martes 31 de agosto de 2010

Pistas sobre el libro de Churata


Sin duda la publicación de "La resurrección de los muertos", el libro inédito de Gamaliel Churata, es un acontecimiento cultural de trascendencia que no solo permitirá conocer al pensamiento vanguardista del escritor puneño, sino que también nos dará nuevas pistas para entender el mundo y cultura andinos que tando influyen en nuestra sociedad actual y que aún no hemos podido ni sabido entender bien. Ricardo Badini, investigador italiano que se emocionó con la cultura andina y después con el pensamiento de Churata, ubicó a los descendientes Peralta y a través de ellos accedió a los inéditos del autor de "El Pez de oro". Durante su estadía en Puno, donde presentó el voluminoso libro, fue entrevistado por Camilo Sánchez, del diario Los Andes. Aquí un breve extracto de la entrevista y más aquí toda la entrevista. La foto también es de Los Andes.
-Entonces haces contacto con los hijos de Churata.
-Me encuentro primeramente con Fedor que me invita a vivir a su casa y que me recibe realmente como a un hermano. La sensación es la de sentirme hermano. Fedor me habla que los inéditos los tiene Amarat, y que vive en Miami. En este viaje no pude recopilar los inéditos. Espere dos años, mientras trabajaba en su bibliografía, cuando tuve la oportunidad de hacer un viaje, me fui a Miami. Amarat, me recibió con la misma gentileza y calor de Fedor. Me prestó su carro para ir a fotocopiar los escritos de su padre. Me dio todos los inéditos, le saqué copias a todo el baúl donde tenía las cosas de su padre. Me quedé dos días encerrado en la fotocopistería con el brazo adolorido pero feliz. Me di cuenta de ese hallazgo era tan fuerte, de mucha responsabilidad, y estaba preocupado de cómo manejar tamaña responsabilidad.
-¿Cuánto fotocopiaste?
-Fueron más de mil copias las que saqué.
-¿Y ahí estaba Resurrección de los muertos?
-Sí, ahí estaba. Pero había tres versiones. Una más integral que las otras que ya tenían cierto trabajo filológico. Porque un hijo de Gamaliel Churata que se llamaba Teófano, Churata tuvo dos hijos llamados Teófano, uno que murió en los años 20, y después otro hijo Teófano, que se sabe muy poco. Churata tuvo varias señoras. Varios compromisos que fueron importantes en su vida. Teófano estaba en silla de ruedas, pero fue el único hijo que tenía la capacidad de trabajar sobre la obra del padre, y se propuso reeditar los inéditos. Entre estas tres, encontré una versión que tenía numeración. Es decir, había sido enumerada a mano con un lapicero. Y me encontré con una versión trabajada por Teófano y otra más o menos paralela a esta que presentamos, pero que difieren. Otra versión muy pequeña. Todo esto estaba entreverado. Había que seguir ese trabajo de separación, y son tantas páginas y además con la escritura de Churata, es para volverse loco, que no es una escritura lineal que cuando acaba una página tu estas seguro como sigue el discurso en la siguiente. Esto fue un trabajo difícil. Emergió una versión pequeña, teatral de Resurrección de los muertos, de más o menos 150 páginas. Es una versión destinada a la interpretación teatral. Esta dividió en doce actos. Tiene un lenguaje más cercano a la perspectiva escénica, con más ironía, con más juego lingüístico, y con bastantes acotaciones. Este texto también es importante editarlo y en eso estoy.
-¿Encontrarse más escritos de Churata en ese baúl?
-Claro. Tiene poesía. Es de imperiosa necesidad editar su poesía. Churata tenía esa actitud, podemos decir, vanguardista de abarcar todas las expresiones artísticas. Una actitud muy moderna. Por ejemplo, dentro de esta versión teatral de la que te hablaba, se encuentra como si fuera un personaje, el ecran, la pantalla, una perspectiva de mezclar distintos códigos. El cine dentro del teatro. De mezclar los niveles de representación de la realidad. Algo que se ve hoy, pero en ese entonces muchos no entendieron a Churata. Por ejemplo, recién hoy se puede apreciar esto en el grupo teatral Yuyachkani que se puede decir son los más vanguardistas del teatro peruano. Churata, anteriormente ya había pensado una experimentación muy fuerte.Entregué a los Yuyachkani esta versión teatral de Resurrección de los muertos, a Miguel Cayo, que es puneño, que vive y trabaja con ellos. Ellos me regalaron una actuación estupenda en la presentación de Lima. Un poco para quitarle ese academisismo porque Churata era muy anti académico.

sábado 28 de agosto de 2010

Larga charla con Javier Marías


Javier Marías, un novelista exitoso con pinta de actor de cine que ha sabido eludir a la literatura light, es extensamente entrevistado por Juan Gabriel Vásquez. La conversación aparece completa en El Malpensante, y vale la pena repasar algunos puntos de vista del español sobre el proceso de construcción de una novela, la relación entre ficción y realidad, el oficio de escritor, y se llega a hablar hasta de fútbol. La excusa es la publicación de "Tu rostro mañana", una meganovela en la que hace gala del buen uso del recurso de la digresión. Aquí un breve extracto y aquí toda la conversación.


"No soy un escritor, o no lo soy desde hace muchos años, que ande buscando temas: escribo sobre lo que me importa en mi vida. Y nunca he visto resuelta mi incertidumbre hacia ninguno de los dos lados. Creo que hablamos de cosas duras, de cosas atroces, y no deben quedar como si no hubieran existido; por otro lado, si se perpetúa ese conocimiento... hay en otro libro mío esa frase que dice que tal vez haya historias que uno podría ahorrarle al mundo, o algo así. Yo mismo, cuando escribo, tengo a veces ese conflicto moral. En Negra espalda del tiempo, recuerdo que hay una idea que me pareció horrible al momento de escribirla. Y acto seguido pensé que yo, como todos los escritores que vivimos la vida del creador de ficciones, que no estamos de paso, de visita, como sí lo está un lector, estoy conviviendo constantemente con esas profundidades. Uno sale del cine conmocionado –me ocurrió a mí al ver The Dead, de John Huston–, pero han sido dos horas, el efecto durará unas cuantas más y eso es todo. Pero uno está escribiendo algo y son días y años conviviendo con eso sin descanso. Bien, en eso consiste en parte el trabajo del escritor. Y entonces a veces pienso que tengo la suerte o la mala suerte de que se me ocurren estas cosas, estas ideas; pero ¿qué derecho tengo yo de metérselas en la cabeza a nadie más, estas cosas que a mí mismo me parecen desoladoras y horribles, aunque sea temporalmente? Esa especie de tensión, de contradicción entre lo que se le deja al mundo y lo que se le puede ahorrar al mundo, entre no causar el sufrimiento y no propiciar la impunidad de los verdugos, es la tensión de todo escritor. De todo el que cuenta. Esto afecta directamente la índole de nuestro oficio."

viernes 27 de agosto de 2010

Marco Martos

En una vieja librería encuentro un antiguo libro de Marco Martos (Piura, 1942), su lectura nos hace recordar que estamos ante un autor de palabras mayores y hay que celebrar al poeta. Aquí brevísima muestra.


