sábado 27 de marzo de 2010

El Copé de Oro de poesía vuelve a Puno en las manos de Boris Espezúa

Gratísima noticia: el poeta puneño Boris Espezúa Salmón se acaba de alzar con el Premio Copé de Poesía, sin duda el más importante de la literatura peruana y un paso consagratorio en este panorama no siempre bien comprendido de las letras de nuestro país.
Está demás decir que Boris -persistente, tenaz e infatigable en el rastro de las musas- se lo merecía. Pues por lo menos esto ha sucedido entre todo el tropel que de bardos que abuascan fama, y algo de fortuna, participando en este bien asentado premio que cada dos años otorga Petroperú.
Más adelante habrá oportunidad de hablar de sus versos, ya intensos en su juvenil "Tránsito de amautas" y maduros en "Tiempo de cernícalo", y de la presencia intelectual que su nombre supone en el ámbito de las letras puneñas, pero mientras tanto habrá que celebrar, agradecer a los apus y pedir a los dioses que sigan soplando a nuestro favor desde las heladas, milenarias y poéticas tierras que rodean el Lago Sagrado, cuna de nuestra civilización.
El escueto texto de Petroperú es este:

RESULTADOS DEL PREMIO COPÉ INTERNACIONAL 2009
Petróleos del Perú – PETROPERÚ S.A. se complace en anunciar a los ganadores de la II Bienal de Novela y XIV Bienal de Poesía «Premio Copé Internacional 2009»

II Bienal de Novela
Premio Copé OroIVÁN EDILBERTO SÓCRATES ZUZUNAGA HUAITANovela: «La noche y sus aullidos»

Jurado Calificador
Fernando Ampuero, PETROPERÚ S.A.
Edgardo Rivera Martínez, Academia Peruana de la Lengua
Ricardo González Vigil, Pontificia Universidad Católica del Perú
Jorge Valenzuela Garcés, Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Marcel Velázquez, Instituto Nacional de Cultura

XIV Bienal de Poesía

Premio Copé Oro
Boris Gilmar Espezua Salmón
Poemario: «Gamaliel y el oráculo del agua»

Premio Copé PlataMartín Zúñiga Chávez
Poemario: «Pequeño estudio sobre la muerte»
Premio Copé Plata
Carlos Rómulo Baldwin del Castillo
Poemario: «Epitafios»
Premio Copé Bronce
Luis Eduardo García López
Poemario: «La unidad de los contrarios»

Jurado Calificador
Pedro Cateriano Delgado, PETROPERÚ S.A.
Carlos Germán Belli, Academia Peruana de la Lengua
Giovanna Pollarolo, Pontificia Universidad Católica del Perú
Arturo Corcuera Osores, Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Jaime Campodónico, Instituto Nacional de Cultura

Petróleos del Perú agradece a todos los participantes por su vocación en la creación literaria y los insta a seguir participando en la versión «Premio Copé Internacional 2010».
Premiación de los ganadores de ambos concursos:
Jueves 22 de abril de 2010. Auditorio de Petróleos del Perú. 7.30 p.m.

miércoles 17 de marzo de 2010

Convocatoria de Hipocampo editores


Llega esta interesante convocatoria de Hipocampo editores para la publicación de libros de poesía, es en realidad un concurso de poesía y vale.
Acá las bases, que ya están publicadas en la página de la editorial, para participar:
FINALIDAD:
Publicar 10 libros de poesía de autores peruanos (sin distinción de raza, religión, edad o género) que se editarán este año como parte de la Colección Hipocampo de Oro: “Diez Poetas para el 2010” por el décimoquinto aniversario del sello.
BASES:
1. Libro inédito escrito en castellano. Si el libro está en otra lengua —que se hable en nuestro territorio— deberán enviar también la traducción al castellano.
2. La extensión máxima es de 40 poemas (aprox.) no mayores de 20 versos cada uno, escritos a doble espacio en tipo 12.
3. El libro no debe estar participando en concurso alguno ni tampoco haber sido publicado en versión digital u otro medio.
4. La fecha límite de envío de los libros es el 30 de junio del 2010. Éstos se tienen que enviar a: editor@hipocampoeditores.com con copia a teogu@yahoo.com, y consignar un número telefónico fijo.
5. Los costos de la publicación, el diseño y otros detalles los asume la editorial.
6. Todos los libros están sujetos a evaluación de un Jurado de reconocido prestigio.
7. Los aspectos legales sobre los derechos de Autor solo se tratarán con quienes resulten elegidos.
8. Los libros seleccionados serán presentados en el mes de noviembre del 2010.
9. Cualquier otro punto no considerado aquí será resuelto por el Jurado.
10. El fallo es inapelable.
Lima, 12 de marzo de 2010

martes 16 de marzo de 2010

Edgard Valcárcel Arce (1932 - 2010)

