lunes 20 de diciembre de 2010

Lezama Lima, poesía perenne


Artículo que se publica en diarios y revistas en mi columna El barco ebrio.

Por: Alfredo Herrera Flores

Nacido José María Andrés Fernando, un 19 de diciembre de hace cien años en La Habana, en un campamento militar donde su padre ejercía su profesión, José Lezama Lima se convertiría en el más importante poeta cubano del siglo veinte, a pesar de, o gracias a, que construyó una densa obra poética y narrativa muy íntima, ambigua y que lindaba con lo oscuro y lo secreto, una poesía cercana a la filosofía más tupida, que los críticos no supieron clasificar a su debido tiempo, encasillándola finalmente en lo barroco.
Ya desde Góngora y Quevedo, en el lejano siglo de oro español, el barroco fue extendiéndose a lo largo de la cultura occidental montado en todas las artes, especialmente en la música y la arquitectura, y volvería en el siglo pasado a posesionarse, como un elefante sobre un campo de flores, o como el propio Lezama diría, “como un caracol nocturno en un rectángulo de agua”, en la poesía, gracias a él.
Los adornos exagerados, las palabras bonitas pero rebuscadas y casi sin significado, los sonidos exaltados y enredados, los colores densos y ajenos al contraste, eran características superficiales del barroco, pero la poesía le devolvió su apariencia fina y su trasfondo culto. En manos de Lezama la poesía recobró su estructura formal y la alimentó de claves, misterios, combinaciones sutiles, secretos e incógnitas, haciendo del lector su cómplice en el nuevo proceso de descifrar su propia escritura.
Sin embargo, esa fama de oscuridad y densidad que analíticamente envuelve a su obra, permite una lectura abierta y reveladora, que ha influido en la poesía contemporánea, como muchos importantes poetas de generaciones posteriores a la suya han reconocido. Es cierto que no es fácil acercarse a la obra de Lezama, pero una vez que el lector se haya introducido en ese mundo exagerado, delicado y exquisito, no podrá regresar porque le encontrará el gusto y el placer de recorrer el laberinto.
Así, la poesía de Lezama, desde la publicación de “Muerte de Narciso”, en 1937, se inventa y forma sobre una estética de intuiciones y ambigüedades que impulsan, mejor sugieren, al lector distintos caminos que finalmente lo llevarán a un destino común: el disfrute de la palabra: “La nieve que en los sistros no penetra, arguye/ en hojas, recta destroza vidrio en el oído,/ nidos blancos, en su centro ya encienden tibios los corales,/ huidos los donceles en sus ciervos de hastío, en sus bosques rosados…”
Pero es en su segundo libro, “Enemigo rumor”, de 1941, donde se manifiesta con mayor intensidad su propuesta poética, rompiendo moldes y tradiciones que despertarían tímidas adhesiones y, por entonces, pocos seguidores. Lezama logra conjugar el lenguaje culto y casi negado para el lector de poesía, tradicionalmente romántico, sensible, pasional y emotivo, con el filosófico y clarividente, que no espantó al lector, sino que le ofreció una nueva forma de ver su intimidad: “Al llover sobre cerco deslucido,/ tú mismo, confundido,/ ya confundes la gracia/ del manantial seco y del jazmín/ torcido de tu sueño.” (Queda de ceniza).
Se recobra la musicalidad y el ritmo de la poesía formal. En “Enemigo rumor” se incluye un conjunto de sonetos titulado “Sonetos infieles”, en los que más allá de demostrar el dominio de la forma tradicional del soneto, en estructura, rima y medida, se aventura con éxito a la reflexión y la cavilación sobre su propia intimidad: “Ahora que estoy, golpeo, no me siento,/ rompo de nuevo la armadura hendida,/ empiezo falseando mi lamento,/ concluyo durmiéndome en la herida, // que no en mi, en la pared, procura el viento,/ y no es mi herida, si la luz perdida/ procura ironizar el firmamento/ o se recuesta en al cometa huida…” (“Ahora que estoy”).
Lezama Lima publicaría luego, en 1945 “Aventuras sigilosas”, y en 1949 “La fijeza”, pero será en “Dador” (1960) donde concentrará toda su esencia como poeta. La obra de Lezama se extenderá hasta límites insospechados, como sombra que gira alrededor de su cuerpo, desde el amor hasta la pasión, desde el culto por la palabra hasta el entusiasmo por el erotismo, de la observación de la araña hasta la abstracción por los ritos y la religión, su poesía llega a los confines del misticismo.
Hasta “Dador” fue como si se desarrollara un extraordinario capítulo de la vida literaria de Lezama. Hasta entonces había promovido varias revistas fundamentales en la literatura cubana y se había convertido en un promotor literario serio y respetado, con una imagen de escritor sumergido de cabeza entre sus libros y ajeno a la intrascendencia de las fiestas literarias. En 1966 publica su novela “Paradiso”, aunque había adelantado algunos capítulos en las revistas que promovió, el hecho es un fenómeno. Obra calificada de monumental por los más serios lectores y como “pornográfica” por los intransigentes, rápidamente la novela se convirtió en un referente de la narrativa latinoamericana, que por entonces, no está demás decirlo, ya se veía emergente y fortalecida con los autores del tan famoso y manoseado “boom”.
Esa etapa fue como un segundo capítulo en la literaria y casi encubierta vida de José Lezama Lima. Le hizo una finta a la fama, siguió metido en sus libros y sus especulaciones poéticas. En 1972 se le otorga el premio Maldoror, en España, y en Italia se le da el premio a la mejor obra latinoamericana traducida al italiano, pero eso no es lo que buscaba Lezama.
La obra de Lezama se complementa con cuentos, ensayos, antologías, discursos y una novela inconclusa, trunca continuación de “Paradiso”, convirtiéndose en uno de los puntos cardinales de la literatura hispanoamericana (sin necesidad de exagerar). Poco a poco, la poesía completa de Lezama Lima irá apareciendo, mejor dicho reapareciendo, en las principales capitales culturales, y su estilo se irá filtrando generación tras generación hasta convertirse en un modelo difícil de seguir. Sin embargo, una larga lista de nombres podría construirse a partir del rastro de su particular forma de concebir la poesía y escribirla.
Poesía perenne, esencial y entrañable la de Lezama Lima, que se inició oscura y difícil, como si se escribiera desde la otra orilla, donde la metáfora es la única salvación. A cien años de su nacimiento, vale la pena rebuscar entre sus páginas, bucear entre su ilimitada imaginación, escudriñar entre sus versos en busca de la palabra iluminadora, disfrutar de la aplastante estructura de un castillo de flores, donde la poesía también dice lo suyo.
José Lezama Lima murió en agosto de 1976, a consecuencia de las complicaciones que le causó el asma que llevó consigo desde niño, como un recuerdo de escuela, y que no se pudo curar, tal vez por su sobrepeso, exagerado como su propia poesía, y por los habanos que copaban sus labios y coronaban con las piruetas de su humo su cabeza de niño bueno.