Oficio



Mi oficio es el canto
el canto de las palabras,
el dulce embrujo
de las sílabas
y las asonancias.
Éste es mi oficio
y no lo cambio por nada,
pero qué difícil es
querer decir algo
y no tener sino gana.




El Perú


No es este tu país
porque conozcas sus linderos,
ni por el idioma común,
ni por los nombres de los muertos.
Es este tu país,
porque si tuvieras que hacerlo,
lo elegirías de nuevo
para construir aquí
todos tus sueños.



Varona y varón

Varona y varón,
desnudos frente a frente,
desnudos con esmero,
son presencia impalpable
de la gracia del quién sabe.
Nada pueden contra ellos
ni el miedo que bien sienten,
ni lo espaciado de los encuentros,
ni la envidia de los solitarios,
ni el viento de los que murieron.
El fuego es tan su salsa,
tan feliz como un niño,
tan se escapa por un tubo,
tan se oculta o parece nada,
que induce a la pareja
a desnudarse con esmero,
a juntar aire, y tierra,
aumentando la ternura
para empezar de nuevo el acto
más hermoso de la vida:
varona y varón.



Ley


Tenga la palabra cosa vacío significado:
lo real y lo ideal alejados habiten de su cáscara.
En virtud de la ley enunciada,
pueda el caminante,
infatigable buscador de verdades,
hacer justo las cosas de las que ayer renegó.
Y en la rúa nadie lance sombras
sobre el desconocido rostro,
pues la palabra cosa, como la sombra misma,
exige ojos y brazos humanos: voluntad de creación.
Así mismo con los ojos cerrados y en silencio tenaz,
pueda la muchacha de voz serenísima
decir la palabra cosa,
murmullo de ola o tic-tac de reloj
y pueda juntar en el aire
blanco y negro, ser y nada.
Y no haya contradicción.

miércoles 25 de agosto de 2010

Kenzaburo Oé sobre la tragedia nuclear

El escritor japonés reflexiona sobre su obsesión de no haber escrito sobre las víctimas de la tragedia nuclear que en su país puso fin a la guerra. El artículo es reproducido en la Revista Ñ, del diario argentino Clarín, y me tomo la libertad de reproducirlo en vista de la admiración que se le tiene al maestro oriental.


Por: Kenzaburo Oé

La Estación Aérea Futenma del Cuerpo de Marines en Okinawa, una de las bases militares más grandes de los Estados Unidos en Asia oriental, se encuentra en el centro de una populosa ciudad. Los gobiernos estadounidense y japonés admiten los peligros de esta situación y acordaron hace casi 15 años que la base debía trasladarse; sin embargo, hasta ahora no se hizo nada.
En 2009, un nuevo primer ministro, Yukio Hatoyama, tentó a los habitantes de Okinawa con la perspectiva de sacar la despreciada base de la isla, pero recientemente se vio obligado a renunciar, en parte, debido a su incapacidad de cumplir esa promesa. El sucesor de Hatoyama, Naoto Kan, ha dado a entender claramente que piensa respetar el acuerdo de seguridad Estados Unidos-Japón ­posición que, si bien no está directamente relacionada con el tema de reducir la presencia militar estadounidense en Japón, podría indicar que son ésos los vientos que soplan.
Hace poco, se informó que la comisión gubernamental está a punto de presentar un informe político al primer ministro Kan, donde se sugiere que, con respecto a los "tres principios no nucleares" de Japón ­que prohíben la producción, posesión e introducción de armas nucleares­ no sería prudente "limitar la mano generosa de Estados Unidos" y se recomienda que permitamos el transporte de armas nucleares a través de nuestro territorio para mejorar el llamado paraguas nuclear.
Cuando leí esto en el diario hace pocos días, tuve una sensación de ultraje. Me sentí de la misma forma que cuando otra información ultrajante salió a la luz este año: el acuerdo secreto de hace décadas relacionado con Okinawa firmado por Estados Unidos y Japón en contravención del tercero de los tres principios no nucleares, que prohíbe introducir armas nucleares en Japón.
En la Ceremonia de Paz anual en Hiroshima del viernes 6 de agosto, que este año marcó el 65° aniversario del lanzamiento de la bomba atómica, representantes de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos planearon asistir por primera vez. Se trata de una manifestación pública en la que los líderes pronuncian discursos, pero también tiene un aspecto más profundo e íntimo, ya que los sobrevivientes de la bomba atómica ofrecen un consuelo ritual a los espíritus de sus familiares muertos. De las actividades oficiales que se han creado en los últimos 200 años de modernización, la ceremonia de la paz tiene el grado más alto de seriedad moral.
Uso la expresión "seriedad moral" deliberadamente, para retomar un pasaje del discurso del presidente Obama pronunciado en Praga en abril de 2009. "Siendo la única potencia nuclear que utilizó un arma atómica, los EE.UU. tienen la responsabilidad moral de actuar", dijo. La exhortación de Obama constituye un indicio más de que está germinando un sentimiento de crisis, alimentado por la conciencia creciente de que si no se toman medidas decisivas, la posesión de armas nucleares no se limitará a unos pocos países privilegiados.
En una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas antes de ser depuesto, el primer ministro Hatoyama respondió al discurso de Obama en Praga señalando que también Japón tenía una "responsabilidad moral" por ser "la única víctima de bombardeos nucleares".
Pero, ¿qué clase de acción derivará de esta retórica antinuclear? Si el primer ministro Kan también se toma el tiempo de reflexionar sobre la frase de Obama, ¿cómo podría interpretarla? ¿Y qué pasaría con las víctimas de las bombas?¿No se sentirían indignados si les dijeran que es su responsabilidad moral, como ciudadanos del único país víctima de la bomba atómica, optar por vivir bajo la protección de un paraguas nuclear, y que querer descartar ese paraguas a favor de la libertad es, a la inversa, una abdicación de su responsabilidad? Yo también estoy preocupado ­ahora que las promesas optimistas de reubicación del ex primer ministro no se materializaron y el plan original de trasladar la base Futenma a un lugar en la costa cerca de la aldea de Henoko en Okinawa ha vuelto a cobrar vida­ una muestra de cómo sería percibido semejante cambio de política lo dan los hombres y mujeres ancianos que organizaron una sentada que lleva más de 2.000 días en Henoko.
Hace sesenta años, habiéndose enterado de que una amiga que había sido dada por desaparecida luego del bombardeo de Hiroshima había aparecido allí en un hospital, mi madre armó un magro paquete de auxilio y partió desde nuestra casa en Shikoku para visitarla. A su regreso, nos contó la descripción que había hecho su amiga de esa mañana de agosto en 1945.
Momentos antes de que cayera la bomba, la amiga de mi madre había buscado refugio del sol brillante del verano a la sombra de una sólida pared de ladrillos y desde allí vio cómo dos niños que habían estado jugando al aire libre se evaporaron en un abrir y cerrar de ojos. "Me sentí ultrajada", le dijo a mi madre, llorando.
Si bien yo no capté totalmente su importancia en ese momento, siento que oír esa historia aterradora (junto con la palabra ultraje, caló muy hondo en mí, echando raíces en mi corazón) es lo que me impulsó a ser escritor. Pero me obsesiona la idea de que, en definitiva, nunca pude escribir una "gran novela" sobre las personas que vivieron los bombardeos y los siguientes más de 50 años de era nuclear que he vivido ­y pienso que ahora escribir esa novela es lo único que realmente quise hacer.
En el último libro de Edward W. Said Sobre el estilo tardío , él da muchos ejemplos de artistas (compositores, músicos, poetas, escritores) cuyas obras a medida que envejecían contenían una especie peculiar de tensión concentrada, al borde de la catástrofe y que, en sus últimos años, usaron esa tensión para expresar sus épocas, sus mundos, sus sociedades y a sí mismos.
Por mi parte, cuando me enteré del restablecimiento de la ideología del paraguas nuclear, me observé a mí mismo sentado solo en mi estudio en mitad de la noche... y lo que vi fue a un ser humano envejecido e impotente, inmóvil bajo el peso de su gran ultraje, sintiendo simplemente la tensión peculiarmente concentrada, como si hacerlo (no haciendo nada) fuera una forma de arte en sí.
Y para este japonés viejo, estar sentado solo allí en protesta silenciosa será quizá su "obra tardía".


