. No me atrevo a suponer que esa decadencia, pesimismo y desesperanza que se lee en los cuentos de Guevara sean manifestaciones de los demonios, sueños u obsesiones del autor, por el contrario, creo que debería haber una lectura entre líneas, en la que podremos descubrir la esperanza y emoción de que lo vivido sea el impulso a una nueva vida. Así se cierra el libro, precisamente con el cuento que da título al conjunto.
Este es el tercer aspecto que quiero comentar. Los temas y argumentos de las nueve historias son simples, nada complejas, se trata de anécdotas comunes a la vida de personas que tienen como principal encargo, divino y terrenal, vivir. Estoy seguro que muchos lectores han tenido anécdotas similares o escuchado las mismas historias de boca de amigos y familiares, y creo que este es, tal vez, el mayor resultado literario de esta etapa de Guevara, hacer de la vida común y corriente una pequeña obra de arte.
El cuento “Usted, nuestra amante italiana”, es un emotivo monólogo, una narración en primera persona de alguien que, pasado el tiempo, decide repasar silenciosamente la historia de su adolescencia, y la de los amigos que aún se reúnen para beber un copa de vino, y celebrar el amor platónico por la actriz italiana Laura Antonelli, famosa entre los jóvenes por la película “Malicia”, esa llena de picardía, sensualidad y erotismo que podía desquiciar a cualquiera.
Entre paréntesis: les cuento que hace unas semanas, alrededor de una mesa, brindando con cerveza, entre amigos que conocen a Mario y hablando de su retorno literario, tratábamos de recordar el título del cuento y, por supuesto del libro, tampoco recordábamos el nombre de la actriz, pero en ese ejercicio de adivinar nombres y títulos (incluso hicimos llamadas a otros amigos), lo que sí recordábamos con claridad y precisión eran las escenas de la película y los atributos de la Antonelli. Uno de los que contestó el teléfono dijo: “sí, sí, la de la película Malicia, la que se subía las medias suavemente, pero no recuerdo su nombre”. Es seguro que ese amigo, como el protagonista del cuento, se dio tiempo para recordar, sin malicia, las veces que iba al cine para emocionarse de lejos y en la oscuridad con la italiana.
No quiero dejar de mencionar la cercanía del texto con otros notables, a los que he recordado con afecto muy personal, como “Queremos tanto a Glenda” de Julio Cortázar, por su relación con el tema del cine; “Los juegos verdaderos” de Edmundo de los Ríos, por la forma como recuerda personajes y calles de una ciudad íntima como Arequipa, y “Bajo el volcán” de Malcom Lowry, por ese olor a alcohol y piso de cantina que emana de cada una de las páginas del libro.
Guevara ha vuelto, pues, para remecernos el corazón, para tocar las fibras del recuerdo y la nostalgia, para decirnos que hay que mirarnos al espejo, no para peinarnos o afeitarnos, sino para limpiar el vapor de su superficie y descubrir nuestro verdadero rostro. Ha vuelto para decirnos que hay que fijarnos en lo que pasa a nuestro alrededor, en las calles que diariamente recorremos, en los bares que no tan diariamente visitamos y en las personas que de vez en cuando reencontramos.
Finalmente, creo que estamos frente a un buen libro, una muestra de elegante literatura, que no requiere de adornos y largas frases para emocionarnos.

Cusco, ciudad de piedra, enero del 2011

jueves 13 de enero de 2011

Arguedas en NY


La celebración por el centenario del nacimiento de José María Arguedas va tomando forma en muchas partes, también fuera del país. Esta vez en Nueva York, a iniciativa de American Indian Community House, donde se le rendirá tributo este viernes 14. El afiche lo encuentro en el blog de César Pineda Quilca. Hay algunas iniciativas en el Perú, especialmente por parte de estudiantes, gremios y círculos literarios, centros culturales, universidades de fuera de Lima, pero como lo advertimos antes, nada de la oficialidad, y como también lo dijimos, nada se espera de ese lado.

