jueves 28 de octubre de 2010

Tres poemas de Alí Chumacero (1908 - 2010)


De tiempo a espacio

Naciste desde el fondo de la noche,
del sueño donde el tiempo comienza a ser raíz
y la mirada sólo tibio aire,
cuando aún no era ojo sino apenas un viento suave,
un aroma erigido sin mano que lo toque.

Eras la flor ahogada flotando sobre el cuerpo
en nuestro amanecer hacia la luz;
destrozabas la noche con tus ojos,
hundida en mi desnudo
tal un vivo rumor de brisa que al oído
volcara la virtud de su marea,
y mi aliento en tu savia navegaba,
y tu voz en mi pulso se moría
como sombra de ave agonizante,
transformando mi cuerpo en sueño tuyo,
en vivo espejo abandonado
o silencio que cruza los espacios.


El pensamiento olvidado

Pensar en tu mirada y en mi olvido
dejando el pensamiento dilatado
a través de tus ojos, anegado
de su mismo vivir con tu sentido;

después mirar tu olvido que en mí asoma
como una rosa que al espacio diera
leve prolongación y luego fuera
la propia luz que toca con su aroma,

es entregarme a ti sin más denuedo
que la lucha del cuerpo contra el viento,
y contigo soñando estar tan quedo

como náufrago mar o vano intento:
porque ya que pensarte en mí no puedo,
dejo olvidado en ti mi pensamiento.


Poema de alta flor

Y cuando el viento sea flor marchita,
y la noche no viva sino en puro recuerdo;
cuando el silencio reine
y descienda implacable sobre lunas y estrellas.

Y cuando sólo quede la ceniza
de todo aquello que fue luz, montaña y sombra;
al final de los límites vertidos en los seres;
más allá de los tiempos.

Cuando esté la esperanza destruida
y los ángeles mudos perdidos para siempre,
y el agua tan exigua que ni Dios beberá;
después de esto, después.

Cuando el rosal se halle en plena muerte,
perdidas en la nada las sendas y las flores,
y aunque el dolor y el ser no sean más que sueño,
seremos todavía.

miércoles 27 de octubre de 2010

Bauman: viejo encandilado por la web


La Revista Ñ publica esta interesante nota sobre el último Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en la que el sociólogo polaco habla sobre las virtudes de las redes sociales y las páginas electrónicas, una forma de comunicación que él mismo no soñó.


“Se me ocurrió porque –con la mínima fuerza que se le aplica a un líquido– cambia de forma. Eso sucede con todos los aspectos de la vida humana actualmente. No hay tiempo de familiarizarse con un estilo de vida, porque el cambio es constante. Hay que aprender lo nuevo y olvidar lo anterior a una velocidad sorprendente”.

Zygmunt Bauman



Escribe: GUIDO CARELLI LYNCH


Tiene 85 años, pero habla de Facebook con la naturalidad de cualquier usuario joven. Su edad no le impide una agenda vertiginosa. El jueves recibió en Oviedo el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010 y hoy estará en Polonia para presentar el libro póstumo de su esposa. Ayer, sin embargo, se hizo tiempo para visitar Buenos Aires; al menos virtualmente. El sociólogo polaco Zygmunt Bauman brindó ayer desde Inflaterra, donde dirige su fundación, una videoconferencia que se proyectó en el auditorio del Malba. Así comenzó el ciclo multidisciplinario X200 más , que pretende convocar proyectos que sirvan para reflexionar e imaginar los próximos 200 años del país.
El repertorio de Bauman giró siempre alrededor de su metáfora favorita, la liquidez, que desde la publicación de Modernidad líquida en 1999 incluyó en siete títulos más. El sociólogo explicó que difícilmente la humanidad pueda retroceder hacia la modernidad sólida que gobernó buena parte del siglo XX, porque hoy el mundo es otro. “Ahora tenemos más opciones, no tenemos que jurar lealtad incondicional a una sóla identidad. Podemos ampliar nuestras identidades, mejorarlas, y las redes sociales son como compuertas que podemos abrir para eso”, dijo. La contrapartida y de ese nuevo escenario líquido, pero más libre, es la pérdida de seguridades.
Para Bauman, la diferencia entre la vida online y offline consiste en una tecla: suprimir. “Las redes sociales, a diferencia de las relaciones humanas, son muy frágiles. Para conectarse con otro, se necesitan 2 personas, pero para desconectarse con uno es suficiente. Es el aspecto desagradable de la Red. Uno puede tener muchos amigos pero son amigos poco confiables”, aseguró. Las amistades de Facebook también fueron materia reflexiva cuando Bauman citó el caso de un amigo suyo, fascinado por haber hecho 500 amigos en esa red en un sólo día. “Yo tengo 85 años, pero en toda mi vida nunca logré tener 500 amigos. Así que Facebook puede ser una ventaja”, dijo antes de que el auditorio rompiera en carcajadas. Pese a la crítica irónica, celebró que los usuarios puedan acceder a las redes sociales con múltiples identidades, algo que favorece una convivencia pacífica con los otros. “En ellas uno siempre está expuesto a negociar con todo el mundo. Es algo muy importante en nuestra sociedad mixta y combinada. Uno convive con esas diferencias, es como una escuela de negociación de diferencias”, sentenció.
El sociólogo también se refirió al impacto de las redes en tiempos de amor líquido. “Las relaciones ahora se pueden romper sin previo aviso y cualquier desacuerdo adquiere la grandiosidad de un conflicto irrenconcialiable. Es la manera en la que vivimos”, dijo. Algo parecido –asegura– ocurre en el mercado laboral.
Al final le preguntaron sobre qué les cabía esperar a los argentinos en los próximos 200 años. “Quisiera desearles lo mejor, pero no tengo un mensaje opitimista: es probable que sean años que impliquen un esfuerzo muy grande para adaptarse”. Nada de optimismo, ni líquido ni sólido.

martes 26 de octubre de 2010

Obra poética completa de Edgar Guzmán


A diez años de su muerte, Edgar Guzmán vuelve sobre sus propias palabras en un libro que se ve extraordinario, "Obra poética completa", bajo el sello arequipeño de Cascahuesos editores. Quienes tuvimos la suerte de ser sus alumnos y amigos, sentimos mucho su muerte y celebramos su poesía y esta será la oportunidad que esperábamos para adentrarnos en el torrente de versos que habia ido quedando inéditos. Fue gracias a Hugo Yuén que, a pesar de cierta resistencia por el propio Guzmán, fue arrancándole libros y poemas que corrían el riesgo de tener como destino las carpetas y baúles de uno de los filósofos más sobresalientes que ha dado Arequipa.
El libro se presenta el miércoles 27 de octubre en Arequipa, a las 19:00 horas, en la sala Mariano Melgar de la Universidad Nacional de San Agustín. Sobre la edición dice el promotor de Cascahuesos, José Córdova, en la nota de invitación: "Bajo el título de Obra poética completa el volumen en sus más de 320 páginas, viene precedido de un extenso prólogo del reconocido poeta y crítico literario de prestigio continental, Dr. Raúl Bueno-Chávez; y se compone de 5 libros, dos de ellos inéditos, conformados por Hilos, Poemas sueltos, Perfil de la materia (1989), Rondando la casa de la Dickinson (1990) y Trilogía del mar (1993); además de un anexo conformado por manuscritos, cartas del poeta Juan Ríos, cartas dirigidas al poeta Hugo Yuen, una entrevista, algunos comentarios a su obra, y fotografías inéditas de la vida de este gran poeta".
Añade la nota una brevísima semblanza. "Cabe recordar que el Dr. Edgar Guzmán Jorquera fue un brillante intelectual, de reconocido prestigio en los medios filosóficos y literarios. Nació entre Frisco y Guardiola, en la Punta de Bombón, provincia de Islay en Arequipa, el 12 de octubre de 1935. Estudió Filosofía y Derecho en la Universidad Nacional de San Agustín y por muchos años se desempeño como profesor de Filosofía en su Alma Mater, hasta lograr ser distinguido con el nombramiento de Profesor Emérito de la UNSA. Publicó diversos ensayos sobre filosofía y semiótica, y como poeta publicó Perfil de la Materia (1987), Rondando la casa de la Dickinson (1990) y Trilogía del Mar (1993). También dejó su impronta en el quehacer pedagógico de las Universidades Nacional de San Agustín y Católica de Santa María, varias de cuyas promociones de pre-grado y post-grado llevan su nombre. Falleció el 2 de noviembre de 2000".
A celebrar se ha dicho, como solía decirnos el propio Edgar Guzmán cuando se enteraba que algún joven, uno de sus alumnos, uno de sus amigos, publicaba un libro. A celebrar con sus propias palabras, con su poesía, con su mar insondable.


