jueves 30 de septiembre de 2010

No al golpe en Ecuador


Sea cual fuere la situación en Ecuador (ya sabemos cómo los medios de comunicación manipulamos la información, según el cristal con que se mire o los intereses que se persiguen) el mensaje común debe ser ¡no al golpe de estado!, lo que significa que hay que decirle no a la prepotencia, al autoritarismo, al militarismo y a la violencia para imponer ideas.

Dos Rafaeles que se van

Foto: Rafael Barrionuevo en plena faena creativa.

En menos de una semana dos noticias nos anuncian la partida final de dos amigos, los dos llamados Rafael, ambos (muy) delgados y desgarbados, también dueños de un humor incomparable, y para más coincidencias los dos ligados a la prensa arequipeña. Lo más probable ellos mismos amigos entre sí, aunque en la vida pública uno haya sido más callado y reservado que el otro, pero lo cierto es que estos dos rafaeles ya no están entre nosotros y los vamos a extrañar.

Primero, el martes 28 último, partió Rafael Zegarra, hombre orquesta en el desaparecido diario Arequipa al Día, flaquísimo y enamorador, fumador empedernido, bromista hasta el extremo, leal amigo. Con el tiempo pasó al diario La República, donde apoyaba en la logística, a bordo de un vehículo desde donde sacaba la cabeza para piropear a una chica o lanzar una broma a algún amigo distraído. Ya no lo veremos más.

Luego, el miércoles 29, le tocó el turno a Rafael Barrionuevo, flaquísimo de pelo largo, reservado y silencioso pero dueño de un humor exquisito y un trazo original. Dibujante, creador del personaje de tira cómica San Xijote, que se publica semanalmente en el semanario El Búho, también de Arequipa. Dibujos y personajes suyos, de alta y fina carga política, aparecen en otros medios impresos nacionales. Ha publicado libros y aparecerá en el libro de antología que está a punto de publicar Omar Zevallos, otro caricaturista genial.

Bueno, como cada vez que la muerte pregunta por el amigo, las palabras nunca dicen lo que deberían ni demuestran lo que el corazón siente. Felizmente estos Rafaeles han hecho suficientes amigos como para asegurarse los recuerdos. Allá nos veremos.

martes 28 de septiembre de 2010

Manifiesto de Huancané

Manifiesto de Huancané

Los escritores y artistas puneños, reunidos en la ciudad de Huancané, el 24 de setiembre del año 2010, con ocasión del II Coloquio Literario de Escritores Huancaneños y el I festival de la Poesía escrita en Puno. Acordamos emitir el presente manifiesto a la Nación Peruana, teniendo en cuenta la responsabilidad histórica que nos corresponde, siendo los primeros años del siglo XXI.

Los intelectuales puneños y poetas andinos, teniendo en cuenta el tiempo histórico que nos ha tocado vivir, concientes del rol que nos corresponde como voceros de nuestros pueblos y culturas; determinamos hacer conocer nuestras preocupaciones sociales y suscribimos libremente, el presente pronunciamiento que ineludiblemente debemos emitir.

1.- Perú es una nación convertida en una neocolonia, debido a la implementación de una política neoliberal al servicio de las transnacionales que excluye a las grandes mayorías nacionales. Esta política impuesta desde las metrópolis económicas, ha acrecentado la exclusión, la miseria como pobreza social y solamente ha beneficiado a una pequeña minoría. Así, el Perú es ahora una Republica escindida y empobrecida pese a tener un territorio tan rico, está hoy poblado por familias que solo tienen lo mínimo para sobrevivir, realidad que desgraciadamente engendra la violencia como respuesta a la exclusión.

2.- La ausencia de una coherente política cultural corresponde al hecho de que el Estado-nación haya renunciado a sus funciones inherentes. Esa responsabilidad le ha encargado a las empresas y lo único que hacen es usar la cultura para lucrar y vender sus productos. Una nueva política cultural significa la modificación de la Constitución Política del Perú y esa es una tarea pendiente.

3.- La creación del Ministerio de Cultura, es una improvisación determinada para mantener al país con una mentalidad colonizada. De allí la necesidad de descolonizar el poder, desustructurar la mentalidad dominante y, sustituir la coloniedad por un sistema educativo con una mentalidad crítica y libertaria.

4.- Las justas protestas populares y regionales en defensa de las riquezas nacionales, han sido judicializadas y criminalizadas. Además, la respuesta a los reclamos ciudadanos, tiene como sustento una sistemática violencia que ha produciendo muchas muertes. Detrás de las órdenes a matar a ciudadanos que participan en las protestas, hay sin duda un criterio racista y de exterminación.

5.- Losa intelectuales y escritores peruanos, somos solidarios teniendo en cuenta que en otras partes de América, hay hermanos que luchan por sus derechos sociales, políticos y culturales. Así, expresamos nuestra solidaridad con el pueblo mapuche chileno, que desarrolla una lucha desigual pero heroica por sus derechos inmanentes.

6.- El sistema educativo peruano es de corte colonial. Toca a los intelectuales, escritores, periodistas y maestros, realizar esfuerzos por descolonizar la matriz política, cuestionar el pensamiento dominante y desautorizar a quienes se irrogan el derecho de hablar en nombre de las grandes mayorías, marginadas y empobrecidas.

7.- ¿Cuál es la responsabilidad de los escritores peruanos en el siglo XXI? El Estado-nación ha sido incapaz de plantear una política cultural descentralizada y un sistema republicano con una visión de futuro. Entonces, estamos frente de un desafío ineludible. Es preciso unirnos para realizar un trabajo que responda a tres preguntas concretas: ¿Qué hemos sido? ¿Qué somos? ¿Qué queremos ser? Las respuestas a estas cuestiones básicas, resulta ser un proyecto histórico al que debemos responder y así refundar la política, refundar la educación y finalmente refundar la Republica Peruana.

José Paniagua Núñez, José Luis Ayala, Gloria Mendoza Borda, Jorge Flórez-Áybar, Boris Espezúa Salmón, Feliciano Padilla Chalco, Julio Abelardo Luza Gironzini, Carmen Luz Ayala Olazával, Aurelio Medina Pacheco (Moshó), Fidel Mendoza Paredes, Eddy Oliver Sayritupa Flores, Walter Paz Quispe Santos, Hernán Gil, Fernando Chuquipiunta Machaca.




Foto: Gloria Mendoza, durante lectura poética en Huancané

lunes 27 de septiembre de 2010

Tres poemas de André Breton


Dame joyas ahogadas

Dame joyas de ahogas
Dos pesebres
Una cola de caballo y una manía de modista
Después perdóname
No tengo tiempo de respirar
Soy un destino
La construcción solar me ha retenido hasta ahora
Y ahora sólo tengo que dejarme morir
Pide el baremo
Al trote con el puño cerrado sobre mi cabeza que suena
Un fanal en donde se abre una mirada amarilla
También se abre el sentimiento
Pero las princesas se agarran al aire puro
Tengo necesidad de orgullo
Y de algunas gotas comunes
Para calentar la marmita de las flores enmohecidas
Al pie de la escalera
Divino pensamiento en el cristal estrellado del cielo azul
La expresión de las bañistas es la muerte del lobo
Tenme por amiga
La amiga de los hogueras y los hurones
Te mira en dos veces
Lee tus penas
Mi remo de palisandro hace cantar tus cabellos...


El águila sexual

El águila sexual exulta una vez más va a dorar la tierra
Su ala descendente
Su ala ascendente agita imperceptiblemente los mangos de
la menta picante
Y el adorable desnudarse del agua
Los días están contados tan claramente
Que el espejo ha hecho sitio a un entramado de frondas
No veo del cielo más que una estrella
Alrededor de nosotros sólo existe la leche describiendo su
elipse vertiginosa
De donde la blanda intuición de párpados de ágata ojerosa
Se levanta a veces para clavar la punta de su sombrilla en
el fango de la luz eléctrica
Entonces unas extensiones echan el ancla se despliegan por
el fondo de mi mirada cerrada
Icebergs que irradian los hábitos de los mundos venideros
Nacidos de una partícula de ti de una partícula desconocida
y helada que emprende el vuelo
Tu existencia es el ramo gigante que se escapa de mis brazos
Mal atado abre los muros despliega las escaleras de las casas
Se deshoja en los escaparates de las calles
Con las noticias me voy continuamente con las noticias
El diario es ahora de cristal y si las cartas no llegan ya
Es porque el tren ha sido comido
La gran incisión de la esmeralda que dio origen al follaje
Está cicatrizada para siempre los aserraderos de nieve
cegadora
Y las canteras de carne zumban solas con el primer destello
Invertido en este destello
Adquiero la huella de la vida y de la muerte
En el aire líquido


Sueño que te veo...