jueves 16 de diciembre de 2010

Blake Edwards (1922 - 2010)




Creador de entrañables personajes como "La pantera rosa" y el "Inspector Clouseau", Blake Edwards murió hoy a los 88 años, luego de estar internado por dos semanas en un hospital de Estados Unidos.
El felino rosa, de caminar tranquilo y desordenado, alto y desgarbado, inteligente y desenfadado, hacía renegar hasta la rabieta al inspector, en unos dibujos simples y cándidos que lograron competir con los movedizos y siempre bien coloreados personajes de Disney. Pero el éxito cinematográfico de Edwards se consolidó en la saga sobre la pantera rosa, un finísimo diamante que era robado y recuperado por el inefable inspector Clouseau en medio de divertidísimas situaciones que iban desde caerse a una piscina hasta casi incendiar edificios. El caminar de la pantera rosa no se puede separar de la música cadenciosa y pegajosa que le marcaba el paso desincronizado, creada por Henry Macini y por la que ganó un Grammy, y que estoy seguro todo el mundo la ha silvado en algún momento.
La información que circula por la red recuerda con detalle las principales películas de Edwadrs, como "La fiesta inolvidable", "Días de vino y rosas", "Victor Victoria", entre las más conocidas, y también al actor Peter Sellers, que personificó a Clouseau.
Edwards nació en Oklahoma e intentó hacer carrera como actor, pero no tuvo suerte, así que probó con los guiones, hasta dirigir sus propias películas y alcanzar el reconocimiento de los especialistas, y por supuesto del público, al entregársele un Oscar honorario por su carrera, en el 2003.
Es recordable la broma que hizo al momento de recoger su premio. Apareció acompañado de dos bellas muchachas, él en silla de ruedas y con un pie envuelto en vendas, apretó el botó acelerador de su silla y cruzó el escenario, le quitó la estatuilla a Jim Carrey que hacía de presentador y se estrelló contra una mampara al otro lado del escenario, luego reapareció empolvado, al mismo estilo del inspector Clouseau, provocando la risa del público, que lo aplaudió de pie y no dejaba de reir. Fue un momento inolvidable, como él mismo.

miércoles 15 de diciembre de 2010

Cómo manipular al público


El lingüista, intelectual, académico y activista político norteamericano Noam Chomsky elaboró la lista de las “Diez Estrategias de Manipulación” a través de los medios de comunicación masiva. Una serie de ideas que han servido para hacer del espectador un ser inoperativo, casi un objeto, que al estar sumido en la ignorancia no hace más que responder a los estímulos que los grupos de dominación le inyectan.

El objetivo principal, según Chomsky es engañar al espectador mediante la distracción, la creación de problemas y luego plantear soluciones, de manera que el televidente no pueda pensar, también dice que se puede imponer una idea inaceptable si la vamos dando de manera gradual, tratando al espectador como a un niño.

Cuando señala que hay que mantener a la gente en la ignorancia dice, por ejemplo: Hay que "mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores".
La lista de las diez estrategias la pueden leer en La ventana, de Casa de las Américas.

martes 14 de diciembre de 2010

¿Todos somos periodistas?


El fenómeno Wikileaks está durando mucho como noticia y al mismo tiempo está entrando en esa etapa reflexiva y analítica que casos similares han generado tanto en la sociedad como en el mundo periodístico. Tal vez los ciudadanos en general no asuman este asunto como lo han hecho los políticos y los periodistas, dos razas extremas que se siguen los pasos, generalmente hasta la muerte. La revista Ñ, del diario Clarín, publica un interesante testimonio:

Por: Hinde Pomerantec

Como muchos colegas, supe de la existencia de Wikileaks meses atrás, cuando la organización comandada por el imperturbable Julian Assange se dio a conocer a través de la difusión de un video que mostraba una matanza perpetrada por soldados estadounidenses en Irak en 2007 y de la que habían sido víctimas, entre otros civiles, dos chicos y dos periodistas de la agencia Reuters. El video, que mostraba la persecución encarnizada de un grupo de personas por parte de un helicóptero Apache en plena vía pública, era perturbador, provocaba en la audiencia la adrenalina de una cuidada película de suspenso y motivaba la perplejidad y la inquietud que solo genera el crimen.
Todavía trabajaba como conductora de Visión 7 Internacional, en canal 7, y la producción resolvió hacer un informe con lo que se presentaba como una de las mayores pruebas de los crímenes de guerra de EE.UU. Luego de emitir el informe, con mis compañeros buscamos no perder la capacidad analítica, aun en tensión con nuestras propias emociones. “El tema está en el punto de vista”, recuerdo haber dicho entonces. Y es que era eso lo que conmovía, lo singular de esas imágenes. Desde siempre, cuando hay un atentado o un ataque de cualquier naturaleza estamos acostumbrados a ver la cara del después, es decir, las consecuencias de ese ataque. Vemos muertos, heridos, vemos destrucción y sufrimiento. Lo escalofriante, en este caso, era asistir a las reflexiones en tono de broma de los ejecutores antes, durante y después de la masacre. Era como ver aquella escena de Apocalipsis Now en la que el personaje del Coronel Kilgore personificado por Robert Duvall confiesa en medio del desastre de Vietnam su amor por “el olor del napalm por las mañanas”. En este video que alguien le había arrancado a las entrañas militares del Pentágono se podían escuchar las voces de los pilotos/asesinos comunicándose con una central, haciendo bromas durante la cacería y también cuando buscaban el mejor ángulo para “darle” a sus blancos. También se escuchaban sus felicitaciones mutuas por el trabajo hecho. Todo parecía una película, una ficción. Daba mucho miedo reconocer que eso que estaba ahí era un documento; que había ocurrido en la vida real; ver esa suerte de perverso videogame era, más allá de la voluntad, una forma de reconocer los límites de lo humano.
Las recientes filtraciones escandalosas de Wikileaks también han provocado –entre otras movilizaciones- un efecto de sorpresa basado en el cambio de punto de vista del relato de la diplomacia. Lo que se lee ya no es lo que los políticos quieren que se lea sino aquello que piensan. En la mayoría de los casos, además, se perciben las limitaciones y la pobreza de ese pensamiento, sumado a un nivel de análisis político de calidad subterránea. Como ya se ha dicho hasta el cansancio, no hay en los documentos divulgados grandes revelaciones sino cotilleo menor, informaciones irrelevantes salvo en la exhibición de las deslealtades y en el telón levantado que deja al desnudo la –tradicional y hasta necesaria- hipocresía diplomática. Lo que sorprende al lector esta vez no es el descubrimiento de un crimen sino la posibilidad de asistir a la intimidad del poder, aquello que habitualmente permanece oculto. Es la mueca detrás de la sonrisa de ocasión para la foto. El problema lo tiene EE.UU., sí, pero también lo tienen los políticos que hablaron de más y fingieron de más, tanto fronteras afuera como fronteras adentro de sus países.
Por último, este nuevo villano de James Bond 2.0 que es Assange (con sus ejércitos cibernéticos amenazando el corazón financiero de EE.UU. luego de su detención) profundizó, con su marea de filtraciones-revelaciones, el cuestionamiento al periodismo o a lo que hasta ahora entendemos por periodismo. Wikileaks es una cara más de la revolución tecnológica que produjo el mayor giro en el punto de vista de la producción de la noticia. Ese giro histórico que de a poco le ha ido retirando exclusividad a los especialistas para poner en manos de todos (podría decirse de cualquiera, si no fuera tan políticamente incorrecto) el procesamiento de la información a partir de Internet, los blogs, las redes sociales y todo aquello que se llama periodismo ciudadano.
Sin embargo, en su supuesto rol de francotirador que busca terminar con los dobles discursos y cuestiona el orden establecido Assange se dio de narices con una paradoja. Con el objeto de lograr masividad y legitimidad, debió recurrir a los principales diarios del mundo –aquellos que sostienen, para su visión, la mirada del establishment- para dar a conocer su “bomba informativa”. Es decir que debió negociar con los poseedores del punto de vista tradicional en el periodismo para que se ocupen de ordenar, clasificar y editar la información cruda, ese tesoro ajeno a las manipulaciones. La hora del fin del periodismo todavía no parece haber llegado.

lunes 13 de diciembre de 2010

Crónica, "Las mil islas"


Interesante crónica del peruano José Luis Mejía (Lima, 1969) que se publica en la revista venezolana Letralia, que no hay que dejar de leer, y que es parte de su conjunto de textos "Crónicas desde Lima".