Fragmento de El mar (1992)


Rompe un mar de palúdicas miradas
sin fe, como hojarasca de un impensado otoño,
un otoño precoz al que apresuran
rachas que se repatrian de futuros baldíos.
Son miradas que seca la pena de no ser
dueño de nada o sólo de unas briznas
en un lugar incierto dentro de jerarquías
de círculos concéntricos, entre los que transita
útil parasitismo que se arrima y succiona
de grandes a pequeños, de ilustres a ilustrados,
de osados detentores a magros descastados:
naves hipnotizadas buscando fondeadero.
Son miradas que vara la conciencia
de no ser sino dueño de la desesperanza
en medio del desierto austral de la pobreza, quizá en medio
de un arenal blanqueado por el odio del nitro.
Ah, no estar entre aquellos que comen y codean, y pasar
civilizadamente de largo con el frío
y el hambre que se cuela de rondón en el alma,
leve como una ausencia de manos estrechadas.
Ah, soledad que husmea en loa esperanza,
como una vacua noche
besa en la boca a otra, que, somera, palpita
en piedra encallecida o en apático limo; soledad o mortaja,
como niebla indecisa que por los pies asciende.
Ah, soledad ubicua
como una noche sobre una ondeante ciudad
abandonada, ubicua como una desazón
de viento, de ventola
llena de ecos añosos sobre una isla que no aman
ni siquiera excretorios cormonanes.


sábado 23 de octubre de 2010

Tus ojos se me van...: Miguel Hernández


Tus ojos se me van...

Tus ojos se me van
de mis ojos y vuelven
después de recorrer
un páramo de ausentes.

Tu boca se me marcha
de mi boca y regresa
con varios besos muertos
que aún baten, que aún quisieran.

Tus brazos se desploman
en mis brazos y ascienden
retrocediendo ante esa
desolación que sientes.



El amor ascendía entre nosotros...



El amor ascendía entre nosotros
como la luna entre las dos palmeras
que nunca se abrazaron.
El íntimo rumor de los dos cuerpos
hacia el arrullo un oleaje trajo,
pero la ronca voz fue atenazada.

Fueron pétreos los labios.
El ansia de ceñir movió la carne,
esclareció los huesos inflamados,
pero los brazos al querer tenderse
murieron en los brazos.

Pasó el amor, la luna, entre nosotros
y devoró los cuerpos solitarios.
Y somos dos fantasmas que se buscan
y se encuentran lejanos.

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío...

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda,
limpidez cuya entraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda.

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es el día.


Mi corazón no puede con la carga...

Mi corazón no puede con la carga
de su amorosa y lóbrega tormenta
y hasta mi lengua eleva la sangrienta
especie clamorosa que lo embarga.

Ya es corazón mi lengua lenta y larga,
mi corazón ya es lengua larga y lenta...
¿Quieres contar sus penas? Anda y cuenta
los dulces granos de la arena amarga.

Mi corazón no puede más de triste:
con el flotante espectro de un ahogado
vuela en la sangre y se hunde sin apoyo.

Y ayer, dentro del tuyo, me escribiste
que de nostalgia tienes inclinado
medio cuerpo hacia mí, medio hacia el hoyo.

jueves 21 de octubre de 2010

Homenaje a Verástegui en la feria


El poeta Enrique Verástegui, figura sobresaliente y ahora emblemática de la generación poética que apareció en la década del setenta del siglo pasado en Lima, mediante la revista Hora Zero, será el personaje literario en cuyo honor se desarrollará la edición 31 de la Feria del Libro Ricardo Palma, que va del 22 de octubre al 1 de noviembre en Miraflores, Lima.

Buena la idea de la Cámara Peruana del Libro, organizadora de la feria, que esta vez tiene como slogan la frase "En su punto", en referencia a su retorno al habitual espacio que ocupaba desde hace varios años en el parque Kennedy y que esta vez se ha diseñado bautizando calles y pasadizos con los nombres de las obras de Verástegui.

Aunque el autor de "En los extramuros del mundo" ha bromeado diciendo que antes de Vargas Llosa el Premio Nobel se lo debieron haber dado a él, lo cierto es que el novelista le va a quitar cierto protagonismo porque también se están preparando homenajes en su honor para celebrar el premio, pero sobre todo para vender sus libros. Aparte de estos dos buenos motivos para ir a jironear a la feria -además, claro está- de ir en busca de los libros y los amigos, esta vez no aparecen nombres extraordinarios ni obras sobresalientes a los que prestar mayor atención. Se puede repasar las notas de prensa y la programación en la página oficial de la Cámara Peruana del Libro.

¡Biva el livro!

miércoles 20 de octubre de 2010

Más sobre Vargas Llosa en Letralia

De aquí en adelante, y por mucho tiempo, la noticia de la entrega del Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa dará de qué hablar. En el transcurso de las tres semanas seguidas al anuncio oficial del premio, halagos y diatribas se han sucedido página tras páginas y en todos los idiomas; seguirán escribiéndose más páginas, haciendo una nueva historia dentro de otra; vendrá aún la ceremonia formal para la entrega del premio, en diciembre, y será nuevo motivo para seguir hablando del escritor, el político y el ciudadano; después se reproducirán los textos de análisis y homenajes y cada ciudad que visite el homenajeado tendrá la oportunidad de lanzarle desde sus balcones flores o insultos. Esta vez es la última edición de la revista venezolana Letralia la que reúne algunos textos sobre Vargas Llosa, y como en otros casos, hay puyas y palmadas, pero que valen la pena repasar, así como la última edición de la revista Caretas, que viene con una excelente muestra fotográfica. Letralia se hace interesante también porque trae un especial sobre el poeta español Miguel Hernández, que muriera trágicamente en plena juventud y que este 30 de octubre se conmemora el centenario de su nacimiento.

martes 19 de octubre de 2010

Tres poemas de Eduardo Chirinos


La última edición de la revista Carátula, que promueve y dirige el nicaragüense Sergio Ramírez, trae, además de un buen artículo saludando el Premio Nobel de Literatura otorgado a Mario Vargas Llosa, una breve e ilustrativa antología poética de Eduardo Chirinos (Lima, 1960), poeta premiado y publicado en varios países y profesor universitario en Estados Unidos. La selección de Carátula pueden verla aquí.


Fragmentos de una alabanza inconclusa

Debe haber un poema que hable de ti,
un poema que habite algún espacio donde pueda hablarte sin
cerrar los ojos,
sin llegar necesariamente a la tristeza. Debe haber un poema que hable de ti y de mi.
Un poema intenso, como el mar,
azul y reposado en las mañanas, oscuro y erizado por las noches
irrespetuoso en el orden de las cosas, como el mar
que cobija a los peces y cobija también a las estrellas.
Deseo para ti el sencillo equilibrio del mar, su profundidad y su
silencio, su inmensidad y su belleza.

Para ti un poema transparente, sin palabras difíciles que no
puedas entender,
un poema silencioso que recuerdes sin esfuerzo
y sea tierno y frágil como la flor que no me atreví a enredar
alguna vez en tu cabello.
Pero qué difícil es la flor si apenas la separamos del tallo dura
apenas unas horas,
qué difícil es el mar si apenas le tocamos se marcha lentamente
y vuelve al rato con inesperada furia.
No, no quiero eso para ti.
Quiero un poema que golpee tu almohada en horas de la noche,
un poema donde pueda hallarte dormida, sin memoria,
sin pasado posible que te altere.

Desde que te conozco voy en busca de ese poema,
ya es de noche. Los relojes se detienen cansados en su marcha,
la música se suspende en un hilo donde cuelga tristemente tu
recuerdo.

Ahora pienso en ti y pienso que después de todo conocerte no ha sido tan difícil como escribir este poema



El equilibrista de Bayard Street


Para Roxana y Jorge, que las han visto.


Camina de puntas el equilibrista de Bayard Street,
evita el abismo la mirada y arranca de cuajo toda pretensión,
¿de qué sirven el heroísmo, la grandeza, el entusiasmo?
Poca cosa es la vida para el equilibrista de Bayard Street,
poca la indulgencia de llegar al otro lado y repetir cien veces
la misma operación.

