
Ha pasado exactamente un mes desde mi última visita a mi propia bitácora. Han pasado también muchas cosas que me han removido el alma, pero tal vez eso importe solo a unas cuantas personas, si es así, mejor. Y no hay como la poesía, y para este retorno sin sentido nada mejor un poema de Martín Adán, extraño y entrañable marginal, de vida y de palabra. El poema es uno de los más conocidos, pero no por eso nuevo en cada lectura. ¡QUE BIBA EL SONETO!
Quarta ripresa
–La que nace, es la rosa inesperada;
La que muere, es la rosa consentida;
Sólo al no parecer pasa la vida,
Porque viento letal es la mirada.
–¡Cuánta segura rosa no es en nada!...
¡Si no es sino la rosa presentida!...
¡Si Dios sopla a la rosa y a la vida
Por el ojo del ciego... rosa amada!...
–Triste y tierna, la rosa verdadera
Es el triste y el tierno sin figura,
Ninguna imagen a la luz primera.
–Deseándola deshójase el deseo...
Y quien la viere olvida, y ella dura...
¡Ay, que es así la Rosa y no la veo!...
1 comentarios:
Amigo, me encanta su blog, puede visitar el mío también ciudadsinsuenho.blogspot.com
Quería decirle, no sé si fue a propósito, usted quería decir ¿Viva el soneto???
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