Las mil islas, 5 (Pulau Seribu, lima)
De hundirse, el barco semi-sumergible, no se hundió. Se mantuvo firme y a flote, aunque las paredes crujieran y la fibra de vidrio de las ventanas situadas debajo de la línea de flotación dejara ver sospechosas marcas, arañones y rajaduras. Felizmente, después de que el pánico diera paso a esa gris resignación que nos permite pensar con claridad, descubrí que la claustrofobia bien puede paliarse distrayéndose en los ojos ilusionados de la compañera de encierro, cuyas mentiras (¿qué ojos verdes no mienten?) me infundieron (y me infunden todavía) ese coraje espartano del que naturalmente carezco.
La única verdad como una montaña era que estábamos allí; una docena de incautos que nos creímos eso del “paseo submarino” cuyo “inolvidable espectáculo” de peces y corales estaba garantizado. Atrapados en medio de las aguas poco profundas y a menos de cincuenta metros de la orilla (¡uno —que si ha de morirse ahogado— sueña con hundirse como capitán de trasatlántico desafiante herido en medio de una feroz tormenta!). La sola idea de perecer a dos palmos de la superficie y a tiro de la piedra de la playa, hizo el asunto tan patético y melodramático que sólo supimos reírnos.
Como todo lo que teníamos al frente era agua y corales y peces, nos pusimos a observar lo que la aventura nos ofrecía. Lo primero que quedó evidenciado fue que lo único que no se ha detenido en esta isla —que, según me cuenta Maite, surgió hace un par de décadas como la alternativa cercana y moderna para alejarse los fines de semana de los ajetreos de la ciudad—, es el deterioro. De inmediato fue tomando cuerpo la sensación de que nos encontrábamos de espectadores de uno de esos programas televisivos cuya única intención es denunciar el avance de la contaminación y la destrucción de los mares. Así, fuimos avanzando por unas aguas que conservaban aún luz suficiente como para hacer pública la destrucción, lenta pero sostenida, de la flora y la fauna del lugar.
Si se nos hubiera anunciado un paseo por un cementerio de corales el asunto se hubiera entendido mejor. Al comienzo creímos que se trataba sólo de los primeros metros, que un poco más allá ese universo acuático se llenaba de vida y que los animales marinos lo iluminaban todo paseando, fugaces y coloridos, por las aguas transparentes.
Pero no. Andar por esta muralla gris de corales muertos fue como visitar un campo de batalla en el cual sólo quedan los restos que los buitres devoran. Algunos peces, distraídos o indiferentes, rondaban como los asaltantes que buscan cualquier cosa de valor entre los cadáveres de los soldados.
Sería injusto decir que todo fue igual de fúnebre, hubo atisbos de naturaleza viva, hubo instantes en que los corales parecían tener color (aunque no tanto, ni tan encendido ni tan brillante) y en los que la masa de peces se hacía más compacta y menos extraña y más variada y menos ajena a ese paisaje. Pero fueron momentos.
El paseo duró lo que demoraba rodear esa isla enana a la velocidad de un paralítico entusiasta. La vista, tan lejos de lo que uno pudiera suponer, nos sorprendió tanto que nos distrajo y olvidamos un rato esa cárcel de madera y metal. Desde la ventana pudimos observar, pasmados, la decadencia absoluta de lo que debió ser un verdadero paraíso. ¿Cómo no pensar entonces en los bosques de este archipiélago que han sido arrasados por la codicia, en las ciudades atrapadas entre el tráfico monstruoso y la contaminación, y en los ríos envenenados y repletos de basura que lo inunda todo en las épocas de lluvia?
Pero ponerme ecológico, metafísico y esdrújulo, era —que me perdonen los “grin pis” y todos esos muchachos y muchachas verdes, idealistas y maravillosos— lo menos recomendable en aquella isla, con aquella muchacha y bajo un sol que aún prometía esperanzas.
Así que, abandonado el barco-submarino, tras comprobar que nada podíamos hacer por esos agónicos corales sino tributarles el homenaje de esta denuncia literaria, decidimos que ya estábamos bien de aventuras ecológicas y, ya que el efecto tranquilizador de los chocolates estaba desvaneciéndose, resultaba saludable aprovechar la cercanía del comedor y hacer uso de los boletos aquellos que por algún lugar de mis bolsillos andaban y que nos garantizaban almuerzo gratis.
La caminata fue breve, un centenar de metros separaba el muelle donde recalaba el transporte y la entrada principal de un restaurante que de tal sólo tenía las mesas.
Cuando llegamos, y con nosotros los que habían estado en el navío, cuyas tripas hambrientas les había sugerido la misma idea, nos recibió un inmenso local con mesas interminables, como los grandes comederos que tiene la tropa para “pasar rancho”. El ambiente se encontraba, como todo en la isla, tomado por ese aire polvoriento de lo venido a menos. Los muebles eran viejos y los manteles, donde los había, de plástico. A un lado, unos empleados apilaban platos y llenaban bateas metálicas con esa comida tan poco atractiva de los restaurantes locales (¿por qué la comida indonesia que muchos —yo no, perdónenme— encuentran sabrosa, es tan poco agradable a la vista?; si “la comida entra por los ojos”, la culinaria javanesa tiene mucho trecho que andar).
Las moscas, que no eran pocas, los cocineros, que no eran un dechado de limpieza y los empleados, que no destacaban precisamente por su prolijidad, nos hicieron dudar; el refrigerador lleno de “cocacolas-dayet”, heladas, nos decidieron. Un par de latas, pedirlas, pagarlas (que esas no estaban incluidas en el “almuerzo gratis”) y salir de allí, en busca del sol prometido, de la paz prometida, de esa ilusión de playa encantadora que empezaba a desvanecerse en medio de tanto desorden, caos, polvo y decadencia.
La rubia, cuya sonrisa se nubla pocas veces (y entonces sí que se ennegrece el mundo), no le dio importancia al asunto, sacó cuentas mentales, me dijo que aún sobraban dulces en la mochila (“sobre todo esas cascaritas de naranja bañadas en chocolate amargo, que le gustaban tanto a tus padres”) y yo me olvidé de todo mientras avanzaba buscando un poco de sombra donde abrazarla.

Desde la isla de Java, 01 de octubre del 2010

sábado 11 de diciembre de 2010

MVLL


"Estimado Mario Vargas Llosa. Usted ha encapsulado la historia de la sociedad del siglo veinte en una burbuja de imaginación. Esta se ha mantenido flotando en el aire durante cincuenta años y todavía reluce", Per Wästberg

sábado 4 de diciembre de 2010

Riesgos globales de la comunicación global


Artículo que se publica en varios medios de comunicación en mi columna El barco ebrio