©THE NEW YORK TIMES Y CLARIN, 2010. TRADUCCION DE CRISTINA SARDOY [an error occurred while processing this directive]

martes 24 de agosto de 2010

Borges

Jorge Luis Borges, repetido por él mismo y sus palabras. Nació un 24 de agosto de 1899, y ahí está, aún.

AL ESPEJO


¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?


Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.


El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas


que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro…



SON LOS RÍOS

Somos el tiempo. Somos la famosa
parábola de Heráclito el Oscuro.
Somos el agua, no el diamante duro,
la que se pierde, no la que reposa.


Somos el río y somos aquel griego
que se mira en el río. Su reflejo
cambia en el agua del cambiante espejo,
en el cristal que cambia como el fuego.


Somos el vano río prefijado,
rumbo a su mar. La sombra lo ha cercado.
Todo nos dijo adiós, todo se aleja.


La memoria no acuña su moneda.
Y sin embargo hay algo que se queda
y sin embargo hay algo que se queja.




ELEGÍA DE UN PARQUE

Se perdió el laberinto. Se perdieron
todos los eucaliptos ordenados,
los toldos del verano y la vigilia
del incesante espejo, repitiendo
cada expresión de cada rostro humano,
cada fugacidad. El detenido
reloj, la entretejida madreselva,
la glorieta, las frívolas estatuas,
el otro lado de la tarde, el trino,
el mirador y el ocio de la fuente
son cosas del pasado. ¿Del pasado?
Si no hubo un principio ni habrá un término,
si nos aguarda una infinita suma
de blancos días y de negras noches,
ya somos el pasado que seremos.
Somos el tiempo, el río indivisible,
somos Uxmal, Cartago y la borrada
muralla del romano y el perdido
parque que conmemoran estos versos.

ELEGÍA

Oh destino el de Borges,
haber navegado por los diversos mares del mundo
o por el único y solitario mar de nombres diversos,
haber sido una parte de Edimburgo, de Zurich, de las dos Córdobas,
de Colombia y de Texas,
haber regresado, al cabo de cambiantes generaciones,
a las antiguas tierras de su estirpe,
a Andalucía, a Portugal y a aquellos condados
donde el sajón guerreó con el danés y mezclaron sus sangres,
haber errado por el rojo y tranquilo laberinto de Londres,
haber envejecido en tantos espejos,
haber buscado en vano la mirada de mármol de las estatuas,
haber examinado litografías, enciclopedias, atlas,
haber visto las cosas que ven los hombres,
la muerte, el torpe amanecer, la llanura
y las delicadas estrellas,
y no haber visto nada o casi nada
sino el rostro de una muchacha de Buenos Aires,
un rostro que no quiere que lo recuerde.
Oh destino de Borges,tal vez no más extraño que el tuyo.

domingo 22 de agosto de 2010

Violencia y esperanza en la obra de Kenzaburo Oé


Artículo que se publica en mi columna El barco ebrio, la foto es de El País español.

