jueves 30 de abril de 2009

Benedetti estable y homenaje

Ya los diarios dan cuenta de la condición de estabilidad del poeta uruguayo Mario Benedetti, aunque no niegan su delicada salud. El autor de La Tregua se mantiene en un hospital privado de Montevideo mientras que en otras latitudes se le han rendido algunos homenajes. "Al día de hoy, se mantiene estable, sin fiebre y sin diarrea. No requiere de medidas invasivas, para mantener sus signos vitales, y se encuentra lúcido", explicó el hospital montevideano se`gún el diario El Clarín de Buenos Aires.
Hace solo unas semanas se publicó un último libro de Benedetti, Testigo de uno mismo, y está por salir el volumen Biografía para encontrarme, por la editorial Visor. Precisamente de ese libro inédito se ha publicado el siguiente poema en el portal de Boomerang, que ha promovido uno de los homenajes.


Cuando la poesía

Cuando la poesía abre sus puertas
uno siente que el tiempo nos abraza
una verdad gratuita y novedosa

renueva nuestro manso alrededor
cuando la poesía abre sus puertas

todo cambia y cambiamos con el cambio
todos traemos desde nuestra infancia

uno o dos versos que son como un lema
y los guardamos en nuestra memoria
como una reserva que nos hace bien
cuando la poesía abre sus puertas

es como si cambiáramos de mundo.

miércoles 29 de abril de 2009

73 años de Alejandra Pizarnik


Si Alejandra Pizarnik no se hubiera tomado el puñado de seconal que en setiembre de 1972 acabó con su atormentada vida, hoy estaría cumpliendo 73 años. Esta escritora nacida en Buenos Aires sigue despertando pasiones entre los y las jóvenes de América Latina, no solo por la calidad de la poesía producida en su corta vida sino por su vida misma, llena de misterios y actos que para la época parecían heróicos.
Pizarnik estudió filosofía y letras en la universidad de Buenos Aires y después se fue a París. Escribe influenciada por el surrealismo, pero pronto deriva en una angustiada temática que marcará finalmente el conjunto de su obra. Alcanzó a publicar siete libros: La tierra más ajena (1955), La última inocencia (1956), Las aventuras perdidas (1958), Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de locura (1968) y El infierno musical (1971).
Muy pronto, no solo a raíz de su trágica muerte, su imagen fue ocupando un lugar especial en la poesía latinoamericana y hoy es fuente obligada de quienes busquen acceder a un panorama serio del proceso de la literatura latinoamericana.
En su memoria recordamos algunos poemas:
Poema 3
Sólo la sed
del silencio
ningún encuentro
cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra
Naufragio inconcluso
Este temporal a destiempo, estas rejas en las niñas
de mis ojos, esta pequeña historia de amor que
se cierra como un abanico que abierto mostraba a la
bella alucinada: la más desnuda del bosque en el
silencio musical de los abrazos.
La última inocencia
Partir
en cuerpo y alma
partir.
Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.
He de partir
Pero arremete ¡viajera!

martes 28 de abril de 2009

Benedetti hospitalizado


Varios diarios digitales informan que el escritor uruguayo Mario Benedetti, de 88 años, ha sido internado en una clínica privada de Montevideo y hoy se dará una conferencia de prensa para informar sobre su estado de salud. Esperamos que no sea algo muy grave, pues aún está fresca en la memoria la partida de otra escritora excepcional del país oriental, Idea Vilariño, que también falleció a los 88 años.

Benedetti es uno de los escritores más queridos en América Latina, aunque también tiene algunos detractores. Sin embargo, su esperanzadora poesía ha ayudado a que muchos jóvenes se acerquen a la literatura y, de otro lado, se sepa que más allá de la figura bonachona del escritor hay un espíritu que se ha enfrentado a dictaduras y abusos del poder.