Mario Guevara vuelve con libro nuevo



Estimados amigos:
La comunidad de frailes del Convento de Santo Domingo - Qorikancha
y Charlie Quispe & Co
los invitan cordialmente a la presentación del
LIBRO DE CUENTOS DEL AUTOR CUSQUEÑO
MARIO GUEVARA PAREDES
"USTED, NUESTRA AMANTE ITALIANA"
La presentación se llevará a cabo en el Auditorio del Convento de Santo Domingo
el día Viernes 14 de Enero, a las 7 p.m.
ENTRADA LIBRE

miércoles 12 de enero de 2011

Arguedas: "yo he mostrado lo que he vivido"

"Cada personaje ve al mundo de acuerdo con su formación humana. Cuando Rendón Willca o los personajes indígenes hablan del mundo, lo hablan tal como ven el mundo; eso no quiere decir que yo vea el mundo enteramente como ellos. Es probable que yo esté en parte transido de esa visión del mundo; de tal modo transido que soy capaz de mostrarlo con una..., con rasgos ... auténticos, en que estos personajes aparecen de veras como personas perfectamente verosímiles, y no como artificios, porque yo estoy dentro de ellos, yo he sentido también el mundo como ellos...
¡Que no es un testimonio! Bueno, ¡diablos!, si no es un testimonio entonces yo he vivido por gusto, he vivido en vano, o no he vivido. ¡No! Yo he mostrado lo que he vivido".

Palabras de José María Arguedas en la mesa redonda sobre su novela "Todas las sangres", Lima, 1965.

martes 11 de enero de 2011

Arguedas: Yo no soy un aculturado

Yo no soy un aculturado; yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz, habla en cristiano y en indio, en español y en quechua. Deseaba convertir esa realidad en lenguaje artístico y tal parece, según cierto consenso más o menos general, que lo he conseguido.

José María Arguedas (Discurso al recibir el premio Inca Garcilaso de la Vega, 1968)

lunes 10 de enero de 2011

¿Cantinflas sí y Arguedas no?


Ha pasado ya el día y, luego de haber esperado inutilmente algún comentario, me decido a hacer el mio. A solo una semana de recordarse, celebrarse, conmemorarse el centenario del nacimiento de José María Arguedas, el mayor y más importante narrador peruano del siglo veinte, y después de darnos cuenta que la oficialidad no ha anunciado nada importante para recordar esta importante fecha para el´"país de todas las sangres", nos damos con otra "sorpresita". El diario El Comercio -serio, conservador y ciego- publica en su portada una gran foto del comediante mexicano Mario Moreno Cantinflas para anunciar también el centenario de su nacimiento ¡que recién se celebrará en agosto!, cualidades y merecimientos aparte, como si ese acontecimiento fuera realmente importante para los peruanos. ¿Más importante Cantinflas que Arguedas? No vaya ser que actuemos como nuestros vecinos del sur que en una encuesta que acá comentamos votaron por Condorito antes que por Pablo Neruda para identificar al personaje más importante de ese país con ocasión de su bicentenario. No hay lugar a suspicacias. Lo dicho dicho está, con letras e imágenes.

Tenía razón Arguedas: "no me han comprendido".

domingo 9 de enero de 2011

Arguedas: He vivido atento a los latidos de nuestro país.

Las crisis se resuelven mejorando la salud de los vivientes y nunca antes la Universidad ha representado más ni tan profundamente la vida del Perú. Un pueblo no es mortal, y el Perú es un cuerpo cargado de poderosa savia ardiente de vida, impaciente por realizarse; la Universidad debe orientarla con lucidez, “sin rabia”, como habría dicho Inkarri y los estudiantes no están atacados de rabia en ninguna parte, sino de generosidad sabia y paciente. ¡La rabia no!Dispensadme estas póstumas reflexiones. He vivido atento a los latidos de nuestro país.