Por: Alfredo Herrera Flores

Un grupo de adolescentes es abandonado en un remoto pueblo donde una peste amenaza acabar con sus vidas. Han muerto ya los primeros infectados y muchos animales. En medio del pánico, estos aún niños se hacen hombres y descubren la amistad, el amor, la solidaridad y sobreviven gracias a la esperanza, que también se les aparece nueva e infantil.
Envuelta en dos ambientes superpuestos de violencia, la segunda guerra mundial y el abandono forzado de los jóvenes, la primera novela del japonés Kenzaburo Oé (Ose, Japón, 1935), “Arrancad las semillas, fusilad a los niños” (1958) marcó el contexto temático en el que se desenvolvería su obra. Un año antes había publicado una breve novela, “La presa”, en la que aparece otro elemento importante en su narrativa, la vida de la aldea.
Con estos tres elementos (la aldea, desde donde se organiza su expresión personal, la violencia, que circunda la atmósfera desgarradora de sus historias, y la esperanza, fuerza interior que permite a sus personajes, y a él mismo, sobrevivir en medio del terror) Kenzaburo Oé construirá una obra singular en un país, y una cultura, que milenariamente había celebrado, a través de sus artes, la belleza, la pasión por la contemplación del paisaje, el imperio de la religión, la sutileza del erotismo, el entusiasmo por sus batallas y sus sueños de grandeza.
En “La presa”, un soldado norteamericano, de raza negra, cae en manos de unos aldeanos, que lo encierran y lo alimentan, mientras unos niños lo observan como a un raro animal y se le acercan con curiosidad. La novela muestra la vida de la aldea, el horror de una guerra lejana que se materializa al tener un soldado prisionero, y un halo de esperanza común de que todo acabe, algún día, tanto para el preso como para los aldeanos. En medio de la violencia, los niños curiosos juegan inocentes alrededor del símbolo del miedo. Dominan el pánico a la guerra al adoptar, casi amaestrar, al hombre preso.
De la misma manera, los niños y jóvenes abandonados en una aldea infectada por la peste en “Arrancad las semillas, fusilad a los niños”, juegan con un perro sobreviviente, se revuelcan en la nieve y hasta el líder del grupo se enamora de una muchacha huérfana y aterrorizada. La desgracia rompe ese instante de inocencia y esperanza, vuelven los aldeanos, desaparece el hermano menor y muere la muchacha infectada por la peste. Los jóvenes son otra vez expulsados y se abre una nueva oportunidad para rehacer sus vidas.
Para Japón la segunda guerra mundial fue letal, afectó el espíritu de los japoneses de tal manera que, hasta hoy, no se pueden olvidar las tragedias ni cerrar algunas heridas, a pesar de que el país se ha convertido en una gran potencia económica y a pesar de que tiene una larga tradición de invasiones y guerras que forjaron un fuerte ánimo guerrero.
Kenzaburo Oé es uno de los primeros escritores contemporáneos que asimila este ánimo oscuro y pesimista de la postguerra y filtra el ansia esperanzadora de paz. Pero la vida personal del escritor sufriría otro golpe íntimo que haría más profundo su dolor, hasta descender en espíritu al abismo del dolor y el desamparo. En 1963 nace su primer hijo con una hidrocefalia que lo condenará al autismo y el retraso mental. Entonces escribe “Una cuestión personal” (1964), novela en la que narra este suceso y expresa su fatalismo, su dolor emocional, y ensaya la configuración de una ética personal. Otra vez la violencia, esta vez a través de la impresión que sufre al recibir la noticia de la enfermedad de su hijo en una etapa en que su sociedad está tratando de superar los horrores de la guerra, aun frescos en la memoria colectiva. Pero también otra vez la esperanza, una sensación que se prolongará en sus siguientes novelas, desde “El grito silencioso” (1967) hasta “Las aguas han inundado mi alma” (1973) pasando por “Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura” (1969).
Con un estilo directo y sin mucho alarde metafórico, a diferencia de Yasunari Kawabata, el otro novelista japonés que recibió el Premio Nobel de Literatura, Kenzaburo Oé se adentra, y concentra, en el espíritu humano que siempre busca una luz en la oscuridad. La violencia y la tragedia rondan al hombre y éste es el único que puede evitarla o superarla, no depende de nadie ni de nada. Sin embargo, tendrá que recorrer los círculos del infierno para salir y respirar, antes de volver nuevamente a las sombras. Aunque este panorama parezca deprimente, lúgubre y triste, en realidad es solo un motivo para darle oportunidad al hombre a ser optimista; buscará, entonces, la manera de ser feliz, y muy probablemente lo sea.
Podríamos decir, también, que la obra de Kenzaburo Oé puede leerse como una gran metáfora del espíritu del Japón moderno, pero habría que considerar que más bien es el reflejo de los sueños de la sociedad global, que vista desde cualquier punto cardinal se comporta como la aldea más humilde y alejada. La tecnología y la sobreabundancia de información, la economía emergente y consumismo, no resuelven nuestros problemas de soledad y falta de afecto, no nos devuelven la ternura ni el amor.
Kenzaburo Oé vivió su infancia en su pequeña aldea natal y luego se traslado a Tokio para estudiar filosofía y literatura francesa. Su admiración por Jean Paul Sartre se reflejó en la tesis que hizo sobre su obra. Le puso especial atención a las consecuencias que dejaron los ataque nucleares norteamericanos sobre Hiroshima, e hizo varias entrevistas a sobrevivientes del bombardeo. Puso también mucha atención a la literatura hispanoamericana y se convirtió en la voz autorizada de la nueva tradición literaria de Japón, la que se ha renovado en el transcurso de las últimas décadas. En 1994 recibió el Premio Nobel de Literatura.

viernes 20 de agosto de 2010

Churata en Puno


El escritor Feliciano Padilla nos recuerda asistir a la ceremonia de presentación del libro "Resurrección de los muertos", un inédito que dejó Gamaliel Churata y que gracias al investigador peruanista italiano Ricardo Badini se ha recuperado y publicado.
En anterior post hay una breve entrevista a Badini, quien hace unos años tradujo "5 metros de poemas", de Carlos Oquendo de Amat, y en ella explica las circunstancias del hallazgo y los esfuerzos para su estudio y publicación.
Durante esta semana el libro se ha presentado en Lima y esta vez se hará en Puno, el lunes 23 a las siete de la noche, en los ambientes del Club Kuntur de la Plaza de Armas.
"Resurrección de los muertos" es un grueso volumen en el que el filósofo del indigenismo y promotor del Grupo Orkopata intenta, mediante diálogos y discusiones, explicar el espíritu del mundo andino y el conflicto con la cultura occidental. La lectura de este texto ayudará a comprender aún mejor "El pez de oro", libro que en los últimos años está siendo profundamemte estudiado para entender la cultura aymara, cuna de la civilización andina, y proyectarse a entender nuestra actual sociedad.

jueves 19 de agosto de 2010

Mario Testino y los impresionistas

Natalia Vodianova vista por Testino

El fotógrafo peruano Mario Testino, de moda en Europa por fotografiar a los personajes de moda, se codeará nada menos con los pintores impresionistas en la próxima temporada de exposiciones de los museos españoles. La nota viene completa en el diario ABC.

El Museo del Prado sacará a la luz, a partir del 5 de octubre, algunos de los tesoros de su biblioteca en "Biblioteca Artis: Tesoros de la biblioteca del Museo del Prado". Cuarenta libros y manuscritos fechados entre 1500 y 1750 y un conjunto de ocho cuadros del Museo del Prado, entre ellos obras de Tiziano, El Greco o Velázquez, revelarán correspondencias entre el fondo bibliográfico y la colección de pinturas en la exposición.