Para tenerlo siempre presente, un poema suyo:


El silencio del mar


El silencio del mar

brama un juicio infinito

más concentrado que el de un cántaro

más implacable que dos gotas


ya acerque el horizonte o nos entregue

la muerte azul de las medusas

nuestras sospechas no lo dejan


el mar escucha como un sordo

es insensible como un dios

y sobrevive a los sobrevivientes


nunca sabré qué espero de él

ni qué conjuro deja en mis tobillos

pero cuando estos ojos se hartan de baldosas

y esperan entre el llano y las colinas

o en calles que se cierran en más calles

entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede

salvarme

lunes 27 de abril de 2009

Poeta ancashino premiado


Leo en el blog de Camilo Fernández Cozman una nota que escribe Ricardo Ayllón sobre el premio que acaba de ganar el poeta César Quispe Ramírez. Se trata del Primer Premio en el V Concurso Literario Bonaventuriano (versión de Poesía), organizado por la Universidad de San Buenaventura, de Cali, Colombia, y que está dotado además de una buena cantidad en metálico. Vale la pena difundir el éxito de un escritor joven que, como sucede en nuestro país, parece ir desarrollándose al margen de los círculos oficiales, de esos que posan para las revistas y se hacen invitar a los encuentros en Madrid o Barcelona. El silencioso trabajo intelectual y artístico de decenas de jóvenes da sus frutos de esta manera, y por ello es importante extender el abrazo de felicitación a través de estas páginas también silenciosas y solidarias. Ya habrá oportunidad de leer más a César Quispe (se ha hecho del premio nada menos que por sobre 2463 libros de autores de 23 países) y mientras tanto nos subimos al carro de la fiesta y de la perpetua parranda que invita la poesía de los rincones más íntimos de nuestro país. ¡Salud!

jueves 23 de abril de 2009

Vladimir Herrera en Arequipa



Ha causado revuelo y espectativa la presencia de Vladimir Herrera en Arequipa. Usualmente reacio a las presentaciones públicas y tímido para las lecturas, el poeta de la generación setenta se presenta en Arequipa. Una gran oportunidad para conocerlo y reconocerlo. Quienes han hecho posible esta buena noche son los jóvenes inquietos de Cascahuesos editores. Ellos invitan.


Cascahuesos Editores, el Instituto de Estudios Culturales de Arequipa y el Centro Cultural Peruano Norteamericano de Arequipa, al celebrarse el día del idioma, invitan a la presentación del gran poeta Vladimir Herrera. Este evento se realizará este jueves 23, en el Auditorio principal del CCPNA a partir de las 19:30 horas y contará con la presencia de José Gabriel Valdivia quien estará a cargo de la Presentación así como de una breve introducción a la poesía de Herrera.

Los esperamos, el ingreso es totalmente LIBRE.


Vladimir Herrera (Lampa-Puno, 1950) junto a Enrique Verástegui, Jorge Pimentel, y José Watanabe, entre otros, pertenece a la generación del 70. Tras la publicación de Mate de cedrón (Lima, 1974), viajó por Lisboa, Roma, París y Barcelona en donde vivió durante muchos años, trabajando en su taller artesanal de libros de poesía y las revistas Trafalgar Square y Celos. Fundó la editorial Auqui y frecuentó a grandes escritores con los cuales actualmente tiene gran amistad como Enrique Vila-Matas, además de los desaparecidos Julio Ramón Ribeyro, Roberto Bolaño, Octavio Paz, entre otros. En 1980, obtuvo una beca del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, para trabajar en un taller de poesía junto con Tamara Kamenszain y Alberto Blanco. También ha publicado Del verano inculto (Valencia, 1980), Pobre poesía peruana (Barcelona, 1989), Almanaque (Barcelona, 1990), Kiosco de Malaquita (Barcelona, 1993) y una antología denominada Poemas incorregibles (Barcelona, Tusquets editores, 2000). Actualmente vive entre el campo en su hacienda en Urcos, cerca de la ciudad del Cusco, Barcelona y México.

miércoles 22 de abril de 2009

La Tierra en su día


En el Día de la Tierra somos los invitados estrella. ¡Y que viva muchos años más! ¡Y que ya no nos la repartamos como torta!
Pero juguemos con ella, como lo recomendó nuestra inmortal Blanca Varela:
Fútbol

A Vicente y Lorenzo


juega con la tierra
como con una pelota

báilala
estréllala
reviéntala

no es sino eso la tierra

tú en el jardín
mi guardavalla mi espantapájaros
mi atila mi niño

la tierra entre tus pies
gira como nunca
prodigiosamente bella

jueves 16 de abril de 2009

Vista del amanecer desde la selva tropical











Guillermo Cabrera Infante vio el amanecer desde el trópico, frente al mar, pero esta es la selva tropical, frente a un mar de hierba y niebla, en el corazón del Tambopata.


Nada parece haber más allá de esta visión, salvo la certeza de nuestra soledad y la culpa de no ser o hacer lo suficiente para que otros también acaricien la felicidad.


