MIRA PUES TANTA MARAVILLA
Mira pues tanta maravilla que cabe en mis manos.
Arrepentidas, las iluminadas avanzan en silencio
Hasta perderse, alucinadas,
Allá, en la memoria.
Inmensas, todas,
Las montañas enrumban
Hacia el olvido.
HACIA DÓNDE MIRAN
Hacia dónde miran las montañas, altivas, soberbias, orgullosas,
Altas como manos levantadas, erguidas,
Gargantas abiertas, brazos extendidos, frente blanca,
Fiebre de piedra. Cordillera:
Sus ojos de piedra observan todo,
Sus oídos de piedra nos escuchan,
Sus narices de piedra nos reconocen,
Sus manos de piedra convierten todo en polvo,
Su corazón de piedra sufre y llora,
Su piel de piedra nos cobija,
Sus pies de piedra no avanzan,
Sus bocas de piedra vomitan oro.
ALLÁ VAN
Allá van, las andinas, sin nombres,
Anónimas y celebradas.
Salkantay, Tolima, Huandoy, Huascarán, Chimborazo,
Llullaillaco, Aconcagua, Misti,
Ancohuma, Cotopaxi, Tungurahua, Chachani,
Illampu, Sajama, Sangay, Coropuna, Illimani, Sabancaya.
Volcanes, picos, nevados, montañas, elevaciones,
Van -mar solidificado, cordillera-,
Sembrando el terror entre las aves, espantando las nubes,
Deshaciendo el destino, ajenas al suspiro de las flores que asoman
En sus rendijas.
Van sin mirar atrás, ni adelante, a ningún lado apuntan sus
Ojos ciegos y van aquellas, aunque jamás vistas sí sentidas,
Ocultando las estrellas con sus cabelleras de luz, deshaciendo el tiempo.
Advierte el aire
La furia desde lejos:
Llega el invierno.
¿QUÉ PAUSA
¿Qué pausa será transformada en flor
Desde la imperfecta forma de sus contornos?
Sin ninguna duda aguardan la abolición de la nostalgia
-Como parece ser su voluntad-:
Un deseo cercano a la felicidad.
No es la destrucción de la belleza lo que pasa por sus mentes de agua,
Es su propia destrucción.
Prenda de luz, no
Guarda su propia sombra,
Malos presagios.
ÍDOLOS
Ídolos, dioses,
Apus inmortales,
Santuarios, cementerios, nidos, madrigueras,
Roca y piedra,
Flor perpetua de aire y nieve,
Bosque petrificado, puerta de aire para el aire,
Cordillera,
Tu nombre no es más delicado que el colibrí que te habita.
LAS SÍLABAS DE TUS NOMBRES
Las sílabas de tus nombres infinitos, de infinitos nombres,
Son cascadas de agua, dispersas, únicas,
Lagos, arroyos, lagunas, ojos de agua,
Suenan como un río desbordado.
Aparecen y desaparecen.
Vienen de lejos
Con avisos, adioses
Que llegan: tiempo.
(Fragmento de: Cordillera)
Mira pues tanta maravilla que cabe en mis manos.
Arrepentidas, las iluminadas avanzan en silencio
Hasta perderse, alucinadas,
Allá, en la memoria.
Inmensas, todas,
Las montañas enrumban
Hacia el olvido.
HACIA DÓNDE MIRAN
Hacia dónde miran las montañas, altivas, soberbias, orgullosas,
Altas como manos levantadas, erguidas,
Gargantas abiertas, brazos extendidos, frente blanca,
Fiebre de piedra. Cordillera:
Sus ojos de piedra observan todo,
Sus oídos de piedra nos escuchan,
Sus narices de piedra nos reconocen,
Sus manos de piedra convierten todo en polvo,
Su corazón de piedra sufre y llora,
Su piel de piedra nos cobija,
Sus pies de piedra no avanzan,
Sus bocas de piedra vomitan oro.
ALLÁ VAN
Allá van, las andinas, sin nombres,
Anónimas y celebradas.
Salkantay, Tolima, Huandoy, Huascarán, Chimborazo,
Llullaillaco, Aconcagua, Misti,
Ancohuma, Cotopaxi, Tungurahua, Chachani,
Illampu, Sajama, Sangay, Coropuna, Illimani, Sabancaya.
Volcanes, picos, nevados, montañas, elevaciones,
Van -mar solidificado, cordillera-,
Sembrando el terror entre las aves, espantando las nubes,
Deshaciendo el destino, ajenas al suspiro de las flores que asoman
En sus rendijas.
Van sin mirar atrás, ni adelante, a ningún lado apuntan sus
Ojos ciegos y van aquellas, aunque jamás vistas sí sentidas,
Ocultando las estrellas con sus cabelleras de luz, deshaciendo el tiempo.
Advierte el aire
La furia desde lejos:
Llega el invierno.
¿QUÉ PAUSA
¿Qué pausa será transformada en flor
Desde la imperfecta forma de sus contornos?
Sin ninguna duda aguardan la abolición de la nostalgia
-Como parece ser su voluntad-:
Un deseo cercano a la felicidad.
No es la destrucción de la belleza lo que pasa por sus mentes de agua,
Es su propia destrucción.
Prenda de luz, no
Guarda su propia sombra,
Malos presagios.
ÍDOLOS
Ídolos, dioses,
Apus inmortales,
Santuarios, cementerios, nidos, madrigueras,
Roca y piedra,
Flor perpetua de aire y nieve,
Bosque petrificado, puerta de aire para el aire,
Cordillera,
Tu nombre no es más delicado que el colibrí que te habita.
LAS SÍLABAS DE TUS NOMBRES
Las sílabas de tus nombres infinitos, de infinitos nombres,
Son cascadas de agua, dispersas, únicas,
Lagos, arroyos, lagunas, ojos de agua,
Suenan como un río desbordado.
Aparecen y desaparecen.
Vienen de lejos
Con avisos, adioses
Que llegan: tiempo.
(Fragmento de: Cordillera)
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