Renoir, en el Prado
Para el día 19 está prevista la muestra "Pasión por Renoir", con la exhibición de las 31 obras de Pierre-Auguste Renoir (1841-1919) reunidas por el coleccionista norteamericano Robert Sterling Clark (1877-1956), fundador del Sterling & Francine Clark Art Institute (Williamstown, Massachussets, EEUU). Esta será la primera exposición monográfica en España de Renoir, uno de los artistas más destacados del Impresionismo, que trabajó durante su vida con una absorbente pasión por la pintura. La muestra permitirá apreciar la amplitud y el interés de las propuestas de Renoir a través de sus etapas de mayor interés, entre 1874 y 1900, en los principales géneros que cultivó: el retrato, la figura femenina, el desnudo, el paisaje, la naturaleza muerta y las flores.


Los «Jardines Impresionistas» del Thyssen
El artista francés estará también presente en la gran exposición de la temporada del Museo Thysen - Bornemisza, la dedicada a los "Jardines Impresionistas", que se podrá contemplar a partir del 16 de noviembre en las salas del museo y en las de la Fundación Caja Madrid. Junto a Pierre-Auguste Renoir, otros nombres de la exposición serán los de Pissarro, Manet, Singer Sargent, Monet, Gauguin, Sisley, Cézanne, Morisot, Bonnard o Vincent van Gogh.
"Jardines Impresionistas" trazará el desarrollo de la pintura impresionista de jardines incluyendo, no sólo obras de todas las grandes figuras del Impresionismo, sino de sus precursores -Delacroix, Corot o Courbet- y de artistas posteriores, entre ellos Klimt o Sargent. Con su gusto por el color, los efectos al aire libre y los temas de la vida moderna, los pintores impresionistas y sus seguidores no fueron ajenos a la popularidad de la que gozaron en Francia los jardines desde la década de 1860, y volvieron su mirada hacia ellos en busca de inspiración.
Anteriormente a esta muestra, el Thyssen presentará por primera vez en España, y a partir del 21 de septiembre, la obra del fotógrafo peruano Mario Testino. Cincuenta y cuatro obras mostrarán su faceta como fotógrafo de moda -con imágenes realizadas para revistas como Vogue o Vanity Fair- y sus fotografías más personales, incluidas algunas inéditas realizadas para esta exposición. Combinando la fotografía analógica con los últimos avances en tecnología digital, el artista muestra el proceso y todas las implicaciones que supone el viaje desde la alta costura al desnudo, recogiendo el proceso intermedio de desnudar la forma.

miércoles 18 de agosto de 2010

Escritores a Huancané

En la ciudad de Huancané, Puno, se reunirán el próximo 23 de setiembre varios escritores y artistas para compartir una fraterna velada convocados por Fernando Chuquipiunta. Estarán varios de los que nacieron en la tierra de los chiriwuanos, como Gloria Mendoza Borda, José Luis Ayala, Abelardo Luza Gironzini, Fidel Mendoza y Edy Sayritupa; el organizador del encuentro nos ha dicho que también se han comprometido a estar otros escritores como Feliciano Padilla, Walter Paz, Jovin Valdez, José Paniagua Núñez y Boris Espezúa, último ganador del Premio Copé de Poesía. Habrá música de zampoñas y exhibición de pintura de Aurelio Medina (Moshó) y Hernán Gil. Fiesta de la palabra en los Andes.

martes 17 de agosto de 2010

Livio Gómez (1933 - 2010)


Una breve nota de Willy Gonzales desde Tacna nos da la muy lamentable noticia de la partida del poeta Livio Gómez. Su corazón, que tantos versos le ha dictado, ha dicho basta. Aunque nacido en Ancash en 1933, el integrante de esa magnífica generación de Javier Heraud y César Calvo, sentó su vida en Tacna, desde donde producía esos poemas breves e intensos con los que se definió y diferenció de los demás. Poesía delicada pero de palabra poderosa la de Livio Gómez, uno de los eternos poetas jóvenes que tiene el Perú. No hay mejor manera de recordarlo que repitiendo sus propias palabras. En la foto Livio Gómez aparece a la derecha, de pie, con gafas, y detrás suyo Javier Heraud se apoya en su hombro, a la izquierda, en típica pose de casanova, está César Calvo. Ahora están nuevamente juntos.
EPIGRAMA 3
¿Quieres dinamitar
el silencio con estos versos?
¿Quieres dinamitar
el olvido?
Solo has logrado atemorizar.
Solo has logrado atemorizar
a la inocente blancura de esta página.
POEMA VELOZ
Escribir un veloz poema
sobre los urgentes
caballos de la prisa
y luego ir borrándolo
y borrándolo
con la agobiada
lentitud
de los desiertos.
A CARLOS OQUENDO DE AMAT
Dejaste una palabra
colgada
en
el
crepúsculo
y un mar abierto
para ir a rescatarla.
ADJETIVACIÓN
Al sustantivo "realidad"
hay que adjuntarle
un adjetivo
para que su significado
no se desparrame
por el universo.

Eielson y Westphalen

La última edición española de la revista Letras Libres recuerda a Vuelta, la revista que dirigiera Octavio Paz y que ahora Letras Libres es heredera, con una recopilación de relatos y poemas. Hay dos peruanos en la sección poesía. Jorge Eduardo Eielson y Emilio Adolfo Westphalen, que no solo fueron amigos de Paz, sino que se convirtieron en representantes importantes del surrealismo latinoamericano. Aquí van los textos elegidos por Letras Libres y que antes fueron publicados en Vuelta.





Arte poética III


Inmediatamente después
De haber leído estas palabras
Cerrar puertas y ventanas
No parpadear demasiado
No asustar la temblorosa
Mariposa amarilla
Posada en una silla
Tirar la cadena del water
Y dejar correr la vida
Como si nada hubiera pasado
Responder al teléfono enseguida
Hablar de cosas tontas y sabidas
Del costo de la fruta por ejemplo
Y de la misma muerte si fuera necesario
Colgar el teléfono otra vez
Con gran cuidado
Pero considerando ahora
Que el mundo entero es solamente
Esta misteriosa
Mariposa amarilla
Posada en una silla ~

Eielson
© Vuelta, 194, enero de 1993




Términos de comparación

¿Caminar por la vida como por encima del mar,
Sostenidos por la fe, la desesperanza o la indiferencia?

¿Posarse sobre ríos callados o tumultuosos,
Atraídos por una mirada o una sonrisa?

¿Abrazarse a cuerpos de fuego que se ahogan irremediablemente
En la propia corriente sanguínea, cálida o fría?

¿Penetrar en oscuras columnas de humo
Con la entereza de la flor bajo la guillotina?

¿Cubrirse las heridas con mantas de agua en ascuas,
O con una canción multiplicada al infinito?