Nada hay tan cercano como la sensación de estar con uno mismo.


Nada de palabras frente al lenguaje de los ojos.

Invito al viejo Ezra Pound para llenar el vacío:

El desván


Ven, apiadémonos de los que tienen más fortuna que nosotros.

Ven, amiga, y recuerda

que los ricos tienen mayordomos en vez de amigos,

y nosotros tenemos amigos en vez de mayordomos.

Ven, apiadémonos de los casados y de los solteros.

La aurora entra con sus pies diminutos

como una dorada Pavlova,

y yo estoy cerca de mi deseo.

Nada hay en la vida que sea mejor

que esta hora de limpia frescura,

la hora de despertarnos juntos.

miércoles 15 de abril de 2009

Breve recuerdo de la primera noticia de Vallejo

En casa no hubo una biblioteca, a lo sumo en la casa de los abuelos había la colección de lujo de "El tesoro de la juventud", en edición de 1959. Así que nadie sabe cómo es que en casa estaba un ejemplar de "Vida y obra de César Vallejo", de Luis Mongiu, esa que llevaba en la carátula el apunte que hizo Picasso del atormentado peruano, y el "Diario del Che en Bolivia". Era aproximadamente 1972 y yo tenía más o menos siete años. Ya había manifestado, dice mi madre, mi interés por la lectura al no dejar pasar ni siquiera los periódicos o revistas de fechas anteriores.
Entonces fue que leí, varias veces, esos dos libros. Después vinieron, como regalo, "Corazón" y algunos de Julio Verne, que no me entusiasmaron tanto como la vida del poeta peruano. Un día, tal vez en tercero o cuarto de primaria, dije en el colegio algo sobre Vallejo que nadie me entendió, y yo comprendí que no sería fácil hablar de él, en cualquier lugar. Hasta hoy tengo esa sensación.
Esa fue la primera noticia que tuve de Vallejo, y cada vez que repaso un poema suyo hay una nueva noticia, una nueva palabra, una nueva sensación de congoja o esperanza, y cada vez hay menos cosas que se saben de Vallejo.
Así que no hay mucho que decir sobre él, tal vez sí hay mucho que decir y no hay palabras, o sí hay palabras pero no se sabe qué decir, o sí sabemos qué decir pero no nos salen las palabras, tal vez.
Mejor que él nos diga:



Altura y pelos

¿Quién no tiene su vestido azul?
¿Quién no almuerza y no toma el tranvía,
con su cigarrillo contratado y su dolor de bolsillo?
¡Yo que tan sólo he nacido!
¡Yo que tan sólo he nacido!

¿Quién no escribe una carta?
¿Quién no habla de un asunto muy importante,
muriendo de costumbre y llorando de oído?
¡Yo que solamente he nacido!
¡Yo que solamente he nacido!

¿Quién no se llama Carlos o cualquier otra cosa?
¿Quién al gato no dice gato gato?
¡Ay, yo que sólo he nacido solamente!
¡Ay!, ¡yo que sólo he nacido solamente!

LXIX


Qué nos buscas, oh mar, con tus volúmenes

docentes! Qué inconsolable, qué atroz

estás en la febril solana.


Con tus azadones saltas,

con tus hojas saltas,

hachando, hachando en loco sésamo,

mientras tornan llorando las olas, después

de descalcar los cuatro vientos

y todos los recuerdos, en labiados plateles

de tungsteno, contractos de colmillos

y estáticas eles quelonias.

Filosofía de alas negras que vibran

al medroso temblor de los hombros del día.

El mar, y una edición en pie,

en su única hoja el anverso

de cara al reverso.

miércoles 8 de abril de 2009

La Católica vuelve con premio para jóvenes


El rector de la Pontificia Universidad Católica hace llegar la invitación a participar de una nueva edición de los premios de poesía, novela y ensayo para escritores menores de cuarenta años. Aquí el texto de presentación del premio. Lee las bases en el afiche.