Por: Alfredo Herrera Flores

En un artículo anterior escribí sobre los riesgos que ha traído consigo el vertiginoso desarrollo tecnológico de los medios de comunicación y centré mis ideas principales en la defensa de la persona, del ciudadano, en quien antes no tenía la posibilidad de manifestar sus puntos de vista en los medios de comunicación y ahora tiene, más bien, todas las puertas, y ventanas virtuales, para hacerlo. Me concentré en el ser humano porque creo firmemente en que es el actor más importante, y más vulnerable, en esta maraña de medios de comunicación veloces, violentos y ubicuos que, al parecer, están dejando de lado al hombre y se están concentrando en el poder.
Uno de los riesgos mayores de la comunicación virtual, que trae consigo la posibilidad de usar libremente los espacios que la tecnología digital permite, es la degradación del ser humano a través de los insultos, las ofensas, diatribas y comentarios altisonantes que vierten los “cultos” lectores y visitantes de las páginas virtuales. Esta actitud se ha hecho ya común y pocos medios de comunicación, a través de sus editores, han puesto y hacen cumplir algunas pautas para moderar los comentarios, sin que esto signifique que se esté atentando contra la libertad de expresión. Es mejor borrar un insulto a que el medio de comunicación se convierta en un muro de garabatos ofensivos.
Pero en el transcurso de los últimos días un hecho periodístico, protagonizado por un medio digital y que ha comprometido a los más importantes diarios del mundo, ha ilustrado el otro extremo de los riesgos de la comunicación global, electrónica, digital o virtual, como se quiera llamar, el riesgo del desequilibrio del poder.
El sitio Wikileaks, que promueve, entre otros, Julian Assange, un físico matemático australiano que de programador de computadoras y hacker pasó a ser su editor jefe, ha difundido, a través de prestigiosos e influyentes periódicos, miles de documentos secretos norteamericanos filtrados por agentes diplomáticos, lo que inmediatamente a provocado una reacción en cadena que ha hecho tambalear el poder que, ahora, intenta demostrar más que nunca los Estados Unidos.
Desde que el periodismo se institucionalizó en los principales países del mundo a través de los periódicos, una de las cosas de las que se jactaban las empresas periodísticas y con lo que medían su influencia, era hacer notar a cuántos presidentes habían sacado del poder. Ese criterio se ha ido extendiendo a los nuevos medios de comunicación y formatos, conforme han ido apareciendo en la sociedad, como la radio, la televisión y, ahora, el periodismo digital.
Wikileaks se ha convertido en el ejemplo más complejo de esta afirmación. Si bien no se ha puesto en riesgo la presidencia de Estados Unidos, como pareciera ser el objetivo de la publicación de esta copiosa documentación, ya han rodado algunas cabezas importantes, como la de un funcionario alemán implicado en la transmisión clandestina de documentos secretos.
A pesar de que muchos gobernantes y altos funcionarios gubernamentales han minimizado el impacto de este fenómeno periodístico en sus propios países, lo cierto es que Estados Unidos ha demostrado que sabe manejar muy bien su otro brazo del poder, la influencia en los medios de comunicación, o dicho de otra manera, su manejo de la información a través de los medios de comunicación.
El país más poderoso del mundo se ha visto desnudo e indefenso, como cuando se produjo el salvaje atentado contra las torres gemelas. En esa oportunidad ya se hablaba del terrorismo global, ahora se puede decir que hemos ingresado al verdadero periodismo global y de buenas a primeras éste ha demostrado lo que puede hacer, o visto desde el otro lado, ha revelado sus riesgos mayores. Como respuesta, siempre al nivel del salvajismo, es decir usando la violencia y no las ideas, Estados Unidos ha mandado a apresar a Assange no por sus ideas, sino por violación sexual.
La comunicación global, o el periodismo digital, o la autopista de la información, según cada quien quiera llamar a esta nueva forma de transmitir y recibir información, está generando un nuevo orden comunicacional en el mundo. El desarrollo tecnológico de los medios de comunicación genera muchos desafíos, uno de ellos es la necesidad de saber manejar, utilizar y aprovechar esa tecnología para el beneficio de la sociedad, para una convivencia pacífica.
Pero el ansia de poder, ya sea de alcanzarlo o de conservarlo, parece no detenerse en estos aspectos y nos provoca, nos instiga, hasta los niveles de la seducción, con el caramelo de que podemos intervenir con nuestra opinión en los medios de comunicación, a través de esas ventanitas fáciles de abrir que se llaman “comentarios” y que nos hacen sentir importantes pero no nos hacen mejores personas. Mientras nosotros, ciudadanos comunes y corrientes supuestamente interesados en lo que sucede en nuestra sociedad y por ello atentos a lo que dicen nuestros periódicos locales, nacionales o internacionales, dedicamos valioso minutos insultarnos y degradarnos, quienes verdaderamente manejan los hilos del poder está elucubrando satánicas formas de seguir dominándonos.
Aunque esto huela a una mala película de terror, lo cierto es que aún no hemos aprendido a ver, a leer, más allá de nuestras narices. No es que se tengas que descartar o prescindir de la información que nos transmiten los medios de comunicación, sino por el contrario, hay que darle mayor valor a la información y asumirla con un mayor nivel crítico. Así podremos disminuir los riesgos de hacer de la persona un objeto de burla y, al mismo tiempo, reducir los riesgos del desequilibrio del poder, sin que esto signifique tampoco una intención de mantener inamovibles los sistemas, formas y mecanismos de gobierno.
Nuestras condiciones críticas respecto al poder deben sostenerse sobre las bases de nuestras libertades, nuestros derechos y obligaciones. No hay actitud más loable en un ciudadano que se respete que criticar a quienes están ejerciendo el poder, pero criticar no es insultar, criticar es analizar y proponer cambios. Algunos dirán que así no funciona la cosa, que todo cambio debe venir con su cuota de violencia, y eso es precisamente lo que nos degrada y nos muestra salvajes.
La comunicación global puede convertirse en un arma mortal contra quienes ejercen el poder, y esa arma puede ser disparada por cualquier ciudadano. Desde el sonado caso Watergate, en los setenta del siglo pasado, que provocó la renuncia del presidente Richard Nixon a consecuencia de una investigación periodística sobre malos manejos de fondos de campaña política, hasta la vergonzosa salida del ex ministro de Justicia del Perú, Fernando Barrios, por cobros ilegales de supuestos beneficios laborales dados a conocer por una investigación periodística, son algunas demostraciones de que el periodismo tiene más poder de lo que parece. El periodismo global, o digital, ya está demostrando su poder, los ciudadanos también demostraremos el nuestro: el saber usar, y disfrutar, los medios de comunicación.

viernes 3 de diciembre de 2010

John Lee Anderson: "No lo van a callar"


Corresponsal de guerra, cronista, editor, biógrafo del "Che" Guevara, John Lee Anderson analiza el fenómeno del periodismo digital y sus consecuencias, generadas por la publicación de documentos secretos a través de páginas electrónicas y viejos e influyentes periódicos en papel. La entrevista se publica hoy en Revista "Ñ", del diario Clarín, de Argentina.