¿Devorar espinas suaves como la caricia primera,
Irresistibles como el sollozo del moribundo?

¿Arriesgarse por la cuerda floja que sostiene
Luz y tiniebla, el leve temblor de lo que va creándose,
El ronco crepitar de lo extinto sin remedio?

¿Tratar de detener con lanzas de fuego
La huida del minuto, insaciable celoso,
Girando y perdiéndose al azar,
Caracola absorbida por la tempestad de arena?

¿Estrangularse con el primer grito de júbilo
Y palpar nada esparcida por doquiera?

Todo podría servir de término de comparación,
Justificable nada más que como puro engaño.

Pero, ¿qué sería recuperable si antes no fue
Sacudido, renegado, desdicho, trasfigurado? ~

Roma, 1973

Westphalen
© Vuelta, 16, marzo de 1978

domingo 15 de agosto de 2010

Bukoswki de entre los muertos (1920 - 1994)


Amor, fama y muerte


se sienta afuera de mi ventana
como una vieja que va al mercado;
se sienta y me observa,
suda nerviosamente
por entre alambre y niebla y ladrido
-perro
hasta cuando inesperadamente
golpeo la pantalla con un periódico
como manoteando una mosca
y usted pudiera escuchar el grito
en esta ordinaria ciudad,
y entonces salió.
la manera de terminar un poema
como este
es quedarse de pronto
callado.


Pájaro azul


hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?


Pobreza

es el hombre que tú nunca has visto quien
te mantiene alerta,
el que ha de venir
algún día.

él no se encuentra en las calles o
en los edificios o en los
estadios,
o si está allá
lo he pasado por alto de algún modo.

él no es uno de nuestros presidentes
u hombres de estado o actores.
me pregunto si se encuentra allí.

bajo las calles
paso delante de farmacias y hospitales yteatros y cafés
y me pregunto si él se encuentra ahí.

he mirado casi durante medio siglo
y él no ha sido visto.
un hombre vivo, verdaderamente vivo,
digamos cuando desciende la mano
al encender un cigarrillo
ves sus ojos
como los ojos de un tigre mirando fijamente
al pasar en el viento.

pero cuando las manos bajan
es siempre los
otros ojos
los que están allá
siempre siempre.

y pronto será demasiado tarde para mí
y habré vivido una vida
con farmacias, gatos, sábanas, saliva,
periódicos, mujeres, puertas y otros surtidos,
pero en ninguna parte
un hombre vivo.


Zapatos

cuando eres joven
un par
de zapatos
femeninos
de tacón alto
inmóviles
solitarios
en el ropero
pueden encender
tus huesos;
cuando estás viejo
son sólo
un par de zapatos
sin
nadie
en ellos
y
también.

viernes 13 de agosto de 2010

Churata y la Resurrección de los muertos


Esta breve entrevista se publicó en el diario La Primera, y en ella Ricardo Badini, que promovió la publicación y estudió la obra póstuma del pensador andino Gamaliel Churata, anuncia que hay más textos inéditos que se deben dar a conocer al público. La foto corresponde al sepelio de Churata, resucitado siempre a través de la palabra.
¿Cuál es la trascendencia de este libro?

Es un caso único en la literatura peruana. Un autor que desde Puno, La Paz y Potosí. Es decir, desde el mundo andino, se yergue con una actitud titánica y crucial respecto a la tradición literaria, tratando de cambiar completamente los códigos de encuentro del mundo occidental y andino.

¿Cuál es la razón del título del libro?

Aquí es preciso mencionar dos aspectos. El aspecto de la vida personal de Churata, la muerte de su mujer Brunilda y de sus dos hijos, que lo afectó enormemente. El otro es la relación que establece el mundo aymara y el mundo andino. La muerte le sirve para darle la vuelta completa a las concepciones occidentales que encuentran su base en la filosofía griega y el pensamiento que sigue al proceso de la escritura.

¿Cuáles han sido las dificultades?

La escritura de Churata, el trabajo filológico en el texto y limpiarlo de los errores mecánicos, modernizar en algunos aspectos el texto porque era necesario hacerlo para que tenga acceso el lector moderno, con respecto al idioma. Había que manejar con propiedad todo el aparato morfológico sintáctico andino.

¿Qué otros libros de Churata faltan trabajar?

Habría que trabajar un texto teatral que encontré entre los inéditos y se refiere a Resurrección de los muertos. No es para ser actuado, tiene acotaciones. Es un texto concomitante que viene a ser una síntesis. Ahí los códigos de la ironía andina se mezclan de forma vanguardista con la escritura. Hay también un libro de poemas.

¿Qué otros libros inéditos tienes?

Varios poemas pero no se sabe exactamente a qué libro pertenecen. Los títulos son Mayéutica, Estrellas de Qosqo, en poesía.

¿Y textos en prosa?

Hay pequeños cuentos que no están acabados.

Churata mencionó varios inéditos.

No, no tengo más.

Entonces, los tienen sus hijos.

No, no, creo que sus hijos me entregaron todo, pero habría que revisar bien el cajón donde los tengo guardados. Hay producción poética y trazos, pedazos que será difícil reconstruir.

No hay libros orgánicos.

No, no, el único que había es Resurrección de los muertos.

martes 10 de agosto de 2010

Armando Robles Godoy (1923 - 2010)

El cine peruano está de duelo. Silencio.

Brillando oscura: Lezama Lima


José Lezama Lima murió un 9 de agosto de 1976. Su poesía brilla.


Brillando oscura la más secreta piel conforme

a las prolijas plumas descaradas en ruido

lento o en playa informe, mustio su oído

doblado al viento que le crea deforme.


Perfilada de acentos que le burlan movedizos

el inútil acierto en sobria gruta confundido grita,

jocosa llamarada -nácar, piel, cabellos- extralimita

el borde lloviznado en que nadan soñolientos rizos.


¿Te basta el aire que va picando el aire?

El aire por parado, ya por frío, destrenza tus miradas

por el aire en cintas muertas, pasan encaramadas

porfías soplando la punta de los dedos al desgaire.


El tumulto dorado -recelosa su voz- recorre por la nieve

el dulce morir despierto que emblanquece al sujeto cognoscente.

Su agria confesión redorada dobla o estalla el más breve

marfil; ondulante de párpados rociados al dulzor de la frente.


Ceñido arco, cejijunto olvido, recelosa fuente halago.

Luz sin diamante detiene al ciervo en la pupila,

que vuela como papel de nieve entre el peine y el lago.

Entre verdes estambres su dardo el oído destila.