Sueño que te veo superpuesta indefinidamente a ti misma
Estás sentada sobre el alto taburete de coral
Delante de tu espejo siempre en su cuarto creciente
Dos dedos sobre el ala de agua del peine
Y al mismo tiempo
Regresas de un viaje te quedas la última en la gruta
Resumante de relámpagos
No me reconoces
Estás tendida en el lecho te despiertas o te duermes
Te despiertas donde te dormistes o en cualquier otra parte
Estás desnuda todavía rebota la bala de saúco
Mil balas de saúco murmuran sobre ti
Tan ligeras que en cada instante tú las ignoras
Tu aliento tu sangre salvados de la loca juglaría del aire
Atraviesas la calle los coches que sobre ti se lanzan no son
más que sombras
Y la misma
Niña
Presa en un fuelle de lentejuelas
Saltas a la comba
Bastante tiempo para que aparezca en lo alto de la escalera invisible
La única mariposa verde que frecuenta las cimas de Asia
Acaricio todo lo que fue tuyo
En todo lo que debe serlo aún
Oigo silbar melodiosamente
Tus brazos innumerables
Serpiente única en todos los árboles
Tus brazos en cuyo centro gira el cristal de la rosa de los vientos
Mi fuente viva de Sivas

miércoles 22 de septiembre de 2010

Juan José Arreola: Corrido


Maestro de la brevedad y el humor, gran aficionado al ajedrez y a los paseos en bicicleta en el mero centro de Ciudad de México, Juan José Arreola nació un 21 de setiembre de 1928, en un pueblo que se llamó Zapotlán el Grande y hoy es Ciudad Guzmán ("quién sabe por qué", decía el propio Arreola), y murió en Guadalajara (que sigue llamándose así) la primera semana de diciembre del 2001. La lectura de "Corrido" fue un gran descubrimiento para mí, junto a otros textos a los que recurro cada vez que ciertos dolores silencian las palabras. Aquí va "Corrido" para disfrutarlo juntos.


CORRIDO


Hay en Zapotlán una plaza que le dicen de Ameca, quién sabe por qué. Una calle ancha y empedrada se da contra un testerazo, partiéndose en dos. Por allí desemboca el pueblo en sus campos de maíz.
Así es la Plazuela de Ameca, con su esquina ochavada y sus casas de grandes portones. Y en ella se encontraron una tarde, hace mucho, dos rivales de ocasión. Pero hubo una muchacha de por medio.
La Plazuela de Ameca es tránsito de carretas. Y las ruedas muelen la tierra de los baches, hasta hacerla finita, finita. Un polvo de tepetate que arde en los ojos, cuando el viento sopla. Y allí había, hasta hace poco, un hidrante. Un caño de agua de dos pajas, con su llave de bronce y su pileta de piedra.
La que primero llegó fue la muchacha con su cántaro rojo, por la ancha calle que se parte en dos. Los rivales caminaban frente a ella, por las calles de los lados, sin saber que se darían un tope en el testerazo. Ellos y la muchacha parecía que iban de acuerdo con el destino, cada uno por su calle.
La muchacha iba por agua y abrió la llave. En ese momento los dos hombres quedaron al descubierto, sabiéndose interesados en lo mismo. Allí se acabó la calle de cada quien, y ninguno quiso dar paso adelante. La mirada que se echaron fue poniéndose tirante, y ninguno bajaba la vista.
-Oiga amigo, qué me mira.
-La vista es muy natural.
Tal parece que así se dijeron, sin hablar. La mirada lo estaba diciendo todo. Y ni un ai te va, ni ai te viene. En la plaza que los vecinos dejaron desierta como adrede, la cosa iba a comenzar.
El chorro de agua, al mismo tiempo que el cántaro, los estaba llenando de ganas de pelear. Era lo único que estorbaba aquel silencio tan entero. La muchacha cerró la llave dándose cuenta cuando ya el agua se derramaba. Se echó el cántaro al hombro, casi corriendo con susto.
Los que la quisieron estaban en el último suspenso, como los gallos todavía sin soltar, embebidos uno y otro en los puntos negros de sus ojos. Al subir la banqueta del otro lado, la muchacha dio un mal paso y el cántaro y el agua se hicieron trizas en el suelo.
Ésa fue la merita señal. Uno con daga, pero así de grande, y otro con machete costeño. Y se dieron de cuchillazos, sacándose el golpe un poco con el sarape. De la muchacha no quedó más que la mancha de agua, y allí están los dos peleando por los destrozos del cántaro.
Los dos eran buenos, y los dos se dieron en la madre. En aquella tarde que se iba y se detuvo. Los dos se quedaron allí bocarriba, quién degollado y quién con la cabeza partida. Como los gallos buenos, que nomás a uno le queda tantito resuello.
Muchas gentes vinieron después, a la nochecita. Mujeres que se pusieron a rezar y hombres que dizque iban a dar parte. Uno de los muertos todavía alcanzó a decir algo: preguntó que si también al otro se lo había llevado la tiznada.
Después se supo que hubo una muchacha de por medio. Y la del cántaro quebrado se quedó con la mala fama del pleito. Dicen que ni siquiera se casó. Aunque se hubiera ido hasta Jilotlán de los Dolores, allá habría llegado con ella, a lo mejor antes que ella, su mal nombre de mancornadora.

martes 21 de septiembre de 2010

La Luz del camino: Porfirio Mamani Macedo


Porfirio Mamani Macedo estuvo en Perú. Se reunió con los amigos, seguramente alrededor de una muy generosa y bien rociada mesa, leyó poemas y se volvió a París. Desde allí remite dos de sus últimos libros, un conjunto de tres ensayos, "Tres poéticas, entre la guerra civil y el exilio: Miguel Hernández, Rafael Alberti y Max Aub" y un delicado poemario titulado "La luz del camino", del cual publicamos el primer poema y que además da título a la obra.


La luz del camino


Tengo este sueño para seguir andando.

No siento dolor, no quiero sentirlo,
ni el sol ni la nieve, en el nublado horizonte.
Unos fortalecen sus brazos, no su corazón,
otros enriquecen sus manos, no su corazón.

Tengo esta Luz para seguir andando.

No siento ni sed ni hambre en el camino,
Ni el viento ni la lluvia golpean mi cansado cuerpo.
Entre olivos y peñascos me siento.
Miro el universo, el cielo y las nubes.

Tengo este sueño para seguir andando.

En silencio voy por el sendero ya andado,
y busco mi nombre en el vasto laberinto.
Miro las piedras y las ramas,
miro de dónde sopla el viento.

Tengo esta Luz para seguir andando.

Me acerco al centro de la noche,
entre luces sigo la huella de la Luz.
Unos nutren su cuerpo, no su corazón,
otros adornan su cuerpo, no su corazón.

Tengo este sueño parea seguir andando.

Un río, una montaña, un árbol,
para reposar junto a ellos mi viaje.
Marchitados quedan los caminos mal andados,
tristes las huellas mal dejadas.

Tengo esta Luz para alumbrar mi casa,
la tuya, la nuestra, la que llevamos dentro.
Desde una pidra abracemos el sueño que tenemos,
desde otra, dejemos que la Luz abrace nuestro cuerpo.

París. 28 - 07 - 2009

lunes 20 de septiembre de 2010

Vicente Aleixandre, tres poemas

Hija de la mar
Muchacha, corazón o sonrisa,
caliente nudo de presencia en el día,
irresponsable belleza que a sí misma se ignora,
ojos de azul radiante que estremece.

Tu inocencia como un mar en que vives
-qué pena a ti alcanzarte, tú sola isla aún intacta;
qué pecho el tuyo, playa o arena amada
que escurre entre los dedos aún sin forma.

Generosa presencia la de una niña que amar,
derribado o tendido cuerpo o playa a una brisa,
a unos ojos templados que te miran,
oreando un desnudo dócil a su tacto.

No mientas nunca, conserva siempre
tu inerte y armoniosa fiebre que no resiste,
playa o cuerpo dorado, muchacha que en la orilla
es siempre alguna concha que unas ondas dejaron.

Vive, vive como el mismo rumor de que has nacido;
escucha el son de tu madre imperiosa;
sé tú espuma que queda después de aquel amor,
después de que, agua o madre, la orilla se retira.


Mudo de noche

Las ventanas abiertas.Voy a cantar doblando.
Canto con todo el cuerpo, moviendo músculos de bronce
y sostenido el cielo derrumbado como un sollozo retenido.
Con mis puños de cristal lúcido quiero ignorar las luces,
quiero ignorar tu nombre, oh belleza diminuta.

Entretenido en amanecer,
en expulsar esta clarividencia que me rebosa,
siento por corazón un recuerdo, acaso una pluma,
acaso ese navío frágil olvidado entre dos ríos.
Voy a virar en redondo.
¿Cómo era sonreír, cómo era?
Era una historia sencilla, fácil de narrar, olvidada
mientras la luz se hacía cuerpo y se la llevaban las sangres.

Que fácil confundir un beso y un coágulo.

Oh, no torzáis los rostros como si un viento los doblase,
acordaos que el alba es una punta no afilada
y que su suavidad de pluma es propicia a los sueños.
Un candor, una blancura, una almohada ignorante de las cabezas,
reposa en otros valles donde el calor está quieto,
donde ha descendido sin tomar cuerpo
porque ignora todavía el bulto de las letras,
esos lingotes de carne que no pueden envolverse con nada.
Esta constancia, esta vigencia, este saber que existe,
que no sirve cerrar los ojos y hundir el brazo en el río,
que los peces de escamas frágiles no destellan como manos,
que resbalan todas las dudas al tiempo que la garganta se obstruye.