Por: Andres Hax
Una de las acusaciones más serias contra Julian Assange es que ha puesto vidas en peligro. Usted conoce los campos de batalla estadounidenses íntimamente. ¿Cómo evalúa esta acusación?
Para ser honesto, no he escuchado ninguna evidencia directa de que la información que él ha filtrado haya puesto vidas en peligro. Por supuesto WikiLeaks es algo que está en la boca de todos — y me he encontrado con muchos periodistas y también algunos oficiales estadounidenses en Afganistán, y nadie lo mencionó. Entonces, no es algo que está muy presente en la mente de estas personas. No es una respuesta científica, pero es lo mejor que puedo dar en el momento. Es un tema marginal.
¿Considera a Assange como periodista? ¿Qué impacto puede tener sobre el periodismo ahora y a largo plazo?
Contestaré la primera parte de la pregunta después, porque aún estoy tratando de entenderlo… No me gustaría llegar a conclusiones o definiciones muy apresuradas sobre qué es lo que pienso que es WikiLeaks. Aún está en evolución. Es todo muy "Brave New World" ("Un mundo feliz"). Creo que aún no se puede definir. Es parte de un debate más amplio sobre cómo está cambiando el periodismo en términos generales. Podemos agregarle WikiLeaks a este debate en curso en cual todos participamos. ¿Hacia dónde va la industria, cómo cambia la tecnología la percepción del público, cómo su relación con las noticias y con los políticos — junto a nuestra propia habilidad para entender y comunicar los eventos de nuestros tiempos como periodistas?
Todo esta cambiando. Y WikiLeaks es parte de esto. Y es posible por la revolución tecnológica que aún estamos experimentando. Pero forma parte de una tradición de cruzadas o de revelaciones de secretos. Dentro de los medios siempre ha habido un sector encargado de esta función. Yendo al pasado hay casos famosos. Y lo de WikiLeaks forma parte de esa tradición. Sin embargo, creo que también es cierto que Assange y sus colegas se ven como activistas públicos.
Y esto no se limita necesariamente a WikiLeaks. Lo he observado en el último año (tengo amigos en Human Rights Wath) y con cada vez más frecuencia estas personas están haciendo el trabajo, en algunos casos, que hacían periodistas de investigación tradicionales. Pero hay tan pocas organizaciones de noticias que subvencionan, mantienen o realmente han apoyado equipos de investigación propios. Y eso ha dejado un vacío que se tuvo que llenar, y que se está llenando —en muchos casos— por activistas sociales y por organizaciones como Human Rights Watch. Algunos de sus informes no son meramente noticias legítimas, sino que también son bien narrativas. Si miras a los diarios, cada vez más están tomando la posta de tales organizaciones, ni hablar de WikiLeaks (sic).
Volviendo a la otra pregunta: ¿cómo esta afectando las noticias? ¡Por dios! Yo llegué la noche anterior de Afganistán a una Inglaterra que estaba transformada en cuanto a la prensa… Si uno mira la prensa de calidad, por supuesto The Guardian, que está participando en este consorcio de diarios que están publicando las filtraciones… está lleno, por un lado, de las revelaciones de WikiLeaks; por otro lado, de noticias sobre WikiLeaks y sus consecuencias; y agregado a esto, noticias sobre las reacciones sobre WikiLeaks, que es político.
Entonces, WikiLeaks ahora no es solamente un divulgador de información oculta, sino que también está afectando los acontecimientos globales. O, de todas formas, la percepción de acontecimientos globales. Estamos viviendo tiempos fascinantes.
¿Qué significa la participación activa de los grandes medios en editar y difundir las filtraciones de WikiLeaks? ¿Le da más credibilidad a Assange? ¿Por qué no lo subió a su sitio no más?
No tengo respuesta al por qué no subió simplemente las filtraciones a la Web. Pero claramente aumenta su credibilidad y lo legitimita a un nivel extraordinario. Que cinco de los diarios líderes del mundo occidental participen y cooperen publicando la información dada por WikiLeaks le da una legitimidad enorme… Crea un argumento contundente contra esas voces políticas que están pidiendo que Assange sea ejecutado…
Allí está The New York Times. Hay que decir que The New York Times ha sido, históricamente, una publicación de registro del mainstream; y también ha sido un importante filtro para información filtrada por agencias del gobierno de los Estados Unidos… Aun afuera del tema de WikiLeaks, reiteradamente se muestra dispuesto a publicar información en su primera plana con referencia a la guerra en Afganistán que está filtrada directamente por fuentes importantes, anónimas, del gobierno estadounidense. Y con fines políticos.
Puedo pensar en por lo menos cuatro artículos que he leído yo mismo en el último mes en los cuales el diario, en el tercer o cuarto párrafo, dice: “hemos omitido el nombre de la fuente por pedido de la Casa Blanca.” Aunque estés de acuerdo o no, muestra que han adoptado una posición de filtro para la Casa Blanca.
¿Y eso lo ves como una actitud sumisa o colaboracionista?
Es una actitud de colaboración. Estoy pensando en un artículo donde se reveló, en una primera instancia en The New York Times, que el gobierno de los Estados Unidos y de Karzai estuvieron activamente reclutando a defectotes talibanes para que se fueran a Kabul — y hasta fueron transportados por helicópteros estadounidenses dentro de negociaciones secretas; y después, ¡ese mismo diario reveló que el supuesto mediador talibán era, en realidad, un impostor! Y que ellos conocían su nombre desde el principio, pero que —por pedido de la Casa Blanca— habían ocultado la información. Ahora. La primera información fue filtrada por la Casa Blanca: querían que se supiera que estaban negociando con los talibanes, para lograr un efecto político. Pero después el mismo diario se prestó a revelar que esa persona (cuyo nombre conocían desde el principio, pero en sólo ese segundo momento revelaron) era un impostor.
¿Estás sugiriendo que la Casa Blanca está editando The New York Times?
No iría tan lejos. Esas son tus palabras, no las mías… Pero creo que a veces esa relación es cuestionable y se debe debatir. Me preocupa, en cierto grado. Uno tiene que tener cuidado sobre cuánto uno se convierte en filtro para figuras o instituciones del poder. Ahora, menciono esto porque al mismo tiempo este mismo diario es parte del grupo de diarios que está publicando WikiLeaks; que al mismo tiempo está molestando al mismo gobierno estadounidense, que también provee filtraciones al mismo diario. Es una situación fascinante. Y, personalmente, me siento incómodo al ver cómo nuestros diarios se convierten en filtros para las filtraciones. Esto no es una forma indirecta de decir que me preocupa el tema de WikiLeaks. Estamos en una crisis de confianza pública en nuestras instituciones públicas. Y este fenómeno de WikiLeaks pone en evidencia esto mismo. Recién estamos viendo los primeros relámpagos de un problema mucho más grande, que es que no tenemos debates honestos y saludables…
Yo estaba intentando pensar qué es realmente lo que pienso sobre todo esto. ¿Estoy de acuerdo con toda esta gente que esta tan indignada?... Y en el fondo, la pregunta es: ¿He leído algo en las filtraciones de WikiLeaks que no hubiera querido saber? ¿O algo que ha afectado la seguridad de nuestro mundo? Y la respuesta es, no. Entonces, uno tiene que ponerse a un lado y preguntarse ¿Por qué es así? Y es porque nuestros gobiernos se pasan todo el tiempo filtrando la información que ellos mismos eligen para influir la opinión pública.
¿Cómo compara las filtraciones diplomáticos con los de la guerra? ¿Es posible que estas últimas filtraciones le vayan a jugar en contra a Assange y WikiLeaks?
Sólo en el sentido que ha sumado un montón de enemigos. Estas últimas filtraciones afectaron directamente las carreras de muchas personas. Pero ambos están motivados, en su centro, por un impulso parecido, que es un ideal casi anarquista de desafiar a los gobiernos y a las instituciones que han llevado a nuestras sociedades a sus dilemas actuales.
¿Piensas que lo van a callar?
No lo van a callar. Él va a encontrar una forma de seguir sacando su información. Y no creo que el público se enoje cuando saque sus próximas filtraciones sobre Bank of America. Dado el colapso económico, dadas las sospechas sobre los bancos como instituciones, dadas las decisiones políticas que nos han llevado a guerras controversiales y conflictos que no terminan y cuestan cantidades enormes de dinero… Dado todo esto, es un fenómeno imparable. Es un síntoma de nuestros tiempos.