Fragmento de la carta que escribió José María Arguedas a las autoridades y alumnos de la Universidad Agraria La Molina, donde finalmente se suicidó. Esta silla celebra este mes el Centenario del nacimiento del amauta José María Arguedas.

sábado 8 de enero de 2011

Arguedas en el caribe


Para reiterar y confirmar: como en el Perú oficial y formalmente no se hace nada (aún y si se hace no se anuncia) para celebrar el centenerario de José María Arguedas, en otros sitios, ya no en los fríos andes sino en el caluroso y calentón caribe, sí se le considera, y con muchos honores. El Premio Literario Casa de las Américas, que cada año se convoca en Cuba (aunque se diga que es premio viejo y desprestigiado o que se da en una pequeña isla sin libertades) se ha tomado en serio lo del centenario y ha dedicado esta edición a conmemorar y homenajear a nuestro mayor narrador.

Las sesiones de los jurados del premio, que esta vez se otorga en novela, cuento y literatura testimonial, además de los premios de homenaje, uno de los cuales lleva el nombre del autor de Los ríos profundos, se inician precisamente un día antes de recordarse el centenario de Arguedas, pero para darle seriedad al asunto, el afiche del premio lleva una alegoría sobre Yawar Fiesta.

Así son las cosas. Acá no allá sí.

Salud José María, brindaremos con ron y después con Cuba libre, acá nos aguarda el pisco.

viernes 7 de enero de 2011

Salvatore Quasimodo

Y ENSEGUIDA ANOCHECE

Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y enseguida anochece.

Libres a cambio de un riñón


La nota viene en El País, de España:


Jamie y Gladys Scott fueron setenciadas a cadena perpetua por robar 11 dólares hace 16 años. La historia dio un vuelco hace unos días cuando gobernador de Misisipí decidió perdonarles a cambio de que Gladis le donara un rión a Jamie, sometida a un tratamiento de diálisis desde hace años

Las dos hermanas han abandonado hoy el centro penitenciario de Pearl y han sido recibidas por su madre, sus hijos y cientos de activistas que ven su salida de la cárcel como la culminación de la intensa campaña puesta en marcha para conseguir su liberación. Las hermanas les han dedicado un "gracias, gracias" mientras eran conducidas al coche en el que han abandonado la instalación penitenciaria.
No solo la puesta en libertad de Jamie y Gladys ha sido visto como una victoria. El lobby de la comunidad afroamericana llevaba reclamando desde 1993, año en el que fueron setenciadas, su perdón ya que consideraban que la pena impuesta a las dos fue inusualmente exagerada. Fueron setenciadas de por vida por un robo a mano armada en el que obtuvieron un botín de 11 dólares (8,5 euros). Ninguna de las dos mujeres tenía antecedentes criminales y las víctimas del robo no resultaron heridas.
El gobernador de Misisipí, el republicano Haley Barbour, dijo hace una semana que había decidido concerles la libertad porque Jamie, de 38 años, necesita un transplante y porque el tratamiento médico que recibe "es una carga para el Estado", unos 200.000 dólares anuales. Barbour ha insistido en que los jefes de la prisión ya no piensan que las hermanas, que de seguir en la cárcel tenían la posibilidad de optar a la libertad condicional a partir de 2014, sean una amenaza para la sociedad.
Ya han surgido las primeras críticas al motivo de la excarcelación. Michael Shapiro, jefe de la unidad de trasplante de órganos del centro médico universitario Hackensack de Nueva Jersey, ha criticado que un trasplante haya sido la condición para que las hermanas Scott hayan salido de la cárcel y la ha calificado de falta de ética y probablemente ilegal.

jueves 6 de enero de 2011

"Año del centenario de Arguedas"

Centenario Arguedas, entre Ciro Alegría y Antonio Cornejo Polar.

Cuando la oficialidad no hace lo que debería hacer, lo hacen otros. Esta es una de las razones por la que el Gremio de Escritores del Perú resolvió declarar al 2011 como el "Año del centenario de José María Arguedas", ya que ni el gobierno central ni el fantasmal Ministerio de la Cultura ni ninguna institución oficial lo ha hecho (una vez más la lección: nmo esperar nada de ellos por la cultura). Nos sumamos a la iniciativa y lo celebraremos como debe ser. Aquí el texto:


GREMIO DE ESCRITORES DEL PERÚ

2011: AÑO DEL CENTENARIO DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

Resolución 001-2011 / CDN-GEP

El Consejo Directivo Nacional del Gremio de Escritores del Perú, considerando:
1. Que en 2011 se cumplen 100 años del nacimiento de José María Arguedas, el más grande novelista peruano, figura cumbre de la cultura nacional, al igual que José Carlos Mariátegui y César Vallejo;
2. Que la obra integral de José María Arguedas en los diversos aspectos que abarcó: la creación literaria, la investigación antropológica, la difusión de la cultura popular, la docencia escolar y universitaria, interpreta cabalmente la entraña más profunda del ser nacional, sus sueños, tragedias y esperanzas;
3. Que desde este punto de vista la obra de José María Arguedas se inserta en el combate multitudinario e histórico del pueblo peruano por la libertad y la justicia;
4. Que es derecho de las grandes mayorías y sus organizaciones políticas, sociales, culturales, artísticas, educativas, desplegar las iniciativas que encaucen las necesidades históricas de identidad, memoria y símbología con claro contenido popular y democrático;
5. Que el Gremio de Escritores del Perú, como parte del pueblo peruano y particularmente de los trabajadores de la cultura, se adhiere nítidamente a las diversas voces que reclaman establecer al presente como AÑO DEL CENTENARIO DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS;

RESUELVE:
1.- Establecer al presente 2011 como AÑO DEL CENTENARIO DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS, debiéndose usar esta denominación en todos los espacios de comunicación existentes.
2.- Convocar a todas las entidades dedicadas al arte, la educación y la cultura, a todos los escritores, músicos, plásticos, teatristas, trabajadores, docentes, estudiantes, a adherirse a esta resolución.
3.- Desplegar a lo largo del año la más amplia y permanente actividad de estudio y difusión de la obra integral de José María Arguedas, principalmente entre los niños, adolescentes y jóvenes, mediante todos los recursos que la contienda cultural nos propicia: publicaciones, talleres, debates, conferencias, concursos, con un claro perfil popular y democrático.

Perú, 03 de enero de 2011

Por el Consejo Directivo Nacional del GEP
Zelideth Chávez Cuentas, Presidenta; Alejandro Medina Bustinza, Vicepresidente; Javier Garvich, Secretario; Jorge Luis Roncal, Sec. de Organización; Diego Motta, Sec. de Prensa y Difusión; William Gonzales, Sec. Rel. Institucionales; Samuel Cavero Galimidi, Sec. Rel. Internacionales; Lucía Lulli Escobar, Sec. de Economía; Mirian Chumacero, Sec. de As. Social; Luis Flores Prado, Fiscal

miércoles 5 de enero de 2011

Cuatro poemas de Bei - Dao



SIN TÍTULO



Volver una y otra vez a la poesía
los pájaros nocturnos cantan a coro
y tú vas donde desaparecen las canciones
disipando la humareda



abre el paraguas para entrar en la mañana
tú el vagabundo
te adelantas a tu propio final
¿qué puede sustituir a la alegría?



los zorros del siglo
saltan entre los abismos
¿ves aquel puente fulgurante
cómo desaparece en la inmensidad del cielo?



la mañana palpa
el pensamiento oculto de las nuces
arriba el enojo del agua
es la soledad de la nube recién despierta



EL COLOR PÚRPURA



en el atardecer claro
las cornetas suenan una tras otra
las abundantes chirimoyas del árbol rielan
como la sabiduría en la mente
abro la puerta esperando la noche
y el tiempo de los grandes maestros
estudiando y jugando al ajedrez
alguien desde el trono
lanza una piedra



sin alcanzarme
el pescador pasa como un fantasma
las estelas te crean
y te tatúan
nuestros dedos se entrecruzan
una estrella pone el freno
y nos ilumina a todos




VIAJE



aquella sombra está bebiendo agua
aquella carcajada imita
el derrumbe
del rayo que rompe el alba



viajar con los libros
los libros ganan edad por el viaje
por el viaje quedan anónimos
el caballo que penetra en el telón de fondo
vuelve la cabeza



justo llegaste
al lugar donde aquel nació



los peces contemplan la ciudad debajo del agua
donde hay un cebo fresco
y una ancla enojosa