Pero no existen lágrimas.
Vellones, lana vivida, límites bien tangibles
descienden por las laderas para recordarme los brazos.
¡Oh, sí!, la tierra es abarcable y los dedos lo saben.
Ellos ciegos de noche se buscan por los antípodas,
sin más guía que la fiebre que reina por otros cielos,
sin más norte, oh caricia, que sus labios cruzados.


Mano entregada

Pero otro día toco tu mano. Mano tibia...
Tu delicada mano silente. A veces cierro
mis ojos y toco leve tu mano, leve toque
que comprueba su forma, que tienta
su estructura, sintiendo bajo la piel alada el duro hueso
insobornable, el triste hueso adonde no llega nunca
el amor. Oh carne dulce, que sí empapa del amor hermoso.

Es por la piel secreta, secretamente abierta,
invisiblemente entreabierta,
por donde el calor tibio propaga su voz, su afán dulce;
para rodar por ellas en tu escondida sangre,
como otra sangre que sonara oscura,
que dulcemente oscura te besara
por dentro, recorriendo despacio como sonido puro
ese cuerpo que resuena mío, mío poblado de mis
voces profundas
¡oh resonado cuerpo de mi amor!, ¡oh poseído cuerpo!,
¡oh cuerpo sólo sonido de mi voz poseyéndole!

Por eso, cuando acaricio tu mano, sé que sólo el hueso rehúsa
mi amor -el nunca incandescente hueso del hombre-.
y que una zona triste de tu ser se rehúsa,
mientras tu carne entera llega un instante lúcido
en que total flamea, por virtud de ese lento contacto
de tu mano,
de tu porosa mano suavísima que gime,
tu delicada mano silente, por donde entro
despacio, despacísimo, secretamente en tu vida,
hasta tus venas hondas totales donde bogo,
donde te pueblo y canto completo entre tu carne.

sábado 18 de septiembre de 2010

Una nueva mirada a la literatura puneña



Artículo que se publica en medios escritos en mi columna El barco ebrio

Por: Alfredo Herrera Flores

La atención que genera la literatura puneña en el contexto cultural peruano no es un hecho nuevo. A lo largo del siglo pasado y en los pocos años que lleva éste, la crítica literaria ha dedicado muchas páginas para analizar, comprender y difundir a los principales escritores y sus obras. Al mismo tiempo, dada la trascendencia de algunos autores y sus respectivas obras, la atención ha rebasado las fronteras nacionales y ha generado la investigación internacional.
Basta mencionar nombres como Gamaliel Churata y Carlos Oquendo de Amat para que la atención literaria de diferentes partes del mundo se concentre en Puno, o citar a otros personajes como José Antonio Encinas, Rosendo Huirse, Martín Chambi, los hermanos More, Víctor Humareda, Tehodoro Valcárcel, y la lista podría extenderse hasta varios de nuestros contemporáneos, para que los ojos de la crítica, la admiración estética y el pensamiento filosófico tengan como referencia a Puno, cuna de la cultura andina y sudamericana.
No se trata de una posición chovinista ni mucho menos de un desmesurado regionalismo, por el contrario, la capacidad de valorar lo propio de manera crítica y objetiva, saludando lo nuevo, modificando lo malo y despreciando lo indigno y vergonzoso, nos ayudará a construir la sociedad con la que soñamos. Lo cierto es que la cultura puneña, desde sus danzas y tradiciones hasta las manifestaciones artísticas y filosóficas más vanguardistas, conforman un corpus digno de atender y, sobre todo, entender.
En esa línea es que el escritor Mauro Mamani Macedo reúne una serie de ensayos respecto a la literatura puneña, bajo el título de “Poéticas andinas, Puno” (edición conjunta de Pájaro de fuego, Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Universidad de San Marcos y la Revista de Cultura Latinoamericana Guaraguao, 2009). Con una prosa fluida, sencilla e inteligente, Mauro Mamani se interna en los principales problemas que conforman la literatura peruana del siglo veinte y amplía el debate sobre indigenismo, modernidad e identidad, además de valorar la calidad estética de la poesía puneña. Un acontecimiento que debemos celebrar.
Ya en la introducción a los textos que conforman el libro, Mamani especifica que su objetivo es analizar las distintas manifestaciones poéticas desde el origen de las mismas, por un lado están los grupos intelectuales que se conforman en y desde Puno y por lo otro los autores que en determinado momento emigran a otras urbes, sin despojarse de su identidad. Una de sus conclusiones es que la cultura andina, puneña, quechua o aymara, en particular, no se pierde en el tránsito de expresarse desde uno u otro punto geográfico, sino por el contrario, se fortalece y se enriquece.
Pone especial atención, por ejemplo, en poetas como Carlos Oquendo de Amat, Efraín Miranda y Vladimir Herrera. Distintas maneras de concebir la poesía, diferentes rutas de vida, heterogéneas experiencias editoriales, y sin embargo en sus obras ronda el espíritu andino, el ritmo cadencioso de una milenaria herencia cultural y la común certeza de que no se ha traicionado la identidad.
Los tres primeros, de los ocho ensayos que conforman el volumen, están destinados a analizar de manera panorámica las diferentes maneras en que el indio se hace protagonista de la literatura puneña, en un momento histórico en que los mensajes literarios tienen como destino Lima u otras capitales latinoamericanas, especialmente Buenos Aires y México.
Es muy interesante la muestra de cuatro formas de ver al indio por parte de autores representativos como Gamaliel Churata, Alejandro Peralta, Dante Nava y Efraín Miranda. Los dos primeros manifiestan una visión trágica y sufrida del hombre andino, representado en el indio, asociándolo con expresiones como “todo dolor es indio” (poema Haylli, de Churata) o el drama del indio Pako en el poema de Peralta, mientras que, por otro lado, se exalta al hombre andino, expresándose con el significante de raza, en el famoso poema “Orgullo aymara”, de Nava, y en la reivindicación social de su identidad en los valientes versos de Miranda, especialmente en su poema “EE”, donde reclama ser reconocido indio.
Otro tema que Mamani aborda con lucidez es el referido a las migraciones internas y externas en la poesía de Carlos Oquendo de Amat. Luego de analizar aspectos formales de la poesía vanguardista de Oquendo, en la que demuestra, entre otras cosas, que las referencias a traslados, rutas y giros que se manifiestan a través de sus visiones de ciudades y otros espacios, no son otra cosa que sus experiencias intensas en su tránsito del ande a la ciudad y viceversa, en una etapa en la que internamente también está en tránsito de la niñez a la juventud. Mauro Mamani demuestra, además, que a pesar de que ese tránsito lleva al poeta hacia nuevos mundos, vividos e imaginados, a través de también un lenguaje en tránsito, el atormentado y eternamente joven Oquendo no renunciará ni esconderá su identidad y esencia andina.
Mamani dedica un ensayo a la poesía de Inocencio Mamani, en el que con justicia y firmeza revalora esta faceta creadora de uno de los miembros del Grupo Orkopata y que se hizo más conocido por su producción dramática. Inocencio Mamani escribió en quechua, se acercó al modernismo pero no abandonó el paisajismo, fue vanguardista y no rompió los moldes de la poesía que sus contemporáneos cuestionaban, fue audaz y valiente, pero no se enfrentó a nadie. Coincido con Mauro Mamani en que hay que seguir escarbando en la poesía de quienes como Inocencio Mamani supieron reflejar su época, aunque luego, injustamente, estén en el limbo del olvido.
Los otros cinco capítulos del libro de Mauro Mamani están dedicados a los poetas Efraín Miranda, Omar Aramayo, José Luis Ayala, Gloria Mendoza y Boris Espezúa, quienes a lo largo de la última parte del siglo pasado han ido conformando una suerte de grupo referente de la poesía puneña. Cada uno de ellos, con sus particulares historias y formas de concebir la poesía, estilos literarios y gustos políticos, formaciones académicas e ideológicas, manifiesta de manera personal su identidad andina y su estirpe puneña.
De padres puneños, Mauro Mamani nació en Arequipa, donde estudió literatura en la universidad San Agustín, y luego se especializó en San Marcos, en Lima, donde ejerce la docencia. Es precisamente esa mirada académica y formal, y su identidad andina, lo que le permite analizar de manera moderna, prudente y sensata, la poética andina, en un contexto en el que el centralismo, económico y cultural, sigue haciendo daño.

viernes 17 de septiembre de 2010

Víctor Jara, 37 años


Aunque aún no se precise la fecha de su asesinato por manos de los militares chilenos, a pocos días del golpe de Pinochet, lo cierto es que esta semana se cumplieron 37 años de ese triste suceso, sin que se haya logrado callar su voz. Casa de las Américas recuerda al cantor chileno con el siguiente texto y hay aquí (de donde he tomado la foto) una estremecedora investigación sobre lo sucedido en los camerinos del estadio Chile, cuando el cuerpo de Jara caía irremediablemente acribillado.


Era extraño aquel hombre o por tal lo tomaron, porque besaba todo lo que hallaba a su paso. Besaba a las personas, al perro, al mobiliario, y mordía dulcemente la ventana de un cuarto.