Una mujer lo observa sin asombro,
tras la ventana acaricia el cabello de sus hijos
y turba con su canto los oídos del equilibrista de Bayard Street
Los vecinos lo ignoran, beben latas de cerveza, conversan
hasta altas horas de la noche,
¿quién repararía en tan inútil prodigio?
Sólo los niños señalan con el dedo al equilibrista de Bayard Street
ellos lo admiran, contienen la respiración y aplauden hasta
espantar a los gatos.
Una iglesia presbiteriana es el orgullo de Bayard Street;
fue construida a principios de siglo y tiene torre y campanario.
Fija la mirada avanza hacia la iglesia el equilibrista deBayard Street.
Su esposa ha preparado una pierna de pollo, ensalada detomates y un plato de lentejas,
con suerte harán el amor esta noche y tendrán un instante de
feroz alegría.
Es muy joven la esposa del equilibrista de Bayard Street;
es ella la encargada de tensar la cuerda, la que mide la
distancia entre la ventana y la torre, la que tiene
rostro de heroína de novela de amor.
A nada le teme el equilibrista de Bayard Street,
pero hace varias noches que no duerme;
dicen que soñó que sus zapatillas colgaban de la cuerda
mientras los niños esperaban que se despanzurrara de una
vez el equilibrista de Bayard Street.


Cuando nos ronda la muerte

Un león llorando
tras las naves incendiadas. El fuego
del incendio.
¿Qué león?,
¿qué naves incendiadas? Toda
separación es muerte: la carne
que amamos, los ojos, los cabellos,
la deseada piel. El tiempo
nos expulsa de lo que alguna
vez fue nuestro. El tiempo
incendia, el tiempo desvanece.
Y el poema dice su verdad.

Aunque nunca lo escuchamos
el poema arranca nuestros ojos
y dice en voz baja su verdad.

sábado 16 de octubre de 2010

Centenario de Luis Nieto

Vieja foto en la que se ve al Cholo Nieto en una manifestación popular, siempre junto a su pueblo.

Artículo que se publica en diferentes medios escritos en mi columna El barco ebrio.


Por: Alfredo Herrera Flores

Los poetas tienen un nimbo de misterio que en vida se manifiesta con actitudes que el común de los mortales reconoce como extravagancia, bohemia o excentricidad, pero luego, con el paso de los años, de los poemas y de la vida misma, ese halo se convierte en mito, leyenda, historia. Esa es la ruta que ha seguido Luis Nieto Miranda, conocido y reconocido en vida como “el Cholo Nieto” y que este mes cumpliría cien años.
Quienes lo conocieron tienen muchas maneras de recordarlo. Como profesor universitario que discutía con sus alumnos más en los pasillos que en las aulas, como impetuoso dirigente sindical y comunista confeso y practicante, asiduo visitante de picanterías y chicherías donde daba rienda suelta a su pícaro verbo frente a las damas, vehemente parlamentario, autor del himno al Cusco, amigo leal y, sobre todo, poeta.
Pero como vivimos en un mundo de mortales, pareciera que el nombre del “Cholo” Nieto ha quedado grabado en el colectivo y el imaginario cusqueño, y peruano, simplemente como el “poeta Cholo Nieto”, pero ese simplemente es como si se tratara de un sumo, un grado tal que no se puede superar. Y es cierto, el solo mencionar su nombre ya infunde un respeto que es mezcla de admiración y asombro, pero ese respeto parece también quedar en un limbo, pues como ya es generalidad, casi nadie sabe sus poemas y menos su vida.
Aunque se hacen esfuerzos para promover la lectura de su poesía en colegios, a pesar de que asociaciones y clubes llevan su nombre, y aunque es infaltable en las celebraciones escolares que se declamen sus poemas, y más aún, aunque todo cusqueño cante con fervor las letras del himno a la ciudad imperial compuestas por su vigorosa pluma, pocos saben del aporte que este hombre ha hecho a la cultura nacional.
Nacido en la ciudad de Sicuani, el 10 de octubre de 1910, muy joven se mostró inteligente e inclinado a las letras, a la crítica de la realidad, al estudio de las corrientes políticas que entonces se expandían por las principales ciudades del país y supo granjearse de amigos que serían camaradas inseparables en su agitada vida. A los veinte años ya sufrió su primera deportación y, sufriendo el exilio en Bolivia, escribió y publicó su primer libro, “Poemas perversos” (1932).
Estudió interno en el colegio Salesiano, en el Cusco, y después de egresar con las mejores calificaciones salió, como muchos de su generación, a estudiar a Arequipa, donde madura su concepción política, se inicia en el ejercicio del periodismo, asume la dirigencia de la federación universitaria y acompaña a Víctor Raúl Haya de la Torre en una gira por el sur, hasta que el aprista se niega ir al Cusco. Eran los años de la represión sanchezcerrista y es detenido para luego ser deportado a Bolivia.
De Bolivia pasa a Chile, primero a Arica y luego a Santiago, donde permanece por ocho años y entabla amistad con Pablo Neruda y Vicente Huidobro. Funda revistas y periódicos, hace lecturas de poesía y trabaja de carpintero, pero sobre todo madura literariamente y se consolida su identidad, que será más tarde manifestada a través de su poesía.
Ya de vuelta a su tierra, en 1942, publica “Charango”, libro de poemas que daría cuerpo a una corriente literaria e ideológica dentro del indigenismo, el cholismo, que compartiría con otro notable poeta puneño, Efraín Miranda. Ambos conformarían las columnas en las que se sostendría, hasta hoy, ese canto de identidad y presencia cultural del cholo, más que como una raza como una actitud frente a otras fuerzas que, hasta hoy también, intentan acallar la voz y nublar la presencia andina.
Pero Luis Nieto asumió al mismo tiempo que la palabra como arma para manifestar su presencia, la acción. Se afilió al Partido Comunista como ideólogo y activista, y tomó la voz de los marginados y se puso al frente. Combatió el abuso de poder y se enfrentó a aquellas autoridades e instituciones que actuaban sin respetar el derecho de los campesinos o los trabajadores, lo que le valió sufrir represalias.
Entre la vasta obra poética del Cholo Nieto se pueden encontrar varios ejemplos de de su combativa poesía, elaborada con un lenguaje fino y ordenado que lo aleja del panfleto y el verso en voz alta.. En “Canción para los héroes del pueblo”, por ejemplo, Nieto combina el drama de la injusticia con la ternura a través de metáforas que, en general, no son propias de la literatura revolucionaria: “Venid a ver a los hombres/ que mataron los soldados./ Parece que aun sonríen/ a la Libertad sus labios.” Y más adelante dice: “Y ved a los estudiantes/ con sus ojos enlutados,/ allí donde antes vivía/ una población de pájaros”.
La poesía revolucionaria de Luis Nieto no necesitaba ser confrontacional, era simplemente la mirada de un hombre andino frente al ansia de libertad, justicia y respeto, pero esa mirada simple podía decir muchas más cosas que el grito desaforado o el insulto. Por eso la gente lo quería, y lo escuchaba con respeto, y le hablaba con afecto, y por eso también él retribuyó ese apego con sus palabras inmortales.
Pasado el tiempo, Nieto retorna a Cusco en 1950, culmina sus estudios de derecho en la Universidad San Antonio Abad e ingresa a la docencia, que ejercerá durante 35 años. Elegido senador viaja a Lima en los años ochenta y allí vivirá hasta 1998, en que la fatalidad se cruzó en su camino.
Desde entonces la figura emblemática de Luis Nieto ha ido creciendo al ritmo del mito y, a pesar de que muy pocas instituciones difunden su obra, su poesía sigue circulando casi en clandestinidad, como sus primeros libros. Y alguien tiene que hacer algo para que esto sea distinto. En su poema “Ultima voluntad”, el Cholo Nieto sugirió lo mejor para él, y cabe en nuestra tarea hacer que sus cantos sean himnos, sus palabras hechos y su vida un ejemplo: “Cumplí mi parte. Ahora ya mi vida/ puede ser derribada de un hachazo…/ ¡Echad sobre la tierra que me acoja/ un puñado de brasas y de cantos!”.

viernes 15 de octubre de 2010

Manifiesto de Tingo María


Los escritores, promotores culturales, docentes, críticos, editores e intelectuales vinculados al quehacer educativo y cultural tanto de los niños y niñas como jóvenes del Perú, reunidos en la ciudad de Tingo María, del 7 al 9 de octubre del año 2010, con ocasión del XXIX Encuentro Nacional “Arnaldo Panaifo Texeira” y el IV Internacional “Eliseo Diego” de Literatura Infantil y Juvenil, acordamos emitir el presente manifiesto a la Nación Peruana.

Se trata de establecer nuevos criterios pedagógicos y ontológicos referidos al colonial sistema pedagógico peruano, manifestar nuestras preocupaciones educativas y literarias referentes a la ausencia de un sistema educativo coherente y por una nueva política cultural, para encauzar la problemática del siglo XXI.