LLEGADA



éramos muy jóvenes entonces
y ya estábamos cansados como una botella
esperanjdo que aumentara la ira



¡oh, la ira de los tiempos!



avergonzados resplandores perpetuas las noches
cruzando a través de la vida y de la muerte
entre los libros
rebelan los sabios el sentido del invierno



¡oh, el sentido de la partida!



sollozando los reunidos elevan su cabeza
y voceando se lamentan
olvidados en su amnesia de Dios






Bei - Dao es el seudónimo de Jen-Gai Zao (Beijing, 1949) y es uno de los poetas más conocidos y de importante influencia en las nuevas generaciones de escritores orientales. Vive en el exilio y una interesante muestra de su poesía se reúne bajo el título de "Paisaje sobre cero", publicado por Visor y con traducciones de Luisa Chang.

lunes 3 de enero de 2011

Arguedas: Llamado a algunos doctores

Enero es el mes de José María Arguedas, es la celebración del centenario de su nacimiento. A pesar de que, como se esperaba, la oficialidad no le ha dado la importancia debida para reconocer al más importante narrador del siglo veinte, y como ha sucedido con otros autores centenarios como Martín Adán o Carlos Oquendo de Amat, desde estos rincones y ventanas, trincheras digitales de las letras, celebraremos como corresponde esta fecha importante para la cultura peruana.
Arguedas es, principalmente, narrador; también ha escrito poemas, estudios etnográficos y antropológiocos, ha sido maestro de escuela y catedrático universitario, fino polemista y cantor triste, ha dirijido museos e investigaciones importantes sobre cultura y folclore.
Llamado a algunos doctores es un extraordinario poema de corte social, como dirían los críticos, pero sobre todo es, efectivamente, un llamado de atención a quienes creen que conocen la realidad peruana.