jueves 2 de diciembre de 2010

José María Arguedas (m. 2 - 12 - 1969)

Este es uno de los textos finales de José María Arguedas, el mayor novelista peruano. El 2 de diciembre de hace 41 años su corazón se solidarizaría con él y murió, después de varios días de agonía, luego de que el propio Arguedas buscara cumplir con las palabras de esta carta dramática, emotiva y ejemplar. Este aniversario de su muerte deberá ser el preludio de la celebración del centenario de su nacimiento, que muy probable sea silencioso y austero, más por la inutilidad oficial que por la falta de ánimos.




Creo que mi vida ha dejado por entero de tener razón de ser.
Destrozado mi hogar por la influencia lenta y progresiva de incompatibilidades entre mi esposa y yo; convencido hoy mismo de la inutilidad o impractabilidad de formar otro hogar con una joven a quien pido perdón; casi demostrado por dos sabios sociólogos y un economista, también hoy, de que mi libro "Todas las sangres" es negativo para el país, no tengo nada que hacer ya en este mundo. Mis fuerzas han declinado creo que irremediablemente.
Pido perdón a los que me estimaron por cuanto de incorrecto haya podido hacer contra cualquiera, aunque no recuerdo nada de esto. He tratado de vivir para servir a los demás. Me voy o me iré a la tierra en que nací y procuraré morir allí de inmediato. Que me canten en quechua cada cierto tiempo donde quiera se me haya enterrado en Andahuaylas, y aunque los sociólogos tomen a broma este ruego -y con razón- creo que el canto me llegará no sé dónde ni cómo.
Siento algún terror al mismo tiempo que una gran esperanza. Los poderes que dirigen a los países monstruos, especialmente a los Estados Unidos, que, a su vez, disponen del destino de los países pequeños y de toda la gente, serán transformados. Y quizá haya para el hombre en algún tiempo la felicidad. El dolor existirá para hacer posible que la felicidad sea reconocida, vivida y convertida en fuente de infinito y triunfal aliento.


Perdón y adiós. Que Celia y Sybila me perdonen.