Uno.- Desde el punto de vista cultural, no se puede generalizar que haya una sola clase de niños, niñas y jóvenes en el Perú. Somos una sociedad abismalmente estratificada, hablamos distintos idiomas (aymara, quechua, jaqaru y varias lenguas en los pueblos de la Amazonía). Este hecho, sin embargo, nos convierte en una nación con gran riqueza cultural pese a los abismos sociales. Hay diferentes regiones naturales, los niños y jóvenes tienen una memoria colectiva constituida por distintos hechos históricos que alimentan el pasado común, cimientan el presente y avizoran el futuro. No obstante, en la pluralidad y diversidad, el Perú es uno solo.

Dos.- De acuerdo a estas razones, no se puede establecer criterios de orden pedagógico estándar; es decir, alentar una literatura solo en idioma español porque resulta el vehículo de la cultura dominante en detrimento de una mayoría que se expresa fundamentalmente en la oralidad. La diferencia no está sólo en el idioma sino en el canon, la epistemología, la dialéctica y estética distinta. En consecuencia, estamos por la descolonización de la ideología educativa, por la descoloniedad del sistema social, político y económico impuesto e imperante. Abogamos una educación liberadora.

Tres.- Convertido el Perú en una colonia cultural al servicio de la acumulación del capital, los niños y jóvenes, cualquiera sea la cultura a la que pertenecen, resultan los seres más vulnerables. Una literatura, una crítica y análisis literario, que no exprese esa realidad resulta una impostura y una forma de evadir una responsabilidad histórica. Más allá de la fantasía e imaginación de los propios niños y jóvenes, la crítica literaria o análisis de textos, no puede evadir esa realidad.

Cuatro.- Cuando los niños, niñas y jóvenes escriben cuentos o poemas, es una literatura de niños. Cuando los jóvenes escriben literatura es una literatura de jóvenes o juvenil Cuando los adultos escriben poemas y cuentos para niños y niñas es una literatura para niños y jóvenes. Si los adultos escriben para los jóvenes es una literatura para jóvenes. Entonces, por lógica no hay una literatura para adultos ni menos literatura para ancianos. En consecuencia, serán los niños, niñas y jóvenes quienes deban participar en estos certámenes.

Cinco.- La creación del Ministerio de Cultura es una precipitada acción destinada a mantener la coloniedad del poder y la cultura. Se trata de entregar al comercio el ejercicio de la política cultural y que sólo beneficia a los grandes consorcios, para promocionar sus productos. No sólo se necesita una profunda reforma educativa libertaria, sino un proceso a largo plazo con una continuidad de varios gobiernos para una nueva educación descolonizante, a la luz de la ciencia y tecnología.

Seis.- El Plan Lector no soluciona el problema de fondo. El Ministerio de Educación y el Ministerio de Cultura, deberían tener a su cargo el sistema educativo y cultural de la descoloniedad, pero además promocionar la edición de libros en todos los idiomas y con contenidos regionales. La estandarización del idioma sólo beneficia a una República excluyente, donde los niños, niñas y jóvenes se convierten en fantasmas o seres invisibles. Si no se educa a los niños y niñas en sus idiomas con valores humanos, cívicos y patrióticos, mal se podrá esperar de generaciones que se preocupen por transformar la dolorosa realidad que desgraciadamente heredan.

Siete.- El siglo XXI es un tiempo de violencia social oficial, porque los gobernantes se han propuesto obedecer las órdenes económicas y culturales de las metrópolis económicas. De allí que quienes escribimos literatura para niños, niñas y jóvenes, como docentes y padres de familia, expresamos nuestra preocupación por la violencia y judicialización que ejerce el poder político, económico y cultural.

Ocho.- Hacer un llamado a los maestros y maestras peruanas para que incentiven a los niños, niñas y jóvenes para que escriban poemas, cuentos, testimonios en todos los idiomas que se hablan en nuestro país y publiquen los textos de mayor nivel literario. Solo así la literatura de niños y niñas o la literatura para los niños, niñas y jóvenes, podrá alcanzar los niveles estéticos, pedagógicos y lingüísticos que sin duda, son capaces de crear y recrear.


Tingo María 9 de octubre del año 2010.


Firmas de: Luzbel Aída Córdova Martínez / Óscar Espinar La Torre / Dora Ñique / Luis Alvitez Mendo / Maruja Tafur / Víctor Hugo Alvitez / Miriam Zavala Gómez / Fernando Estrada / Javier Rosales Llanos / Rina Felices Morales / Nelly Soto Solsol / Tomás Paredes Díaz / Rolando Mandujano Antonio / Gotardo Cervantes Mendívil / Jorge de la Flor / Carlos Pongo / Adelaida Malpartida de la Cruz / Roxana Sevana Ramos / Herminda Huamán Gómez / Enrique Gutiérrez Rodulfo / Frank Mamani Barrantes / Enrique del Águila López / Carmen Luz Ayala Olazábal.

jueves 14 de octubre de 2010

Eco: "se deberá enseñar a comparar sitios web"

Reflexiones siempre lúcidas de Umberto Eco, respecto al libro e internet. Buena traducción que se publica en Revista Eñe.

Escribe: Eric Fottorino (Traducción de Cristina Sardoy)

Cuando se dice “Umberto Eco”, ¿de quién se habla: de un escritor, de un semiólogo? “Yo estudié filosofía. Por lo tanto me considero un filósofo, sobre todo porque considero que la semiótica es la única forma de filosofía posible en este momento – todo el resto es literatura”, se define a sí mismo, y provoca, el autor de El nombre de la Rosa y El péndulo de Foucault, nacido en Italia en 1932. Y enseguida refiere a su otra vocación, la literatura: “Yo soy un filósofo que hace filosofía de lunes a viernes y que, los fines de semana, escribe novelas… desde la edad de 48 años”.
Es un joven novelista… La editorial de Harvard va a publicar conferencias que di en Atlanta sobre la forma en que escribo. El título es Confesión de un joven escritor . Sí, me considero un joven escritor de 30 años.
En una entrevista afirmó: “Internet es el escándalo de una memoria sin filtro, donde no se distingue el error de la verdad”.
En el futuro, la educación tendrá como objetivo aprender el arte del filtro . Ya no hace falta enseñar dónde queda Katmandú o quien fue el primer rey de Francia, porque eso se encuentra en todas partes. En cambio, habría que pedirles a los estudiantes que analicen quince sitios para determinar cuál es para ellos el más confiable. Habría que enseñarles la técnica de la comparación .
En 2010, publicó “Nadie acabará con los libros”, con Jean-Claude Carrière (Lumen). Si leí bien, hay un objeto de perfección que es el libro, el libro de papel tal como lo conocemos. ¿Por qué? Es hasta el momento la manera más segura de conservar y transmitir la información. Por tres razones. En primer lugar, creo que es el más práctico para leer, aunque ahora haya jóvenes que dicen: “No, yo leo mejor en el iPad”. Después, está el amor por el objeto. Si voy a mi sótano y veo mi “Pinocho” de cuando tenía 8 años y en el que había escrito cosas, me vuelven emociones que no encuentro en un disco que contiene el texto de Pinocho. Por último, teniendo en cuenta mi edad y si hubiera existido, no podría recuperar el disco de Pinocho porque se habría desmagnetizado. Eso es un problema: las computadoras cambian tanto que no sabemos cuál es la vida útil de un disco… ¿Considera que el saber y el conocimiento siempre se difundirán a través de lo escrito, o que en cambio la cultura de la velocidad, la de Internet, terminará afectando nuestra capacidad de juicio? Creo que es necesario restablecer una cultura de monasterios, que en algún momento –yo ya me habré muerto, quizá– los que sigan leyendo tendrán que retirarse a grandes falansterios, al campo quizá, como los Amish de Pensilvania. Allí, se conserva la cultura y el resto, que flote como pueda flotar. Con 6 mil millones de habitantes en el planeta, no se puede pretender que haya 6 mil millones de intelectuales. Debemos ser un poco aristócratas desde ese punto de vista.
¿En qué cree usted hoy? ¿En la escritura, en los libros, en la cultura? En el punto de interrogación. En la investigación. Mire, los primeros, en el siglo XIX, que tomaron en serio el espiritismo no fueron los místicos sino los hombres de ciencia. Encontré a matemáticos y lógicos que de noche iban a hacerse leer las líneas de la mano. Cuanto más se desarrolla un trabajo científico, más se necesita otra cosa. Hay políticos que piden su horóscopo. Bush por ejemplo… ¿En Italia también? Actualmente, prefieren salir con chicas jovencitas.
¿Qué relaciones tiene con las traducciones de sus libros a otros idiomas, en la medida que, precisamente, usted habla esos idiomas? En lo posible, trabajo mucho con mis traductores. Pero hay que confiar. Es imposible seguir todo. Para cada libro, envío siempre a los traductores un legajo muy rico donde aclaro que una palabra o una frase determinada es “una alusión a”, que se podría decir de tal o cual manera. Por ejemplo, en La isla del día de antes (Editorial Lumen), todos los capítulos tenían el título de un libro del siglo XVII. Y esos libros existían en todas partes. Entonces les di la lista a los traductores.
Es lo que usted quería decir al escribir ese libro que se titula “Decir casi lo mismo” (Editorial Lumen). ¿Lo que importa es el “casi”? No, lo que importa es el “casi”, el “decir” y “lo mismo”. ¿Qué es lo que se traduce? ¿La superficie literaria o el sentido profundo? Un ejemplo trivial: hay un personaje imbécil que hace un juego de palabras, una ocurrencia que demuestra lo imbécil que es. El problema no es traducir ese juego de palabras literalmente, sino encontrar un juego de palabras imbécil en su propio idioma. En ese caso, lo importante no es el juego de palabras, sino el hecho de que el tipo es un imbécil.
¿Ya sintió la tentación de escribir en otro idioma que no sea el suyo? Sí, he escrito muchos ensayos en inglés. Directamente en inglés. Sucede vez más. Todos los científicos escriben en inglés.