Cazadora ceñida que despierta sin voz, más dormidos metales,

más doblados los ecos. Se arrastra leve escarcha olvidada

en la líquida noche en que acampan sus dormidos cristales,

luz sin diamante al cielo del destierro y la ofrenda deseada.


El piano vuelve a sonar para los fantasmas sentados

al borde del espacio dejado por una ola entre doble sonrisa.

La hoja electrizada o lo que muere como flamencos pinchados

sobre un pie de amatista en la siesta se desdobla o se irisa.


No hay más que párpados suaves o entre nubes su agonía desnuda


Desnudo el mármol su memoria confiesa o deslíe la flor de los timbres,

mármol heridor, flor de la garganta en su sed ya

despunta o se rinde en acabado estilo de volante dolor.


Oh si ya entre relámpagos y lebreles tu lengua se acrecienta

y tu espada nueva con nervios de sal se humedece o se arroba.

Es posible que la lluvia me añore o entre nieves el dolor no se sienta

si el alcohol centellea y el canario sobre el mármol se dora.

El aire en el oído se muere sin recordar

el afán de enrojecer las conchas que tienen las hilanderas.

Al atravesar el río, el jazmín o el diamante, tenemos que llorar

para que los gusanos nieven o mueran en dos largas esperas.

domingo 8 de agosto de 2010

Repensar las políticas culturales regionales

Artículo que se publica en medios escritos en mi columna El barco ebrio

Por: Alfredo Herrera Flores

La reciente creación del Ministerio de la Cultura ha generado diversas opiniones entre quienes están directamente vinculados al quehacer cultural en el Perú, desde quienes trabajan con la promoción turística o la conservación del patrimonio arqueológico hasta los jóvenes que empiezan a sufrir las dificultades para publicar sus poemas o exhibir sus pinturas, desde quienes pertenecen al sector burocrático en cualquiera de los niveles y sectores de gobierno hasta los incansables promotores culturales del sector privado, desde los infalibles críticos y analistas culturales hasta los más humildes profesores de las zonas alejadas de este extenso y rico país. Pero muy pocas de estas opiniones han trascendido a los medios de comunicación o se han debatido en espacios en los que puedan participar aquellas personas o instituciones cuyo diario trajinar tiene que ver, precisamente, con la cultura.
Esta inicial mirada nos permite ensayar una primera hipótesis. Que haya o no Ministerio de la Cultura no es un tema que interese mucho a la población, pues ella se manifiesta a través de sus representantes, analistas, críticos y medios de comunicación, y por lo tanto su gestión y resultados no alterará mucho el actual panorama cultural peruano. Otra hipótesis puede tener un sentido más radical: la población, y quienes tienen que ver con la cultura, desconfían tanto de las actitudes políticas del Estado, de este o de cualquier gobierno, que no vale la pena si quiera analizarlo, debatirlo y plantear propuestas para mejorar las condiciones en la que está la cultura en el Perú.
Una mirada más puntual, teniendo en cuenta el proceso de descentralización y regionalización por el que atraviesa Perú, nos lleva más bien a poner nuestra atención justamente en los gobiernos regionales y locales, que son, ahora, los que disponen de los recursos financieros para generar el desarrollo en sus respectivas jurisdicciones, de acuerdo a las condiciones y características especiales de su geografía, población, cultura y riqueza natural, así como de sus necesidades insatisfechas o niveles de pobreza.
Entre las pocas voces que se escucharon cuando se debatía, casi en secreto, la creación del flamante ministerio, éstas se limitaban a preguntar si esta nueva institución aumentaría o no la carga burocrática estatal o se adelantaban a decir que serviría de refugio a los funcionarios que serían nombrados ahora que el partido aprista dejaba el gobierno. Esta miopía analítica no ha permitido que las autoridades regionales y locales (gobiernos regionales y municipalidades provinciales y distritales) se den cuenta de la enorme responsabilidad que tendrán en sus manos desde enero del 2011, fecha en que se asumen sus cargos los nuevos presidentes regionales y alcaldes peruanos. Y la primera pregunta de desconfianza es si no han podido, o no han sabido, administrar sus recursos para obras físicas ¿podrán hacerlo con los recursos que tendrán para obras culturales? ¿lo entenderán?
Cuando artistas, investigadores, promotores culturales, instituciones de conservación y difusión cultural, escuelas, universidades, centros culturales y cientos de interesados en realizar una actividad cultural tocaban las puertas de los gobiernos regionales y municipalidades para solicitar apoyo recibían como respuesta que “no hay plata”, y si lo que pedían no era dinero sino espacios, les decían que volvieran al día siguiente “porque lo iban a pensar”, nunca se amilanaron y supieron resolver sus problemas y necesidades. Lo más probable es que ahora, con nuevo ministerio además, recibirán las mismas respuestas.
El Ministerio de la Cultura ya tiene definidas sus responsabilidades y funciones, ha diseñado su estructura a través de sus dos viceministerios, aún con un esquema y espíritu centralista, pero serán los gobiernos regionales y locales, repito, los que tendrán en sus manos que la cultura en el Perú tenga, por fin, el impulso y fomento que se le ha negado por muchos años, nada más por la corta mirada de sus gobernantes respecto al tema cultural.
No hay que ser tan duros, dirán algunos. Es cierto, no podemos negar importantes avances en temas culturales que se han dado en el Perú en los últimos veinte o treinta años. Importantes descubrimientos arqueológicos nos han puesto en el centro de la atención mundial, los que a su vez han generado que se construyan modernos museos de sitio y las interpretaciones antropológicas se renueven, poniéndose a la vanguardia de las ciencias sociales en América Latina; manifestaciones culturales como la cocina criolla están en su punto más alto de atención internacional; el cine peruano ha tocado las estrellas codeándose con lo mejorcito y pisando tierra sobre alfombras rojas; narradores y poetas en su madurez creativa han recibido importantes premios también internacionales, cantantes y grupos musicales acceden a estatuillas y trofeos de toda forma y tamaño y se estrenan en los teatros más exclusivos, y hasta otros países intentan apropiarse de los licores, potajes, danzas y canciones peruanos, y los canales de historia y cultura mundiales visitan el país en busca de una cultura exótica y natural.
Y añadido a esta suerte de “boom” cultural, los esfuerzos regionales también son importantes. En varias regiones se publican antologías literarias o se edita música de autores locales, se promueven premios de pintura y se organizan encuentros literarios y ferias de libros, festivales de cocina o de cortometrajes, se abren casas culturales y se rescata construcciones coloniales o pre colombinas. En fin, con sus buenas y sus malas, no se ha dejado de hacer y promover cultura, pero vale la pena también decir que mucho de esto se ha logrado gracias al empuje indesmayable de gente e instituciones que no precisamente han estado ejerciendo autoridad o función pública, sino más bien de personas y entidades que han sabido tocar a puerta apropiada en el momento oportuno, hasta que se abran.
Ahora toca repensar las políticas culturales regionales. Toca aprender de gestiones exitosas de otros países y, sobre todo, toca escuchar a quienes tienen en sus manos y su corazón el espíritu vivo de la cultura. Basta estar una semana en Puno, o Cusco, por ejemplo, para disfrutar de una fiesta andina y ver por las calles a personajes venidos desde las más lejanas comunidades sin haber perdido en el camino su identidad. O estar en Arequipa o Trujillo, y toparse con congresos y conferencias o internarse en sus casonas y templos coloniales. O estar en Puerto Maldonado o Iquitos para disfrutar de la naturaleza vivita y coleando. Pero hay que ser intelectualmente tuerto para verlo y no saber qué hacer con todo esto.