José María.

miércoles 1 de diciembre de 2010

Premios de Conglomerado Cultural - Lambayeque


Los amigos de Conglomerado Cultural, de Lambayeque, Perú, nos hacen llegar los resultados de su concurso internacional de poesía, cuento y novela. Así como los ganadores, en esta oportunidad más ganadoras, Conglomerado Cultural merece una efusiva felicitación por el aporte a la cultural nacional desde el norte peruano. En poesía ganó Rosakebia Liliana Estela Mendoza, de Chiclayo, con su libro "Luces de delirio", del cual publicamos algunos poemas. En cuento ganó la boliviana Marcela Aguilar Morales, con su "Historia de vampiros". En el género novela se premia a la mexicana Antolina de la Paz Ortiz Moore, que se presentó con "Otumba" y también ha obtenido una mención en poesía. La lista completa y más textos se pueden ver aquí.


Luces de delirio
(selección)

Liliana Estela Mendoza

POEMA 1
Convéncete este dolor es tuyo. Esta muñeca de papel humedecida, tu esperanza.

POEMA 3
Me estoy cayendo de sola. Te esfuerzas en vano, querida. La memoria siempre es la peor llaga, la quemadura repetida en tus ansias por vivir. Mi deber es hacer de mí algo que jamás te toque. Te estás cayendo de infiel, no crees en la resurrección de la carne. Me estoy cayendo porque tengo la labor más perra, mirarte como un tronco mutilado, mirarte y que no seas mi amor. ¿No crees en mis ausencias? No creo y me caigo de aire, de sola, de sola.


POEMA 12
Estoy aquí y allá, repitiéndome lo que tengo que hacer mientras lo hago. La memoria atrae un verso, lo inhalo, lo expiro, lo escribo. Me repito ser desdichada ajena, la mensajera de las flores del higo. Oh, tus malditas primaveras mal pintadas sobre mis ojos. Hoy por el descuido de la muerte, canto, hago la revolución, canto, ¿has visto a los caracoles? La vida es un cuchillo sin filo, no corta, quiebra. Quisiera atraparme en una palabra distinta a la palabra burbuja. La tierra tiembla, los hombres tiemblan, ¿has visto a los caracoles?


POEMA 18
Acude la noche al conjuro de la lluvia. Igual que la noche no tengo fronteras. Detrás mío las muñecas de porcelana que no jugaron a las muñecas, y detrás de esas muñecas ofendidas, el silencio como herida antigua. La vida, como señal de un acto reflejo, la injuria de la memoria. Estoy cansada de compartir el té con esas muñecas, que si me duele el brazo ellas se soban. Las manos de un frío crispado me sostienen el corazón. Ven pronto que yo viví conmigo, ven a sacarme una a una las palabras.

Reig gana el Premio Tusquest de Novela

El fallo se anunció en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y la nota completa la tiene ABC, de España, que a su vez la ha tomado de EFE, la foto la hizo Gonzalo Cruz.

El escritor español Rafael Reig ha ganado la sexta edición del Premio Tusquets por su novela "Todo está perdonado", según anunció hoy el jurado del certamen en la Feria Internacional del Libro (FIL) que se celebra estos días en la ciudad mexicana de Guadalajara.
El jurado ha destacado en su fallo "la ambición de una novela compleja que, sin dejar de lado el humor, recupera la historia reciente de España y la reinterpreta con un enfoque inédito en la literatura hispana". También ha valorado el "mérito" de un relato "rico" en tramas narrativas "donde el argumento principal, una inquietante investigación policial, deja paso a un retrato realista e irónico de la posguerra, los últimos años de la dictadura y la Transición, con el telón de fondo de un Madrid insólito y sorprendente".
En "Todo está perdonado", Reig (Cangas de Onís, Asturias, 1963) da vida a Laura Gamazo, hija de un empresario enriquecido durante el franquismo, que muere por envenenamiento el día de su boda. Tras su fallecimiento, su padre, Perico Gamazo, recurre a un antiguo guardia civil amigo de la familia para que aclare el caso y es él quien hace un recuento de medio siglo de historia de España con las familias de ambos como hilo conductor.
"Así, la investigación de la muerte de Laura se entrevera con las vidas cruzadas de las familias, que, en sus maniobras para seguir en el poder, se convierten en emblemáticas de la trayectoria política española", según ha explicado la editorial.


Biografía
El asturiano Rafael Reig, de 47 años, estudió Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Madrid y ha sido profesor en varias universidades estadounidenses En la actualidad, da clases en la escuela de creación literaria Hotel Kafka y colabora en diversas publicaciones, tanto en papel como digitales.
En 2002 ganó el Premio de la Crítica de Asturias por su novela "Sangre a borbotones", que fue elegida una de las cinco mejores novelas en español de ese año por la Fundación Lara. También ha escrito dentro del mismo género literario "Esa oscura gente" (1990), "Autobiografía de Marilyn Monroe" (1992), "La fórmula Omega" (1998), "Guapa de cara" (2004) y "Hazañas del capitán Carpeto" (2005). Algunas de ellas han sido traducidas al inglés, al alemán, al portugués y al italiano. También es autor del ensayo literario "Manual de literatura para caníbales" (2006) y del volumen "Visto para sentencia", donde recopiló sus artículos de prensa.
El jurado, presidido por Juan Marsé, lo han integrado también Almudena Grandes, Sergio Olguín, Juan Gabriel Vásquez y Beatriz de Moura, en representación de la editorial.
En anteriores ediciones, el premio Tusquets ha recaído en el colombiano Evelio Rosero (2006), el mexicano Elmer Mendoza (2007) y el argentino Sergio Olguín (2009), y en 2005 y 2008 quedó desierto.

Contra el sida

1 de diciembre, Día Internacional de Lucha Contra el SIDA. Infórmate, cuídate.
(El listón me lo presté de aquí)