Cuando salía a la calle le iba besando al barrio las esquinas, aceras, portales y mercados. Y en las noches de cine (también las de teatro), besaba su butaca y las de sus costados. Por estas y otras muchas, los cuerdos lo llevaron donde nadie lo viera, donde no recordarlo.

Y cuentan que en su celda besaba sus zapatos, su catre, sus barrotes, sus paredes de barro. Un día sin aviso, murió aquel hombre extraño y muy naturalmente en tierra lo sembraron. En ese mismo instante, desde el cielo, los pájaros descubrieron que al mundo le habían nacido labios.

jueves 16 de septiembre de 2010

¡Violeta Carnero de Valcárcel! ¡Presente!

José Luis Roncal hace llegar una breve nota dando cuenta del fallecimiento de doña Violeta Carnero de Valcárcel. El poeta arequipeño (1921 - 1992) Gustavo Valcárcel, infatigable camarada, luchador social y delicado artesano de la palabra, le escribió este poema en pleno exilio. Como cada vez que la muerte nos visita, es mejor decir poco.

Carta a Violeta

A Ana María e Ignacio MAGALONI


Te escribo desde tu propio hogar
Ciudad de México, 19 de noviembre,
enfermo como estoy en nuestra cama vieja
sintiendo despeñárseme la sangre
en pos de ti, río inacabable.

Sobre la almohada, a mi lado,
tibio yace tu último sueño
ahora en cambio la ciudad acoge
tu vehemencia de ola, tu vigilia de amor,
recorriendo el pan nuestro
que hoy día te lo debemos todos.

Antes yo te escribía desde mi juventud
convertida en un gran reloj de cárcel
en romance de piedra, en pasto policial,
en tristeza y tristeza de mis ojos proscritos.
Incomunicado, entonces te escribía
desde una celda o cueva
donde tu nombre era lo único viviente.

Luego seguí escribiéndote
desde Antofagasta, frente al Mar Pacífico,
desde Puerto Barrios, frente al Mar Atlántico,
desde Oaxaca, frente al tiempo,
desde ti, frente al cielo, en la orilla del mundo.

Y aun cuando te miran mis hijos fijamente
me parece que son frases sus miradas
de un alfabeto que fui incapaz de escribir.

Después de tantos meses de silencio
sentí esta mañana el deseo de escribirte
de escribirte una cosa muy sencilla:
para tanto amor, hemos sufrido poco
para tanto amor, hemos hablado poco
para tanto amor, no hemos vivido nada.

Vivir – ¿me oyes? –, vivir un día nuevo
en el que nadie nos persiga
ni nadie nos embargue
ni se nos corte la luz por unos pesos
ni se nos acuse de extranjeros.
Vivir un día nuevo
en que trabajemos sin lágrimas ni odios
pudiendo sentirnos camaradas de todos
y en el que por fin nos sea devuelto
el Perú de tus entrañas, nuestro Perú del llanto

Vivir –¿me oyes?–, vivir un día nuevo
en el que la verguenza no nos astille el ojo
como cuando se enteran nuestros hijos
de esta paternal orfandad de dos monedas.

Vivir un día nuevo. Un día, en suma,
en el que podamos cantar todos los hombres
después de sentarnos en la yerba
a jugar a la comidita
–como dice nuestra hija–
sin que a nadie le falte que comer.

Sobre esta nueva vida deseaba escribirte
ahora que marchaste temprano a rescatar
nuestros libros del camarada Lenin
nuestros cuadros de Flores y Gutiérrez
y tu reloj y mi reloj embargados por los mercaderes.

Desde la calle me llega
el gorjeo de nuestros pequeños peregrinos
la sinfonía de la clase obrera
el clamor del mundo.
Estoy enfermo, solo, y este quinto piso
parece un subterráneo sin ustedes.

¿No demorarás?
Sobre la almohada, a mi lado,
tibio yace tu último sueño.
Encargo a mis versos una rosa para él
pero hasta la flor de la palabra
cuando quedo solo
no puede olvidar la espina
del tiempo que sufrí.

Ven pronto, cielo junto al cielo,
surca calles, vuelas plazas,
sube corriendo los pisos de nuestra altísima pobreza.
Aquí te espero, en esta cama vieja,
que tanto tiene de mí,
de tus sueños cercanos, de tus cartas lejanas,
de nuestros desvelos por los compañeros
los presos del Perú y el mundo
los perseguidos del Perú y el mundo
los explotados del Perú y el mundo.

Ven pronto, estrella y mar, música terrestre
aquí te espero y mientras llegas
empezaré a amar el porvenir
hecho luz entre tus ojos
pan en las manos de los niños
leche en tus senos, ala en tu voz,
verso en tu cuerpo, rayo en tus labios
eternidad en tu grito de gran madre
rosa roja en tu pasión de comunista
y alba en todo lo tuyo que me estoy llevando al sueño.

Escribiéndote duermo, camarada,
seguro de que, al despertarme, juntos
gozaremos el resto de la lucha
tomados de la mano hasta que caiga yo
hasta que quepan mis huesos en la tierra nuestra
hasta que mi sangre se despeñe en ti
río inacabable, vida, vida . . .
GUSTAVO VALCÁRCEL

miércoles 15 de septiembre de 2010

"Viva México, hijos de..."


Probablemente sea México el país par de Perú en América. Han sido, y pueden volver a serlo, los dos centros culturales (y políticos y económicos) más importantes de este lado del mundo. México está ahora celebrando el bicentenario de su independencia y, ahora, más que hacer un análisis concienzudo de su situación política, económica, social y cultural, es mejor repasar una mirada personal sobre una parte del espíritu mexicano. El diario La Jornada publica hoy un viejo, y siempre vigente, artículo de Octavio Paz, el Premio Nobel de Literatura, escrito a los 29 años. Me tomo la libertad de reproducirlo para sumarme a la fiesta. En la foto aparece la Plaza de las tres culturas, donde se nota la presencia de los tres momentos históricos por los que tanto México, como nuestro país, han pasado. Más fotos de México desde el aire pueden verse aquí. El rostro es de un jovencísimo Paz.

¡Viva México, hijos de..."

Escribe: Octavio Paz

Cuando yo era niño vivía en un pequeño pueblo de los alrededores de la ciudad de México. Mi casa estaba en una calle solitaria y abandonada; viejas casas, árboles, polvo, soledad... La calle desembocaba en una plaza demasiado grande para una iglesia diminuta, casi ahogada por los fresnos de áspera corteza que poblaban al atrio. Aquella plaza estaba siempre vacía, excepto los días de fiestas religiosas. En ocasiones, desde temprano, una banda tocaba melancólicas marchas que querían ser marciales; en torno a los músicos, chicos y grandes formaban un absorto círculo de comedores de cacahuates. Los grandes oían sin pestañear, durante todo el día, el reducido repertorio de los músicos, infatigablemente repetido. (¿Pero oían realmente aquellas estatuas de calzón blanco, faja colorada o negra y sombreros de petate, o la música sólo era un pretexto para quedarse quietos?) Por la noche la plaza se hacía más grande y la multitud más densa; hasta la iglesia crecía. Me parecía infinita aquella plaza anegada por la sombra; y la marea de la gente, yendo y viniendo, era como una espesa condensación de la sombra infinita.
En las torres las campanas tocaban. Minuto a minuto brotaban, no se sabía de dónde, serpientes voladoras, raudos cohetes que al llegar al corazón de la sombra se deshacían en un abanico de luces (“parecen lágrimas”, decían algunos niños atónitos). Los vendedores pregonaban sus dulces, frutas y refrescos. La multitud mugía tristemente; a veces se oían gritos, voces, pronto sepultadas en un rumor confuso. A media fiesta la iglesia resplandecía, bañada por la luz blanca, de otro mundo: eran los fuegos artificiales. Silbando apenas, giraban en el atrio las ruedas prodigiosas, primero lentamente, después con tal velocidad que parecían quietas rosas de fuego. Mientras giraban despedían chispas de todos colores. Al final la primera rueda adquiría un verde brillante, como toque de clarín; la segunda, blanco; y la tercera, se volvía de un rojo bizarro, más de sandía que de mamey. Un murmullo sacudía la noche. Y siempre, entre el rumor extático, había alguna voz, desgarrada, angustiosa, que gritaba: “¡Viva México, hijos de...!”
La multitud respondía con un oleaje de penosa alegría. A los pocos minutos los brillantes colores de la bandera se quemaban en su propia luz, vueltos carbones y chirridos agónicos. La gente silbaba y era como si el infinito silbara, desde siglos. Y la banda tocaba alguna marcha de tiempos de don Porfirio.
¿A quiénes les decía ¡hijos de...! aquella convulsa voz popular? ¿Y quién era esa señora? Nunca lo supe. Primero pensé que se lo decían a los que allí se congregaban, pero cuando me dijeron que aquello era una injuria muy fea, deseché esa suposición. Más grande, en la primaria, cuando supe de gachupines, gringos y franceses, pensé que se trataba de una alusión histórica. Pronto me convencí de que también era absurda la atribución. Aquella frase no estaba dirigida a nadie y no poseía ninguna significación concreta. Si al principio quiso decir algo, ya todos habían olvidado su primitivo sentido. Se había convertido en algo mágico, inefable. En realidad era un grito en el vacío –y lanzado al vacío. A veces, sacrílegamente, he pensado que ese grito, allí, frente a la iglesia, madre de los hombres, era la respuesta nihilista de un pueblo desamparado. México era un país sin madre y, frente a la Madre Universal, el mexicano se proclamaba –o proclamaba a los que lo rodeaban– descendiente de una palabra vacía, hueca, inefable como la nada.
Cuando un español, más enamorado de la honra que del amor, insulta a otro, lo llama hijo de ramera. No hay un insulto más grave porque con él se ofrende lo más entrañable y prohibido del español. Eso se explica en un pueblo en donde la relación más importante es la de las madres y sus hijos y en países en donde el amor es una forma de la voluntad, más que un sentimiento del corazón. En México ocurre algo semejante, nada más que los mexicanos, en lugar de convertir a la madre en ramera, la substituyen por otra: la nada. “Hijo...” significa, sencillamente, ser hijo de cualquier cosa, menos de la mamá de cada quien. No es una casualidad que esa palabra se identifique a veces con un país del Oriente, el más remoto, desconocido y extravagante para el pueblo mexicano. Ya sé que hay también una razón eufónica, porque parece que la China contiene a la otra palabra, de un modo abreviado y como en cifra, pero en este caso creo que el parecido verbal sólo ha contribuido a fijarla en la imaginación popular.
¡Qué desamparado resulta, entonces, ese grito que oí de niño en un pueblo cualquiera! Pues en ese grito el mexicano se afirma, orgullosa y desesperadamente, como un hijo de la nada. Alude a su situación presente y a su turbia historia. Al gritar así, en el vacío de su alma y contra el inmenso vacío que lo rodea, expresa su voluntad de no ser.
México, 1943
Miscelánea I, en Obras Completas, tomo 13, pp. 341-342.