lunes 11 de octubre de 2010

Luis "Cholo" Nieto: Centenario


Esta semana se celebra el centenario del nacimiento de Luis Nieto Miranda, "el Cholo Nieto". Figura emblemática de la cultura cusqueña y de la literatura latinoamericana. Como siempre, casi ninguneado por la oficialidad y el centralismo pero celebrado por estudiantes, campesinos, obreros e intelectuales que vieron en él un ejemplo de valor y entrega para defender sus intereses y enfrentarse a la injusticia y el abuso de poder. La literatura peruana le debe el ser una de las voces más importantes del indigenismo y el "cholismo" gracias a una obra balanceada, culta y coherente respecto a la mirada del ciudadano andino en un país absorvido y cegado por la cultura occidental. Activo miembro del Partido Comunista, entusiasta profesor de literatura, explosivo defensor de los intereses de su pueblo, vehemente y apasionado parlamentario, bohemio incontenible, infatigable cultor de la palabra, asiduo visitante de chicherías y picanterías, Luis Nieto ha dejado todo un mundo literario que no está siendo bien leído, revisado, analizado ni revalorado. Para sumarnos a esta celebración repasamos algunos de sus más notables poemas.

Luis Nieto nació en Sicuani, Cusco, el 10 de octubre de 1910 y murió en Barranco, Lima, en 1997. Ha publicado poesía, ensayos y artículos periodísticos.



Canción para los héroes del pueblo


Venid a ver a los hombres
que mataron los soldados.
Parece que aun sonríen
a la Libertad sus labios.

Venid a ver a los niños.
Un galope de caballos
rubricó sobre sus sienes
la maldición de sus cascos.

Venid a ver a los pobres
muertos de veinte balazos.
Hasta los mismos fusiles
les admiraban sonámbulos.

Y ved a los estudiantes
con sus ojos enlutados,
allí donde antes vivía
una población de pájaros.

Amaban la libertad
tal como la aman los bravos.
Para matarlos fue urgente
lo hicieran a cañonazos.

¡Venid a ver a los héroes!
¡Venid a verlos, hermanos!
Están aquí con sus pechos
de sangre condecorados.

Que formen guardia de guerra
brigadas de milicianos
y que sus tumbas vigilen
los volcanes milenarios.

Y en vez que cubran sus cuerpos
tristes banderas de llanto,
hagámosles un incendio
de himnos revolucionarios.

¡No han muerto! Contra los nuestros
nada pueden los disparos.
En el corazón del pueblo
ellos vivirán mil años.

¡Y ahora nada de lágrimas!
¡Puños y pechos blindados!
¡Y a pelear como leones
porque ellos no han muerto en vano!


Última voluntad

Para mis hijos

Aquí me tienen solo, sin rendirme,
mis viejas cicatrices me acompañan.
Aquí estoy con mi fe en el pueblo al tope
y una terca consigna de batalla.

Con mi sangre que quema sus hilachas,
con mis luchas que nunca dieron tregua,
quise un mundo de paz sin sobresaltos,
en una patria libre de miserias.

Combatí junto al pobre. Por su causa
me llovieron prisiones y destierros,
y al final traje una fe invencible
en el triunfo final de nuestros pueblos.

Cumplí mi parte. Ahora ya mi vida
puede ser derribada de un hachazo…
¡Echad sobre la tierra que me acoja
un puñado de brasas y de cantos!

Presencia y muerte

Y fue en aquella hora
del llanto de los veleros que se iban
interrumpiendo el sueño de las guitarras;
fue el minuto mismo
de las palabras mustias y deshojadas,
de mi pañuelo herido, ya sin congoja,
cuando tu corazón como un navío
se hundía entre montañas de silencio,
cuando la voz agónica de las sirenas
se quebraba en el aire
como el lamento de un animal herido.
Todo murió aquel día
en que confiaste al mar nuestro secreto
ante la roca amarga
partida de lágrimas como una novia.
Ya para qué decirnos nada
si ya todo lo dijeron
los faroles caídos en el agua
y aquellos peces tristes, atravesados de frío,
que se veían moriral borde de tus lágrimas.

domingo 10 de octubre de 2010

Mario Pasionario, por Julio Ortega


Hace solo quince años, cuando se anunciaba el Premio Nobel de Literatura, había que salir a buscar los libros del premiado a las librerías o pedirlos prestado para fotocopiarlos y esperar las reseñas, elogios, diatribas y comentarios en los periódicos, suplementos literarios y revistas especializadas. Hoy basta encender el ordenador y conectarse a la red para tener, al instante, todo sobre el laureado. En solo dos días, hemos tenido acceso a decenas, cientos, de páginas sobre Mario Vargas Llosa, incluyendo las propias. Aplausos e insultos de todo calibre y calidad. En medio de este mar de palabras, otro peruano ilustre (ahora que pareciera que MVLL es el único) le rinde este excelente texto que, en honor al disfrute, me atrevo a copiar y ceder esta silla siempre ajena a su autor: Julio Ortega.


Por Julio Ortega


El Premio Nobel hará que la obra de Mario Vargas Llosa sea, por fin, leida más allá de la política. Los que nos hemos peleado con sus ideas neoliberales nos sentimos reivindicados por el Nobel, que libera su obra literaria como tal. Como yo fui amigo suyo en su época izquierdista, cuando vivíamos en Barcelona, y nos perdimos de vista durante su época neoliberal, estoy feliz de poder recuperarlo, ya que su obra estuvo siempre a la izquierda de él mismo. Después de todo, hemos coincidido en la crítica de estos tiempos de corrupción y violencia, y compartimos el compromiso con los derechos humanos. Ya hace un par de años que finalmente nos reconciliamos.

En literatura soy de un optimismo permanente. Ceo que el ejemplo de MVLL como artista apasionado fomentará la lectura pero también el culto de la literatura, que él encarna como pocos, y sin el cual no se puede llegar muy lejos. Espero, por lo pronto, que la nueva literatura peruana sea, por fin, tomada en serio por los lectores del español, más provinciano que nunca ahora que nos hemos vuelto globales. La clase política y gerencial que desgobierna el país (no olvidemos que, casi como en una novela de Mario, la corrupción actual es exactamente el otro lado del mito del mercado libre), confío que por fin acuda al menos a la Feria Internacional del Libro, en Lima, donde han exagerado su ausencia. En todos los paises civilizados las autoridades públicas asisten a las Ferias y hasta el Rey de España compra un libro. En el Perú, no han asistido nunca. La presidenta Bachelet fue a Lima a inaugurar el pabellón chileno de la Feria pasada, que el nuestro ignoró, una vez más, sin rubor

Hace tiempo que he propuesto que la obra de MVLL se puede leer como una arqueología del mal. Su famosa primera linea de Conversación en la Catedral ("en qué momento se jodió el Perú") se puede traducir bien a cualquier habla nacional ("en qué momento se chingó México," por ejemplo, o “en qué momento se corrompió Cataluña”) porque corresponde a la genealogía del origen del mal-estar. Aunque viene de más lejos, esa visión deriva, en América Latina, de Octavio Paz y su noción agonista de que somos hijos de una "violación," histórica y existencial. De modo que la frustración nos define por un mal de origen, que nos destina al fracaso. Esta visión catastrofista, muy fuerte en los años 50, fue contestada puntualmente por el utopismo de los años 60, pero la frustración de los proyectos nacionales pronto nos devolvió al escepticismo. Aunque Mariátegui recomendaba escepticismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad, lo cierto es que los peruanos tenemos una excesiva intimidad con el descreimiento. Hasta la palabra “yo” nos resulta un énfasis del español. Pero la obra de Vargas Llosa es, además, un exorcismo. No sólo la ilustración de la debacle social y política sino su purgación, sacrificio y conjuro. Funde el agudo análisis de Voltaire a la furia descarnada de Dostoyevski. Su radical escepticismo tiene fuerza política porque denuncia el poder corruptor que, como en el gran realismo del siglo XIX, es intrínsico a la sociedad misma. En la novela española no hay todavía una visión equivalente del mal, donde en lugar de una deuda de origen podría haber un presupuesto original. Isaac Rosa, José Ovejero, Juan Francisco Ferré, Manuel Vilas están en ello, pulsando las entrañas del monstruo barroco, a punto de quemarse las manos.

