jueves 30 de julio de 2009

Moro: El fuego y la poesía


En el agua quemante el sol refleja la mano de cenit


1

Amo el amor

El martes y no el miércoles

Amo el amor de los estados desunidos

El amor de unos doscientos cincuenta años

Bajo la influencia nociva del judaísmo sobre la vida monástica

De las aves de azúcar de heno de hielo de alumbre o de bolsillo

Amo el amor de faz sangrienta con dos inmensas puertas al vacío

El amor como apareció en doscientas cincuenta entregas durante

cinco años

El amor de economía quebrantada

Como el país más expresionista

Sobre millares de seres desnudos tratados como bestias

Para adoptar esas sencillas armas del amor

Donde el crimen pernocta y bebe agua clara

De la sangre más caliente del día


2

Amo el amor de ramaje denso

salvaje al igual de una medusa

el amor-hecatombe

esfera diurna en que la primavera total

se columpia derramando sangre

el amor de anillos de lluvia

de rocas transparentesde montañas que vuelan y se esfuman

y se convierten en minúsculos guijarros

el amor como una puñalada

como un naufragio

la pérdida total el habla del aliento

el reino de la sombra espesa

con los ojos salientes y asesinos

la saliva larguísima

la rabia de perderte

el frenético despertar en medio de la noche

bajo la tempestad que nos desnuda

y el rayo lejano transformando los árboles

en leños de cabellos que pronuncian tu nombre

los días y las horas de desnudez eterna.


3

Amo la rabia de perderte

Tu ausencia en el caballo de los días

Tu sombra y la idea de tu sombra

Que se recorta sobre un campo de agua

Tus ojos de cernícalo en las manos del tiempo

Que me deshace y te recrea

El tiempo que amanece dejándome más solo

Al salir de mi sueño que un animal antediluviano perdido en la sombra de los días