Foto: El maestro Edgard Valcárcel junto a sus estudiantes de música.

A riesgo de parecer una página necrológica, la lamentable noticia del fallecimiento del maestro puneño Edgard Valcárcel Arce, hace unos días en Lima, merece unas líneas para ilustrar la calidad de músico y de persona que fue. Su obra ya ha empezado a ser estudiada y reconocida en diferentes ámbitos culturales, lo que enorgullece a su tierra. Un breve estracto de la noticia y semblanza viene de las páginad de Los Andes, mientras que sikuris con notas fúnebres acompañan a Edgard en su tránsito nuevo.
La noche de miércoles pasado falleció el compositor e investigador musical puneños Edgard Valcárcel Arce y el Perú entero se queda sin la figura de un gestor musical sencillamente inigualable.
Las formas avanzadas de composición fueron las que le dieron a Edgard Valcárcel el lugar que se hizo en la música peruana. Incorporó la politonalidad a variadas formas experimentales y entremezcló con acierto sonidos electrónicos con melodías y ritmos propios del folclor altiplánico. Fanático de los registros musicales de su tierra, dio un tratamiento especial a su trabajo, un tratamiento que no negaba sus raíces sino que las enaltecía.
Hijo del gran pianista y compositor Theodoro Valcárcel, Edgard ingresaría a temprana edad en el Conservatorio Nacional de Música de Lima. Al terminar los estudios en esa institución, obtendría una beca para estudiar en el Hunter College de la Ciudad de Nueva York y otra, para el Centro Latinoamericanos de Altos Estudios Musicales del Instituto Torcuato di Tella en Buenos Aires.
Tras terminar con su etapa formativa, se convertiría en uno de los más grandes impulsores de la música peruana, llegando incluso a ser dos veces director del Conservatorio Nacional de Música. Se mantuvo siempre crítico y activo ante los problemas que atraviesan los compositores nacionales.
Y es que su dedicación a la música no sólo se tradujo en su obra, sino también en la formación y el apoyo a otros tantos creadores.
Valcárcel nació en Puno el 4 de diciembre de 1932 y entre sus obras más importantes se encuentran Invención para cinta magnética; Zorro, zorrito, para orquesta, coro narrador y tropa de zampoñas; Madre Coraje, concierto para violoncello y orquesta, entre otras tantas.

jueves 11 de marzo de 2010

Arturo Vizcarra Zea (1915 - 2010)



Lampa es una pequeña ciudad del altiplano puneño, ubicada en la zona norte, quechua, y durante la colonia cobró especial importancia política porque en su territorio existen ricas minas de oro y plata. Culturalmente ha cobrado fama porque desde allí salieron las tropas de esos músicos llamados "Ayarachis" para abrir el paso del gigantesco cortejo fúnebre de Atahualpa. Hasta hoy, esa danza y su música son un privilegio para quienes tienen la suerte de verlos o escucharlos. El pueblo parece haberse quedado detenido en el tiempo, sus casas de adobe y tejas le dan un color uniforme y la tranquilidad con que sus habitantes entran y salen del pueblo le da un aire especial que atrapa al vistante. Es tierra de artistas, músicos y poetas, y el fino humor que varios de ellos han puesto en sus obras le han dado otras características a la ciudad. Así, la famosa frase "Quien va a Lampa cae en la trampa del cariño de unos buenos amigos, quien va a Lampa cae en la trampa de una linda lampeñita..." se ha convertido en una suerte de tercer o cuarto himno, porque cada canción es eso, un himno.
Bueno, el autor del huayño que precisamente titula así acaba de fallecer. Los lampeños lo sentimos mucho. La noticia viene resumida en el diario Los Andes, de Puno:

El compositor del famoso huayño “Quien va a Lampa cae en la trampa”, Arturo Vizcarra Zea, falleció la madrugada del martes 10 a los 95 años de edad, en la ciudad blanca de Arequipa, víctima de una feroz neumonía.
Vizcarra Zea dedicó gran parte de su vida a la enseñanza, laborando casi toda su vida como maestro en la institución educativa Bolivariana 871 y además compuso un himno para la misma institución.
Además, fue creador de canciones como “Recuerdos y Promesas”, “Ofrenda a Lampa”, “Vaivenes de la vida”, entre otros.
Él nació el 6 de septiembre del año 1914 e integró por más de 30 años el Centro Musical de Lampa, junto al recordado Zacarías Puntaca Farfán, creador del famoso tema "Huacchapuquito".
Foto: Una vista lateral del imponente templo de Lampa, uno de los monumentos más importantes del altiplano, y en general de la sierra peruana.

lunes 8 de marzo de 2010

Tres poemas de Yutaka Hosono

La revista Arquitrave trae una interesantísima selección de poesía japonesa contemporánea. En realidad un excelente número que no solo nos ilustra sobre lo que se escribe en lejano país oriental, sino que nos trae una muestra de la siempre sutil poesía, heredera de miles de años de constante renovación. He escogido estos tres poemas de Yutaka Hosono (Yokohama, 1936) porque además el autor habla español y la traducción no es afectada mucho por la mediación del traductor.


Flor, la otra cara

Si yo tuviera una lengua de mariposa,
entraría en ti más y más profundamente
y te chuparía todo el amor.
Pero mi lengua es corta y plana,
por lo que sólo lamo esmeradamente los pétalos
y ando impaciente por el pistilo.
Sólo llego a un punto en el que aguardo
mi Musa que se aleja de mí, y a pesar de ello,
viene apareciendo ante mis ojos cerrados algo sublime.
Es como las nubes, se transfiguran constantemente,
en montañas, en sueños,
en alas de mariposas que atraviesan el océano,
y a veces en dos cuerpos que se aman.
Hasta donde me sea posible acerco la nariz y la boca
a la flor que se sostiene entre las piernas atléticas como un
adolescente, aspiro lentamente el olor húmedo
y nostálgico de la tierra natal.
“Ésta es mi otra cara”, dices murmurando,
te quedas liberado.
¿Eres mi madre?
Es como si yo lo saboreara por completo con mi lengua.
Pero tú estás siempre lejos,
como los pechos muy distantes.


Como un arbolejo en tierra devastada

Como un arbolejo
en tierra devastada,
quiero estarme inmóvil y sentado.
Desechadas las palabras
como hojas caídas en el suelo,
quiero quedarme sentado
aun de noche cuando corre a velocidad
un caballo bañado en las ancas
con luz de luna.
Sin embargo, aquí no llega el invierno.
Por más que las deseche,
las palabras surgen sucesiva
y agitadamente,
y con un baile radiante de luciérnagas,
hacen palidecer todo a mi alrededor.
¿Quién es
quien hace crecer frondosas las palabras
aunque estén rotos los troncos,
y me inclina hacia los otros?


Los pechos

Tú has vuelto a mí
como lo presentí
en la pena desquiciante
de haber estado separados
miles de noches y días
tuyos y míos.
Y a la juventud en que no éramos hábiles
regresamos volando de un tirón.
Y tus pechos que nunca vi
y tus pezones como ciruelas
un poco hundidos tal vez,
aparecen claramente
en mis ojos entrecerrados,
como estaba en aquel entonces.
Por eso, permíteme
tocarlos levemente.
Tu sonrisa coqueta
como rizos de agua me estremece,
y cosquillea mis orejas.
Es demasiado penoso para mí
jurar con el corazón
que nunca dañaría tus pechos.
Por eso te abrazo con fuerza
vestida con el traje de bodas del sueño,
ese que nunca puede recuperarse,
en el césped de medio día donde se alinean las lápidas
en las que han grabado
la pena que me has dado
más allá de millares de noches.

domingo 7 de marzo de 2010

Inocencia perdida


A propósito de la película de Tim Burton, Alicia vuelve a la escena y vuelven también viejos fantasmas y mitos sobre su autor. Aquí una nota que llega a través de la Revista Ñ, del diario Clarin.