No es casual, por ello, que MVLL haya elaborado la tesis de que todo artista es hijo de un desgarramiento. Esa extraordinaria deuda de origen define al escritor, que busca saldarla con renovado entusiasmo por la agonía de la purga. Los escritores felices, concluímos, no escriben buenas novelas; en cambio, los desdichados des-dicen el decir de que estamos mal-hechos.

De allí el extraordinario regusto en la derrota irredimible de personajes magníficos, cuyas heridas y cicatrices configuran su verdadero cuerpo heroico. Estos personajes viven el arrebato de su propia derrota, hasta convertirse en esperpentos deshumanizados. Se diría que MVLL ha explorado el asombro del dolor, que nos abre la mirada al horror despupilado de una verdad intolerable. Se trata de las estaciones de la pasión, sin consuelo ni promesas, del peregrinaje del hombre (el "hombre pobre" vallejiano, desamparado de los discursos reparadores), una y otra vez caído en su viacrusis social. Si en el lenguaje de Vallejo, Dios agoniza; en el de Vargas Llosa se ha ausentado definitivamente, y somos, como en la obra de García Márquez, “huérfanos de nuestros propios hijos.”

Aunque muchos de sus lectores hemos lamentado sus ideas políticas, hay que decir que Mario no sólo ha sido un formidable antagonista, cuya obra, está a la izquierda de su política; si no que ha mejorado el debate apasionado por las ideas y las certezas de la pasión. Al final, más allá de las posturas de la hora, esa vehemencia recorre su vida pública tanto como su escritura. Quizá, en una figura barroca de la agudeza, se pasó al otro lado de su obra para tolerar los demonios que la dictan.

En una época corrompida por el egoísmo, diezmada por la mediocridad de los lenguajes al uso, cuando ya no se reconocen valores sin precio, la obra de MVLL es un fuego de la tribu, que alumbra esta noche negra del mundo en español.

sábado 9 de octubre de 2010

Vargas Llosa: tres miradas personales

Adolescente Vargas Llosa en La Prensa, sembrando ideas que abonaría, maduraría, podaría, injertaría y talaría durante sesenta años y cuyos frutos ahora todos cosechamos.


Nota previa: Este artículo se publica en diferentes medios escritos y electrónicos en mi columna El barco ebrio. Uno de ellos es Argenpress, en cuya sección cultural de este fin de semana se publica junto a otros en los que sus autores manifiestan su rechazo al premio obtenido por Vargas Llosa y recomiendo leer. La foto ha sido tomada del blog de Heduardo, página imperdible.

Por: Alfredo Herrera Flores

1
Que Mario Vargas Llosa haya obtenido el Premio Nobel de Literatura es una noticia que a todos alegra y por muchas razones. Y no está mal que, ahora que la fama puede salpicar a muchos, todos digan, también por muchas y particulares razones, que son amigos del autor de “La ciudad y los perros”, como el presidente chileno, el rey de España, los hinchas de Universitario o yo.
Sabido es que incluso el propio Vargas Llosa había perdido la esperanza de obtener el premio luego de que estuviera en las listas de favoritos por más de veinte años. Allá por 1993 o 1994, poco después de que se premiara al mexicano Octavio Paz (1990), era inminente que se lo darían a nuestro compatriota, y hasta se habían preparado algunas celebraciones; entonces, mi amigo Hugo Yuén, poeta, abogado, periodista e infatigable peregrino nocturno, y yo le escribimos una carta a Mario, dos o tres días antes de que se anunciara la noticia del premio, felicitándolo por haberlo ganado. Obviamente no ganó, pero unos días después recibimos la respuesta en fino papel membretado con el nombre de MVLL agradeciéndonos la deferencia y contándonos que le había emocionado nuestra carta. Tal vez esa haya sido la primera felicitación formal que recibió Vargas Llosa por haber ganado, dos décadas después, el esquivo premio.
Lo interesante es que a pesar de la fama y sus ocupaciones, Vargas Llosa no descuidaba responder a conocidos y desconocidos. Otro amigo arequipeño llevaba en la billetera una carta, ya descolorida y gastada, que el autor de la “Casa verde” le escribió luego de haber leído un cuento suyo. Luego de conocerse lo del premio, otro amigo recordaba el momento en que, treinta y cinco años después el intelectual peruano lo reconoció en una conferencia; él había ido a escuchar la conferencia del literato sin imaginar que éste recordaría que en su etapa universitaria habían recorrido juntos bares y prostíbulos de una ciudad del sur.
Tal vez fue al año 2000 cuando Vargas Llosa volvió a Arequipa para dictar conferencias y recibir homenajes y yo cumplía labores periodísticas. Siempre vi al escritor como alguien difícil de acceder, pero como tenía que cumplir el encargo reporteril lo seguí en una camioneta repleta de periodistas que tenían el mismo objetivo. Él iba en otro vehículo que, inexplicablemente, lo dejó solo en la puerta de la facultad de Enfermería de la universidad San Agustín de Arequipa, todos los demás lo esperarían en una sala de conferencias, lejos de allí. Me acerqué a él, lo saludé y caminamos y conversamos por más de una hora, de todo menos de literatura, hasta llegar a la sala donde lo esperaban, desordenados y apretados como siempre, decenas de periodistas. Entramos juntos, nos fotografiaron, y antes de despedirme saqué de mi maletín un ejemplar de “La guerra del fin del mundo” para que lo firmase y yo le firmé ejemplares de mis libros de poesía, y nos dimos un fuerte abrazo.
No nos volvimos a ver ni a comunicar. Yo me desencanté de la figura mítica de Vargas Llosa, perdí la emoción de admirarlo, preferí no haber hablado nunca con él. Entonces pensé que esta anécdota la podría contar después de conocer la noticia de su muerte, pero preferí adelantarla para esta vez, en que más bien se deben alzar las copas para celebrarlo, es una inmejorable ocasión, porque además soy su amigo.

2
A Mario Vargas Llosa solo le faltaba que le den el premio de la policía canina o la medalla de honor de la tienda de la esquina. Ya lo había ganado todo y hasta el escurridizo Premio Nobel parecía esquivo con él. La mayoría dice que esta vez la Academia Sueca, encargada de otorgar este fabuloso premio, ha actuado con justicia, lo que es a su vez injusticia para autores como el novelista Ernesto Sabato o el poeta Juan Gelman y como lo fue para Jorge Luis Borges.
El peruano se había convertido, hace ya varios años, en un referente obligatorio en el proceso de la literatura universal gracias a su aporte en la renovación formal de la novela latinoamericana. De acuerdo al escueto comunicado de los organizadores y promotores del Nobel, el premio se le otorga en reconocimiento a la integridad de su obra, "por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual". Si bien esto es muy cierto, creo que esta mirada se puede apreciar mejor en su labor de periodista, y no precisamente en su obra narrativa, donde la ficción, la estética y el drama humano se han visto envueltos en una revolución artística promovida por él mismo y aprendida de otros genios como Flaubert, Faulkner u Onetti.
Paralelamente a la escritura y publicación de sus novelas, en las que recrea los ángulos más oscuros del poder, la violencia y el drama del hombre derrotado pero a la vez aferrado a sus esperanzas, Mario Vargas Llosa ha ejercido el periodismo con una lucidez envidiable. No se ha guardado nada. Se ha enfrentado a quienes tenía que enfrentarse y se ha aliado con quienes creía debería hacerlo. Su errático camino por la política, en el que ha ido del comunismo al liberalismo, y por lo que ha recibido las más fuertes y agrias críticas de sus detractores, ha resultado siendo, más bien, un ejemplo de trabajo ético, de consecuencia con lo que se piensa más allá de anclarse en un dogma, pensando en primer lugar en la condición humana, en las libertades y los derechos humanos.
Su trabajo periodístico, en el que se inició antes de cumplir los quince años, le enseñó a saber mirar la realidad, no sólo la peruana, sino la de una sociedad global heterogénea y siempre convulsionada, y al mismo tiempo a plantear ideas de cambio, renovación y transformación social. Probablemente sea el periodismo el oficio intelectual que más se vea beneficiado con la obra del autor de “Contra viento y marea” y “Sables y utopías” después de la narrativa. Sea oportunidad para repasar sus artículos periodísticos, sus crónicas respecto a sociedades y países convulsionados, sus entrevistas a escritores y líderes políticos, sus intervenciones en los foros intelectuales y sus discursos por los premios recibidos. Pero sobre todo sea oportunidad para aprender y practicar el buen periodismo.

