jueves 19 de febrero de 2009

Novelería sobre un premio de novela

El fallo de la última edición del premio nacional de novela que convoca el Banco Central de Reserva del Perú ha generado, incomprensiblemente, una serie de comentarios que, como otras discusiones que se dan por medio de los cada vez más populares blogs, no hacen más que rebajar el nivel y la seriedad con que debería tratarse los temas de la literatura, el arte y la cultura en general.
Es cierto que el premio del BCRP, que se convoca desde hace varios años y está dotado de veinte mil soles y la edición de la obra ganadora, no ha gozado de la difusión debida y en consecuencia del prestigio que debería, especialmente por la manera tan parca como se difunden las bases, el resultado y la obra misma por parte de la entidad financiera. Sin embargo, como en todo premio, han logrado ganarlo escritores jóvenes y también de larga carrera literaria, limeños y varios de otras regiones, hombres y mujeres.
La edición de este año ha dado como ganador al arequipeño Eduardo Benavides, novelista que vive en España desde hace dos décadas y ha logrado fama por sus anteriores novelas y es uno de los peruanos más destacados en la nueva narrativa latinoamericana, con Santiago Roncagliolo y otros. Sin embargo, esto no le ha gustado a algunas personas que, a través de blogs y correos electrónicos, han llegado a reclamarle a Benavides por presentarse al premio. Esta actitud es ya de por sí extraña, incomprensible y de muy mal gusto.
Los blogs son páginas virtuales personales, fáciles de crear, administrar, actualizar, seguir y comentar, y han sido bien aprovechados por los grupos culturales para difundir información, pensamiento y creación, hasta influir considerablemente en la opinión pública y, obviamente, en los círculos que culturales y artísticos (recordemos que muchas denuncias periodísticas sobre corrupción han sido publicadas por este formato informático). Sin embargo, por la facilidad con que se difunden y porque son administrados por sus propios autores, muchos de ellos, un alto porcentaje en realidad, carecen de calidad literaria, debido a que antes de la publicación de los textos o imágenes no pasan por el rigor de un editor o un corrector de estilo, como lo hacen las publicaciones serias.
Estos dos factores, la distorsionada imagen del premio del BCRP y el mal uso de los blogs, han dado pie al nacimiento de una novelería respecto a que Benavides haya ganado el premio, pero lo más sorprendente es que el propio Benavides, que tiene todo el derecho de presentarse a cuanto premio y concurso quiera, ha salido a explicar su participación y hasta a pedir disculpas por haberlo hecho (después de releer con lupa las bases no encuentra impedimento alguno), salvo que sea una irónica manera de responder a esta situación.
Que Benavides haya ganado le da al premio un mayor nivel, que le haya quitado la oportunidad a los más jóvenes, se discute, pues debería verse el asunto como la necesidad de elevar la calidad de los trabajos y a los jóvenes el deber de esforzarse para lograrlo. Que hay que repasar el papel y la eficacia de los premios, también es cierto. Los jóvenes se quejan de que no hay oportunidades para desarrollar el talento, ya no es tan cierto, basta navegar en la misma red por donde se difunden los blogs para encontrarse con una gran variedad de premios, a los que se puede acceder siempre y cuando escriban bien.
Creo que no vale la pena que la novela desatada a raíz del premio de novela del BCRP (que además lleva el nombre de un amiguero por excelencia, Julio Ramón Ribeyro), siga alimentándose de insultos e indirectas, que ponen incluso en riesgo algunas amistades, pero a algunos les gusta, como el chisme, y estoy seguro que no van a dejar de hacerlo y –antes se hablaba del papel– como la red aguanta todo, habrá que aguantarlos también.