martes 14 de septiembre de 2010

Nueva historia de América

Mientras varios países, como México y Chile, están celebrando el bicentenario de su independencia, los peruanos aún no hemos tomado clara conciencia de lo que para nosotros será esa conmemoración. En vista de haber sido la principal colonia española y haberse sellado en nuestro territorio la independencia (Batalla de Ayacucho, 1824) es que nuestra celebración demorará un poco más. Sin embargo, es oportuna la noticia que se acaba de dar en Buenos Aires, en el marco del Primer Congreso Iberoamericano de Educación, sobre la edición de una monumental obra en la que se revisará la historia de nuestro continente. La nota completa aparece en El País, de España, nada menos.



Por: SOLEDAD GALLEDO-DÍAZ




Volver a escribir la historia contemporánea de América Latina y de los países europeos que se relacionan con ella, hacerlo de acuerdo con nuevos métodos de estudio, las nuevas escuelas latinoamericanas de historiografía, y presentar todo ello en una colección que tendrá 95 volúmenes y en la que intervendrán más de 400 especialistas de 25 países, es el proyecto editorial presentado ayer en Buenos Aires, en el contexto del I Congreso Iberoamericano de Educación. Al acto asistió la infanta Elena de Borbón.
América Latina en la Historia Contemporánea, editado por el grupo Santillana y el Instituto de Cultura de la Fundación MAPFRE, propone reflexionar sobre el papel que ha desempeñado América Latina en los últimos 200 años, desde las perspectivas económica, política, cultural y social, y conjugando, además, la historia de los diferentes países americanos y la de los países europeos que ejercieron influencia en ese desarrollo.
"Es una manera nueva de vincular la realidad nacional de cada país con la gran historia americana y esta, a su vez, con la historia europea de los últimos dos siglos", explicó Emiliano Martínez, presidente de Santillana, que resaltó la importancia del empeño y el compromiso de su grupo de conseguir "los lectores que la obra merece" en todos los países. Los responsables de Mapfre y de su Fundación cultural, Diego Sobrini y Pablo Jiménez Burillo, explicaron la envergadura del proyecto y aseguraron que la colección contará con el apoyo presupuestario que necesite.
El profesor Carlos Malamud, que integra el comité editorial de la colección, explicó la importancia de que cada tomo se elabore con el mismo criterio en cuanto a división por periodos cronológicos y por el seguimiento de un esquema común que permita comparar los diferentes procesos históricos. Los libros están escritos con espíritu de "alta divulgación", en el sentido que el contenido sea de fácil acceso y lectura para cualquier persona interesada en la historia y no solo para especialistas, resaltó por su parte el historiador argentino Jorge Gelman, que coordinó los seis tomos dedicados a su país. La colección, elaborada por la editorial Taurus, parte de la ruptura del modelo colonial y la invasión napoleónica de la península Ibérica y se abre con tres volúmenes simultáneos que estudian la "crisis imperial e independencia" (1808-1830), desde Argentina, Chile y España.
El esquema previsto incluye dos fases: en la primera, con 50 volúmenes, se analizarán de forma paralela los grandes países del continente desde ese periodo hasta hoy: México, Colombia, Venezuela, Perú, Brasil, Argentina y Chile, además de España, Portugal y EE UU. La segunda fase se dedicará a Bolivia (tres tomos), Canadá (2), Centroamérica (6), Cuba (3), Ecuador (3), Paraguay (3), República Dominicana (3), Uruguay (3) y Europa (4 tomos). En cada uno de los países, ha sido un historiador de reconocido prestigio quien se ha encargado de seleccionar y coordinar el trabajo de los demás expertos.
La iniciativa de Santillana (que forma parte del Grupo PRISA, editora también de EL PAÍS) tiene un segundo aspecto novedoso: en cada país se realiza simultáneamente un trabajo de localización de fotografías que dará origen a grandes exposiciones pero que, sobre todo, permitirá contar en 2012 de uno de los mayores y más importantes bancos de imágenes del mundo sobre la historia latinoamericana.

lunes 13 de septiembre de 2010

Feria del libro en Arequipa

Ya está en marcha la Segunda Feria Internacional del Libro de Arequipa. Seguramente esta segunda experiencia intentará superar los obstáculos y errores de la primera y tratará de afianzar los primeros pasos para tener, ojalá en un futuro muy cercano, un excelente espacio para que la estrella de estos eventos, el libro, esté realmente al alcance de todos. La feria va del 16 al 28 de setiembre, hay una larga lista de invitados nacionales y extranjeros (ver el portal oficial del evento aquí) y otra larga lista de actividades culturales. Sin embargo, aunque tal vez me equivoque, no se ve, por ejemplo, el protagonismo que debiera tener la ciudad invitada, Tacna, pues ni hay autores que destacar, más allá de la presencia importante de jóvenes como la escritora Gabriela Caballero o la consagrada Giovanna Pollarolo, ni momentos de homenaje como el que se merece el recién fallecido Livio Gómez. En fin, esta es sólo una primera mirada. Vale entonces extender la invitación a toda la chiquillada, a los escolares, A LOS UNIVERSITARIOS, los profesores, los banqueros, los trabajadores de Telefónica, los funcionarios de las municipalidades (candidatos no ¡por favor!), y a los curiosos para que se reencuentren en el parque Libertad de Expresión de Umacollo, y lean. ¡Qué biba el libro!

domingo 12 de septiembre de 2010

Benedetti, 90


Nacido Mario Orlando Hardi Hamlet Brenno Benedetti Farrugia en Paso de los Toros, Uruguay, el más conocido como simplemente Mario Benedetti habría cumplido esta semana 90 años si la inoportuna muerte no se adelantaba hace más de un año. Por ahora solo lo recordamos con tres breves textos, que algunos otros (y otras) han cantado.


Papel mojado


Con ríos
con sangre
con lluvia
o rocío
con semen
con vino
con nieve
con llanto
los poemas
suelen
ser
papel mojado


Cuando éramos Niños

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en
los cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.


Yo no te pido

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
solo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

Yo no te pido que me firmes
diez papeles grises para amar
sólo te pido que tú quieras
las palomas que suelo mirar.

De lo pasado no lo voy a negar
el futuro algún día llegará
y del presente
qué le importa a la gente
si es que siempre van a hablar.

Sigue llenando este minuto
de razones para respirar
no me complazcas
no te niegues no hables por hablar.

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
solo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

sábado 11 de septiembre de 2010

Diez negados al Nobel


Siempre interesante el tema de preguntarse quién obtendrá el Premio Nobel de Literatura, el más importante entre los seis que se entregan anualmente desde hace más de cien años como reconocimiento al aporte de científicos y gente de paz al desarrollo de la civilización. En setiembre se empiezan a reunir los miembros de la Academia Sueca y los nombres de los ganadores se hacen públicos la primera semana de octubre. Lilian Fernández recuerda que la periodista sueca Lina Kalmteg hizo su propia lista de diez de los escritores que habrían merecido el premio y nunca lo obtuvieron. Seguramente cada uno tiene sus diez nombres, pero la lectura de la opinión de Fernández y la lista de Kalmteg ayudarán a refrescar algunos autores, incluido, seguramente a nuestro compatriota Vargas Llosa.