3
A Vargas Llosa lo odia medio mundo. Una estudiante de periodismo me decía que lo odiaba a muerte porque no entendía sus novelas, y esa opinión también vale. Unos intelectuales puneños decían que había que quemar sus libros porque siempre ponía al altiplano como zona de castigo de sus personajes, que mostraba a la sierra como el peor lugar del mundo; claro, era mala propaganda, y otros decían que nunca había revalorado las culturas quechua o aymara. Evo Morales y Hugo Chávez lo odian y hasta lo han expulsado de “sus” países. En Arequipa una estudiante lo odia luego de que no le quiso firmar su libro porque era pirata. Los cubanos lo odian, los chilenos le gritaron de todo cuando se apareció en la campaña presidencial de Piñera. Lo odian los que aman a Arguedas. Una tía mía lo odia porque "dice que Vargas Llosa" se acostó primero con su tía después con su prima. Y hasta García Márquez lo odió luego de que le puso el ojo morado de un derechazo. La lista podría crecer, pero no se trata de eso.
Un intelectual siempre genera odios y fraternidades, y esos odios y esas fraternidades provienen de las ideas. Vargas Llosa fue atrevido desde su temprana juventud, revolucionó la narrativa; defendió las novelas de caballería a riesgo de terminar como el autor y personaje más notables de este género, Cervantes y Don Quijote; criticó las dictaduras y el abuso de poder, retratándolos en sus novelas, reprochándolas en sus artículos periodísticos y combatiéndolas en sus ensayos. Se equivocó muchas veces, como en su informe sobre el caso Uchuraccay, que investigó la muerte de ocho periodistas en Ayacucho, como en su floja visión del terrorismo en su novela “Historia de Mayta”, o como en su mal cálculo político al postular a la presidencia del Perú. Y por eso también lo odian.
Precisamente esa relación de amor – odio que generan los artistas e intelectuales en la gente, especialmente en la gente común y corriente y los pobres de espíritu, es la que los termina por valorar. Y ahora estamos celebrando, incluidos ese medio mundo que lo odia, el resultado y el valor de las ideas. A seguir celebrando mientras repasamos algunas de las más memorable páginas del autor de “Conversación en La Catedral”, “La tía Julia y el escribidor”, “Los cachorros”, “Los cuadernos de Don Rigoberto”, “El hablador”, “El paraíso en la otra esquina”, “La señorita de Tacna”, “La fiesta del chivo” y un largo etcétera.

viernes 8 de octubre de 2010

Premio Nobel de la Paz se va a China


Por: Alfredo Herrera Flores
La imagen del estudiante chino -solitario, indefenso y desconocido-, frente a los tanques militares en la Plaza de Tianannmen, en China, ha vuelto a los ojos del mundo veinte años después al anunciarse el Premio Nobel de la Paz para el disidente chino Liu Xiaobo (en chino tradicional se escribe así: 劉曉波, y en chino simplificado, es decir más fácil, se escribe así: 刘晓波, se pronuncia así: Liú Xiǎobō, y su foto es la de la izquierda), y así como los peruanos hemos saltado de sorpresa al saberse que Mario Vargas Llosa recibía el Nobel de Literatura, los chinos también han saltado, pero por otras razones. Obviamente los que han saltado más son quienes están en el poder y desde hace décadas se niegan a dar los pasos que permitan a ese gigante asiático avanzar en temas de política, democracia y derechos humanos de la misma manera, o al mismo ritmo, como avanzan en tecnología, comercio y crecimiento económico.

Aunque las informaciones no son precisas, algunos se han atrevido a decir que aquel debilucho pero valiente estudiante chino es precisamente Liu Xiaboo aunque otros dicen que sólo unas semanas después fue desaparecido. Lo cierto es que el ahora Premio Nobel de la Paz fue uno de los intelectuales que promueven, desde hace más de tres décadas, los cambios políticos en China, razón por la que fue encarcelado varias veces y tratado como "criminal" por la dictadura oriental, y una de esas manifestaciones fue aquella de la Plaza de Tiananmen. Lástima en un país al que se admira tanto por su cultura, su milenario y sabio aporte al desarrollo de la civilación y dueño de una tradición poética y literaria conmovedora.

Actualmente el también escritor, de 54 años, está encarcelado y la noticia del premio está a punto de generar un conflicto diplomático entre China y Noruega. Los primeros consideran que la concesión del premio es una intromisión en su política interna, mientras que los europeos recalcan que el premio es para quienes promueven la paz y luchan por las libertades y los derechos humanos en cualquier parte del mundo.

China ha respondido mal, justamente haciendo todo por lo que se le critica políticamente. Ha censurado la noticia, ha filtrado y cortado las redes de internet, ha detenido a quienes están a favor de los cambios, ha encarcelado a quienes se despertaron celebrando la noticia del premio, ha suspendido las comunicaciones de los medios de comunicación, ha amenazado a otro país por promover y otorgar este premio y quién sabe qué otras cosas más podrían hacer (felizmente esta silla es poco visitada, si no ya tendría un anuncio rojo de peligro made in China).


jueves 7 de octubre de 2010

La primera felicitación a Mario Vargas Llosa


Por: Alfredo Herrera Flores


A Mario Vargas Llosa solo le faltaba que le den el premio de la policía canina o la medalla de honor de la esquina, y como él mismo ha reconocido esta madrugada, ya se habían perdido las esperanzas de que le dieran el Premio Nobel de Literatura. Esta breve nota no es para subirse al carro de la fama, pero sí es la oportunidad para recordar el primer saludo formal que el escritor arequipeño recibió respecto a este premio.
Luego de que se premiara a Gabriel García Márquez (1982) y a Octavio Paz (1990) Vargas Llosa se puso a la cabeza de la lista de favoritos. Y muy pronto, más o menos en 1993 o 1994, era inminente que ganara el premio, fue entonces que una noche de la primera semana de octubre, en vísperas de que se anunciara al ganador, Hugo Yuén, poeta, abogado y periodista arequipeño, y yo, le escribimos una carta felicitando a Vargas Llosa haber obtenido el Premio Nobel de Literatura. Obviamente no ganó. Pero a los pocos días, como aún no había internet ni redes sociales, recibimos una carta de respuesta (que el chino Yuén debe conservar, porque ahora tiene otro valor) en fino papel membretado con el nombre del escritor, agradeciéndonos la deferencia y confesándonos que se había emocionado al recibirla.
Bueno, si Vargas Llosa guardara también sus cartas esa sería la primera felicitación formal que ha recibido por haber sido galardonado con el premio más importante de la cultura universal. Ahora habrá que esperar otra pila de años para celebrar a otro peruano, o peruana, y a otro latinoamericano. Lástima tener que esperar por Ernesto Sabato, por ejemplo, o Juan Gelman. Recordemos que hace solo unas horas los favoritos para ganar el Nobel 2010 eran otra vez un europeo, un asiático y un africano. Volviendo a nosotros, veremos si pronto nos toca un Premio Nobel de La Paz o de Economía. O tal vez el Premio Nobel de la Esperanza.

miércoles 6 de octubre de 2010

Rimbaud visto por White


Edmund White es un escritor norteamericano, profesor en la universidad de Princeton, crítico literario y poco conocido en el ámbito latinoamericano, a pesar de que tiene algunas novelas traducidas al español. Esta vez ha despertado la atención de muchos lectores, incluyéndome, a raíz de su último libro, "Rimbaud", el genial y oscuro poeta simbolista, adolescente mimado y precoz poeta sobrenatural, mito literario y poeta atormentado e inquietante, de quien he hurtado furtivamente el título de uno de sus poemas para bautizar mi columna "El barco ebrio", que suele publicarse también en esta página cada vez más prestada. El libro de White (Editorial Lumen, 2010) tiene un corte autobiográfico y un estilo que quiere acercarse, como quien tratara de entrar a una habitación prohibida con la seguridad de gozar el terror, al espíritu desaforado con el que vivió Rimbaud. La primera parte del libro pueden leerla desde el portal de El Boomeran, aquí sólo un par de párrafos.