Toda universidad, por su propia naturaleza, busca establecer y estrechar vínculos entre el mundo del conocimiento y la comunidad a la que pertenece. Por ello la Pontificia Universidad Católica del Perú se ha preocupado, desde su fundación, en abrir espacios de diálogo y de generación de ideas en las más variadas ramas del saber, a fin de avanzar en la búsqueda de soluciones a los nuevos y antiguos problemas de nuestra nación.
En esa tarea de signo permanente nos ha interesado, de un modo especial, promover una cultura de la creatividad en su sentido más amplio, es decir, no restringida a una actividad específica, sino dispuesta a abrazar la producción de obras que, desde diversos ámbitos del quehacer humano, contribuyan a un auténtico desarrollo de nuestro país.
Es desde esa perspectiva, y teniendo en cuenta la escasa participación del Estado en la necesaria tarea de brindar apoyo a las iniciativas culturales, que consideramos oportuna la creación de un Premio Nacional que, estando dotado un reconocimiento económico importante, estimulara la vocación creadora, al tiempo que se convirtiera en un real puente de cultura entre todos los peruanos.
Así, los campos cubiertos hasta la fecha han sido muy variados, desde el cuento a la fotografía, pasando por la ciencia y tecnología. Hoy, en esta quinta edición, nos complace anunciar la convocatoria para tres géneros de la creación literaria: poesía, novela y ensayo.
Debe resaltarse que este premio ostenta, desde su concepción, dos rasgos particulares. El primero es que es de alcance nacional, esto es, que su llamado se extiende a todos los rincones de nuestro país. La otra característica que lo hace especial es que se encuentra dirigido a creadores menores de cuarenta años. Aspira a ser, de esta manera, un premio no para artistas consagrados, sino consagratorio de los talentos más jóvenes.
Como todos los grandes esfuerzos, éste supone una confluencia de voluntades. Debemos expresar por ello nuestro comprometido reconocimiento a la Fundación Carlos Rodríguez-Pastor Mendoza, institución que nos acompañó desde un primer momento y que ahora generosamente nos ha brindado el apoyo financiero para la realización de esta nueva convocatoria. Agradecemos igualmente la valiosa colaboración de la Empresa Editora El Comercio que, de manera ininterrumpida, nos asiste en la difusión de las bases y los resultados de este certamen.
Gracias a este trabajo conjunto, la Pontificia Universidad Católica del Perú puede refirmarse una vez más en su esencial compromiso con el quehacer cultural y poner de relieve no sólo los logros de nuestros nuevos valores, sino también la riqueza y la vitalidad de las que en general goza la actividad creadora en nuestro medio.

Ing. Luis Guzmán Barrón SobrerillaRectorPontifica Universidad Católica del Perú

lunes 6 de abril de 2009

De paseo en la ciudad































Este oso perezoso salió de paseo. Hizo el recorrido contrario al que haríamos nosotros, perezosos de otro modo (no de otro mundo). Salió del bosque y se internó en la ciudad. Dio algunos pasos cansinos y meditabundos en las veredas y luego, guiado por su naturaleza, utilizó las vías que mejor conoce, las partes altas, donde su sentido de equilibrio, algo que necesitanos nosotros ejercitar más, le permite sobrevivir. Pero la ciudad no es como la selva, aunque impere la misma ley. La ciudad, a su manera, tiene sus peligros y el oso no parece medirlos, en eso también se parecen a nosotros. Si estuviéramos en la selva treparíamos los árboles, el oso piensa casi lo mismo en la ciudad ¿qué extraños árboles? pensó, y siguió su camino.