Esto es lo que dice Lilian Fernández en Letralia:


El inicio del mes de septiembre en Estocolmo no sólo significa la llegada del otoño con su explosión magnífica de colores, sino que también marca una fecha decisiva en uno de los acontecimientos más renombrados del mundo de las letras. Es en septiembre que la Academia sueca decide quién será el ganador o la ganadora del Premio Nobel de Literatura y, por unos días, el foco de atención del ambiente literario internacional se centra en Suecia. La decisión final se anuncia oficialmente el primer jueves de octubre y la ceremonia de entrega es el 10 de diciembre, aniversario de la muerte del inventor y empresario Alfred Nobel, fundador del Premio. El galardonado recibe, además del reconocimiento internacional, la suma de diez millones de coronas y una medalla de oro de manos del rey Carlos XVI Gustavo.
Ya durante el mes de junio, en la última sesión antes de las vacaciones europeas, los miembros de la Academia concluyen su trabajo de selección previa y la llamada “lista corta” de cinco nombres queda definida. La decisión final se hace pública en octubre cuando el actual Secretario, el historiador Peter Englund, abre las puertas de la Academia a la prensa internacional. Y cualquiera sea la decisión, siempre habrá disconformes. Es inevitable cuando se trata de decidir en literatura, música u otras expresiones artísticas. ¿Quién decide cuál es el mejor? ¿Con qué criterios? ¿Desde qué punto de vista? La labor de la Academia Sueca es, sin embargo —a nuestro entender— una de las más serias y confiables de la actualidad. Pero no siempre ha sido así.
La Academia Sueca, fundada en 1876 por el rey Gustavo III, tuvo como modelo de inspiración a la Academia Francesa. Su función principal fue consolidar la posición del idioma sueco y elaborar una gramática y un diccionario. En el año 1900, la Academia recibió el ofrecimiento de ser la institución encargada de llevar a la práctica el testamento deAlfred Nobel: designar al ganador del flamante Premio Nobel de Literatura. No todos los académicos se entusiasmaron con la empresa. No consideraban afín a la labor de la Academia el funcionar como jurado de un incomprensible premio literario, que nadie sabía bien con qué criterios debería manejarse. El Secretario permanente de entonces, Carl David af Wirsén, era un reconocido poeta y lingüista de ideas conservadoras, que bregaba por la “pureza” del idioma y se negaba a reconocer neologismos y a apreciar escritores que rompieran con la tradición literaria imperante. Af Wirsén aceptó, sin embargo, el papel de la Academia como institución ejecutora de la voluntad de Alfred Nobel.
La lista de galardonados por la Academia, sobre todo durante el primer decenio de trabajo (Af Wirsén falleció en 1912), refleja claramente los ideales y la valoración artística de su Secretario, quien ejercía una fuerte influencia sobre los demás miembros de la institución. Muchos nombres que se consideraban insoslayables para la obtención del Premio fueron desechados por Af Wirsén por no ajustarse a sus opiniones acerca de qué valores una obra literaria debía reflejar.


Émile Zola (1840-1902): el famoso novelista francés fue considerado por muchos el candidato ideal para recibir el primer Premio Nobel de Literatura en 1901. Su compromiso en el caso Dreyfus, que le valió el exilio, le dió una dimensión social y política a su fama de escritor, que ya lo había consagrado como la figura principal del naturalismo literario. Fue propuesto por varios académicos, pero se topó con la intransigente negativa del Secretario permanente Carl David af Wirsén, quien consideraba los elementos fundamentales del naturalismo, con su cinismo y su descripción cruda y a veces demasiado explícita de las violentas condiciones de vida de los grupos marginados de la sociedad, como ajenas al espíritu elevado de la literatura que, según su interpretación, Alfred Nobel había exigido de los artistas. En lugar de Zola, fue el poeta francés Sully Prudhomme quien recibió el Premio, un escritor que no ha dejado demasiadas huellas. Emile Zola falleció al año siguiente y se convertiría en el primer gran ignorado por la Academia. El Premio Nobel de Literatura tuvo un inicio poco afortunado.


León Tolstoy (1828-1910): Propuesto ya desde 1902, se considera uno de los más célebres ignorados por la Academia. A pesar del reconocimiento que Tolstoy recibió en vida de parte de la intelectualidad europea y sueca, nunca fue considerado actual para el Premio Nobel por el ala tradicionalista de la Academia.


Henrik Ibsen (1828-1906): El dramaturgo noruego fue descalificado por Af Wirsén por los mismos motivos que Zola y Tolstoy. Su obra, según el tradicional Secretario, no alcanzaba el nivel de “idealismo” al que aludiría Nobel en su testamento. El nombre de Ibsen se discutió en el año 1902, pero ese año recayó el Premio en otro noruego, el poeta Björnstjerne Björnson, cuya poesía, si bien apreciada en su país, nunca llegó a la magnitud de la obra dramática de Ibsen.


August Strindberg (1849-1912): Uno de los escritores suecos más destacados de todos los tiempos. Cronista, narrador y dramaturgo, August Strindberg no recibió nunca el reconocimiento oficial de la Academia. El autor de El alegato de un loco fue siempre una figura controversial, un provocador amante de las polémicas y los escándalos, que más de una vez dirigió duras críticas a la misma Academia. Cuando la escritora sueca Selma Lagerlöf recibe el Premio en 1909, quedó claro que Strindberg nunca lo recibiría.


James Joyce (1882-1941): Otro célebre ignorado por la Academia. El trabajo innovativo y lingüísticamente revolucionario de James Joyce fue simplemente incomprendido por una Academia sueca aún cerrada en parámetros estéticos tradicionalistas. Los autores premiados durante los años 30 (cuando Joyce habría tenido su oportunidad) están en completo contraste con la obra del célebre irlandés. Recién en los años 40, con el ingreso de nuevos miembros a la Academia, se inicia la apertura y el aprecio creciente por escritores que rompieran con la tradición imperante y abrieran caminos nuevos de expresión literaria, pero sería demasiado tarde para Joyce, quien fallece en 1941.


Marcel Proust (1871-1922): No sorprende tanto la ausencia del célebre novelista francés si pensamos que la totalidad de su obra monumental En búsqueda del tiempo perdido no llegó a publicarse hasta después de su muerte (el Premio Nobel no puede otorgarse en forma póstuma).


Virginia Woolf (1882-1941): No es ningún secreto que no abundan las mujeres premiadas durante las primeras décadas de instaurado el Premio, y que varias de las pocas galardonadas (por ejemplo la muy criticada elección de la prolífica novelista americana Pearl Buck) no respondían a los criterios de calidad tan basunados por los Académicos. En todo caso, el nombre de Woolf nunca figuró en las discusiones de los académicos, entre quienes seguramente el genio de la Woolf no encontraría ningún apoyo o comprensión.


Franz Kafka (1883-1924): Si bien muchos se sorprenden de que el escritor checo nunca haya recibido el Premio Nobel, en este caso no se puede culpar a la Academia. La mayor parte de la obra de Kafka fue publicada póstumamente, y según las reglas de la Academia, el Premio Nobel no puede ser otorgado luego de la muerte del escritor.


Graham Greene (1904-1991): Fue mencionado como candidato durante decenios, pero se topó con la empecinada negativa del académico Artur Lundqvist, cuya fuerte personalidad ejercería una influencia muy grande en las decisiones de la Academia. A Lundqvist sencillamente no le gustaba la obra de Greene, y cuando en 1983 se dio a conocer el nombre de otro británico como acreedor del Nobel —William Golding— se dio por sentado que Greene había perdido su oportunidad.


Jorge Luis Borges (1899-1986): El nombre de Borges circuló con frecuencia ya desde fines de los años 60, pero pronto quedó claro que Artur Lundqvist, el académico experto en literatura en lengua española, no estaba dispuesto a permitir que se le otorgara el Premio al célebre escritor argentino. Como motivo aducía simplemente que la calidad de la obra de Borges no alcanzaba las exigencias de la Academia, pero muchos de sus allegados afirmaban que Lundqvist nunca le perdonó sus palabras de apoyo a la dictadura de Augusto Pinochet. Cuando el poeta chileno Pablo Neruda fue galardonado con el Premio Nobel en 1971 quedó claro que Borges nunca recibiría el galardón.

viernes 10 de septiembre de 2010

Condorito contra Pablo Neruda



Chile celebra el bicentenario de su independencia y el diario El Mercurio, uno de los más leídos e influyentes de ese país, está encuestando a sus lectores para elegir los diez símbolos o íconos que reflejan el espíritu de ese país, o, de igual manera, con el que se sienten más identificados los chilenos. La elección de los símbolos se hace en base a una gran cartilla virtual en la que aparecen desde los símbolos patrios (como la bandera nacional, el escudo y el himno nacional) hasta los personajes reales y de ficción nacidos en Chile, pasando por riquezas naturales, tradiciones, elementos culturales y populares.

En la lista están, entonces, héroes como Pratt y tradiciones como las fondas (similares a las picanterías peruanas) o eventos como el festival de Viña del mar; hay temas comunes a otros países, como el cóndor, los Andes o juegos como el trompo y las canicas; algunos temas relativamente nuevos para los chilenos y que antes fueron de otros, como el morro de Arica y el salitre. En fin una larga lista donde sobresalen personajes políticos, deportivos y de todas las artes.