Como una bestia desdentada que persigue su presa

Como el milano sobre el cielo evolucionando con una precisión de relojería

Te veo en una selva fragorosa y yo cerniéndome sobre ti

Con una fatalidad de bomba de dinamita

Repartiéndome tus venas y bebiendo tu sangre

Luchando con el día lacerando el alba

Zafando el cuerpo de la muerte

Y al fin es mío el tiempo

Y la noche me alcanza

Y el sueño que me anula te devora

Y puedo asimilarte como un fruto maduro

Como una piedra sobre una isla que se hunde


4

El agua lenta el camino lento los accidentes lentos

Una caída suspendida en el aire el viento lento

El paso lento del tiempo lento

La noche no termina y el amor se hace lento

Las piernas se cruzan y se anudan lentas para echar raíces

La cabeza cae los brazos se levantan

El cielo de la cama la sombra cae lenta

Tu cuerpo moreno como una catarata cae lento

En el abismo

Giramos lentamente por el aire caliente del cuarto caldeado

Las mariposas nocturnas parecen grandes carneros

Ahora sería fácil destrozarnos lentamente

Arrancarnos los miembros beber la sangre lentamente

Tu cabeza gira tus piernas me envuelven

Tus axilas brillan en la noche con todos sus pelos

Tus piernas desnudas

En el ángulo preciso

El olor de tus piernas

La lentitud de percepción

El alcohol lentamente me levanta

El alcohol que brota de tus ojos y que más tarde

Hará crecer tu sombra

Besándome el cabello lentamente subo

Hasta tus labios de bestia


5

Verte los días el agua lenta

Una cabellera la arena de oro

Un volcán regresa a su origen

Verte si cuento las horas

La espalda del tiempo divinamente llagada

Una ánfora desnuda hiende el agua

El rocío guarda tu cuerpo

En lo recóndito de una montaña mágica

Cubierta de zapatos de muñeca y de tarjetas de visita de los dioses

Armodio Nerón Calígula Agripina Luis II de Baviera

Antonio Cretina César

Tu nombre aparece intermitente

Sobre un ombligo de panadería

A veces ocupa el horizonte

A veces puebla el cielo en forma de minúsculas abejas

Siempre puedo leerlo en todas direcciones

Cuando se agranda y se complica de todas las palabras que lo siguen

O cuando no es sino un enorme pedazo de lumbre

O el paso furtivo de las bestias del bosque

O una araña que se descuelga lentamente sobre mi cabeza

O el alfabeto enfurecido


6

El agua lenta las variaciones mínimas lentas

El rostro leve lento

El suspiro cortado leve

Los guijarros minúsculos

Los montes imperceptibles

El agua cayendo lenta

Sobre el mundo

Junto a tu reino calcinante

Tras los muros el espacio

Y nada más el gran espacio navegable

El cuarto sube y baja

Las olas no hacen nada

El perro ve la casa

Los lobos se retiran

El alba acecha para asestamos su gran golpe

Ciegos dormidos

Un árbol ha crecido

En vano cierro las ventanas

Miro la luna

El viento no ha cesado de llamar a mi puerta

La vida oscura empieza


De "La tortuga ecuestre" 1936-1939

miércoles 22 de julio de 2009

Vladimir Herrera: poesía sagrada



Desde que en los primeros años de la década del setenta el lampeño Vladimir Herrera se fuera a España, después de publicar "Mate de cedrón", se ha ido creando una suerte de mito alrededor de su propia historia y, más aún, de su poesía. Los amigos setenteros lo extrañaban y de cuando en cuando daban a conocer algunas noticias sobre el poeta puneño que, según algunos críticos que hablan despacito y no se atreven a contradecir el criterio llamado oficial, se había impuesto en calidad y originalidad a sus colegas de promoción pero como no estaba en el Perú no había que preocuparse por él.
Pasado el tiempo, Herrera habría de trabajar su poesía con alma de orfebre hasta lograr ser uno de los pocos poetas barrocos del país. En España se publica "Del verano inculto", "Pobre poesía peruana", "Kiosko de malaquita" y otras breves colecciones que circularon de manera íntima, en ediciones de cien o ciento cincuenta ejemplares, acompañados con grabados originales y en diseños que hacían del libro además un objeto de arte. En Perú casi no lo leían y algunos hasta lo habían olvidado, convenientemente.
El conjunto de su obra se publica luego en la colección de lujo de Tusquest, Textos sagrados, bajo el título de "Poemas incorregibles" y se pone en la misma fila de varios poetas que han oscilado en los extremos, la gloria y la oscuridad, la fama y la mesura.
Ahora, Tusquest celebra dos aniversarios, veinte años de la colección de textos sagrados y cuarenta de la editorial, y lo hace con una edición que, como toda antología, ya ha despertado controversia, aplausos y envidias. En esa edición consideran a Vladimir Herrera, y es el único peruano en esa mancha en la que también figuran por ejemplo, Carlos Bousoño, José Caballero Bonald, Vicente Gallego, Antonio Gamoneda (Premio Cervantes 2006), Jorge Guillén, Juan Ramón Jiménez (Premio Nobel de Literatura), Virgilio Piñera, José Angel Valente, Ida Vitale, entre otros sagrados más.
La selección ha sido encargada a Andrés Soria Olmedo, catedrático de la Universidad de Granada y autor de las más interesantes y eruditas antologías de poesía española.
Vladimir Herrera volvió entonces al Perú y se afincó en Urcos, cerca de Cusco, y ahí está.