jueves 5 de agosto de 2010

Consejos de Hemingway


Ernesto Sábato dice en ese extraordinario fragmento de su novela Ababdón el exterminador, Querido y remoto muchacho, que hay que aprender de los escritores que escribieron en completa soledad, como Hemingway, que escribió en la selva, o Melville, que lo hizo en el mar. Aquí unos consejos del rudo de Ernest Hemingway, rescatados de viejos apuntes ya amarillentos por no saberlos seguir.


Nadie que tenga un cierto ingenio, que sienta y escriba con sinceridad acerca de las cosas que desea decir, puede escribir mal si se atiene a estas reglas.

Para escribir me retrotraigo a la antigua desolación del cuarto de hotel en el que empecé a escribir. Dile a todo el mundo que vives en un hotel y hospédate en otro. Cuando te localicen, múdate al campo. Cuando te localicen en el campo, múdate a otra parte. Trabaja todo el día hasta que estés tan agotado que todo el ejercicio que puedas enfrentar sea leer los diarios. Entonces come, juega tenis, nada, o realiza alguna labor que te atonte sólo para mantener tu intestino en movimiento, y al día siguiente vuelve a escribir.

Los escritores deberían trabajar solos. Deberían verse sólo una vez terminadas sus obras, y aun entonces, no con demasiada frecuencia. Si no, se vuelven como los escritores de Nueva York. Como lombrices de tierra dentro de una botella, tratando de nutrirse a partir del contacto entre ellos y de la botella. A veces la botella tiene forma artística, a veces económica, a veces económico-religiosa. Pero una vez que están en la botella, se quedan allí. Se sienten solos afuera de la botella. No quieren sentirse solos. Les da miedo estar solos en sus creencias…

A veces, cuando me resulta difícil escribir, leo mis propios libros para levantarme el ánimo, y después recuerdo que siempre me resultó difícil y a veces casi imposible escribirlos.

Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal.
Escribe frases breves. Comienza siempre con una oración corta. Utiliza un inglés vigoroso. Sé positivo, no negativo.

La jerga que adoptes debe ser reciente, de lo contrario no sirve.

Evita el uso de adjetivos, especialmente los extravagantes como “espléndido, grande, magnífico, suntuoso”.

martes 3 de agosto de 2010

Tres de Fernando Pessoa


Abdicación

Tómame, oh noche eterna, en tus
brazos y llámame hijo.
Yo soy un rey que
voluntariamente abandoné mi
trono de ensueños y cansancios.
Mi espada, pesada en brazos
flojos, a manos viriles
y calmas entregué;
y mi cetro y corona yo los dejé
en la antecámara, hechos pedazos.
Mi cota de malla, tan inútil,
mis espuelas, de un tintineo tan fútil,
las dejé por la fría escalinata.
Desvestí la realeza, cuerpo y alma,
y regresé a la noche antigua y serena
como el paisaje al morir el día.
Esto
Dicen que pretendo o miento
En cuanto escribo. No hay tal cosa.
Simplemente
Siento imaginando.
No uso las cuerdas del corazón.
Todo cuanto sueño o pierdo,
Que pronto cae o muere en mí,
Es como una terraza que mira
Hacia otra cosa más allá.
Esa cosa me arrastra.
Y así escribo en medio
De las cosas no junto a mis pies,
Libre de mi propia confusión,
preocupado por cuanto no es.
Sentir? Dejemos al lector sentir!
Poema XXIX
No soy igual en lo que digo y escribo.
Cambio, pero no cambio mucho.
El color de las flores no es el mismo bajo el sol
que cuando una nube pasa
o cuando entra la noche
y las flores son color de sombra.
Pero quien mira ve bien que son las mismas flores.
Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo
fijaros bien en mí:
si estaba vuelto para la derecha
me volví ahora para la izquierda,
pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies.
El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra
y a mis ojos y oídos atentos
y a mi clara sencillez de alma.

lunes 2 de agosto de 2010

Llamada perdida

Este es un breve texto enviado por Jorge Turpo, a través de Nervio óptico, aunque no lo firma, debemos entender que es suyo. En esta época, a sabiendas dominados por la tecnología, vale la pena sentir el amor de esa manera, también.
Llamada perdida

Entre desvelos y pasiones adormecidas, hoy por fin me animé a llamarte. Me pregunto para qué. Todo el tiempo tu voz expresa desgano, molestia contenida, como si el timbre de mi voz fuera el de una metralleta o de una vuvuzela que perfora hasta tus recuerdos.
Debí escribirte, pensé luego de llamarte y colgar el teléfono enfurecido. Así me habrías leído sin chistar. Sin dudas ni murmuraciones, como dicen los cachacos. Porque tengo la certeza – me lo confesaste- que jamás dejas de leer una sílaba mía. Ya sea de mis crónicas, mis cuentos, mis poemas malhadados y por supuesto la infinidad de e-mails que rebalsan en tu bandeja de entrada.
Lo que nunca supe es por qué ese afán tuyo de leerme todo, hasta los pensamientos. No puedes negar que muchas veces bastó mirarme para saber lo que tenía en mi disco duro. Siempre me sentí un libro abierto ante tus ojos.
Pero hoy quería hablarte. Decirte lo que tanto estabas esperando. Otra vez fracasé en el intento. Tu voz al teléfono me enmudece. Me inhibes.
Por eso colgué. Todo lo que tenía que decirte se quedó en mi archivo. Había planificado cada palabra y estudiado tus posibles reacciones.
Si esperas que te diga lo que siento, ya lo sabrás por escrito. Esta fue otra llamada perdida.