A estas alturas de la votación, los chilenos ya han perfilado sus íconos o símbolos con los que se identifican más. En primer lugar se ha elegido a su bandera nacional, la de la estrella blanca en un campo azul, junto a campos rojo y blanco, como el que más los identifica. En segundo lugar han elegido a Condorito, el de la tira cómica creado por Pepo, el pícaro personaje enamorado de Yayita. En tercer lugar, más rezagado, está nada menos que el poeta Pablo Neruda, el universal autor de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" y Premio Nobel de Literatura. Mucho más atrás están personajes como Alberto Hurtado o símbolos patrios como el escudo nacional. Por cierto, otros personajes, como Salvador Allende, Gabriela Mistral y otros héros también tienen respetable votación, así como símbolos como Estadio Nacional.

Probablemente la encuesta registre algunos cambios con el correr del tiempo, pero ya se configura una imagen de cómo y con qué se identifican los chilenos en medio de la fiesta de su independencia.

jueves 9 de septiembre de 2010

Pavese


Por mucho tiempo, cuando más joven, he repetido de memoria el poema de Pavese, "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos", antes de terminar de descubrir ese caudal de tragedia y amor que encierra su poesía, y en la que él mismo terminaría encerrado. Pavese nació en 1908 y a los 42 años se quitó la vida atormentado por una crisis sentimental.


Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.


El paraíso sobre los tejados

Será un día tranquilo, de luz fría
como el sol que nace o muere, y el cristal
cerrará el aire sucio fuera del cielo.

Se nos despierta una mañana, una vez para siempre,
en la tibieza del último sueño: la sombra
será como la tibieza. Llenará la estancia,
por la gran ventana, un cielo más grande.
Desde la escalera, subida una vez para siempre,
no llegarán voces, ni rostros muertos.

No será necesario dejar el lecho.
Sólo el alba entrará en la estancia vacía.
Bastará la ventana para vestir cada cosa
con una tranquila claridad, casi una luz.
Se posará una sombra descarnada sobre el rostro sumergido.

Será los recuerdos como grumos de sombra
aplastados como las viejas brasas
en el camino. El recuerdo será la llama
que todavía ayer mordía en los ojos apagados.

Sueño

¿Aún ríe tu cuerpo con la intensa caricia
de la mano o del aire y en ocasiones reencuentra
en el aire otros cuerpos? Muchos de ellos retornan
con un temblor de la sangre, con una nada. También
el cuerpo
que se tendió a tu flanco te busca en esta nada.

Era un juego liviano pensar que un día
la caricia del alba emergería de nuevo
cual inesperado recuerdo en la nada. Tu cuerpo
despertaría una mañana, enamorado
de su propia tibieza, bajo el alba desierta.
Un intenso recuerdo te atravesaría
y una intensa sonrisa. ¿No regresa aquel alba?

Aquella fresca caricia se habría apretado a tu cuerpo
en el aire, en la íntima sangre,
y habrías sabido que el tibio instante
respondía en el alba a un temblor distinto,
un temblor de la nada. Lo habrías sabido
igual que, un día lejano, supiste que un cuerpo
se tendía a tu lado.
Dormías con ligereza
bajo un aire risueño de efímeros cuerpos,
enamorada de una nada. Y la intensa sonrisa
te atravesó abriéndote los ojos asombrados.
¿Nunca más regresó, de la nada, aquel alba?

miércoles 8 de septiembre de 2010

Tres poemas más de Reinaldo Arenas


Un lector de este blog se emociona al descubrir la poesía del cubano Reinaldo Arenas (1943 - 1990), que con el paso del tiempo se convierte en mito y autor de culto a la vez que intentan silenciarlo y encajonarlo en el olvido. Autor de novelas de locura y poemas de amor, así como de textos casi diabólicos y poemas de amargura, Arenas ha reflejado en sus obras su vida llena de sinceros escándalos.


Autoepitafio de Reinaldo Arenas


Mal poeta enamorado de la luna,
no tuvo más fortuna que el espanto;
y fue suficiente pues como no era un santo
sabía que la vida es riesgo o abstinencia,
que toda gran ambición es gran demencia
y que el más sordido horror tiene su encanto.
Vivió para vivir que es ver la muerte
como algo cotidiano a la que apostamos
un cuerpo espléndido o toda nuestra suerte.
Supo que lo mejor es aquello que dejamos
-precisamente porque nos marchamos-.
Todo lo cotidiano resulta aborrecible,
sólo hay un lugar para vivir, el imposible.
Conoció la prisión, el ostracismo,
el exilio, las múltiples ofensas
típicas de la vileza humana;
pero siempre lo escoltí cierto estoicismo
que le ayudó a caminar por cuerdas tensas
o a disfrutar del esplendor de la mañana.
Y cuando ya se bamboleaba surgía una ventana
por la cual se lanzaba al infinito.
No quiso ceremonia, discurso, duelo o grito,
ni un túmulo de arena donde reposase el esqueleto
(ni después de muerto quiso vivir quieto).
Ordenó que sus cenizas fueran lanzadas al mar
donde habrán de fluir constantemente.
No ha perdido la costumbre de soñar:
espera que en sus aguas se zambulla algún adolescente.

De modo que Cervantes era manco

De modo que Cervantes era manco;
sordo, Beethoven; Villon, ladrón;
Góngora de tan loco andaba en zanco.
¿Y Proust? Desde luego, maricón.

Negrero, sí, fue Don Nicolás Tanco,
y Virginia se suprimió de un zambullón,
Lautrémont murió aterido en algún banco.
Ay de mí, también Shakespeare era maricón.

También Leonardo y Federico García,
Whitman, Miguel Ángel y Petronio,
Gide, Genet y Visconti, las fatales.

Ésta es, señores, la breve biografía
(¡vaya, olvidé mencionar a san Antonio!)
de quienes son del arte sólidos puntuales.

Tú y yo estamos condenados

Tú y yo estamos condenados
por la ira de un señor que no da el rostro
a danzar sobre un paraje calcinado
o a escondernos en el culo de algún monstruo.

Tú y yo siempre prisioneros
de aquella maldición desconocida.
Sin vivir, luchando por la vida.
Sin cabeza, poniéndonos sombrero.

Vagabundos sin tiempo y sin espacio,
una noche incesante nos envuelve,
nos enreda los pies, nos entorpece.

Caminamos soñando un gran palacio
y el sol su imagen rota nos devuelve
transformada en prisión que nos guarece

martes 7 de septiembre de 2010

Nicanor Parra, dos poemas

Para mantenerlo en la memoria y disfrutar la antipoesía. Dos poemas de Nicanor Parra, que esta semana cumplió 96 años.

OJO CON EL EVANGELIO DE HOY

Ojo con el evangelio de hoy
el que habla no sabe
el sabio chino se mantiene en silencio
más de 3 sacudidas es página
2 paralelas que se cortan siempre
constituyen matrimonio perfecto
río que fluye contra su propia corriente
no llegará jamás a feliz término
todo está permitido
libertad absoluta de movimiento
claro que sin salirse de la jaula
2 + 2 no son 4:

.................... fueron 4:
hoy no se sabe nada al respecto



PASATIEMPOS

hacer brotar un mundo de la nada
pero no por razones de peso
por fregar solamente - por joder


desafinarle la guitarra al padre
masturbarse con pétalos de rosa
tonsurar a los hermanos menores
escribir aforismos en las murallas


asaltar a un anciano decrépito
discutir con los Doctores de la Ley
dispararle pelotillas al sacerdote
durante el desarrollo de la misa solemne
simular un ataque epiléptico
mientras alza la hostia consagrada
hacerse el cucho en un accidente del tráfico


expectorar en la capilla ardiente


acariciar un gatito romano
abrocharse y desabrocharse el marrueco
-si les parece me lo vuelvo a desabrochar-
demoler el Hospicio
postergar indefinidamente la noche de bodas


seguir un curso por correspondencia
crucificar a Cristo Jesús
contraer una Enfermedad Venérea
someterse a un Examen de Orina
operarse de Cáncer a los Riñones
agobiar a los Padres de la Iglesia
con preguntas que no vienen al caso


cocinar un sombrero de cura
a vista y paciencia de la Santa Sede


pronunciar un discurso patriótico
pero no por razones de peso
por fregar - solamente por joder

Señoras y Señores aunque no vengo preparado...


masacrar a quemarropa a la familia del Zar
incendiar la Biblioteca de Alejandría
descuartizar mujeres embarazadas
al más puro estilo Lyndon B. Nixon
aquí no se respeta ni la ley de la selva

lunes 6 de septiembre de 2010

Ensayos de Coaguila en Cascahuesos

Por la nota de prensa que envía José Córdova, activo impulsor de editorial Cascahuesos, sabemos que se viene un interesante libro de ensayos de Jaime Coaguila, joven e inteligente abogado y escritor. Narrador arequipeño, Coaguila ha ido madurando tanto su temática como su estilo con la paciencia y rigor de quienes toman en serio el oficio. Parecen ya lejanos las primeras revistas, los suplementos dominicales y los recitales, a través de los que se fue abriendo paso, junto a otros leales compañeros de ruta, entre los círculos literarios noventeros que se iban creando y cerrando en la ciudad blanca.
Por su parte, Córdova anuncia que con el libro de Coaguila se llega al volumen 25 y al primero de ensayos de su ya internacional sello editorial. "Se trata de la segunda edición de estos “20 ensayos literario-jurídicos sobre Teoría del Derecho” que conforman El otro corazón del Derecho, y es una muestra de cuidadosas reflexiones donde se analizan obras de reconocidos autores clásicos y contemporáneos tales como Jorge Luis Borges, Patrick Süskind, Víctor Hugo, George Orwell, Albert Camus, Robert Walser, Henrick Ibsen, Julio Cortázar, Carlos Collodi, César Vallejo, Óscar Wilde, Adolfo Bioy Casares, Anne Tyler, Franz Kafka, entre otros", explica en su nota.
Doble aplauso, uno para Córdova y otro para Coaguila. Y un doble por ellos.