Por. Edmund White

Descubrí a Rimbaud, en 1956, cuando tenía dieciséis años. Yo estudiaba en el internado de Cranbrook, un colegio masculino en las afueras de Detroit, donde apagaban las luces a las diez. Pero solía salir sigilosamente de mi habitación e ir a los retretes, donde había una tenue luz de techo, y me sentaba en la taza tanto rato que las piernas se me entumecían. Fuera, el viento espoleaba la nieve a altas y blancas derivas acalladoras; dentro, el dormitorio estaba sumido en un silencio inquietante. Yo leía una y otra vez los poemas de Rimbaud. Aunque me habían dado un premio en lengua francesa, el vocabulario y la gramática de Rimbaud me resultaban demasiado difíciles, y siempre tenía que desviar la mirada de la página izquierda del francés original y echar una ojeada furtiva a la página derecha de la traducción inglesa, de 1952, de Louise Varèse. Alentado por el delirio sensual del largo poema «El barco ebrio», me dejaba flotar hasta climas exóticos.
Siendo yo un desgraciado adolescente gay, sofocado por el aburrimiento y la frustración sexual, y paralizado por el odio hacia mí mismo, anhelaba huir a Nueva York y triunfar como escritor; me identificaba completamente con los deseos de Rimbaud de ser libre, de ser publicado, de ser sensual, de ir a París. Lo único de lo que carecía era de su arrojo. Y de su genio. Dedicaba las tardes, cuando la mayoría de los demás chicos hacían deporte, a hacer a toda prisa los deberes. Así estaba libre durante las dos horas de estudio obligatorio al final de la tarde para trabajar en mi novela. Escribí una primera novela y, luego, una segunda. Mi madre, siempre indulgente, pidió a su secretaria que mecanografiara mis nítidas páginas manuscritas. Mi idea era que las mandaría a un editor de Nueva York, quien las aceptaría, yo ganaría una fortuna y huiría. Abandonaría mis dos hogares, el paterno y el materno (mis padres estaban divorciados), me liberaría de su dinero, dejaría mi escuela ¡y me mudaría a Nueva York! Imaginaba que un hombre mayor se enamoraría de mí y lo haría todo por mí.
Por alguna razón nunca mandé mis manuscritos. Quizá no sabía dónde mandarlos; después de todo, nunca había conocido a un escritor profesional, y se me hacía tan factible que una criatura así de fabulosa habitara nuestro mundo del medio oeste americano como ver pasar de repente a un unicornio al galope por delante de las ventanas de mi dormitorio. O quizá temía que alguien aceptara mi libro, que lo publicaran, que me viera obligado a realizar todas mis fantasías; y la idea de ver cumplidos mis deseos se me hacía más alarmante que prolongar mi dependencia y mi frustración. Después de todo, en el decimonónico pueblo católico de Rimbaud, quizá un homosexual fuera un pecador o un criminal, pero en la Norteamérica freudiana de los años cincuenta, era un enfermo que requería un tratamiento urgente. Un pecador podía insistir en querer ser un Hijo Pródigo, un criminal podía querer ser irredimible, pero nadie podía luchar por el derecho a ser un enfermo.

martes 5 de octubre de 2010

Condorito y Pinochet

No quería dejar de comentar, brevemente y sin ánimo de meterme en la vida de Chile, los resultados de la encuesta virtual promovida por el diario El Mercurio con motivo de celebrase el bicentenario de la independencia del vecino del sur. Ya había adelantado mi sorpresa hace un par de semanas cuando vi que los resultados de la encuesta reflejaban la identidad de los chilenos a través de algunos íconos, o símbolos, con los que se sienten representados. Por entonces, el primer lugar de esta encuesta lo ocupaba la Bandera Nacional, que como en toda nación, es el mayor símbolo de identidad. En segundo lugar, y ahí empezaba mi sorpresa, lo ocupaba nada menos que Condorito, el pícaro personaje de tira cómica creada por el dibujante Pepo hace como medio siglo atrás. Detrás de Condorito estaba Pablo Neruda, uno de los poetas latinoamericanos más universales y tal vez el más leído a nivel mundial. En ese momento creí que las cosas tomarían un rumbo más serio y cambiarían las preferencias, que son en realidad el reflejo del imaginario personal y social chileno. Sin embargo, al concluir la votación, resulta que efectivamente hubo un cambio y Pablo Neruda pasó a ocupar el cuarto lugar, dando su espacio a Augusto Pinochet. Así es, según esta consulta el pueblo chileno se identifica, y refleja, en esos tres iconos: su bandera, Condorito y Pinochet. Los chilenos tendrán sus razones, pero es como si en nuestro país nos reflejáramos en Fujimori o Montesinos, es decir en la corrupción, el abuso de poder, la violación de los derechos humanos, el asesinato y otro tanto de males. Más sorpresas de los resultados de la consulta están aquí.

lunes 4 de octubre de 2010

Yushimito: Narrador sorpresa


Ya son varios los que han destacado la última edición de "Granta", dedicada a "Los 22 mejores narradores jóvenes en español". La selección es producto de una amplia convocatoria y del análisis de un jurado que parecer ser exigente. Para muchos la sorpresa es la presencia de Carlos Yushimito del Valle, escritor limeño nacido en 1977 que se inició publicando cuentos en revistas universitarias y en ediciones limitadas (como sucede casi siempre en el Perú) y que aún no ha dado "el salto a la fama" a la que son muy proclives los escritores de la gran Lima. Es, pues, casi un desconocido, pero el jurado y los editores de "Granta" piensan que junto con Santiago Roncagliolo son los mejores narradores peruanos jóvenes. Puede que así sea, aunque muchos conocemos a extraordinarios narradores flotando en el anonimato de la provincia, pero esa es otra historia. Sobre Yushimito se sabe poco, pero lo que se sabe es suficiente para una brevísima biografía, que se puede leer aquí, junto a las razones de "Granta".

Alfonso Grados Bertorini (1930 - 2010)


Alfonso Grados Bertorini, ejemplar periodista, diplomático, ministro de estado, político, extraordinario orador, concertador y dueño de un fino humor, falleció hoy a los ochenta años de edad. Se extrañarán sus agudas críticas, sus atinados comentarios deportivos y su ronca voz. Nada más, la muerte tiene sus razones.

viernes 1 de octubre de 2010

Día del periodista en Perú



Las fotografías que ilustran este breve comentario, a propósito de celebrarse en el Perú el Día del Periodista, reflejan solo dos de los muchos lados que tiene esta profesión - oficio. En la primera vemos la presencia de los periodistas y su atención ante algún hecho de interés general en su afán de conseguir la información más fidedigna posible, aquella que se acerque lo más que se pueda a la verdad. La segunda foto es tomada del blog de la periodista Sanjuana Martínez, asociada a El boomeran, y refleja el riesgo que asumen los periodistas cuando precisamente llegan a esa verdad que tanto buscan y que otros tratan de esconder.
Otros periodistas e instituciones que los agrupan, más y mejor informados, pueden dar datos y cifras para demostrar esta frágil condición en que se encuentran los comunicadores sociales, especialmente aquellos que están trabajando en zonas de conflicto o riesgo y peligro. Por ahora creo oportuno, y suficiente, reiterar el delicado papel que cumple el periodismo en nuestras sociedades.
Mantener la estabilidad social, aportar al fortalecimiento de la democracia y proponer permanentemente cambios a favor de los sectores menos favorecidos, pueden ser los objetivos del periodismo, los que se logrararán precisamente informando con verdad, haciendo un trabajo honesto y actuando siempre con ética y siguiendo las recetas académicas de educar, informar y entretener. Aunque la realidad termine dándonos más nombres que hacen todo lo contrario, habrá que insistir en que el oficio nos pone casi siempre en la cuerda floja.
Nuestra vida personal, íntima y ya no tan secreta, es otra fuente que nos cuestiona permanentemente. Ahí los riesgos son distintos. No es igual soportar la mirada furiosa de un político acusado de corrupción que sostener la mirada de tu hija que se despide. ¿Qué decir y qué hacer? Aunque la respuesta parezca fácil, siempre habrá en el fondo de la verdad otra verdad, una más intensa y secreta, gobernada por el amor.
Larga es la lista de los periodistas que han muerto a manos de quienes ostentan el poder, y tal vez sea más larga la de aquellos que han callado su voz por el tormento interno y espiritual que la vida les ha impuesto. A ellos hay que abrazarlos.