Medio siglo antes de Freud, el autor se fascina por jugar y fotografíar a sus niñas-amigas. Así conoce a Alice, modelo para su novela más conocida. ¿Un hombre perverso? Sí.

Por: Virginia Cosin



Es sabido que de la amistad entre el reverendo Charles Dogdson –más conocido como Lewis Carroll– y las tres hermanitas Liddell nació la magnífica historia de Alicia en el país de las maravillas. "Creo que el principio de Alicia –escribe Alice adulta, convertida ya en Mrs. Hargreaves– nos lo contó una tarde de verano en la que el sol quemaba tanto que tuvimos que poner pie en tierra en medio de los prados de camino de vuelta (...). Allí llegó, de las tres, la habitual petición: "cuéntanos una historia". Y así empezó el delicioso cuento inmortal".


Para Charles, un hombre tímido y solitario, no había placer más grande que pasar toda una tarde con niñas. Contarles historias, inventar acertijos, armar rompecabezas, sentarlas en sus rodillas y darles besos. Aunque siempre estuvo atado a las rígidas convenciones de la sociedad victoriana y a sus propias imposiciones religiosas y morales, con el tiempo y a medida que descubrió hasta qué punto le resultaba vital, fue animándose a relacionarse con las pequeñas de manera que entre sus conocidos se empezaron a levantar suspicacias. "La opinión de la gente –escribía a su preocupada hermana– por lo general no tiene ningún valor como prueba de lo que está bien o está mal". Cada vez que invitaba a una amiguita a pasar un día en su casa a solas, lo hacía con el previo consentimiento de sus padres e, incluso, les escribía cartas explicándoles que sus intenciones eran inofensivas y castas. En una oportunidad, siendo ya popular gracias a sus libros, escribió a la madre de una de sus alumnas particulares para que le permitiera llevarla de excursión a Londres: "Encargarse del cuidado de Ethel durante todo un día es un adelanto tan grande en nuestras relaciones que me atrevo a preguntarle si puedo considerarme en condiciones de besarla como hago con muchas amiguitas mías, mucho mayores que ella". Pero lo cierto es que las niñas se convertían en mujeres. Y entonces Charles tenía que salir a conquistar nuevas amistades. Algunas duraron años, otras –lo atestigua la correspondencia que mantuvo con ellas– los minutos que duraba un viaje en tren. Sin embargo, la presencia de Alice permanecería latente hasta el final. "Querida señora Hargreaves –le escribe formalmente a quien fue su compañerita de juegos en épocas pasadas–: imagino que esta carta le llegará casi como de una voz de ultratumba, después de un silencio tan largo. Sin embargo, no se ha producido ningún cambio del que yo pueda darme cuenta en 'mi' facultad de recuerdo de los tiempos en que manteníamos correspondencia. Voy apercibiéndome de lo que significa la pérdida de memoria en un hombre viejo (...); pero mi memoria visual de aquella que fue, a través de tantos años, mi ideal amiga-niña, es más clara que nunca. Desde aquella época he tenido docenas de amigas-niñas, pero con ellas todo ha sido diferente..."


El primer contacto íntimo que el joven Charles mantuvo con las jovencitas fue a través de la fotografía. La revelación se produjo cuando ingresó a la casa del decano del college en el que dictaba clases y retrató a toda la familia, incluidos los niños y, entre ellos, a la pequeña Alice Liddell. La primera fotografía que le tomó es aquella en la que la nenita posa frente a cámara de cuerpo entero, vestida con una túnica de batista frente a un helecho, con expresión altiva. Alice fue fotografiada muchas veces, sola o junto a sus hermanas, y a estos retratos se sumaron, con el tiempo, los de cientos de niñas más. Algunas de ellas posaron con poca o sin nada de ropa. Algo que en la época no era extraño: a nadie se le ocurría pensar que el cuerpo desnudo de una angelical criatura pudiera despertar el más mínimo atisbo de lujuria. Ahí están las fotos de Julia Margaret Cameron, contemporánea a Lewis Carroll, que retrataba a los niños como querubines provistos de alas y un halo de luz alrededor.