Llamado a algunos doctores

José María Arguedas

Dicen que no sabemos nada, que somos el atraso, que nos han de cambiar la cabeza por otra mejor.
Dicen que nuestro corazón tampoco conviene a los tiempos, que está lleno de temores, de lágrimas, como el de la calandria, como el de un toro grande al que se degüella, que por eso es impertinente.
Dicen que algunos doctores afirman eso de nosotros, doctores que se reproducen en nuestra misma tierra, que aquí engordan o que se vuelven amarillos.
Que están hablando, pues: que estén cotorreando si eso les gusta.
¿De qué están hechos mis sesos? ¿De qué está hecha la carne de mi corazón?
Saca tu larga vista, tus mejores anteojos. Mira, si puedes.
Quinientos flores de papas distintas crecen en los balcones de los abismos que tus ojos no alcanzan, sobre la tierra en que la noche y el oro, la plata y el día se mezclan. Esas quinientas flores, son mis sesos, mi carne.
¿Por qué se ha detenido un instante el sol, por qué ha desaparecido la sombra en todas partes, doctor?
Pon en marcha tu helicóptero y sube aqui, si puedes. Las plumas de los cóndores, de los pequeños pájaros se han convertido en arco iris y alumbran.
Las cien flores de la quinua que sembré en las cumbres hierven al sol en colores, en flor se ha convertido la negra ala del cóndor uy de las aves pequeñas.
Es el mediodía; estoy junto a las montañas sagradas: la gran nieve con lampos amarillos, con manchas rojizas, lanzan su luz a los cielos.
En esta fría tierra, siembro quinua de cien colores, de cien clases, de semilla poderosa. Los cien colores son también mi alma, mis infaltables ojos.
Yo, aleteando amor, sacaré de tus sesos las piedras idiotas que te han hundido. El sonido de los precipicios que nadie alcanza, la luz de la nieve rojiza, de espantado, brilla en las cumbres. El jugo feliz de los millares de yerba, de millares de raíces que piensan y saben, derramaré tu sangre, en la niña de tus ojos.
El latido de miradas de gusanos que guardan tierra y luz; el vocerío de los insectos voladores, te los enseñaré hermano, haré que los entiendas. Las lagrimas de las aves que cantan, su pecho que acaricia igual que la aurora, haré que las sientas y las oigas.
Ninguna maquina difícil hizo lo que se, lo que sufro, lo que gozar del mundo gozo. Sobre la tierra, desde la nieve que rompe los huesos hasta el fuego de las quebradas, delante del cielo, con su voluntad y con mis fuerzas hicimos todo eso.
No huyas de mi doctor, acércate Mírame bien reconóceme. ¿Hasta cuándo he de esperarte? Acércate a mí; levántame hasta la cabina de tu helicóptero. Yo te invitare el licor de mil savias diferentes.
Curaré tu fatiga que a veces te nubla como bala de plomo, te recrearé con la luz de las cien flores de quinua, con la imagen de su danza al soplo de los vientos; con el pequeño corazón de la calandria en que se retrata el mundo, te refrescare con el agua limpia que canta y que yo arranco de la pared de los abismos que templan con su sombra a nuestras criaturas.
¿Trabajaré siglos de años y meses para que alguien que no me conoce y a quien no conozco me corte la cabeza con una máquina pequeña?
No, hermanito mío. No ayudes a afilar esa maquina contra mi, acércate, deja que te conozca, mira detenidamente mi rostro, mis venas, el viento que va de mi tierra a la tuya es el mismo; el mismo viento que respiramos; la tierra en que tus máquinas, tus libros y tus flores cuentas, baja de la mía, mejorada, amansada.
Que afilen cuchillos, que hagan tronar zurriagos; que amasen barro para desfigurar nuestros rostros; que todo eso hagan.
No tememos a la muerte, durante siglos hemos ahogado a la muerte con nuestra sangre, la hemos hecho danzar en caminos conocidos y no conocidos.
Sabemos que pretenden desfigurar nuestros rostros con barro; mostrarnos así, desfigurados, ante nuestros hijos para que ellos nos maten.
O sabemos bien qué ha de suceder. Que camine la muerte hacia nosotros; que vengan esos hombres a quienes no conocemos. Los esperaremos en guardia, somos hijos del padre de todos los ríos, del padre de todas las montañas ¿es que ya no vale nada el mundo, hermanito doctor?
No contestes que no vale. Más grande que mi fuerza en miles de años aprendida; que los músculos de mi cuello en miles de meses; en miles de años fortalecidos, es la vida, la eterna vida mía, el mundo que no descansa, que crea sin fatiga; que pare y forma como el tiempo, sin fin y sin principio.

En la foto: Arguedas junto a Blanca Varela y las hermanas Bustamante.

domingo 2 de enero de 2011

El futuro está aquí


Imagen futurista a raíz de un encuentro de exhibición entre los tenistas más importantes de la temporada, Rafael Nadal y Roger Federer en Qatar. Es que el futuro ya está aquí, mejor, nosotros ya estamos en el futuro, el futuro siempre está donde nosotros estamos, aunque algunos no tengan futuro.
Al margen de cursilerías, el 2011 ya es el futuro y cada uno de nosotros se enfrentará a él con el mismo empeño, o con mayor entusiasmo, para resolverlo en tierra firme, y no terminar, como algunos de nosotros, con el piso movido, o mojado.
Este año será especial por muchas razones, porque definitivamente será mejor, y de eso tengan fe quienes están cerca de este Gaviero, aún con el pensamiento y a pesar de rencores, frustraciones y miedos. Me empeñaré en lograrlo y si tengo que empeñar algo lo haré.
Celebraremos muchas cosas, nuevas vidas, vidas universitarias, largas vidas.
Se vienen el centenario del nacimiento de nuestro querido José María Arguedas y el centenario de vida del maestro Ernesto Sábato, entre otras celebraciones.
Elegiremos presidente y congresistas en el Perú, aunque esperemos equivocarnos menos.
Y espero que esta Silla y este Gaviero sobrevivan para brindar por todo.
Ya lo veremos, aunque ahora, en este mismo momento en que escribo y usted lee, querramos abrazar a alguien y de por sí podamos decirlo que lo queremos, o la queremos.