domingo 5 de septiembre de 2010

Cortázar revisitado

Hace ya treinta años Julio Cortázar fue entrevistado en Caracas por Viviana Marcela Iriart (en la foto captados por Eduardo Gamondés). En esa charla el autor de "Rayuela" dijo algunas de sus frases más conocidas, especialmente cuando habla de su compromiso con la literatura y la política y su visión de América Latina. La última edición de la revista Letralia rescata el documento. La nota completa aquí.
Acerca de la literatura y la política

Bueno, claro que me molesta ser requerido más para dar opiniones políticas que literarias, porque soy un animal literario. Así como los franceses suelen referirse al hombre como un animal pensante o un animal filosófico, yo soy un animal literario. Nací para la literatura y si fui asumiendo lentamente este compromiso de tipo ideológico que ustedes me conocen, eso fue al término de un proceso muy lento, muy complicado y a veces muy penoso. Porque como mi vocación profunda es la literatura, hay momentos en los que las circunstancias de tipo político —el tener que venir a esta conferencia, escribir artículos de contenido político, atacar a la Junta chilena o argentina, ocuparme de casos de desaparecidos, muertos, torturados, contestar alguna de la enorme correspondencia que me llega, porque la gente piensa que yo siempre puedo decir algo y ayudar—, bueno, hay momentos en los que, lo confieso porque es verdad, tengo un gran desánimo. Porque me digo: “Bueno, ¿alguna vez voy a poder escribir una novela?”. Mi ideal sería tener un año o dos de tranquilidad, para escribir una novela que me da vueltas en la cabeza hace mucho tiempo. Por eso es que cada vez más me convierto en un cuentista, porque los cuentos los escribes en el avión, en tu casa, en la calle...
América Latina como unidad: ¿realidad o utopía?

Lo voy a decir de una manera sentimental, casi a lo Rubén Darío: en mi corazón, América Latina existe como una unidad. Soy argentino desde luego (y me siento contento de serlo), pero fundamentalmente me siento latinoamericano. Yo estoy en mi casa en cualquier país de América Latina, siento las diferencias locales, pero son las diferencias dentro de la unidad. Eso, en el plano personal. En el plano geopolítico, está la nefasta política de dividir para reinar, que han aplicado los norteamericanos desde hace tanto tiempo. Fomentando los nacionalismos, las rivalidades entre los países para dominarlos mejor, destruyendo el sueño de Bolívar de los “Estados Unidos de América del Sur” y creando diferentes países orgullosos, seguros de sí mismos, dispuestos a hacerse la guerra por cuestiones que no resisten un análisis profundo; eso es una realidad. Y yo pienso que uno de los deberes capitales de los políticos de izquierda, de los escritores revolucionarios, es intentar por todos los medios de luchar contra ese chovinismo, que hace que un niño argentino en la escuela aprenda que él es mucho mejor y más que un niño chileno o paraguayo. Por cierto que en mi visita anterior hablé con venezolanos de la calle y su idea sobre los colombianos, su desprecio, su odio, me aterraron. Lo mismo, por supuesto, ocurre en el caso inverso. Es la prueba de que dividir para reinar funciona, que a los yankis les conviene seguir fomentándolo y que las dictaduras locales están encantadas de hacerlo.

miércoles 1 de septiembre de 2010

Género y humor en Sabato

Esta nota interesante sobre los nuevos estudios de la obra del maestro Ernesto Sabato, que el próximo año celebrará su centenario, la encuentro en la Revista Ñ. Vale la pena seguir indagando en las partes oscuras de la narrativa de Sabato, como él lo ha hecho con los más oscuros rincones del sentimiento del ser humano. El dibujo es de Cáser.

Escribe: Héctor Pavon

Tal vez en la soledad de su casa de Santos Lugares, Ernesto Sabato no mida la importancia que se le está otorgando al prólogo del centenario de su nacimiento que se cumplirá en 2011. Sabato es un escritor que, contra críticas y desconfianzas, ha sido muy valorado, incluso en países como Francia (donde vivió), o en las palabras de José Saramago: "Las lecturas que he ido haciendo de Sabato, tanto de sus novelas como de sus ensayos, confirmaron aquella intuición inicial, la de que me encontraba ante un autor trágico y al mismo tiempo eminentemente lúcido".
De ello se habló en el XXXIV Simposio de Literatura realizado en la Sociedad Científica Argentina, organizado por el Instituto Literario y Cultural Hispánico de California y el Departamento de Lenguas Extranjeras de la Universidad de California. Una de las organizadoras, y presidentas de honor, la escritora María Rosa Lojo, también fue encargada de la realización de las actividades en torno al autor de El túnel.
Lojo coordinó y protagonizó una mesa con dos integrantes de la Colección Archivos que editó la Edición Crítica de Sobre héroes y tumbas , obra que compiló y publicó en el año 2009.
El creador y entonces director del Programa Archivos, Amos Segala, convocó a Lojo para coordinar la edición de Sobre héroes y tumbas en 1998 después de leer su tesis doctoral: "Sábato: en busca del original perdido". Lojo explicó que el Programa establece pautas para la edición: debe ser crítica (es decir, cotejar las diferentes variantes, voluntarias o fruto de erratas, en sucesivas ediciones) y genética (porque despliega el proceso de génesis del texto sobre la base de los originales que el autor entregó a la imprenta). "Convoqué a la filóloga Norma Carricaburo; diseñé un plan de estudios sobre la novela que representase diversas metodologías y calas interpretativas, y formé para ello un equipo de reconocidos especialistas de Argentina, Alemania, EE.UU. y Francia.
Esta edición, la más completa hasta la fecha, demuestra la complejidad narrativa y la inquietante potencia simbólica de una novela (obsesivamente corregida por su autor a lo largo de treinta años) que fascinó a tantos lectores, que obtuvo un reconocimiento internacional no exento de apasionadas polémicas entre nosotros y que es considerada un clásico de las letras hispanoamericanas", expresó Lojo.
A continuación, Michèle Soriano, investigadora de la Université Toulose II Le Mirail de Francia, habló sobre "El eterno femenino en la construcción del artista moderno" basándose en dos libros de Sabato. "El inicio de Heterodoxia se dedica a reafirmar y naturalizar la diferencia de los sexos. Este ensayo se estructura a partir de un pensamiento binario cuya argumentación recurre a esa diferencia, concebida en tanto esencial y fundacional. Los paradigmas de lo femenino y de lo masculino fundamentan no sólo la bipartición de la humanidad en dos grupos sexuados, sino que se manifiestan en la cultura, la producción de conocimiento, las orientaciones políticas y el arte: el romanticismo sería el dominio del inconsciente, de lo femenino; el clasicismo, el dominio de lo racional, de lo masculino." En relación a El Túnel, dijo Soriano: "La diferencia de los sexos y la bisexualidad del artista son los espejos en los que se refleja la identidad del autor: éste va a ser el que triunfa de la condición mortal y sexuada del ser humano, el que se eleva por encima de los límites espaciales y temporales de la humanidad, el que asume la irremediable soledad de la creación --a la que se opone la cópula necesaria a la procreación".
Finalmente, Silvia Sauter, investigadora de la Kansas State University habló del, ocurrente, tema: "El humor en Sabato". Explicó que "en la narrativa de Sabato afianzada en un espacio metafísico, apocalíptico y sombrío, poblado de personajes atormentados en búsqueda de absolutos, comprensión y comunicación, parece imposible que haya jovialidad y menos humorismo, como aseguran algunos de sus más acervos críticos. Sin embargo, desde El túnel, Sabato presenta personajes y episodios que recorren de lo cómico a lo grotesco, revelando no el mal humor sabatiano del que se lo acusa, sino un humorismo áspero, desencantado, un humor negro que parodia y rebaja lo que encuentra, pero que a la vez critica rasgos culturales que le repugnan. Carnavaliza la figura del escritor Sabato como personaje público, la del personaje Sabato y también en Abaddon el exterminador ; y especialmente a Quique en Sobre héroes y tumbas ". Así, Sauter cita numerosas situaciones sabatianas donde se prima lo tragicómico, la ironía y el sarcasmo. Allí, aparece un autor inesperado y, por momentos, oculto tras la versión trágica, dramática y depresiva como suele ser leído en su obra en general.
Poco antes de los cien años, Sabato desata análisis y estudios que, afortunadamente, sorprenden al encontrar aristas desconocidas de una más que polémica escritura.