Pude haber publicado una foto del terremoto que afectó a Japón, o un video nuevo del tsunami posterior, pero la frase final del breve texto que escribió Banana Yoshimoto a casi una semana del desastre, es más que aleccionadora, así que mejor vemos el rostro de esta mujer que puede ser, con el tiempo, la palabra esperanzadora de un Japón que aún no se levanta. En otras publicaciones se ha difundido una entrevista a Kenzaburo Oe, el Premio Nobel de Literatura de 1994 y que es, más bien, la voz de la conciencia de Japón, quien recuerda la lucha extraordinaria de un hombre contra los efectos nucleares del atolón de Bikini.
Leí "Kitchen", su primera novela, escrita cuando aun era estudiante y le abrió las puertas de la fama, y fue imposible no seguirle el rastro. Ahora es una respetable intelectual y una de las mujeres más influyentes en la intelectualidad japonesa. De eso hablaremos después, cuando las aguas se hayan calmado.
La nota de Banana Yoshimoto está en el Mundo, de España, donde también hay haikus de poetas españoles sobre el terremoto. Aquí la parte final del texto de Yoshimoto y unos emotivos haikus. Sobre Kenzaburo Oé pueden leer aquí.
Cinco días después
(Fragmento)
Por: Banana Yoshimoto
Ahora, lo preocupante es el hecho de que la gente está confusa por el desastre, y ha empezado a comprar como loca materiales y productos cotidianos. El arroz, la comida enlatada y el papel higiénico se han agotado en todas partes. Y tampoco es fácil moverse en coche por las restricciones en el suministro de gasolina.
Vimos en la televisión imágenes tremendamente trágicas del tsunami que han tenido una influencia enorme en la gente. Sin embargo, algunas emisoras se han dado cuenta y están cambiando sus programas por otros normales con subtítulos informativos. Me impresionó profundamente esa decisión tan valiente del Canal 12 de la televisión de Tokio, que fue el primero.
Respecto al problema de la central nuclear de Fukushima, todavía no puedo hacerme una idea sobre ello a causa de las muchas opiniones ofrecidas. Sin embargo, quiero decir que estoy impresionada por la gran categoría de los ingenieros japoneses que están haciendo todos los esfuerzos posibles por tratar de impedir la explosión, en vez de hablar sobre lo que está bien o mal. Mi corazón está a punto de reventar por el gran número de personas que han muerto, pero por otro lado, las Fuerzas de Autodefensa se están dedicando a las labores de rescate y la mayoría de los supervivientes se están ayudando los unos a los otros continuamente. No hay un solo día en que no me dé cuenta de lo grande que es el pueblo japonés. Creo que un escritor debe transmitir un sentimiento de esperanza a todo el mundo, sea cual sea la situación. No quiero dejar de sonreír, bajo ninguna circunstancia, ni perder la libertad para pensar, y quiero enfrentarme a cualquier dificultad con valentía.
SUPERVIVIENTE
No ve lo que mira,
parece ausente.
Su cara está llena de calles perdidas.
Jesús Ferrero
JAPÓN, MARZO 2011. TRES FOTOGRAFÍAS
Sobre la máscara
antigases se posa
un saltamontes.
Un barco pasa
por encima de un puente.
Juega el océano.
Ciruelo en flor.
Cadáveres y escombros.
Una pelota.
Jesús Aguado
TRAS LA MAREA
Tras la marea
un barco en el tejado-
confuso el vuelo.
Pies en las nubes,
la cabeza en el suelo-
en tierra rota.
Copos de nieve
como plegarias rotas-
ni el silencio habla.
Martín López-Vega
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