Foto: Vladimir Herrera, junto a su hija Marina, en Cusco (Alfredo Herrera Flores)

martes 21 de julio de 2009

Edilberto Mérida: el grito perpetuo







A poco más de un mes de la muerte del maestro Edilberto Mérida, su familia ha emprendido en Cusco una nueva tarea, la reforma de la casa museo que tienen en el tradicional barrio de artesanos de San Blas, lugar donde el artista trabajó hasta sus últimos días en su pequeño taller, antes de viajar a Lima, donde finalmente dejó de existir, a los ochenta y ocho años de edad.
Todas las cosas están tal cual él las ha dejado. Su hija María Antonieta sigue trabajando en el tallercito, pero no ha tocado, todavía, el caballete de su padre, donde hay un lienzo a medias, ni el mandil que sobre él ha quedado colgado, como si aún esperara a su dueño para seguir con el trabajo. Tampoco ha sacado del horno apagado algunas figuras que esperan el calor para tomar el temple de la arcilla cocida ni ha movido las espátulas, pinceles y pinturas que han quedado sobre los estantes y las mesas de labor.
Dos obreros están trabajando en la sala de exposiciones, lijan marcos de las ventanas, resanan paredes descascaradas y acomodan la alfombra del recinto, en el que parecen cobrar vida madres cargando a sus hijos en la espalda, músicos inmóviles, pastores pasivos, cristos quietos, nacimientos eternos, todos con sus gruesas manos y pies callosos, lanzando un grito silencioso y perpetuo. En una de las paredes se muestran todos los reconocimientos, premios y homenajes que se le ha hecho en vida a don Edilberto Mérida, mudos testimonios de una vida dedicada al arte y a la lucha social.
En poco tiempo las labores habrán concluido y los visitantes podrán, otra vez, acercarse a la obra de este fino artista cusqueño. Sin embargo, nada podrá llenar el vacío que ha quedado en estas antiguas paredes luego de la partida del maestro. Cuenta su hija María Antonieta que hace solo unos días un visitante extranjero llegó al taller para saludar al maestro, la fatal noticia le hizo romper en llanto y dijo que ahora no había motivo para volver al Cusco.
Y es que el trabajo de Mérida no sólo ha alcanzado los límites de la obra de arte, sino que por más de cinco décadas ha transmitido todo un sentimiento, una manera de ser del peruano olvidado, y le ha dado voz y expresión a una emoción que ha estado guardada por cientos de años. Desde que don Edilberto Mérida dejó la madera para moldear la arcilla y empezó a dar forma a sus cuerpos venosos, a sus cristos sufrientes y mujeres que parecían abarcarlo todo con sus brazos abiertos, fue poniéndole su firma al arte expresionista, que luego se trasladaría a la pintura y, en muy pocos casos, a la literatura.

Fotos (de arriba a abajo):
1. El taller del maestro Mérida en Cusco, tal como lo dejó, con un lienzo en trabajo y su mandil.
2. María Antonieta Mérida repasa las últimas obras trabajadas por su padre.
3. Mujeres, obras de Mérida en exposición en su casa de San Blas, Cusco.
4. María Antonieta Mérida, dando toques finales a una de sus esculturas.
Fotos de Alfredo Herrera.


lunes 20 de julio de 2009

El viento otoñal: Emperador Wu (156 - 87 ac)

EL VIENTO OTOÑAL
Sopla el viento de otoño.
Vuelan nubes blancas.
Árboles se desnudan
y hierbas se marchitan.
Al Sur vuelan los gansos.
Pero quedan cristantemos y orquídeas.
Fragantes y hermosas,
me recuerdan a la que tanto adoro.
Por el río Fan navega mi barco,
cortando la blanca seda del agua.
Al son de las flautas y los tambores,
cantan alegremente los barqueros.
Ha pasado la alegría.
Ha llegado la tristeza.
Y tanta tristeza:
Juventud y vigor,
¿cuánto tiempo durará?
¿Y qué hacer con la vejez?