Las nenas de Carroll no son en absoluto angelicales. Ellas posan por lo general recostadas, a veces somnolientas, lánguidas, nunca sonrientes, y sí: sensuales. Aunque más tarde tomó los recaudos necesarios para que estas fotografías permanecieran guardadas bajo llave o desaparecieran, cuatro de ellas se conservan. De aquéllas, una resulta perturbadora: Ethel Hatch, de 9 años, está recostada sobre el pasto, el sexo lampiño frente a cámara; los brazos sobre su cabeza, el pelo suelto y desordenado; la mirada provocadora y en los labios, una insinuante sonrisa.


Lo que develan tanto el ojo de Lewis Carrol como su pluma, medio siglo antes de que Freud escandalizara al mundo con el descubrimiento de la sexualidad infantil, es que la infancia es algo más que una antesala insignificante en el camino hacia la adultez. Porque sus obras hablan de ese pasaje a veces aterrador, otras fascinante, lleno de obstáculos y de satisfacciones. ¿Era Lewis Carroll un perverso? Claro que sí. Per-versión: dar vuelta, invertir. En eso consisten sus acertijos, sus problemas lógicos, sus fotografías (¿acaso la imagen no se revela invertida al reflejarse en el espejo de la cámara?), sus juegos de palabras, a las que vacía de sentido para quedarse con la belleza del sonido.


Casi al final de Alicia a través del espejo, El Caballero Blanco, con los pies para arriba, le responde a Alicia: "¿Y qué importa dónde está mi cuerpo? Mi cabeza sigue trabajando todo el tiempo. De hecho he comprobado que cuanto más baja tenga la cabeza, más invenciones se me van ocurriendo." En el mundo del revés, el de los sueños, el de Alicia que sueña con un rey que la está soñando, el de la infancia, Charles Dogson se transforma en Lewis Carroll, atraviesa el espejo y deja ir para siempre a su niña para que se convierta en reina.

sábado 6 de marzo de 2010

Plumas del Búho

Nos ha llegado una nota de prensa de Cascahuesos editores y el semanario El Búho, con una nuevanoticia, la publicación de un libro con lo mejor de los trabajos ganadores de las tres versiones del Concurso Regional de Cuento, Poesía y Ensayo Breve. Así dice la nota:

Nuestra nueva publicación: PLUMAS DE BÚHO, es una compilación de los trabajos ganadores del “I, II y III Concurso literario de Cuento, Poesía y Ensayo breve” del semanario El Búho

En un trabajo conjunto con el semanario El Búho, nos complacemos en anunciarles una gran publicación: Plumas de Búho, libro donde se reúne los trabajos de los ganadores y las menciones honrosas de los 3 primeros certámenes realizados durante los años 2007 y 2009 por este semanario en sus 3 categorías: Cuento, Poesía y Ensayo breve.

Es bueno señalar que el “Concurso literario de Cuento, Poesía y Ensayo breve” que organiza este reconocido semanario, es un certamen que se ha convertido en uno de los más importantes del sur del país logrando convocar cientos de trabajos provenientes de 5 regiones: Arequipa, Cusco, Puno, Tacna y Moquegua.

Así, en sus más de 200 páginas, este texto contiene la creación de escritores de esta gran parte de la región sur del país, muchos de los cuales son escritores consagrados en el medio, mientras que, a la par, están las nuevas voces que pronto alimentarán el concierto literario del país.

El libro, que ya se encuentra en prensa, será presentado este próximo miércoles 10 en las instalaciones del Instituto Cultural Peruano Alemán a las 11:00 de la mañana. Ahí los esperamos.

miércoles 3 de marzo de 2010

Sologuren: Dédalo dormido


Most musical of mourners, weep anew!
Not all to taht bright station dared to climb
Shelley


Tejido con las llamas de un desastre irresistible,
atrozmente vuelto hacia la destrucción y la música,
gritando bajo el límite de los golpes oceánicos,
el hueco veloz de los cielos llenándose de sombra.

Ramos de nieve en la espalda, pie de luz en la cabeza,
crecimiento súbito de las cosas que apenas se adivinan,
saciado pecho con la bulla que cabalga en lo invisible.