jueves 2 de abril de 2009

Memoria histórica, entre la realidad y la ficción

Este artículo se publica también en la columna impresa El barco ebrio

Al principio de su novela “¡Aquí están los Montesinos!” (San Marcos, 2006), Feliciano Padilla hace una advertencia innecesaria para la historia que va a contar pero aleccionadora para el lector: Esta obra no es un texto histórico, sino una fabulación de aquellas acciones extraordinarias que protagonizaron Alejandro, Luis y Aurelio Montesinos Gonzales en la rugosa y descomunal geografía de Apurímac, desde 1910 hasta 1935, aproximadamente, por lo tanto, no debe confundirse la realidad con la ficción… la historia con la novela.
Efectivamente, la novela narra una serie de sucesos protagonizados por personajes reales en escenarios reales y en un período de tiempo real, pero fabulados por el narrador, es decir, convertidos en ficción, en irrealidad, en fantasía, en una entelequia, al añadirle a la historia real elementos salidos de la imaginación del autor. Esta primera conclusión se convertirá luego en un grave riesgo histórico porque con el paso de los años, esta ficción aún cumplirá un proceso de transformación que terminará en los extremos de la leyenda, el mito, o la mentira.
La novela del narrador puneño – abanquino, como dice la nota biográfica en su libro, no podría ser tomada como un documento histórico, pero sí como una obra artística, literaria, que ayudaría a entender cómo se desenvolvían las historias familiares o de clanes en las apartadas haciendas del sur peruano. Como los cuentos de Julio Ramón Ribeyro, por ejemplo, que pueden ayudar a cualquier sociólogo a entender mejor la problemática urbano marginal de la Lima de los sesenta y setentas, a raíz de las historias de ficción que ha urdido la creativa mente del autor.
En la historia de nuestra literatura, casi todos los narradores peruanos han tomado personajes y hechos de la realidad local para fabularlos, transformarlos y convertirlos en personajes, héroes o villanos, y en historias de ficción hasta casi crear una suerte de corriente literaria. Mark Cox, que ha desarrollado una buena investigación sobre la literatura dedicada a la violencia en el Perú en los últimos veinte años, identifica, por ejemplo, casi 200 cuentos y 50 novelas de 104 autores que han tocado ese tema. Bajo el criterio de ficción, en el que se enmarca el cuento y la novela, todas estas obras estarían contando algo irreal, y merecerían una advertencia como la que hace Padilla en su novela.
De otro lado, sabemos que la novela histórica no es un género nuevo, por el contrario, muchos autores han recurrido a ella para retratar o ilustrar momentos muy importantes de la vida de las naciones y los pueblos, pero generalmente ha sido tratada como un arte menor respecto a las novelas de ficción. Al mismo tiempo, las novelas no han dejado de usar momentos históricos como “telón de fondo” en el contexto de las aventuras y vicisitudes de los personajes y protagonistas salidos de la imaginación. Esta relación entre ficción y realidad, ha sido, y es, también un escollo que superar para los narradores, porque no solo se enfrentan a la difícil tarea de combinarlos, sino de encarar el objetivo de fondo: retratar la condición humana.
Hay en la cultura de los pueblos un patrimonio intangible que se llama memoria colectiva. Es muy frágil, pero al mismo tiempo es una de las hebras más fuertes con las que está tejida nuestra fortaleza como pueblo, como nación. Esta memoria colectiva está alimentada por todas las manifestaciones culturales y artísticas, desde la orfebrería hasta el teatro, desde la artesanía hasta el cine y la novela, pero también puede debilitarse con el sistemático silencio o la tendenciosa tergiversación de ideas y discursos.
Probablemente la novela de Nacho Padilla se convierta en poco tiempo en una de las obras emblemáticas de la nueva narrativa peruana, que hace tiempo ha dejado de ser limeña, de esa narrativa impulsiva que mira desde adentro. Se suma a historias como las de Oscar Colchado y Zeín Zorrilla, por ejemplo, que a diferencia de las escritas por narradores experimentados para encajar en premios literarios son vigorosas y más sinceras, nada tienen de postizo ni de amanerado. Sin embargo, alimentan el riesgo de que en el futuro se vea a la verdadera historia peruana como una creación más de la ficción. No sería raro que los jóvenes ya se pregunten si lo que han leído en una novela sobre la guerra interna o sobre el personaje que lleva el apellido común del pueblo o lo que han visto en el cine haya realmente sucedido alguna vez. Como sucede en nuestro dividido país, quienes vivían en Lima no se imaginaban lo que pasaba en Ayacucho, y de la misma manera, como se ha comprobado con la actriz Magaly Solier, los ayacuchanos no sabían lo que pasaba en Lima. Pero esa es otra historia.
La delgada línea que divide realidad de ficción en la novela puede ser también una trampa en la que autor y lector pueden fácilmente caer o, como me parece, puede ser un ingenioso mecanismo para lograr la postergada inclusión de las culturas ignoradas en el ámbito de la realidad del país. No es que las obras artísticas de las culturas andinas, amazónicas, orientales o africanas sean manifestaciones subterráneas o “underground” sino que la cultura también se nos ha sido contada y dictada, como la historia, desde la mirada de quien tiene el poder.
Con novelas como las de Padilla, personajes como los Montesinos dejan el mundo del mito local e ingresan al mundo de la cultura literaria y al contexto nacional, y con ellos su pueblo, sus costumbres, su cosmovisión, sus azares y su particular forma de ver el mundo, el mismo mundo que desde su punto de vista los ha ignorado. Estas obras nos permiten ver nuevamente el conflicto entre realidad y ficción, memoria y olvido, pertenencia y postergación, exclusión e inclusión, un trance que más bien nos deberían llevar por los caminos de la unidad.