De: Poesía clásica china, de Guojian Chen, 2002.

jueves 9 de julio de 2009

"El Laberinto" en Letralia


El poema "El Laberinto", que publicara con ocasión el encuentro de escritores en Lampa, Perú, a fines del año pasado y que hace unos días se presentó en Puno con comentarios de Feliciano Padilla, Boris Espezúa, Baldimiro Centeno y José Paniaga Núñez, acaba de aparecer en el último número de Letralia, una de las revistas venezolanas de mayor difusión en América Latina y que dirije Jorge Gómez Jiménez. El poema, de catorce estrofas, aparece completo, acompañado de una breve nota biográfica. Invitados, pues, a visitar la página.

miércoles 8 de julio de 2009

Nueva novela de Luis Gallegos

Luis Gallegos es uno de los escritores más prolíficos y vitales de Puno. A punto de cumplir noventa años de edad, presenta esta semana un libro más de su extensa bibliografía, en la que ha plasmado a través de cuentos, novelas y novelas históricas su particular forma de ver el mundo del altiplano, lugar mágico donde la imaginación no es suficiente para absorver toda su energía y fuerza que se desborda por sus paisajes, personajes y manifestaciones culturales.
Esta vez, Luis Gallegos echa mano y pluma a uno de esos personajes cuya vida se va convirtiendo en mito y traspasan esa delgada frontera de la realidad y la ficción. "El camarada vicente" titula esta nueva historia en la que, seguramente, muchos transeúntes de estas angostas, tranquilas pero históricas calles se van a reconocer.
Aquí el texto de la invitación:

EL INSTITUTO AMERICANO DE ARTE DE PUNO
Y
EL GRUPO SUR DE ESCRITORES ANDINOS

SE COMPLACEN
EN PRESENTAR LA BIOGRAFÍA NOVELADA

EL CAMARADA VICENTE

DEL NARRADOR PUNEÑO

LUIS GALLEGOS ARRIOLA

”PROGRAMA ESPECIAL”


COMENTAN:

JOSÉ PANIAGUA NÚÑEZ
Y
FELICIANO PADILLA



LOCAL: DEL INSTITUTO AMERICANO DE ARTE
Jr. Deza s/n (al costado del CINE MUNICIPAL)
FECHA: VIERNES 10 DE JULIO DEL 2009.
HORA: 7 p.m.
VINO DE HONOR: 9 p.m.

lunes 6 de julio de 2009

Vicente Benavente (1926 - 2009)

La noticia de la muerte del poeta juliaqueño Vicente Benavente, ha generado profundo pesar en el ámbito literario de Puno, pero además en otros espacios, pues su obra había sido revalorada y difundida en los últimos años con especial interés, y él mismo había recibido importantes homenajes.
Uno de los difusores de su obra, Walter Bedregal, escribe en el diario Los Andes, de Puno, una breve semblanza que reproduzco en parte.
Vicente Benavente Calla, poeta de la nostalgia, del amor eterno, de olor a su tierra calcetera, del exilio interior, muere en su tierra natal a la edad de 83 años, este sábado 04 de julio, informaron fuentes próximas a su familia. Tras una larga enfermedad que arrastraba un delicado estado de salud, dejo de existir en el Hospital de ESSALUD – Juliaca. El poeta había sido internado varias veces los últimos tres años. La última vez fue el pasado lunes. Benavente no pudo resistir la soledad que le dejó su amada esposa (Angélica Llerena, fallecida a finales del mes de diciembre del año 2008, tras 50 años de matrimonio).
Antes de su último ingreso, Benavente estaba trabajando en un nuevo libro de poesía, cuyo título provisional era: “Cartas para encontrarme”.
Aunque para él patriarca de las letras calceteras – como se le conocía – era tener lectores y ser querido por una población entera, él, en la ciudad de los vientos, Juliaca, fue reconocido con innumerables galardones.
En el año 2007, se le rindió un merecido Homenaje, en un II Encuentro Internacional de Escritores “Juliaca 2007” que llevó su nombre.
En su última aparición en público, (15 de abril, día del poeta peruano) Benavente recibió el Premio “Carlos Oquendo de Amat” a las letras puneñas 2009, en el género de poesía; de manos de la presidencia de la ANEA – San Román y patrocinado por la Universidad Andina “Néstor Cáceres Velásquez”, la Municipalidad Provincial de San Román – Juliaca y los Grupos editoriales “Hijos de la lluvia” y LagOculto editores.

Foto: Diario Los Andes.