Perecer con el permiso de una bondad que no se extingue.
Ya no ser sino el minuto vibrante, el traspaso del cielo,
canto de vida rápida, intensa mano de lo nuestro, desnuda.

Hallarse vivo, despierto en el espacio sensible de una oreja,
recibiendo los pesados materiales que la música arroja
desde una altura donde todo gime de una extraña pureza.

Miembros de luz sorda, choques de completísimas estatuas,
lámparas que estallan, escombros primitivos como la muerte.
Vaso de vino pronto a gemir en una tormenta humana,
Con una sofocante alegría que olvida el arreglo de las cosas,
ebrio a distancias diferentes del sonido sin clemencia,
errando reflexivo entre el baile de las puertas abatidas,
alistando una racha salobre en la inminencia de la muerte,
pisando las hierbas del mar, las novedades del corazón,
pulsando una escala infinita, un centro sonoro inacabable.

Modificado por una azarosa, por una incontrolable compañía.


Pisadas en nuestro corazón, puertas en nuestros oídos,
temblor de los cielos de espaldas, árboles crecidos de improviso,
paisajes bañados por una murmurante dulzura, por una sustancia
que se extiende como un vuelo irisado e instantáneo.

Prados gloriosos, estío, perfil trazado por un dedo de fuego,
blanco papel quemado para siempre detrás de los ojos,
valles que asientan su línea bajo el zureo de las palomas,
fuentes de oro que agitan azules unos brazos helados.
Quietud del mar, neutros estallidos de un imperio cruento,
mudas destrucciones, espuma, golpes del espacio abierto.

Sueños que toman cuerpo, coherentes, en una silenciosa tentativa;
mecanismos ordenados en medio de una numerosa vehemencia,
lujo intranquilo del cielo que sella una hora inmune.

Cuerpo que asciende como la estatua de un ardoroso enjambre
buscando muy arriba la inhumana certeza en que se estalla
para quedar inmensamente vacío y delirante como el viento.

Una idea, Dédalo, una idea que iba a acarrear nuestro futuro
(un sueño como un agua amarga que mana desde la boca del sol),
los planos hechos a perfección, la elocuencia del número,
el ingenioso resorte para suplantar los ojos de la vida,
todo era una inocente flecha en tránsito de lucidez y muerte.

Ciudades perdidas por un golpe de viento, ganadas por un sueño.
Palabras incendiadas por la fricción de un remoto destino,
murallas de un fuego levantado al que no nos resistimos
canto arrancado a la tumultuosa soledad de un pecho humano.

lunes 1 de marzo de 2010

Dos poemas de César Vallejo

Capitulación

Anoche, unos abriles granas capitularon
ante mis mayos desarmados de juventud;
los marfiles histéricos de su beso me hallaron
muerto; y en un suspiro de amor los enjaulé.
Espiga extraña, dócil. Sus ojos me asediaron
una tarde amaranto que dije un canto a sus
cantos; y anoche, en medio de los brindis, me hablaron
las dos lenguas de sus senos abrasadas de sed.
Pobre trigueña aquella; pobres sus armas; pobres
sus velas cremas que iban al tope en las salobres
espumas de un mar muerto. Vencedora y vencida,
se quedó pensativa y ojerosa y granate.
Yo me partí de aurora. Y desde aquel combate,
de noche entran dos sierpes esclavas a mi vida.


Hoy me gusta la vida mucho menos


Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.
Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tánta vida y jamás!
¡Tántos años y siempre mis semanas!…
Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
y, en fin, mi ser parado y en chaleco.
Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste, aquél; una frente ésta, aquélla… Y repitiendo:
¡Tánta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tántos años y siempre, siempre, siempre!
Dije chaleco, dije
todo, parte, ansia, dije casi, por no llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
y está bien y está mal haber mirado
de abajo para arriba mi organismo.
Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡tánta vida y jamás! ¡Y tántos años,
y siempre, mucho siempre, siempre, siempre!


Vuelvo a la silla después de varios días. Vuelvo aún con la sensación de vivir de manera incompleta, con las responsabilidades postergadas y el alma en vilo. Vuelvo a esta silla que no es mía pero que me acoje para ver desde lejos mi palabra ausente. Entonces, vuelvo con Vallejo, que este mes cumpliría 118 años. Pero también estoy vivo, y pronto a decir que no me falta nada.